Geo-historia musical de Santiago del Estero (Tercera parte)

Foto Trullenque

  • 8- La pucha con el Hombre

 

LA PUCHA CON EL HOMBRE – Escondido

Letra: Pablo R. Trullenque
Música: Cuti Carabajal

El hombre nace y muere, a veces, sin vivir,
camina, desde el niño al viejo, sin gozar
de eso que él mismo le llama felicidad
y si la tiene aquí la va a buscar allá.

Tropieza tantas veces,  en una misma piedra.
Fruta es que llega a pasa sin madurar.

Si tiene tira o quiere tener mucho más.
Es un misterio y es de la vida la sal.
Tiene alma de guitarras
encordada de estrellas
y es una falta envido su corazón.

Sólo se diferencia del reino animal,
porque es el hombre el único capaz de odiar.
Pero mientras el hombre, se asombre y llore y ría,
será la fantasía que Dios creó.

II
Es una lágrima de niño y de crespín,
es monte denso, copla vida y manantial
es muy capaz de dar la vida o de matar,
es luz y sombra, tierra arada y arenal.
La pucha con el hombre
querer ser tantas cosas
y nunca es más que cuando tan sólo es él.

Es un camino que anda solo bajo el sol,
sendero trajinado por sueños de amor.
Tiene alma de guitarras
encordada de estrellas
y es una falta envido su corazón.

Sólo se diferencia del reino animal,
porque es el hombre el único capaz de odiar.
Pero mientras el hombre, se asombre y llore y ría,
será la fantasía que Dios creó.

 

La música, decía Heidegger, es, junto a la técnica otra manera de desocultar el Ser. La música, como el sueño, es capaz de invocar a los demonios y de resucitar.

Schopenhauer, mantiene la convicción de que el dolor vivido tiende a expulsarse, a sublimarse en el mejor de los casos, de ahí que mucho del material de los poetas, sea el sufrimiento humano.

Vivir y morir; llorar y reír; equivocarse y acertar; fantasías y realidades; ser o no ser; historias trágicas y gozosas. Fantasías de un Dios que hace vivir a ese hombre hasta el fondo del desamparo y el miedo.

Pablo Raúl Trullenque, siempre logró en todas sus canciones, sintetizar el drama existencial del ser humano, y los “porqués” de ese hombre, que “nace y muere a veces sin vivir”, que al tener inteligencia (lo diferencia de los otros seres vivos) queda envuelto en su propia debilidad: odiar y matar por pura maldad.

 

  • 9- El folclore, como reflejo de dramas y tragedias

En relación al capítulo anterior, hay apelaciones a palabras como: muerte o morir, 10 veces; lamento, sufrimiento, penas, dolor, tristeza o dolor, 15 veces; llanto o llorar, 7 veces; son mencionadas en más de una oportunidad en al menos unas 70 chacareras. Son apelaciones que identifican en parte a los santiagueños, esto es, traumáticas y prolongadas experiencias identitaria; un universo simbólico de desarraigo, resentimiento, desesperanza y un fin inevitable.

Unamuno en, “El sentido trágico de la vida”, considera al hombre como un ser que sólo piensa en la muerte y que cuando parece no hacerlo o no lo hace, dice, es pura desesperación en preservarse, y agrega, que la persona cabal sólo piensa en la muerte. Es una majestuosa angustia, en las coordenadas de Unamuno.

“Se vive una sola vida caminando hacia la muerte”(6), nos dice Trullenque, nos advierte que la muerte es cierta y avisa de la brevedad de la vida, es universal, llama a todos los estamentos, tiene una función igualitaria.

Por más que corramos detrás de los placeres y los éxitos engañosos de la existencia, tanto antes caeríamos en la emboscada fatal de la muerte. Y entonces ya no podríamos “dar la vuelta”, porque el pasado ya ha desaparecido definitivamente, y no queda presente ni futuro para vivir. Concepción existencialista, en donde la muerte justifica la existencia.

“Cuando me abandone el alma cumpliendo con mi destino/ se irá con ella mi sombra mi sangre espesa de grillos/ Cantará en el joven cauce de los ríos de mis hijos

“Quizás añore en mi muerte cosas sencillas, mi casa/ algún sueño no cuajado mi hermosa y dulce nostalgia/ Que siento cuando acuden los olores de la infancia.

La noble cara del campo a matear un día llovido/ oír en el campo anciano el coyuyal de changuitos/ Y esos vinos guitarreados en un remanso de amigos.

Estribillo: Cuando inaugures mi muerte no llores mi noche negra/ sembrame en mi pago y luego tápame con chacareras/ para que mi alma se lleve el corazón de mi tierra”. Chacarera doble, “Cuando me abandone el alma”. Letra: Pablo R. Trullenque. Música: Cuti Carabajal.

Las cosas sencillas que lleva la muerte, vemos un tiempo que derrama la fugacidad que es la vida, y que la muerte distraídamente se lleva los sonidos y los olores de la infancia. Un pasado que ya no es nada, presente brevísimo, un frágil cuerpo que queda sepultado con mortajas de chacarera.

 

Por Hugo R. Manfredi

 

Bibliografía:

*(6)”El coyuyo y la tortuga”. Escondido. Letra: Pablo R. Trullenque. Música: Carlos “Peteco” Carabajal.

 

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Geo-historia musical de Santiago del Estero (Segunda parte)

 

  • 5- Folclore y Nostalgia

Decía Kierkegaard, que la vida sólo puede ser comprendida mirando hacia atrás, pero hay que vivir mirando hacia adelante. “Añoranza”, es considerada el himno de los santiagueños, se siente el dolor, la nostalgia de quien ha dejado su tierra en la búsqueda de otros lugares y sufre el desarraigo. El salir de su tierra que lo cobijaba en busca de un futuro mejor, nunca produce o debería producir la ruptura plena con un pasado que es, en definitiva, el responsable de que él sea quien es.

“Cuando salí de Santiago todo el camino lloré…”En efecto, la nostalgia es una forma de melancolía, y siendo ésta una de las modalidades de la tristeza, una forma de tristeza. La nostalgia se halla formada del placer y el dolor: placer al recordar lo que se tuvo; dolor al advertir que ya no se tiene ni se volverá a tener, porque la nostalgia sólo es posible del pasado como tal; no de algo pasado que pueda volver a hacerse presente, sino de algo definitivamente ido ya muerto para siempre.

Esta mezcla de placer y dolor la que hace de la nostalgia una suerte de tristeza (también melancolía) agridulce. Sólo pasado el tiempo podría ésta trastocarse en nostalgia, cuando el dolor por lo perdido venga a sumarse el recuerdo de lo agradable que nos resultó mientras lo tuvimos. La tristeza se alimenta del presente; la nostalgia lo hace siempre del pasado.

