“Violencia en las escuelas; instituciones y malestar: reflexiones y balances desde el Colegio Agrotécnico La Granja” (Primera parte)

Primera parte

Desde hace varias décadas, la violencia viene ganando espacio en las instituciones educativas, generando incertidumbre y malestar entre quienes la padecen o deben responder por ella. De este modo, se ha convertido en una de las problemáticas que mayor preocupación y demanda de tratamiento provoca en la mayoría de las comunidades de la provincia y claro está que nuestro colegio no quedó exento.

Son innumerables los casos que suceden en el ámbito escolar de pequeños estallidos de violencia, en los que el docente responde generando una gama de dispositivos (1), que van desde instancias de reflexión, sanción (no castigo) y citación a padres hasta pedidos de disculpas y reparación de hechos. Sin embargo en los últimos años, fuimos testigos de otros tipos de violencia que impactan más duramente, que ponen a prueba al docente para enfrentarla, preguntándose: “¿Cómo contengo a ese alumno con un arma en la mano?”, “¿Cómo doy clases si fulanito está alcoholizado y empastillado?”, “¿Cómo le digo al padre que le destrozaron la cara a su hijo?”, “¿A quién recurrimos?”, ahora bien, como intentaremos ver aquí en un apartado de este trabajo, si se trata de esperar algo por parte del Estado, el docente no podrá más que responder: “Qué solo estamos en las instituciones”.

En este trabajo nos proponemos reflexionar sobre el campo teórico de la violencia en las escuelas que se ha ido configurando en los últimos años, sumado a ello la cuantificación del fenómeno desde nuestros registros, sumando a esto la opinión de los colegas, esbozando ejes de debates en torno a la definición del concepto que hoy nos convoca, el rol del Estado, el origen y las consecuencias de la violencia en la institución escolar, la violencia adolescente, violencia en la calle y en la aproximación de una propuesta de intervención superadora que ensayamos.

 

1  Delimitación del concepto

En Argentina, entre los primeros estudios realizados fue llevado a cabo por Ana Lía Kornbliht (2), sobre violencia en el nivel medio y algunos trabajos referidos al orden disciplinario escolar ( Narodowski(3), Tenti Fantani(4)). Para dar cuenta del debate en torno a la definición del concepto, diferentes autores diferencian entre los conceptos de “violencia escolar” y “violencia en las escuelas”. En este sentido, seguiremos las consideraciones de Natalia Alvarez Prieto, que sucintamente en éste acápite brindaremos para dar una introducción al título que nos ocupa en un primer momento.

“…según Sileoni (Ex Ministro de Educación, 2008), estos corresponde a dos tipos de violencia en el espacio escolar: una interna y otra externa. La primera refiere a aquella violencia que se produce en el marco de los vínculos propios de la comunidad educativa. El segundo caso la escuela actuaría como caja de resonancia del contexto social en el que se encuentra inserta(…) Esta perspectiva compartida por numerosos intelectuales, retoma algunos elementos de la distinción efectuada por Charlot, B., en relación al uso del concepto. Dicho autor propone tres niveles de análisis: la violencia de la escuela, hacia la escuela y en la escuela. La primera sería la violencia ejercida por la institución escolar a través de mecanismos de dominación simbólica. La segunda refiere a aquella violencia dirigida hacia los agentes y la infraestructura escolar. La tercera da cuenta de la irrupción de hechos violentos que tendrían su origen en el espacio exterior.

Gabriel Noel (2009), intentando superar esa catalogación, señala que las explicaciones sobre violencia en las escuelas suelen recurrir a uno de dos externos simplificadores: la metáfora de la escuela opaca y la metáfora de la escuela transparente. La primera adjudica una responsabilidad unilateral a la escuela y sus agentes. Oponiéndose a esta caracterización el autor considera correcto utilizar el concepto “violencia en las escuelas”, en tanto el adjetivo “escolar” introduciría esta idea según la cual la escuela se encuentra en la génesis de los hechos violentos. La segunda metáfora también reduccionista en tanto concibe a la violencia escolar como la irrupción de violencias externas y extrañas a la escuela. Noel supone que de tomarla literalmente nos veríamos enfrentados a una conclusión pesimista, esto es, que no tendría sentido intervenir desde el espacio escolar. A su vez señala que el nivel de conflicto o violencia en el interior de las escuelas guarda una relación muy indirecta con el de su entorno, existiendo una numerosa serie de factores más importantes para explicar el fenómeno y sus mediciones. En este sentido, concluye que la escuela no es absolutamente opaca ni transparente. Por tanto, le cabría un importante potencial en cuanto a las posibilidades de intervención para reducir, modificar o impedir episodios de violencia (…) Existe una confusión en torno a si un concepto debería ser utilizado en función de su grado de optimismo o pesimismo. La elección de categorías y conceptos debe estar guiada por su potencialidad para explicarnos la realidad y no por su “carga moral”. Su capacidad explicativa sería lo que debiéramos atender a la hora de elegir hablar del concepto “violencia escolar” o “violencia en las escuelas”. En este punto sostener que la violencia en el espacio escolar expresa un fenómeno más general no es pesimista ni optimista sino correcto o incorrecto”.(5)

Desde nuestra perspectiva y coincidiendo con Alvarez Prieto, la violencia en las escuelas debe comprenderse, efectivamente, a la luz de procesos sociales que las exceden. Por otro lado, se trata de una hipótesis que sólo puede parecer pesimista ante una mirada reformista o idealista que pretenden transformar la escuela sin cuestionar las relaciones sociales vigentes. En este sentido, defenderla no implica que, mientras no se produzca tal transformación, nada podemos hacer. La organización de los docentes y los estudiantes en defensa de sus condiciones de trabajo y estudio, en una disputa más general contra la degradación educativa, son algunos de los elementos que pueden allanar el camino hacia la superación de la descomposición social que se manifiesta de diversas formas en las escuelas.

En segundo lugar, los niveles de violencia de una escuela no se encuentra en relación directa con los que se registran en su entorno inmediato no significa que sean variables internas a la institución escolar las que explican el fenómeno en cuestión. Es evidente que la descomposición social se manifiesta de diversas formas en cada espacio social. Sin embargo ella no niega el hecho de que es esa tendencia general la que ha determinado la existencia e intensidad de su expresión particular.

Entonces resulta pertinente el concepto “violencia en las escuelas”, en tanto nos permite, ya desde su enunciación, comprenderla como un fenómeno social y no como atributo intrínseco a la lógica escolar.

 

2 ¿Qué es la violencia?

La violencia y su definición es muy compleja y a diferencia de la agresividad, desconsidera al otro, lo des-subjetiviza, generando miedo y sometimiento, bajo la crueldad, la tortura y el sadismo. En cambio la agresividad es la defensa de la vida propia y de los seres amados, es un componente innato en el juego de vencer y superar obstáculos en la vida.

La teoría psicoanalítica sostiene: es en el “súperyo” donde se establecen la ley  y la norma, tanto a nivel familiar como social. De esta forma, algunos explican que el violento, el cruel, o el criminal carecieron de esta instancia en su psiquismo. Aun así en experiencias clínicas se ha comprobado en niños con problemas de conducta, agresivo y hostil que ella no está causado por ausencia de la instauración del “superyó”, sino por la manera diferente en que éste opera en ellos.

 

Violencia e indisciplina

Es importante saber discernir una situación de violencia e indisciplina. En los “comportamientos violentos”, sea de acoso, intimidación y agresión, se manifiestan y originan al interior de las tramas de relaciones y vínculos intersubjetivos. Se nutren de sentimientos y afectos.

En cambio el “fenómeno de indisciplina”, se trata más bien de las relaciones pedagógicas, al proceso de trabajo escolar, con la relación enseñanza-aprendizaje, con las normas y los hábitos. Aunque toda situación de violencia e indisciplina expresan un conflicto.

 

Violencia y hostilidad

La hostilidad es el comportamiento que una persona intenta someter a otro, que funciona como rival. Hay discusiones, señala errores y aspectos negativos de él permanentemente de manera que el otro queda entrampado.

Cuando la hostilidad se manifiesta en personan con vínculos fuertes se intenta que el otro sienta culpa de tal trato. Así se da también en la escuela, cuando el mismo docente crea esas situaciones que se dan en el aula. La conducta hostil, coloca al otro como adversario, lo culpa, proyecta en él la agresividad que no se acepta como propia. Así el otro queda bloqueado frente a esta barrera que lo culpa, y el sujeto hostil, termina siendo rotulado de autoritario, sin amigos, y el que se considera victimario, es la victima de su propio hostigamiento.

Las conductas de hostilidad son hostigantes, le hacen ver al otro, poniéndole barreras, la necesidad de alejarse, haciendo parecer la acción como voluntarias. Muchas conductas infantiles y adolescentes que consideramos agresivas, más bien son conductas hostiles que se expresan como mecanismo de defensa.

Las reacciones hostiles operan como caparazones o defensas que tapan insatisfacciones, pérdidas, abandonos, frustraciones que dejaron al sujeto, quizás a temprana edad descontento o insatisfecho, con necesidad de recibir amor y ser deseado. (6)

 

3 Diferentes interpretaciones para un mismo concepto

A título de inventario expresamos algunas definiciones de violencia según los diversos autores:

  1. Para Domenach, es una definición poco compleja y de fácil comprensión, violencia es “el uso de la fuerza abierta u oculta, con la finalidad de obtener, de un individuo o grupo, algo que no quiere consentir libremente”.
  2. Yves Michaud, define la violencia como “una acción directa o indirecta, concentrada o distribuida, destinada a hacer el mal a una personas o a destruir ya sea su integridad física o psíquica, sus posesiones o sus participaciones simbólicas”.
  3. Mc Kenzie, define la violencia como “el ejercicio de la fuerza física con la finalidad de hacer daño o causar perjuicio a las personas o a la propiedad; acción o conducta caracterizada por tender a causar mal corporal o por coartar por la fuerza la libertad personal”.
  4. Jordi Pianella (1998), la considera como aquella “situación o situaciones en que dos o más individuos se encuentran en una confrontación en la cual una o más de una de las personas afectadas sale perjudicada siendo agredida física o psicológicamente”.(7)

 

 

El 54,5% de nuestros colegas consultados, eligió la definición de Yves Michaud y en segundo lugar optó por la definición de Jordi Pianella, en un 27,3%. Estas consultas y sus diferentes interpretaciones del concepto de violencia son, suficientes para hacer comprensibles algo elemental: abandonar el concepto limitado de violencia, en el sentido de asimilarlo simplemente a algunos tipos de violencia física. En este caso nuestros colegas siguen opinando:

“…la violencia actúa como atomizante en la persona violentada”.

“…porque no solo se ejerce violencia para obtener algo de una persona que en uso de su libertad no lo consentiría, sino también muchas veces se ejerce violencia tendiente a provocar un mal a otra persona o destruir su integridad”.

“…se puede ejercer diferentes tipos de violencia directa o indirecta y puede ser tanto física como psíquica”.

“…porque considero que es el uso de la fuerza por no querer consentir algo o permitir algo”.

Estas son algunas de las expresiones de algunos colegas, que nos están indicando que la violencia no es solamente un determinado tipo de acto, sino también una determinada potencialidad. El objetivo de una conducta violenta siempre alude a una lucha de poderes, el daño subyace, ya sea a nivel físico, psíquico o emocional, pero no es el principal objetivo.

Cuando preguntamos a nuestros colegas por las razones de la violencia y el cruce de factores negativos que la desencadenan, los resultados nos revelan que las cuestiones: familiares, sociales, económicas, culturales, individuales-psicológicos son los disparadores de ciertas conductas.

La violencia histórica se ha relacionado con condicione sociales concretas. Su etiología se ofrece por características individuales de origen biológico o psicológico y ello expande o condiciona su esencia. Se afirma que la agresividad es connatural a la naturaleza humana, la violencia se aprende por lo tanto se puede educar en la no violencia, así mismo se puede enseñar a controlar la agresividad. Nosotros sostenemos que las razones de la violencia hay que encontrarla en el cruce de factores negativos del individuo y de la sociedad.

“…para mí la violencia comienza en la casa…”

“…para mí el entorno es muy importante, en como los padres eduquen a sus hijos, les inculquen valores, sobre todo hoy en día en que la sociedad ha cambiado tanto. También el entorno juega un papel preponderante porque muchas veces cuando la familia está ausente, ya sea por necesidad de trabajar o por falta de compromisos con sus hijos…”

Hay formas de violencia que se generan dentro de la familia y que están condicionadas por las condiciones culturales. Pero el fenómeno social de la violencia es mucho más amplio que el problema institucional de violencia en un colegio o una escuela. La violencia está en la calle, en la vida doméstica, en el ámbito económico, político y social en general. Lo que ocurre en nuestro colegio no es más que un reflejo de lo que ocurre en la vida pública y privada en todos sus aspectos y niveles.