“Deje aquel suelo querido y el rancho donde nací/ donde tan feliz viví alegremente cantando/en cambio vivo llorando igualito que el crespín.

Los años ni las distancias jamás pudieron lograr/ de mi memoria apartar y hacer que te eche al olvido/ ¡Ay ¡mi Santiago querido yo añoro tu quebrachal.

En mis horas de tristeza cuando me pongo a pensar/ como pueden olvidar algunos de mis paisanos/ rancho, padre, madre, hermanos con tanta facilidad” Julio A. Gerez, “Añoranza”, chacarera.

“Estoy en tierras lejanas y una pena me domina/cuando recuerdo al pago mi pago de Salavina” Hnos. Simón “Añorando”, chacarera.

“Quiero volver a aquel tiempo como quien mira hacia adentro/aquel tiempo de mi infancia de soles y de recuerdos.

Achalay que linda vida volver a andar las distancias/caminar las calles viejas sentir su fragancia/ El viejo tren de mi pueblo/era esperanza que andaba.

Santiago vuelvo a tu lado quiero secar hoy mi llanto/dame la magia y la suerte quiero ser de nuevo chango”. Escondido. Letra: Pablo R. Trullenque, Música: Cuti Carabajal.

“Esta tristeza, en cuanto que se refiere a la ausencia de aquello que amamos, se llama añoranza”, dice Espinoza en el Escolio a la Proposición. La añoranza es una forma de tristeza, es también un anhelo, que se habla referido siempre al futuro: cabe añorar algo y anhelar volver a tenerlo, porque eso es posible.

 

6-Chacareras y paisajes

Muchas veces, los elementos del paisaje aparecen mencionados desde una mirada romántica, en el sentido de reivindicar el lugar; es distancia y cercanía de las miradas. Es la expresión de un vínculo a la vez que sensorial y emocional, nace de lazos profundos con la tierra: la propia y la nueva que se descubre. Es un paisaje entrecruzado entre lo rural y lo urbano.

Explorando las letras de las chacareras , de unas más de 60  del cancionero popular, las apelaciones a éstos elementos del paisaje son numerosos, y solo lo mencionaremos en forma decreciente (haremos referencia a la primera mención, porque muchas veces la palabra aparecen mencionada una o dos veces o más): Formaciones vegetales, plantas, árboles,36 veces;  frutos, fauna y animales, 12 veces; tierra o suelo, 12 veces; agua, cauce, ríos, bañados, charcos o barranca, 12 veces; casa, rancho y patio, 12 veces; pago, localidades, 11 veces; pueblo o campo, 10 veces;; sendas, caminos, 8 veces; sal, salitre, salitral, 5 veces; hacheros y hachas, 3 veces; paisanos, 3 veces; arena, 3 veces; desiertos, 2 veces; piedra, 2 veces.

A esta lista le sumamos los fenómenos atmosféricos: viento, 6 veces; lluvia, 4 veces; aire, 3 veces. También hay menciones al cielo, 8 veces; luna, 7 veces; sol, 5 veces; estrellas o estrellado, 9 veces.

Observamos como el espacio y el tiempo en sus infinitas combinaciones forman y conforman los sonidos y la poesía. En un fascinante mundo de las imaginaciones, nos ofrecen toda su riqueza y el engranaje de los pensamientos, ligados al movimiento del alma, (11 veces), con sus acciones y pasiones. Las letras muchas veces están emancipadas de la materia, que este hombre santiagueño no tiene que trabajar ni modelar la materia física para ofrecer sus formas, sino aquí vemos que el espíritu se envuelve al paisaje en una forma superior, sumado a un mundo exterior (cielo, luna, estrellas), y a un Ser Supremo: Dios o Tata (11 veces).

Santiago del Estero, en sus cantos, en su música, se refiere a una naturaleza bondadosa pero también brutal; escenario de soles y lunas, fríos y calores, alegrías y tristezas. Hábitat natural en donde se ES y se EXISTE. Hábitat modificado, escenario de las penurias, fragilidad y finitud.

 

  • 7- Música, cultura e identidad del nosotros

“Santiago te vuelvo a ver porque encontré mi raíz/ mi origen y mi lugar de pronto me hacen feliz. Estribillo: mi origen y mi lugar es quichua de sol a sol/ tengo raíz musical prendida en mi corazón”. Chacarera, “Mi origen y mi lugar”. Horacio Banegas.

“Mi sangre canta por dentro como lluvia por fuera/ la noche canta y convierte sus pájaros en estrellas/ Pero cuando canta el pueblo musicaliza mis venas”. Chacarera, “Para cantar he nacido”. Letra: Bebe Ponti; Música: Horacio Banegas.

“Lejos del pago añoro las noches santiagueñas/ y ese parral por cielo con racimo de estrellas/ Lejos del pago añoro las noches santiagueñas”. Estribillo: Santiago del Estero es un chango moreno/ con música en los ojos y un corazón coplero/ Santiago del Estero es un chango moreno”. Chacarera, “Santiago chango Moreno”. Letra; Pablo R. Trullenque; Música: Cuti Carabajal.

La música santiagueña ha sido uno de los principales productores de identidad. El ritmo, las armonias y melodias han sido generadores de sentimientos, de pertenencia y filiación.

La música fue siempre la expresión de los sentimientos colectivos cuando se sentían colectivos; en las reuniones los cuerpos y la música se han acompañado siempre. Cantores y bailarines, que juntos: son el sagrario de nuestra identidad.

No hay pueblos sin música, sin canciones colectivas que celebran o expresan sus momentos de vida, sus entornos materiales desde el origen del espacio santiagueño, ¿Cómo es que la compacidad pone a nuestro espíritu frente a un espejo que revela los estratos más profundos de nuestro ser?

Sin duda que la destreza de nuestros exquisitos compositores en escribir, destreza en componer e interpretar, dan sentido a los silencios, a los tonos, a las notas, a la melodía, a los ritmos, a los cantores y bailarines. Música que es pura nostalgia, hecha de distancia y cercanía, solo se la entiende por los objetos que rodean o que falta.

 

Por Hugo R. Manfredi

Geo-historia musical de Santiago del Estero (Primera Parte)

chacarereando

  1. Introducción-Preliminares

“La geografía musical es un subcampo dentro de la geografía urbana y la geografía cultural. La geografía es el estudio de la producción y el consumo de música como un reflejo del paisaje, y los espacios geográficos que lo rodean. En esto, se hizo evidente que los individuos asocian la música con el espacio” (1).