Han sido además, numerosos los libros y los trabajos de investigación en donde los medios masivos de comunicación sirven como modelos para reproducir la violencia.

“…hasta los dibujos animados presentan signos de violencia”.

“…hay programas de T.V. donde se dicen de todo y nada constructivo o de positivo de una persona…”

“…son industria que venden un modelo que violenta, al ser desde la imagen(…)La sociedad de consumo producto del capitalismo salvaje, hace que se privilegie la idea de que soy lo que “tengo”, ¿Cuál es el valor en una sociedad de consumo?…”

“…la aplicación que se encuentran en los celulares como you tube, en internet, los grupos sociales reflejan sus videos a través de Facebook…”

“…si han creado conductas violentas y las han naturalizado de tal manera que se transmite la violencia con normalidad, reproduciendo mecánicamente. Por ejemplo: los noticieros…”

“…en el programa de Marcelo Tinelli, se denigra mucho a la mujer donde se la presenta como un “objeto”. En los programas de chimentos se muestran muchas discusiones entre los personajes y hay muchas burlas (…) yo no veo porque no me gusta y no me suma para nada”.

“…transmiten falsos estereotipos sociales que generan frustración en aquellos que no pueden alcanzarlos y que son caldos de cultivo para provocar sucesos violentos. Sumado a ello el mal uso de las redes sociales donde, un hecho violento es mostrado por los adolescentes como algo normal, han naturalizado a la misma.

“…lo que muestran muchas veces van en contra de los valores que en la familia o la escuela pueda inculcar…”

Estas fueron algunas de las expresiones de nuestros colegas y que fueron seleccionados para éste apartado.

 

 

Por Hugo R. Manfredi

 

Bibliografía consultada y notas

  • En el caso de nuestra institución, se elaboró un Acuerdo Escolar de Convivencia.
  • Kornblith, A.; Mendez Diz, A.; Frankel, D. “Manifestaciones de la violencia en la escuela media”, en Lolas, F. “Agresividad y violencia”. Edit. Losada, Bs.As., 1991.
  • Narodowsky,M. “Especulación y castigo en la escuela secundaria” UNCPBA, Tandil, 1993.
  • Tenti Fanfani, E. “Más allá de las amonestaciones .El orden democrático en las instituciones escolares”. Cuaderno de UNICEF, Bs.As., 1999.
  • Alvarez Prieto, N. “Violencia en las escuelas: un balance historiográfico y una propuesta de investigación”. CEICS, link, revista r y r. org.ar.
  • En Piotti,L. y Lupiañez, S. “Análisis institucional y vínculos de convivencia”. Comunic-arte edit Córdoba, 2002, Cáp. III, pág. 71-81.
  • http://www.monografias.com/trabajo/laviolencia. En Valero Iglesias,L. y Sala; Giner, G. “Reflexiones a partir del fenómeno del “happy slapping”. En nódulo materialista.com.ar, Catoblepas revista crítica del presente.

 

 

Nuestro agradecimiento a los colegas docentes y administrativo del Colegio Agrotécnico La Granja, del Dpto. Banda y a la Sra. Rectora Sandra Bucci.

Sindicatos y sindicalistas para principiantes (Última parte)

La militancia sindical no toma los carriles tradicionales, de una lucha solidaria en favor de los intereses de los compañeros de trabajo, sino que funciona como una suerte de “carrera” paralela al desempeño laboral, a partir de la cual se obtienen beneficio individuales como la cobertura frente a despidos, la posibilidad de obtener “buen trato” por parte de la patronal, la posibilidad de obtención de acceso en condiciones de relativo  privilegio a las prestaciones de la obra social. Aquel que se afianza en la “carrera sindical” y en el seno de organizaciones muy burocratizadas, suele con cierta facilidad acceder a la “licencia gremial”, básicamente la posibilidad de no trabajar o hacerlo con horario y obligaciones reducidas, para cumplir tareas sindicales. Se separa así de sus bases y comienza la trayectoria de burócrata.

Esos modos de reclutamiento, “profesionalización” y goce de privilegios de una militancia sindical burocratizada, se hacen más patentes y complejos a medida que se sube en la escala de la dirigencia. Empiezan los “negocios” de todo tipo, a partir de los fondos del propio sindicato, de la obra social, o incluso de peculiares “asociaciones” con las patronales.  El volumen de esos “negocios” se amplía cuando se pasa de simples delegados a dirigencias locales, ni que hablar cuando es a nivel nacional. Y culmina en el fenómeno de los sindicalistas- empresarios, dueños abiertos o disimulados de empresas del mismo rubro de su “representación” sindical o de otros. Muchas veces, el enriquecimiento de las cúpulas “derrama” hacia abajo, generando amplias cadenas de corruptelas y complicidades de modo que afianza una cultura de “todos ganamos algo”, “aquí nadie es un santo”, etc.

Si se suman esos factores generadores de consenso con los también variados y poderosos que apuntan a la coerción sobre los trabajadores o a la “protección” de las conducciones sindicales por el Estado y patronales, el resultado es un sistema de dominación de gran solidez, con amplias capacidades de neutraliza, desalentar, desarticular o cooptar las oposiciones o resistencias que puedan surgir, incluidos múltiples modos de “castigos” para los que insistan en no someterse. Allí radica parte de la explicación de fenómenos a simple vista tan peculiares o “incomprensibles” como el de dirigentes confirmados o sucedidos por sus colaboradores inmediatos después de las más graves denuncias de corrupción, violencia y fraudes.

La mayor parte de los empresarios, gobiernos y la Iglesia Católica actúan de acuerdo para sustentar lo que suele llamarse “el modelo sindical”. Sobre todo la jerarquía eclesiástica se abstiene de formular cualquier crítica de fondo a la organización sindical, fingiendo ignorar sobre las múltiples componentes antidemocráticos y corruptos del “modelo”. Una y otra vez, las “mesas de diálogo” son habilitadas como forma de descomprimir el conflicto social, y útil pretexto de la CGT para posponer medidas de fuerza o dejar sin efecto planes de lucha.