Esta breve introducción, nos lleva también a decir, que, históricamente la música era puramente una tradición oral que fue reemplazada por la introducción de la radiodifusión en la década de 1920. La música folclórica fue el primer género musical en ser investigado y analizado por académicos debido a su naturaleza de movimiento a través de las regiones en su estilo. Es música que no conoce fronteras porque no encuentra freno en la manera de entender y de sentir nuestro territorio y su pueblo. Su poder es su origen, sus formas de existir y entender la vida, en definitiva de una identidad.

John Connell (2), sugiere enlaces entre: música, tradición y autenticidad, reinventada en el espacio público de la ciudad.

Santiago del Estero, en donde el aporte social y cultural de España y la presencia africana que ésta trajera, se conjugaron con los rasgos aborígenes tan diversos , como los andinos, los selváticos han mantenido en todo su territorio el recuerdo vivo de aquel cancionero secular, vencedor de voluntades, exponente del gusto popular. Un milagro cultural que sobrevive y espontáneamente se deja oír en la boca de hombres y mujeres, ancianos, jóvenes y niños cuando la ocasión propicia un canto que enciende una llama del culto ancestral. La poesía está, solo hay que cantarla, se suele decir, poesía que atesora recuerdos, síntesis entre pasado y presente.

Es intención de este ensayo recorrer la historicidad, el discurso histórico, trayectorias del folclore santiagueño, analizar las letras de las chacareras, gato y escondidos, como así también a sus principales precursores en clave geográfica e historiográfica. En definitiva en clave de las Ciencias Sociales.

 

2) La historicidad del folclore

Entendemos aquí por historicidad del folclore, su condición de patrimonio cultural del presente en el que sobrevive el pasado del hombre en sociedad.

Es una memoria cultural contemporánea y “recreación intelectual del pasado”, realizada en el presente, en el de la historia. Es así, que la búsqueda de los “datos” requiere técnicas básicas de ambas disciplinas. Para el folclorista se trata de elaborar documentos a partir del dato vivo hallado en el portador de la cultura, transcribir y descubrir lo visto, agregando al texto recopilado fechas y lugar de cada recolección.

Para el historiador, el documento debe ser algo preexistente y su misión es hallarlo ya escrito para incorporarlos a otros y reconstruir el todo, con los testimonios dejados por el pasado.

En el cancionero popular-tradicional, es el lugar común del folclore y la historia, es un lugar donde no solo confluyen memorias sino el discurso histórico en sus copiosos textos y versos.

Agustín Chazarreta, Orestes Di Lullo, Bernardo Canal Feijóo, Luis G.B. Garay, entre tantos otros, analizan el material folclórico recopilado: sus enunciados, sus significados, rastreando las características esenciales de una fuerza que van a caracterizar a los santiagueños, en lo que estriba la identidad cultural de la comunidad y porque no de los rasgos psicológicos de un pueblo, de su grado cultural o evolución.

 

3) ¿De dónde viene o nace nuestra música, nuestras manifestaciones coreográficas?

La aplicación de la teoría de Sachs-Vega revela no lo que al pueblo le pasó sino lo que el pueblo quiso que pasara. Porque el pueblo quiso, las danzas barrocas europeas de la época de la Gallarda se convirtieron en nuestra tierra en Gatos y Mariquitas, en Escondidos y Aires, en Triunfos y Chacareras; porque “quiso”, el Minuet de Poitou usó el nombre Federal o Montonero en el Rio de la Plata y, antes, las Gavotas habían tomado nombres y cadencias americanos y se habían vinculado con la campaña sanmartiniana que llevó el “Cuando” a Chile y con la tradición belgraniana en el enlace del “Minué” con la zamba que da “La condición” (3).

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Con respecto a la chacarera, su música y su baile, es lo que mejor nos caracteriza y representa en el país. Sus sones simbolizan el amor del santiagueño a su tierra, a sus paisajes, sus emociones y sentimientos. Andrés Chazarreta, Julio Argentino Gerez, Cristóforo Juárez, los hermanos Díaz, Mario Arnedo Gallo, los hermanos Ábalos, los hermanos Simón, los Tobas,  Pablo Raúl Trullenque, la familia Carabajal, Peralta Luna, Socko y Cachilo Díaz, Miguel A. Trejo, Felipe Corpos, Sixto Palavecino, Juan Carlos Carabajal, Fortunato e Higinio Juárez, Orlando Gerez, Carrizo, Alfredo Abalos, Horacio Banegas, Los Manseros Santiagueños, Raly Barrionuevo, Duende Garnica, Dúo Coplanacu, Néstor Garnica, Marcelo Toledo, Dúo Orellana-Lucca,  y tantos otros, a los que les pedimos disculpas por no poder nombrarlos a todos, que con sus letras y su música desde siempre nos acompañan en los encuentros, las fiestas escolares, las juntadas que nos unen, nos juntan, nos identifican.

chacarereando II

A pesar que hay pocos documentos y muchas opiniones, queda claro que a través de la tradición oral, es la chacarera santiagueña una de la más antigua de presencia musical en nuestro país. Los investigadores instalan su origen a la influencia europea, tanto en lo musical como en lo literario, que puede asociarse con danzas que se bailaron en los salones del siglo XVI. Las coplas responden a la forma española, pero los temas son siempre de raigambre americana.

Otros autores, buscaron semejanzas de la chacarera con otros ritmos como el gato, el escondido y el remedio, entre otras danzas de origen semejante. No falta tampoco la suposición de que hay sido traída desde Perú en tiempos de la colonia y reelaborada en nuestra provincia.

Los que abonan esta teoría atribuyen su nombre a un homenaje a las mujeres que trabajaban en las chacras. Estas “muchachas de chacra”, habían sido las que al terminar las cosechas eran destinatarias de las letras románticas de esta danza vivaz, picaresca que simula un juego de amor y galantería. Las primeras letras fueron escritas en quichua, lo que avala la teoría de que nuestra provincia fue su primer escenario.

Se afirma que comenzó a tener presencia musical, sin versos, hacia fines del siglo XVIII y comienzos del XIX, aunque recién a mediados de 1800 comienza su acriollización. Algunas crónicas reconocen su presencia por el 1880 y aseguran que se bailó en todas las provincias argentinas, salvo en las patagónicas (4).

La chacarera es hoy para los santiagueños, una forma de identificación, todo lo que envuelve su producción artística, toda la historia, las particularidades de la geografía influyen en su producción.

“Chacarera, chacarera, voz musical de mi tierra, /pentagrama de arenales que en las alas del viento vuelan, /tristezas en los rezabailes, alegría en las trincheras, /llanura de melodías que nublan las polvaredas” Dalmiro Coronel Lugones.