Puede hablarse de “reforma electoral”, “reforma judicial”, “reforma impositiva”, pero casi nadie se refiere a una “reforma sindical”, un tabú autoimpuesto por los dirigentes políticos de los diferentes partidos del “establishment”.

De todas formas, a las organizaciones sindicales y los luchadores no les cabe esperar ninguna “reforma” venida desde arriba. Un cambio de modalidad organizativa y de prácticas concretas no puede ser obra sino de los trabajadores mismos. Es válido presionar en pro de algún cambio normativo que pueda facilitar un proceso de democratización, es necesario que las protestas se orienten también contra las variadas y reiteradas parcialidades del Ministerio de Trabajo provincial, en detrimento de organizaciones sindicales alternativas o independientes.

Pero en la actitud y las prácticas cotidianas del conjunto de los trabajadores y en particular de quiénes aspiran a construir un sindicalismo sobre nuevas bases, que deben cifrarse las esperanzas y las acciones concretas de cambio. Difícilmente las clases dominantes y las instituciones que le responden cedan de voluntario el “dique de contención” a las luchas que la actual modalidad sindical representa.

¿Alguien escuchó de algún dirigente de la CGT, quejarse por los préstamos a tasas usurarias de las “cuevas financieras”, y de otras entidades a los empleados públicos santiagueños?

En fin, santiagueños: el “sol” no sale para todos. Luego la seguimos.

 

Por Hugo R. Manfredi

 

Sindicatos y sindicalistas para principiantes (Primera parte)

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Las afirmaciones en éste artículo, no lo hacemos desde las coordenadas pequeña burguesía de los ultraizquierdistas, por lo tanto contradictoria en torno a la cual se desarrolla la lucha de clases en un país con una estructura económica semicolonial y dependiente como el nuestro. Tampoco lo hacemos desde los círculos dominantes de la gran burguesía antinacional vinculada al capital extranjero. Ni desde los tópicos falsos del progresismo y de la vieja y caduca distinción izquierda/derecha que opera como fetiche y espantajo para muchos bienpensantes aún.

Lo hacemos desde nuestra adhesión histórica a las luchas y la lucidez de esas generaciones obreras que la conducía a entrelazar la perspectiva del socialismo latinoamericano con su propia identidad peronista o nacional-popular, que van desde el golpe de 1955 hasta la sangrienta dictadura de 1976-1983.

Y desde el repudio a esa dirigencia de las distintas centrales obreras traidoras y cómplices de los distintos gobiernos vinculados al P.J. desde los años noventa hasta nuestros días (está claro que como siempre diferencio P.J , del pueblo peronista al que siempre traicionan). Y que en otras ocasiones haremos referencias a las heroicas y dignas excepciones en el movimiento obrero y la dirigencia sindical.

Pero volvamos al título que nos convoca, ¿Cómo se construye una burocracia sindical?, y aquí tenemos que hablar precisamente de la doble función que suele tener la burocracia sindical en donde, circunstancialmente, al producirse desbordes de las bases, actúa como dique de contención de las demandas y utiliza a sus patotas pero también promueve el desgaste psicológico de las bases, para que estas desistan de sus reclamos. Mientras que la otra función que cumplen es la de presionar a los empresarios y gobiernos, al promover en algunas ocasiones paros, pero negociando “a la baja” los reclamos de los trabajadores, y posteriormente “vendiendo” el arreglo como “el mejor posible” dada la coyuntura, la relación de fuerza o la falta de compromiso, incluso, de los propios trabajadores.

El gremialismo santiagueño (y el argentino) lleva largas décadas de una historia de sometimiento o “alianza” con los patronales y el Estado, manejo antidemocrático  y a menudo violento de sus sindicatos, instauración de direcciones “verticales” que tienden a minimizar o ignorar la voluntad de sus representados, enriquecimiento de sus dirigentes y tomar por ejemplo tomar medidas combativas en defensa de los intereses de los trabajadores.

Su permanencia de esas conducciones, con frecuencia prolongada durante décadas, con sucesivas elecciones de la misma agrupación al frente del gremio y con permanencia también por décadas del mismo secretario general al frente del sindicato, se debe a un “modelo sindical”, instaurado desde mediados del siglo pasado.

Es permanente su connivencia con empresarios y gobierno de turno, se consuman para mantener y consolidar la preeminencia de la misma dirigencia. Estos “muchachos” tienen una gran capacidad de adaptabilidad, “cualquier colectivo los deja en el centro”.

Las patronales suelen colaborar con los sindicatos para despedir activistas enfrentados con las conducciones y estos con las empresas para que muchos conflictos culminen en despidos masivos ante el silencio de la conducción sindical oficial. Todos estarán de acuerdo en el aval a asambleas amañadas, a presiones ilegales sobre los trabajadores, a las trampas en las elecciones de delegados. Siempre que se pueda, autoridades, dirigentes gremiales y los dueños de las empresas se pondrán de acuerdo para desplazar o negar las representaciones gremiales de delegados “molestos”, y dirán: No quiero ningún zurdito en mi gremio. Cuando estos mecanismos “fallen” y los opositores ganen o amaguen ganar un sindicato, las impugnaciones, el fraude electoral, las abiertas apelaciones a la violencia, garantizarán la amenazada continuidad.

Es posible que las posiciones combativas y clasistas del ayer, ya no sean redituable en el hoy. El aburguesamiento, las 4×4, los autos de alta gama, los clubes de básquet, las “cuevas financieras”, y demás, ya no dejan tiempo para las luchas y las reivindicaciones de los trabajadores.

Se muestran como “eficientes administradores” o protagonistas de una “gran gestión”, consignas que, a primera vista parecieran más apropiadas para un dirigente de una entidad deportiva o de una empresa comercial que para un conductor sindical. Les resbala que los trabajadores de la provincia tengan el salario más del país, el más del 54% estén en negro, que vivan en la pobreza gran parte de los obreros en los municipios, en las comisiones municipales.

Un sindicato bien administrado, unas prestaciones de salud con funcionamiento aceptable, un conjunto de servicios disponibles, pueden ser el mayor activo de una dirigencia conservadora que aspira al consenso pasivo y al miedo al cambio de los trabajadores.

La posibilidad de administrar obras sociales que brindan servicios en primer lugar de salud, pero también de acceso a deportes, turismo, guardería, ayuda escolar, capacitación gratuita o a bajo precio, etc. Torna algo difuso el sentido reivindicativo de la adhesión a un sindicato. En la práctica la obra social juega como un dispositivo de la acción sindical, que en la conciencia del trabajador suele hacerse más importante que la defensa cotidiana de los intereses laborales. Sobre todo para los trabajadores con familia a cargo, el acceso a prestaciones para el grupo familiar se torna gravitante a menudo la única alternativa válida frente a servicios estatales deficientes, o privados muy onerosos, o como les pasa a muchos, hay que salir de la provincia para curarse. Las “aflojadas” de los dirigentes en la defensa del salario o las condiciones de trabajo, pueden parecer menos importantes que esos beneficios.

 

Por Hugo R. Manfredi

 

Bibliografía consultada

° Campione, Daniel. “Trabajadores y sindicatos: entre lo viejo y lo nuevo”. www.lafogata.org.

° Otero, Gastón. “Los trabajadores buscan un camino independiente, al margen de la burocracia”. En www.socialismo latinoamericano.org.

Recortes periodísticos, sección política de los diarios locales “El Liberal” y “Nuevo diario”. Como así también otros portales periodísticos locales y nacionales.

Geografía del crimen y la delincuencia: con especial énfasis en Santiago del Estero (Ultima parte)

Consideraciones finales

Hemos visto que en los últimos años dentro del contexto del crimen y la delincuencia al progresivo reconocimiento que debe tener la investigación geográfica, la planificación de su gestión política y al desarrollo de agencias bajo parámetros territoriales.  Consecuentemente, en los estudios de caso hemos explorado como las diferentes geografías del crimen se integraron disciplinariamente en otros ámbitos de la geografía. Si bien los estudios de caso fueron cuatro, sugerimos a nuestros lectores ampliarlos con los artículos en este mismo blog cuyo título son: “Los estereotipos del ladrón. ¿Quién es quién?”, “Usos y costumbres de la corrupción”,  a modo de entendimiento de los delincuentes de “cuello blanco”, a lo que ya hicimos referencia en la orientación marxista.

El acercamiento sistemático desde una epistemología y temática sirvió para introducirnos en la evolución de los estudios espaciales de crimen y delincuencia, centrándonos en los análisis de la geografía social del estudio de la violencia.

Son evidentes los paralelismos que se pueden establecer entre criminología, sociología de la desviación y la geografía, a la hora de analizar su desarrollo disciplinar. Mientras que la orientación espacial en criminología cuenta con una dilatada tradición, se puede comprobar como la preocupación de la ciencia geográfica por los temas de criminalidad es mucho más reciente y en ese sentido incorporaremos más artículos desde ésta temática y bajo otros títulos en este espacio.

Esta prolífica diversificación que desencadenaron una sucesión de temas del crimen y la delincuencia, merecen ser debatidas y contextualizadas en los campos de la geografía humana como ser: orientación reformismo- neopositivismo, orientación humanista, crítica radical, orientación posmoderna, etc. En todas ellas, el espacio juega un papel relevante y fundamental. Para su comprensión sería necesaria una más amplia contextualización epistemológica, que por razones de espacio no se ha tratado en esta oportunidad y que más adelante nos daría las claves de lo que podemos considerar una, auténtica y útil, geografía del crimen, la delincuencia y la violencia.

Por último, queremos agradecer profundamente los aportes de nuestros estimados colegas, Lic. Luis Gómez y al profesor Víctor Gerez por participar en esta temática que nos ocupó que es la Geografía del crimen y la delincuencia: con especial énfasis en Santiago del Estero.

 

 

Por Hugo R. Manfredi

Geografía del crimen y la delincuencia: con especial énfasis en Santiago del Estero. Estudio de Caso N° 4 (5ta parte)

CAPÍTULO V: Síntesis General y Conclusiones

 1. Relación entre la mirada objetiva y subjetiva

Resulta importante vincular los resultados que se obtuvieron desde la mirada cuantitativa y de la percepción y comportamiento, al momento de elaborar la síntesis general. En tal sentido se consideran tres grandes aspectos: la evolución de la ocurrencia de hechos delictivos en el periodo 2007- 2011 con su correspondiente zonificación, la percepción de peligrosidad en los barrios que tienen los encuestados con su correspondiente zonificación y las zonas críticas, según la percepción de peligrosidad de los efectivos policiales en su jurisdicción de trabajo y en la ciudad en general, ya sea porque lo nombran a todo el barrio o a algún sector.  A las diferentes tipos de zonas planteadas en estos grandes aspectos síntesis se les otorgo un puntaje según el siguiente criterio:

Sin registro: 0 punto

Zona baja: 1 punto

Zona media: 2 puntos

Zona alta: 3 puntos

Zona muy alta: 4 puntos

A fin de alcanzar una situación de síntesis, se realizó la sumatoria de puntos y se agrupo según el siguiente criterio que permitió alcanzar una zonificación

  • Barrios sin registros de delitos: (0 puntos)
  • Barrios de bajo valor delictivo: 1 a 3 puntos
  • Barrios de medio valor delictivo: 4 a 6 puntos
  • Barrios de alto valor delictivo: 7 a 9 puntos
  • Barrios de muy alto valor delictivo: más de 10 puntos

La tabla muestra la valoración señalada y la cartografía resultante la distribución espacial, es decir la zonificación alcanzada. Figura 62 y 63

Figura 62: Relación según evolución de las estadísticas, percepción de los encuestados y del personal policial

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Fuente: elaboración propia

Se puede observar que determinados barrios y sectores de dimensiones más pequeñas y de menor población que el resto de los barrios, en la mayoría de los casos, son los menos afectados por hechos delictivos, como por ejemplo: Jardín, COESA (Borges), AESYA (Ejército Argentino), Ciudad del Barco y Los Telefónicos (Reconquista), Cáceres, San Francisco Solano y Universitario (Los Inmigrantes). En tal sentido, se pueden asociar como causas, el fuerte sistema de seguridad que poseen el barrio Jardín, y determinados sectores de barrios como el Universitario en Los Inmigrantes, dado por el enrejado domiciliario y las alarmas.