 

4) Chacareras y favoritismos

Hace un tiempo, el diario El Liberal, realizó un sondeo de opinión sobre las chacareras favoritas de los santiagueños y de algunos destacados folclorista de nuestro medio, quienes en principio optaron por señalar que es imposible elegir una chacarera entre tantas buenas letras escritas a lo largo de la historia. Entre la amplia variedad, las principales seleccionadas fueron: Añoranzas, 29%; Entre a mi pago sin golpear, 19%; Desde el puente carretero, 13%; La olvidada, 8%;  El Olvidao, 7%, Chacarera del cardenal, 6%; Chacarera del rancho, 6%; Camino al amor, 5%; La telesita, 5%; otras el 2%.

Peteco

En cuanto a la votación, digamos de los encumbrados folcloristas, algunos ya fallecidos, eligieron:

*Peteco Carabajal: “La olvidada”, “Añoranzas”, “Entre a mi pago sin golpear”.

*Horacio Banegas: “Añoranzas”, “Achalay, tierra mojada”, “A orillas del Dulce”.

*Meneco Taboada: “Cuando el diablo anda en el vino”, “Chacarera del patio”, “Chacarera del recuerdo”.

*Pedro Palomo: “Chacarera de las lomas”, “Chacarera del acordeón”, “La añoradora”.

*Morenito Suárez: “La doble”, “Chacarera de las lomas”, “La finadita”. (5).

 

Por Hugo R. Manfredi

 

Bibliografía:

*(1) Warf, Barney. “Enciclopedia de Geografía: música y sonido”. SAGE, knowledge (2010). Link.

*(2) Connel, John y Chris Gibson. “Bandas sonoras: música popular, identidad y lugar”. Londres: Routledge, 2003. Link.

*(3) En Fernández Latour de Botas, Olga. “Historicidad y vigencia del cancionero folklórico argentino”. En “5 siglos de literatura Argentina”. Díaz Usandivaras, Julio (Coord). Edic. Corregidor, 1993. Pág. 267-292.

*(4) En diario El Liberal, Edición especial, domingo 26 de Agosto de 2007. Textos de Gustavo Carabajal y Néstor Hugo Torres. Pág. 14-15.

*(5) En suplemento especial diario El Liberal. Op. Cit., pág. 15.

Las imágenes fueron extraídas de la red, con el título de búsqueda: imágenes de chacareras.

Los analfabetos políticos

 

EL ANALFABETO POLÍTICO

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(Bertolt Brecht)

“El peor analfabeto es el analfabeto político.

No oye, no habla, no participa de los acontecimientos políticos.

No sabe que el costo de la vida, el precio del poroto, del pan, de la harina, del vestido, del zapato y de los remedios, dependen de decisiones políticas.

El analfabeto político es tan burro que se enorgullece y ensancha el pecho diciendo que odia la política.

No sabe que de su ignorancia política nace la prostituta, el menor abandonado, y el peor de todos los bandidos que es el político corrupto, mequetrefe y lacayo de las empresas nacionales y multinacionales”.

Dedicado: a todos los burros y analfabetos políticos, que se enteraron que los salarios están en pesos, que sube el dólar y que esto va a afectar a los trabajadores. A los que se enteraron que a  los santiagueños con los peores salarios del país nos afectarán los “supuestos” ajustes del gobierno nacional. A los funcionarios quiénes, deben entender que no deben sumir más en la pobreza y la desesperanza a miles de comprovincianos. A los que deben parar el despilfarro y el malgasto del dinero público. En definitiva, dedicado para los que tienen que reducir el “gasto de la política”, y dejar de hacerse los “revolucionarios” y “nacionales y populares”, con dinero ajeno. Ampliaremos en otras oportunidades…

Por si algo me olvidaba: que nos devuelvan el dinero que nos chorearon. Y que los recursos lleguen a los que realmente necesitan.

 

Por Hugo R. Manfredi

 

 

Democracia y el síndrome de los “estómagos agradecidos”

 

foto votando

En cada elección, ya sea para cargos legislativos o ejecutivos como fue que sucedió el último 12 de agosto en nuestra provincia, y según sean los resultados, se trata de sacar conclusiones con amigos y colegas terminadas la pirotécnica y la algarabía de los que ganaron por la voluntad popular y las caras largas y no tantas de los que perdieron.

Y es que casi siempre llegamos a las mismas conclusiones: se sabe que muchos gobiernos, no solo en nuestra provincia sino también en los territorios más empobrecidos de nuestro país, para tener controlada a una sociedad es mejor colonizarla en base a subvenciones, prebendas, a un clientelismo político brutal en base a una “red de estómagos agradecidos”,( y en esto queremos separar a los sectores más desposeídos de nuestra sociedad, que como sabemos son muy permeable a la dádiva, y hasta podemos entender en los momentos en que hay tanta necesidad y sobre todo más en nuestra provincia). El tipo de “estómago agradecido” acostumbra a ser alguien casi de nulos principios, nivel cultural tipo “sálvame de luxe”, los que siempre opinan desde la “panza llena”o “semivacia”, que tienen una gran capacidad de supervivencia y una norma ética que se podía definir con el refrán castellano: “quién a buen árbol se arrima, buena sombra cobija”.

Pero también en estos diálogos, a los más acertados y atinados comentarios se suman argumentaciones, conjeturas peregrinas de la más variopintas que preceden o vislumbran según los casos con alguna claridad, que hay apatía en muchos casos, indiferencia, en parte comprendida por la decepción a una clase política impresentable de la provincia, o por haberse criado en el seno de familias políticamente tibias, u otros de creer que es posible convivir con mafiosos, corruptos y con vínculos al narcotráfico. Y que no hay nada que aprender de la cultura de la democracia y de las lecciones de las libertades.

Es lo que en España se llamó en algún momento el “franquismo sociológico”, esto es cuando: gentes, familias se adaptan a un tiranía, a prácticas de los sátrapas que ven eterna y represora. Que se piensa que los líderes son vitalicios o fatalmente vitalicios, irrevocables y que no se puede escapar de las fatalidades y mediocridades del presente. A las penurias de una práctica cultural.

En estas charlas, muchas veces se descubre que la política no siempre es un juego de suma cero. A veces se gana, a veces los que pierden creen que se hunden los ideales. Pero se debe entender que los ideales no son necesariamente mejores que la realidad más extensa. Muchos lo deberían saber, si es que no quieren convertirse en las generaciones del desencanto y la resignación.