Por otra parte, estos barrios y sectores, al tener escasa cantidad de habitantes, trae aparejado la posibilidad de que los vecinos se conozcan entre sí y también su lugar de residencia. En tal sentido, los barrios que tienen niveles delictivos bajos son: Cabildo, Cáceres, Francisco de Aguirre, Jardín, Jorge Newbery, Juramento y San Francisco Solano y los sectores AESYA, Ciudad del Barco, Ciudad del Niño, COESA, Los Telefónicos y Universitario.

Los barrios que registran niveles medios de hechos delictivos son: Alberdi, Autonomía, Belén, Belgrano, Bruno Volta, Campo Contreras, Centenario, Colón, Congreso, Ejército Argentino, El Vinalar, General Paz, Independencia, Industria, Islas Malvinas, Juan Díaz de Solís, Libertad, Los Flores, Los Inmigrantes, Mosconi, Primera Junta, Ramón Carrillo, Reconquista, Rivadavia, Sáenz Peña, San Martín, Santa Lucía, Santa Rosa de Lima, Siglo XIX, Siglo XX, Siglo XXI, Tradición y Villa del Carmen.

Por otro lado, existen barrios de grandes dimensiones que coinciden con aquellos sectores que presentan fuertes problemas delictivos, como el Aeropuerto, Alberdi, Almirante Brown, América del Sur, Borges, Don Bosco, Juan Felipe Ibarra, Huaico Hondo, La Católica, Mariano Moreno, Parque Aguirre, Sarmiento, 8 de Abril, todos ellos se encuentran en niveles delictivos altos. Sin embargo, también se encuentran en éste mismo valor, barrios de dimensiones más pequeñas y de menor cantidad de población como son los casos del Juan XXIII y Sargento Cabral.

Un caso particular es el barrio Centro, ya que mantiene siempre un nivel muy alto de hechos delictivos, y según datos de la Policía de la Provincia, se debe a la gran concurrencia de población que se traslada diariamente para realizar compras o trámites.

Teniendo en cuenta la ocurrencia de delitos y los niveles delictivos en este período, se advierte que el 2007 es el año en el que se registra menor cantidad y variedad de delitos, seguido por el 2011; sin embargo, éste último es uno de los años que presenta mayor diversidad de delitos. En situación intermedia por la frecuencia y cantidad de hechos delictivos, se registran los años 2009 y 2010; mientras que el 2008, es el ciclo en el que mayor cantidad y niveles delictivos se registran.

También es importante destacar que en el barrio San Germés no se realizaron encuestas porque durante el presente trabajo no fue habilitado.

Figura 63: Relación entre las estadísticas y la percepción de los encuestados y los entrevistados

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  1. Conclusión General

El análisis realizado a partir de la consideración las fuerzas de seguridad, su equipamiento, de la ocurrencia de delitos a través del tiempo, de su distribución en el territorio de la ciudad, la percepción de los habitantes y de los agentes de seguridad, permiten alcanzar las siguientes conclusiones:

 En relación con el servicio

  • La Policía de la Provincia a través de sus diferentes dependencias tiene a su cargo la misión de preservar el orden público, la integridad de las personas, de promover la paz y convivencia social y de actuar como auxiliar de la justicia. Esta institución se rige según la Ley798 y en los diferentes artículos del Reglamento Orgánico Policial en vigencia.
  • La Policía de la Provincia, atenta a las funciones especificas, tiene injerencia en todo el territorio provincial y por ello su presencia se manifiesta a través de las unidades regionales, departamentos, áreas de cuerpo, comisarías, subcomisarías y destacamentos policiales.
  • En las ciudades más importantes de la provincia se constituyen en general, en sede de las unidades regionales y de ella dependen las comisarías, subcomisarías y destacamentos localizados en todo el territorio, de manera heterogénea y vinculada con la distribución de la población.
  • El organigrama de la fuerza policial denota una fuerte jerarquía vertical y la existencia de diferentes cuerpos y ámbitos, tanto territoriales como de prestación de servicio que dan cuenta de su accionar, tanto a nivel provincial como local.
  • Las diferentes unidades regionales, los departamentos y cuerpos policiales permiten visualizar un trabajo en conjunto y coordinado en la fuerza de seguridad. Sin embargo al momento de actuar, en algunos casos la verticalidad jerárquica del sistema, puede constituir una limitante en la rapidez y eficiencia. Esta necesidad de mejorar la coordinación de acciones es una situación que se manifiesta, en algunos casos, por los prestadores del servicio.
  • La ciudad de Santiago del Estero es asiento de las autoridades máximas de la Policía de la Provincia y en tal sentido, según lo requieran las circunstancias, la toma de decisión parte de la cúpula jerárquica desde Jefatura de Policía. También en esta ciudad, se localizan ciertas dependencias que organizan o concentran el trabajo administrativo de la fuerza, a nivel provincial. Es el caso por ejemplo del Departamento Personal, del Departamento Operaciones, Sección Sueldos, etc. En síntesis la función de seguridad presenta una cierta concentración en esta ciudad capital.
  • En la ciudad de Santiago del Estero el servicio de seguridad se organiza a partir de las 3 (tres) zonas operativas: norte, centro y sur en la que se coordinan acciones y operativos entre el Comando Radioeléctrico y las 13 (trece) comisarías existentes en la ciudad; en menor medida, también el C.R. y las comisarías, diagraman acciones conjuntas con áreas de cuerpo especiales que sólo pueden actuar en la ciudad, tal es el caso de la Patrulla Urbana, Cuerpo Motorizado y Tránsito, Unidad Ciclística Policial, el Cuerpo Guardia de Infantería y el Escuadrón Táctico Motorizado. La dinámica propia de la fuerza policial requiere coordinación entre ellas, no siempre se logra la eficiencia que demanda el servicio y la población, de acuerdo a lo manifestado por los encuestados y la voz de los prestadores del servicio.
  • La patrulla urbana actúa sólo en el centro de la ciudad y sería conveniente ampliar su accionar a todo el territorio de la ciudad o las zonas de mayor riesgo. También podría pensarse en la creación de la patrulla urbana para cada zona operativa.
  • El equipamiento en las seccionales de policía, la cantidad de agentes que prestan servicio, las cámaras de seguridad ubicadas solo en el sector céntrico, la informatización del sistema de archivo y comunicación, resultan insuficientes al considerar la cantidad y variedad de delitos que ocurren en el territorio de la ciudad. Resultaría importante incorporar por ejemplo más móviles en las seccionales de policía y mejorar el sistema informático y administrativo, dotar de equipamiento antidisturbios, ampliar el sector impactado por las cámaras de seguridad a otras áreas consideradas de riesgo y alcanzar una especialización en la fuerza policial.
  • Se lleva adelante una política para mejorar y fortalecer el servicio que se pone de manifiesto por ejemplo en la modernización y aumento de equipamiento, dotación de nuevos móviles, mejoras edilicias, incremento de agentes en la fuerza policial. Sería conveniente mantener y optimizar en el tiempo, este tipo de políticas, atendiendo al incremento de la población, la expansión de la ciudad, el aumento del delito, el surgimiento de nuevas tecnologías aplicadas al trabajo policial.
  • Los prestadores del servicio reclaman a los vecinos un mejor control y cuidado de sus bienes. Refieren por ejemplo a acciones particulares de prevención al momento de circular en la vía pública o en sus viviendas.
  • La ocurrencia de delitos les permite distinguir, a los agentes de la fuerza de seguridad, áreas críticas en diferentes sectores de la ciudad. El ingreso en muchas de estas zonas requiere de trabajos conjuntos entre dependencias, de equipamiento antidisturbios y balístico especial, del acondicionamiento de móviles con rejas en los vidrios y una considerable cantidad de efectivos policiales. Estos operativos denotan también la situación de riesgo que viven los prestadores del servicio y la necesidad de autocontrol para un trabajo eficiente, ante la peligrosidad de los delincuentes.
  • Existe en general, una percepción negativa de los ciudadanos hacia el accionar de la fuerza policial. Resultaría conveniente mejorar los vínculos policía – comunidad, a fin de revertir esta opinión, dada la importancia que tiene esta fuerza de seguridad, por su misión y su función.
  • Los entrevistados manifiestan la necesidad de una ¨sensación de seguridad¨, y reclaman un trabajo más eficiente y al instante de las fuerzas de seguridad. Consideran que la policía debería “hacer algo más” para que los vecinos se sientan seguros. Destacan la necesidad de mejorar la frecuencia en las rondas de seguridad, de crear nuevas dependencias policiales, o la existencia de puestos de seguridad en las esquinas, contar con más móviles que les permita acudir rápidamente, que las dependencias cuenten con los insumos necesarios como combustible, papel, tintas, máquinas, etc.
  • La opinión de los ciudadanos de una atención deficiente en las comisarías al momento de realizar tramitaciones, manifiesta una situación que requiere la atención de los agentes de seguridad. Podría pensarse en una capacitación que considere no solo la eficiencia al momento de actuar, sino también una atención diligente al ciudadano y evitar la burocratización del sistema, que en sí es muy verticalista.