 

Por Hugo R. Manfredi

 

Equilibrio Fiscal y problemas del desarrollo en Santiago del Estero

Dinero, número y personas

1- Introducción

La desigualdad social y su subproducto que es la pobreza son dos de los más graves problemas sociales que, en general resultan de las relaciones históricas que se establecen entre las esferas de la sociedad, el Estado y el mercado. En otras entradas se ha relacionado con algunas dimensiones como el crecimiento económico, la distribución del ingreso, el comportamiento del gasto público y las condiciones sociales analizados mediante diferentes variables e indicadores.

2- Modelo de distribución

     En éste acápite se expondrá brevemente o se recordará las propuestas teóricas y análisis empíricos asociados a los planteamientos formulados por Simón Kuznets y a su aplicación a los casos de América Latina, como así de otros autores y sus críticos a esta teoría. Que fueron además en otros títulos  mencionados, como ser: Falacias sobre los problemas  económicos y sociales de Santiago del Estero y otros tantos títulos.

“La relación entre crecimiento económico y distribución del ingreso ha sido estudiada por autores de diversas corrientes teóricas (véase Aguilera, 1998). Sin embargo, hasta la década de los setenta predominó la propuesta de Simón Kuznets, según la cual el reto económico central era lograr el crecimiento económico por medio de la modernización del aparato productivo, lo que a su vez permitiría reducir la desigualdad en la distribución del ingreso. Esta hipótesis era consistente con la experiencia de la mayoría de los países desarrollados. En naciones atrasadas este proceso sería una curva en forma de U invertida. En una primera fase A de crecimiento económico aumentaría la desigualdad en la distribución del ingreso, pero habría transferencias de mano de obra de sectores rurales y agrícolas de baja productividad hacia sectores urbanos e industriales de alta productividad en una fase B, con lo cual se ampliaría el mercado a los productos primarios, la desigualdad se estabilizaría por un tiempo, y luego se reduciría. Dicha hipótesis supone: a) un dualismo sectorial con diferencias de productividad en la economía, b) una elevada proporción de la población dependiente de actividades agrícolas, c) libre transferencia de población hacia el sector no agrícola acorde con el proceso de crecimiento económico y d) la productividad, la distribución del ingreso y la desigualdad en el sector no agrícola mayores que en el agrícola. Con estos supuestos los cambios en la desigualdad dependen de: 1) las diferencias de desigualdad entre sectores, 2) la concentración de la propiedad y los activos (ahorro) y 3) las políticas redistributivas que son aplicadas en las etapas avanzadas de crecimiento (Gráfica 1).

Curva Kuznets

La hipótesis de Kuznets la confirman otros autores como Arthur Lewis, quien desarrolló un modelo teórico en el cual plantea que el crecimiento y la acumulación de capital se darían en el sector industrial moderno, los capitalistas contratarían un salario determinado y reinvertirían parte de sus ganancias; la distribución del ingreso mejoraría con la transferencia de trabajadores del sector tradicional de baja productividad al moderno; la desigualdad en el ingreso aumentaría inicialmente como promedio del alza del ingreso mismo, pero después se reduciría al pasar de una economía dual a una economía de un solo sector totalmente industrializado. Ese proceso supone un alto ritmo de crecimiento. Por su parte, Lydall desarrolla un modelo de dos sectores: el tradicional y el moderno, con variaciones en la productividad y la distribución intrasectorial del ingreso. A su vez, Robinson demuestra que existe un punto en el crecimiento económico en el cual la desigualdad alcanza su valor máximo y luego disminuye.

Sin embargo, otros investigadores cuestionan el modelo. Kravis, por ejemplo, señala que en la fase de industrialización el excedente y la dispersión de los ingresos aumentan rápidamente, y con ello la desigualdad, pero después no se puede determinar una tendencia clara. Bourguignon establece que la distribución en el ingreso debe tomar en cuenta la magnitud de las elasticidades precio e ingreso en cada sector y las fases en que se encuentre la economía; asimismo, apunta el papel relevante de la tecnología utilizada, que generalmente amplía la brecha intersectorial. Más recientemente, otros autores como Deininger y Squire demostraron que la curva de Kuznets no es sólida si se consideran bases de datos más amplias, diferente composición en la muestra de países utilizada y varios periodos de observación (Hernández, 1999). La relación causal entre crecimiento y desigualdad ha sido reexaminada y se han analizado sus relaciones con otras variables. Por ejemplo, Galor y Zeira estudian la contracción de los préstamos que disminuye la inversión en capital humano, lo que afecta la distribución del ingreso y reduce el producto en el largo plazo; Aghión y Bolton exploran las imperfecciones de los mercados de capital; Alesina, Rodrik y Perroti investigaron las implicaciones de la distribución del ingreso, mediante procesos políticos, en el crecimiento económico; Benabou y Durlauf la examinaron en función del patrón de asentamientos humanos; y Galor y Zang analizaron el papel de la fecundidad y la distribución del ingreso en el crecimiento del producto (Galor y Tsiddon, 1996).

En un estudio que confirma la hipótesis de Kuznets se elabora un modelo de equilibrio general, según el cual el crecimiento del producto es acompañado en las fases iniciales de desarrollo por una ampliación en la brecha entre los salarios de trabajadores calificados y los no capacitados, mientras que en el largo plazo esta diferencia disminuye. Más aún se afirma que, en esas etapas iniciales del desarrollo, un incremento en el nivel agregado de inversión en capital humano puede no ser viable, a menos que la distribución de éste (y en consecuencia la distribución del ingreso) sea desigual, aunque no señalan por cuánto tiempo y aplican varios supuestos insostenibles tal como una competencia mundial perfecta (ibid.).

En otro trabajo clásico, Bruno, Ravallion y Squire, al analizar datos de 44 países por década entre 1960 y 1990, no encontraron evidencias de la curva invertida, y al profundizar en el caso de la India tampoco encontraron que el crecimiento económico aumente la desigualdad. En su trabajo señalan que no se puede afirmar que el crecimiento siempre beneficie a los pobres o que la pobreza no se reduce por efecto de políticas pro crecimiento. La relación entre ambas es compleja y no presenta tendencias claras generales. Hay otros factores que influyen en la desigualdad, por ejemplo, la educación, el comercio o la composición sectorial del crecimiento. Asimismo, concluyen que las políticas dirigidas a los pobres mediante las cuales se acumulan activos productivos -principalmente en educación, salud y nutrición- cuando son aplicadas en un contexto “sin distorsiones”, son instrumentos importantes para lograr un alto crecimiento (Bruno, Ravallion y Squire, 1996).

Otros estudios indican que la relación entre crecimiento económico y desigualdad debe analizarse con más cuidado en los países subdesarrollados como los de América Latina, incorporando otras variables explicativas como: a) las de tipo histórico, político y cultural; b) considerar que la desigualdad es una función de la dependencia y parte de un sistema cultural y político corporativo, burocrático y autoritario, y c) tomar en cuenta la educación y las disparidades regionales en espacios subnacionales. Asimismo, es muy importante estudiar la propiedad de la tierra, ya que algunas naciones atrasadas con PIB relativamente alto y bajos niveles de desigualdad lo lograron debido a: 1) redistribución antes del crecimiento; por ejemplo, con la aplicación de políticas de distribución masiva de tierras en las etapas iniciales de desarrollo (como sucedió en México durante el gobierno de Lázaro Cárdenas); o 2) redistribución con crecimiento, con políticas redistributivas durante las fases de industrialización (como en la etapa de sustitución de importaciones de México con una fuerte política social, aunque de universalismo segmentado), y no necesariamente por una tendencia asociada con la curva de Kuznets (Bowman, 1997).

Como se puede ver, existe una amplia gama de líneas de investigación a partir de la propuesta seminal de Kuznets, la cual no se puede considerar una ley, sino una hipótesis que ha de verificarse en cada país en particular y en periodos específicos. No obstante, a partir de los modelos iniciales de inspiración neoclásica de los años cincuenta, se derivaron estrategias prácticas establecidas en los planes de desarrollo económico orientadas a fortalecer el proceso de industrialización y urbanización, con lo cual se incrementaría la productividad marginal de los factores, en el supuesto de la movilidad de la mano de obra del campo a las ciudades y su inserción al mercado laboral. A su vez, el reforzamiento de nodos urbanos dinámicos modernos, industrializados y con aplicación de innovaciones tecnológicas propiciaría la difusión del crecimiento hacia sus áreas de influencia, las mayorías tradicionales, atrasadas, rurales y pobres. Las políticas públicas se orientaron entonces a la creación y atracción de industrias mediante incentivos a la inversión y provisión de infraestructura para centros urbanos que atraían población. En consecuencia, se adoptaron estrategias de desarrollo sectorial desigual y de polarización territorial.

En la década de los setenta esos modelos estaban en crisis. A partir de los años ochenta se enfrentaron a una nueva realidad al producirse una recesión mundial en la cual gran número de economías tradicionales atrasadas redujeron bruscamente su crecimiento; se enfrentaron a un insuficiente desarrollo industrial que no pudo sostener el dinamismo económico, a modificaciones en los precios relativos asociados a choques externos y a la aplicación de medidas de estabilización y ajuste estructural. En ese contexto el sector moderno redujo su dinamismo y no fue capaz de asimilar a la población excedente originaria del sector tradicional, que tampoco mejoró su productividad por una baja tasa de inversión y la limitada incorporación de tecnología, pero que se refugió en actividades terciarias en condiciones precarias y en espacios periféricos metropolitanos con limitados servicios públicos. La consecuencia fue un aumento en la desigualdad socioespacial e intersectorial, sobre todo por el repunte en la concentración del ingreso, la caída del empleo formal, la contención del salario real directo como principal variable para controlar la inflación y el proceso general de empobrecimiento en muchas regiones, asociadas a una retracción del Estado como agente redistribuidor o compensador social en fases de crisis.

Es importante considerar en las últimas décadas fenómenos asociados con la mundialización del capitalismo que incluyen la movilidad del capital, la dislocación del proceso productivo, cambios en la división internacional del trabajo y mayor desarrollo del sector servicios apoyado en los avances científico-tecnológicos.

Este conjunto de tendencias corresponden a dos patrones, los cuales, siguiendo el razonamiento de Kuznets, permiten sugerir una fase D, que aumenta la desigualdad o se mantiene en niveles altos (Gini2 entre 0.4 y 0.6) asociada con un modelo polarizado, excluyente, concentrador y empobrecedor con estancamiento económico en muchas naciones atrasadas; y en el otro extremo, una fase C, con una tendencia asociada al modelo kusneztsiano, correspondiente sobre todo a países desarrollados y algunos asiáticos con un modelo posmoderno, de alta productividad, redistributivo y más equitativo (véase Gráfica 1).

Por otra parte, se afirma que la hipótesis de Kuznets, consistente en que la desigualdad en el ingreso se incrementa al principio con el crecimiento económico, pero después disminuye para lograr sociedades más desarrolladas, fue usada (sobre todo de manera ideológica en el Consenso de Washington desde una visión etapista) para justificar el crecimiento de la desigualdad en los países pobres y ampliar la brecha en el desarrollo internacional. Ante ello es necesario pasar del objetivo estratégico de “crecer primero” al de “crecer con equidad”, sobre la base de las necesidades humanas con inclusión social (Mkandawire, 2001). Aún desde la economía neoclásica se avanza gradualmente del análisis de la relación causal entre crecimiento y distribución a la aceptación de los efectos positivos de mayores grados de equidad sobre un crecimiento más dinámico.

En ese contexto se incluyeron, en algunas estrategias de desarrollo nacional, políticas que integraban el crecimiento del producto con la equidad en el ingreso, por lo menos en tres variantes: a) el modelo chino, que enfatizó la distribución de la riqueza hacia zonas rurales mediante la expropiación de tierras y empresas para repartirlas entre pequeños productores y empresas estatales colectivas, con el objetivo de aumentar la productividad, el empleo y el ingreso, lo cual fortaleció las estrategias de desarrollo rural y endógeno, y permitió integrar los sectores tradicional y moderno; b) el modelo de la ONU, orientado a un alto crecimiento económico cuyas ganancias se debían redistribuir mediante intervenciones gubernamentales tales como: provisión de bienes y servicios a los más necesitados, educación y capacitación para los trabajadores de bajos ingresos, y fomento a la generación y acumulación de activos de los pobres (mejoramiento de tierras e instrumentos de trabajo); y c) el modelo de necesidades básicas, que propuso una política de ataque a la pobreza mediante la provisión de bienes y servicios en aspectos de nutrición, salud, educación, vivienda y servicios básicos. En aportaciones subsecuentes, se reconsideró el papel de la agricultura en el desarrollo, sobre todo con el impulso a la agroindustria, la creación de infraestructura y la ampliación de servicios rurales que facilitaran la integración campo-ciudad, a la vez que se introdujeron los enfoques de desarrollo rural integral, de tipo endógeno y con sustentabilidad ambiental (Asuad, 2004).