 En relación con el territorio

  • La ciudad de Santiago del Estero, capital de la provincia, concentra funciones administrativas, financieras, educativas, comerciales, políticas, culturales. Esta dinámica requiere de la fuerza policial, un trabajo eficiente y una amplia cobertura espacial para todo el ejido urbano.
  • La ciudad registra un aumento de población a través del tiempo, lo que motivó la expansión de la ciudad. En este proceso resulta importante destacar el surgimiento de barrios. Éstos son producto, en su mayoría de la construcción de viviendas por planes oficiales. Asimismo, se destaca también la densificación de la ciudad y la división de la propiedad en los barrios más antiguos. Este crecimiento territorial y en volumen de población, no estuvo acompañado de la creación de dependencias policiales necesarias para la cobertura de un servicio adecuado. Así tuvieron un ritmo diferente.
  • Los diferentes barrios de la ciudad muestran la heterogeneidad espacial y social que se pone de manifiesto en la diversidad existente en las condiciones de vida de la población, en los servicios e infraestructura que poseen los barrios. Esta situación se puso en evidencia también en las encuestas aplicadas y en la voz de los prestadores de servicio.
  • El área de cobertura de las comisarías, muestra una situación de desequilibrio entre los barrios, su superficie y la población a la que sirven. Esto requiere una revisión a fin alcanzar una distribución más equitativa entre el territorio y los habitantes que en él se asientan.
  • La distribución de las comisarías en el territorio de la ciudad, muestra en muchos casos, una ubicación marginal en su área de influencia. Situación que podría revertirse con la realización de traslados de la sede que permitan ¨acortar¨ distancias, para la prestación del servicio
  • La expansión de la ciudad y el aumento de población, llevan a plantear la creación de nuevas comisarías, en especial en el sector suroeste de la ciudad
  • La delimitación de las jurisdicciones de cada comisaría, se realiza teniendo en cuenta la mitad de una calle y genera cierta confusión al momento de registrarse hechos delictivos o accidentes en estas vías. En tal sentido sería conveniente plantear nuevos criterios de delimitación y podría pensarse en considerar el inicio de la jurisdicción con la acera de la manzana y la calle en su totalidad corresponder a una única dependencia.
  • Las estadísticas policiales, la opinión de los vecinos y de los agentes de la fuerza de seguridad, permiten distinguir en el territorio de la ciudad diferentes zonas o sectores, según la ocurrencia de los delitos.  Entre ellas se destacan:

–   En el norte de la ciudad, los sectores conocidos como  “pacará”, “el triángulo”, “los      lagos”, “tarapaya”, “peruchillo” y el barrio General Paz. En él se distinguen hechos delictivos de gran violencia, algunos vinculados a la droga, y existe una fuerte hostilidad al momento de llevar adelante operativos y recorridos policiales.

–     El centro de la ciudad, por su mayor  dinamismo y concurrencia ciudadana, es el de mayor ocurrencia de delitos.

–    En el centro, este y oeste de la ciudad, específicamente en los barrios 8 de Abril, La Católica, Sarmiento y Mariano Moreno, se destaca una importante ocurrencia de delitos y tipos de ellos, muchos de los cuales también se pueden vincular con la drogadicción, el alcoholismo y la violencia familiar y urbana.

–    En el sur de la ciudad, específicamente en el sector denominado “villa coy”, en la zona del canal en el barrio Almirante Brown y en los nuevos barrios del suroeste, la policía también lo cataloga “de peligroso”, por las mismas causas que en las anteriores situaciones.