Las bases conceptuales del análisis y la medición de la riqueza también se han reorientado hacia el desarrollo sustentable, entendido como aquel que “satisface las necesidades actuales sin comprometer la posibilidad de las generaciones futuras de cumplir con sus propios requerimientos”, como lo definió la Comisión Brundtland en 1987. Con esta idea, la riqueza de un país incluye el capital físico (bienes manufacturados, edificios, maquinaria, carreteras, entre otros), pero también el capital humano (salud, conocimiento y capacidades), el capital natural (ecosistemas, minerales y combustibles fósiles) y las instituciones (gobierno, sociedad civil y estado de derecho). El desarrollo será sustentable si, y sólo si, la riqueza de una economía con relación a su población se mantiene en el tiempo. El crecimiento económico entonces forma parte de la riqueza generada, que no se debe entender sólo como incremento del producto interno bruto. A partir de ese nuevo paradigma se estima que durante las tres décadas pasadas, el mundo rico disfrutó de un “desarrollo sustentable”, mientras que en el pobre (con excepción de China) no lo ha sido, en este caso porque aun cuando hubiera incrementado su PIB por habitante (con capital físico y capital humano) su riqueza habría disminuido, pues éste no ha compensado la degradación del capital natural, que además tiene límites de reposición como lo demuestra, entre otros fenómenos, el calentamiento global (Dasgupta, 2005).

El concepto de equidad tiene características multidimensionales; es decir, desde la dimensión económica el ingreso se complementa en lo social con variables de necesidades básicas, pero deben incluirse también otras dimensiones como la intergeneracional, la étnica, la de género y la territorial, las cuales expresan formas específicas de desigualdad.

Las reflexiones anteriores se elaboran a partir de la propuesta de Kuznets, la cual intentó explicar las relaciones entre crecimiento y desarrollo, así como formular políticas relacionadas a éstos. Análisis posteriores como los citados3 han demostrado que no se trata de una ley ni un modelo único y que es necesario incorporar otros elementos para explicar su evolución en cada país y buscar estrategias alternativas más integrales, sobre todo adaptadas a realidades concretas de países subdesarrollados en el marco de una realidad hegemónica mundial”.(1)

3- Santiago del Estero

En los últimos años ha predominado una tendencia ampliamente difundido por los medios de comunicación sobre el crecimiento y el equilibrio fiscal, mostrando fases de mayor crecimiento económico y de equilibrio fiscal en los últimos años. Pero lo que no se dice que estas fases de mayor crecimiento económico están fuertemente asociadas con mayor desigualdad en la posesión de la supuesta riqueza que se genera. Las condiciones iniciales de inequidad significan que una gran cantidad de santiagueños quedan excluidos de los beneficios del desarrollo.

Aquí tenemos ausencia de Derechos Humanos básicos, porque el bienestar social no es un fin en sí mismo, y esto no está garantizado por marcos institucionales. Santiago del Estero, se consolidó junto a Formosa y otras provincias del norte grande argentino como las regiones más desiguales del país, estando nuestra provincia en los últimos lugares según las últimas mediciones del Índice de Desarrollo Humano (IDH), del PNUD, con 0,313 en el IDH, existiendo entonces más desigualdad que en los gobiernos del Dr. Carlos Juárez, que los valores mostraban un 0,419 de IDH (2). Sumado a ello los últimos datos del INDEC, demuestran que el conurbano Santiago-La Banda son las ciudades con mayor porcentaje de pobreza entre sus habitantes, junto a Resistencia (Chaco) y Concordia (Entre Rios). Y si sumamos a que los agentes de la administración pública provincial (empleados públicos, docentes, agentes de la salud, policías, etc.), figuran con los sueldos más bajos del país. En definitiva con los peores indicadores sociales, económicos y educativos del país.

A pesar de los discursos oficiales y la jactancia, la lucha contra la pobreza y la desigualdad, han sido evidentes los fracasos, y esto se hace evidente en los resultados netos.

 

4- ¿Equilibrio fiscal para qué?

  1. A pesar de los resultados positivos en el manejo de las cuentas, estas han sido insuficientes para mejorar la igualdad y reducir la pobreza. Esta última aumenta más allá de los ciclos económicos de supuesta prosperidad. En las fases recesivas se incrementa el deterioro de los ingresos de los hogares santiagueños, y en fases dinámicas de la supuesta “década ganada”, son lentas las recuperaciones. El PBG, apenas se movió unas décimas, por lo tanto la inequidad, en otras palabras, predomina la “igualación hacia la pobreza” (Filguera y Peri, 2004). Entonces, ¿Cuándo entenderán algunos o algunas para aceptar que la reducción de la desigualdad y la pobreza son fundamentales para lograr mayor crecimiento económico?
  2. Dentro de la crisis general, de la evolución de la inflación, hubo una caída sostenido de los ingresos en los últimos 15 años de los trabajadores, con algunas fluctuaciones pero siempre igualando hacia abajo.
  3. Cuáles son los objetivos al “jactarse” de un equilibrio fiscal, si esto no se tradujo en mejoras en el bienestar social, sino en un alto costo macrosocial, ya que se agudizaron algunos fenómenos como la desigualdad, deterioro del salario real, el desempleo encubierto, la informalidad (la más alta en el país) y la pobreza en la provincia.
  4. Mientras se viven momentos de grave crisis socioeconómica, de debilidad democrática, se insiste en el: despilfarro del dinero público, en obras faraónicas que no le resuelven la vida a la gente, en interminables fiestas populares, en sostener candidatos en las elecciones provinciales volcando exorbitantes recursos en campañas políticas, o vistiéndose de Papa Noel a mediados de año.

 

Finiquitando

La hipótesis de Kuznets, ofrece un modelo analítico sugerente para explicar con diferentes variables las relaciones entre crecimiento, desigualdad y pobreza. Todo gráfico que se elabore o construya desde estas teorías, siempre en nuestra provincia, mostrará un patrón de débil crecimiento, aumento de la desigualdad o de igualación a la baja en supuestas fases de recuperación, lo cual explican las condiciones históricas estructurales en la distribución social de la riqueza.

 

Por Hugo R. Manfredi

 

Bibliografía:

*(1) En Sánchez Almanza, Adolfo. “Crecimiento económico, desigualdad y pobreza: una reflexión a partir de Kuznets”. Instituto de Investigación Económica. UNAM. En Scielo, vol. 37, n°145, Méx., Abril-Junio, 2006. [links]

*(2) La relación de ingresos,   entre lo máximo y lo mínimo, o entre los más pobres  y más ricos, y que determinaban la desigualdad era 1 a 63 durante el juarismo, hoy es 1 a 69 y creciendo.

* Aguilera Verduzco, Manuel. “Crecimiento económico y distribución del ingreso. Balance teórico y evidencia empírica”. Fac. Econ.-ENEP, México, 1998, UNAM. [links]

* Asuad, Norman. “La estrategia del cambio: ¿Modernización sectorial o desarrollo regional o territorial? En Javier Delgadillo (Coord.) Planeación territorial, políticas públicas y desarrollo regional. México, UNAM, 2004, pág. 137-184. Links.

* Material del Seminario de Economía de Santiago del Estero, por el Ing. Castor López. Diplomatura de Humanidades y Artes de Santiago del Estero, Universidad Católica de Santiago del Estero, noviembre 2008.

* Geografía Económica de Santiago del Estero, “El desarrollo económico y territorial en Santiago del Estero: sus contradicciones y falacias, sus perspectivas desde lo institucional”, trabajo final por Hugo R. Manfredi y Cecilia Sokolic, UCSE, 2009. Diplomatura en Humanidades y Artes de Santiago del Estero.

 

La pobreza infantil en Santiago del Estero: las eternas crónicas de dolor

foto y justicia social

“Contaba el recordado Fermín Chávez que a fines de 1937 y principios de 1938 recorrieron Santiago del Estero dos escritores que tenían que ver con la literatura y con la realidad argentina: Homero Manzi y Roberto Arlt, el primero como redactor de la revista Ahora y el segundo, como enviado especial de Crítica. Homero Manzione nos brinda este relato:

“Un día miércoles bajo a Añatuya. Me encuentro con la noticia de que en el campo de Añatuya está Roberto Arlt, enviado especial por un diario de la capital para hacer la crónica del dolor santiagueño. También me avisan de que Arlt se ha enfermado y que golpeado por la fiebre está en un ranchito lejano. Tomo un auto y me largo en su busca. Lo encuentro a las cuatro leguas en un puesto de la estancia “13” propiedad de mi padre y atendida por Luis Manzione, mi hermano.”

Manzi y Arlt hablaron del cuadro social que se desplegaba a sus ojos:

“Me impresionó su desolada expresión – escribe Homero – Su amargura frente a la indiferencia de las zonas felices. Su decepción frente a los políticos lugareños que desde el gobierno o desde la oposición están distantes del verdadero hombre de la campaña santiagueña. Su indignación para con los literatos del país que se desentienden de esta realidad y que la desconocen”. Y añade Manzione – que así firmaba sus notas – “Roberto Arlt. Hombre vital. Periodista de realidades. Novelista de sentido amargo y humano, valoriza el drama que lo rodea y aprecia la angustia de todos. Del paisano. De la chinita. Del viejo. Del chango. Del perro. De la vaca. Del caballo. De la gallina.”

Homero cuenta que a pocas leguas de la capital santiagueña hay gente que se ha muerto de hambre o de sed. Le dice que la gente abandona el campo y se va en caravana a las ciudades, huyendo de la sequía y la desolación. “Y al contarle todo – agrega Manzione – los ojos de Roberto Arlt acostumbrados a la contemplación de los dolores más terribles se humedecen como los de un niño. Y me hace un juramento. Es necesario que nuestro relato sea terrible, implacable. Amargo. Casi siniestro. Es necesario que los lectores vomiten de asco y de vergüenza frente a la realidad de Santiago del Estero, provincia olvidada por la oligarquía…” (Ahora, 13-12-1937).

(…) Al referirse al problema del agua y a la necesidad de embalses en la región, Arlt recurre a esta frase muy suya: “Es verdad que el Nilo es un río gentleman; sus inundaciones tienen lugar periódicamente en la segunda mitad del año, todos los años… En Santiago del Estero, ni el Dulce, ni el Salado son gentlemans”.

Vale la pena transitar esos textos en que podemos acercarnos al Arlt menos conocido. Su compañero ocasional, más politizado – como militante de FORJA que era – ahondaba en las raíces de la deformación argentina y escribía: “Los niños están tristes. Tristes y enfermos. Que es lo mismo. Los niños están tristes sólo cuando están enfermos. En el norte habría que fundar un partido político cuyo único programa fuera éste: Hacer reír a los niños.” (1).

Pobreza en los niños Sgo., mapa

De los casi 8 millones de niños pobres o en alta vulnerabilidad en nuestro país, el 34,01%, corresponden a nuestra provincia. Enfrentan cada día: una infancia pobre. Pobre de recursos económicos para subsistir, pobres de acceso a servicios básicos. Pobre en espacios de socialización y el acceso a las nuevas tecnologías. Y pobre de oportunidades.

Duele admitirlo, pero la pobreza infantil que poco cambió desde aquellas crónicas de Manzi y Arlt, en nuestra provincia. Son cifras contundentes que podrían acallar y bajar los “ruidos”, de tantos discursos vacíos de nuestra “casta política”. Y en un momento de plena marea alta de la judicialización de sonados casos de corrupción y de la pésima calidad democrática. Pero esto no es nuevo en la provincia, de estos sistemas políticos prostituidos hasta extremos escandalosos que genera indignación y en parte impotencia ante éstas cifras. Impotencia por ver como una tropa de delincuentes que tan consentidamente como impunemente llevan años saqueando de punta a cabo. Es bueno recordar desde aquellos polvos es que nos vienen estos lodos. Pero volvamos a lo nuestro.

Es una eterna deuda pendiente esta pobreza. Ya sabemos de las privaciones que sufren nuestros changuitos, de cómo viven, de cómo se corporiza la desigualdad, vulnerabilidad de las que no pueden salir. En algún momento de nuestra infancia la vivimos.

Pero más allá de la rigurosidad de las cifras, queremos subrayar es que miles de niños, niñas y adolescentes (presionados por la pobreza de sus familias), se han visto obligados a dejar roles y conductas propias de su edad. Esto lo comprobamos los docentes que trabajamos en el interior, que por estos cambios de roles, sus derechos al juego, a la asistencia escolar, a la salud, entre otros, no se pueden ejercer cabalmente porque muchos tienen que trabajar. Y ya sabemos que la existencia del trabajo infantil es un factor de negación de la ciudadanía.

Esto tiene un costo inmenso (como ya vimos en otras entradas en que trabajos estos temas), no solo para los niños, niñas y sus familias, pero también para la sociedad. Esta pérdida en educación significará que los actuales niños y jóvenes trabajadores ganarán en promedio 20% menos de ingreso durante toda su vida adulta, en comparación con aquellos que no trabajan. Esto y lo otro no es más que unos síntomas de la inequitativa distribución de la riqueza social, que impide construir una sociedad más justa y solidaria.

 

Por Hugo R. Manfredi

Nota:

*(1) En Muñoz Azpiri, José Luis (h). “Homero Manzi: el hombre y su época”. En El Ortiba.

* Los mapas fueron publicados en un informe de Micaela Urdinez, 30 de Julio, diario La Nación.