En relación con los tipos de delitos

  • Según las estadísticas y la opinión de los vecinos e informantes claves, los delitos mas frecuentes son el hurto en primer lugar, y el robo. También son muy importantes las lesiones y las amenazas que se ubican en el tercer y cuarto lugar de ocurrencia, respectivamente. Les siguen el robo calificado, los daños, el hurto calificado, la violación de domicilio, la usurpación de propiedad, abuso sexual, hurto y robo en grado de tentativa, atentado y resistencia contra la autoridad, exhibiciones obscenas y estafa.
  • Los delitos de mayor peligrosidad en la ciudad son las lesiones, el robo calificado, el hurto calificado y el abuso sexual y se presentan mayormente en los últimos años.
  • Teniendo en cuenta el período analizado 2007 – 2011, el año que registra mayor frecuencia y cantidad de delitos es el A partir de éste, comienzan a disminuir la cantidad, pero aumenta su variedad. El año 2007 es el que menor cantidad, frecuencia y diversidad de delitos registra.
  • El barrio Centro se destaca por constituirse como una zona delictiva extremadamente alta, por la cantidad de delitos ocurridos en el periodo estudiado. Esta situación se vincula con la dinámica propia de este espacio de la ciudad. Además de la ocurrencia de delitos a través del tiempo, los prestadores del servicio de seguridad, también la consideran un espacio particular y de cuidado. Si bien está dotado de servicios especiales como una mayor cantidad de agentes, cámaras de seguridad, no son suficientes para evitar y prevenir la cantidad de transgresiones que ocurren. Seria importante desarrollar campañas de concientización entre los vecinos, comerciantes, usuarios de este espacio por un lado e incorporar mayor tecnología para la vigilancia y control.
  • Algunos barrios periféricos, a través del tiempo y desde el análisis cuantitativo y de la percepción, se mantienen como zonas altas en lo delictivo. Estos son Aeropuerto, Almirante Brown, América del Sur, Borges, Don Bosco, Huaico Hondo, Juan Felipe Ibarra, La Católica, Mariano Moreno, 8 de Abril y Parque Aguirre. Al mismo tiempo, en general se trata de barrios de extensa superficie y muchos habitantes. En estas zonas sería conveniente reforzar el servicio de seguridad creando nuevas comisarías o destacamentos, o incorporar tecnología como cámaras de seguridad. También sería interesante un trabajo mancomunado con el gobierno municipal para la limpieza y control de baldíos y mejora en el alumbrado público.
  • En situación opuesta otros barrios se constituyen como zonas con menor delito en la ciudad, Es el caso de los barrios Cabildo, Cáceres, Francisco de Aguirre, Jardín, Jorge Newbery Juramento y San Francisco Solano. Cabe destacar que en estas zonas, las viviendas presentan en muchos casos medidas preventivas como enrejados, seguridad privada, que son importantes para evitar la perpetración de delitos.
  • Santiago del Estero es una ciudad que registra ocurrencia de delitos a través del tiempo, y que los ciudadanos aspiramos disminuyan. En tal sentido es necesario alcanzar una mayor eficiencia del servicio de seguridad, de manera tal que los ciudadanos puedan percibir su espacio como “seguro”.

 

En relación con la necesidad de impulsar la “Geoprevención”

  • No hay registros significativos del accionar de los centros vecinales, en relación con las fuerzas de seguridad y las acciones de seguridad pública. Puede resultar conveniente la conformación o resurgimiento de centros o asociaciones vecinales en los diferentes barrios, que impulsen no solo las mejoras en el equipamiento y servicios en general de los barrios, sino que desarrollen acciones específicas de prevención y seguridad.
  • Los vecinos y los agentes de policía, manifiestan la necesidad de un trabajo conjunto en relación con la prevención del delito. El acercamiento de vecinos – comisaría, mediante por ejemplo la realización de talleres o de campañas de prevención, podría ser una instancia de diálogo, que lleve a aunar esfuerzos y lograr una mayor seguridad individual y colectiva.
  • Tanto ciudadanos como efectivos policiales, coinciden en la necesidad una atención especial al niño y al adolescente, en situación de riesgo por la presencia de droga, alcohol, violencia, en la que viven. Esta situación de riesgo social, influye en sus vidas, en la comunidad en general y por lo tanto en la seguridad colectiva.
  • Es muy importante la intervención y coordinación de diversos organismos, como la policía, las entidades educativas, los centros comunitarios o vecinales, otros organismos del Estado y los ciudadanos en particular, al momento de pensar en estrategias de prevención y lucha contra el delito. Estas requieren de la creación de un órgano que vincule el accionar de los diferentes estamentos y genere metodologías accesibles. Este órgano, al decir de los estudiosos, podría conformarse con la creación de una asociación vecinal de prevención y lucha contra el delito, en cada barrio. Así, las fuerzas de seguridad policial, otros estamentos de la sociedad y los vecinos lograrían trabajar juntos y reducir el índice de delitos en la ciudad.

En nuestro país y en la ciudad los territorios cambiaron. La débil frontera entre legal y lo ilegal, los negocios informales y los circuitos ocultos, van perneando la dinámica de los territorios, generan relaciones intimidatorias y tornan a la violencia como la modalidad mas extendida de resolución de conflictos. A la vez, la ciudad se parte y se fragmenta con sitios que presentan las mejores condiciones de lo urbano y otros donde la ciudad se diluye hasta su inexistencia. Allí, en los territorios mas degradados y marginales es donde se condesan las economías delictivas; la falta de proyectos y las perspectivas e ideales que generan el marco ideal para que los jóvenes, se sientan atraídos por el dinero y la contención que las redes de las propias organizaciones delictivas brindan.

Por otro lado, si entendemos a la ciudad como un espacio de interacción social, la violencia que en ella se ejerce no impacta de igual forma en varones y mujeres. El derecho de las mujeres en la ciudad se ve obstaculizado por la sensación de inseguridad y el temor a ser agredidas, limitando en su vida cotidiana, su movilidad y autonomía en el uso y apropiación física de la ciudad. Por lo tanto, es necesario incorporar la “prevención situacional” que implica que el espacio público se torne amigable y seguro no sólo para las mujeres, sino también para los niños y ancianos.

En síntesis el presente estudio da cuenta entre otras cuestiones, que la ocurrencia de delitos ha aumentado en los últimos años; que el tipo y gravedad de delitos conllevan cada vez más, una mayor violencia; que hay zonas en la ciudad que se constituyen en la de mayor ocurrencia de delitos a través del tiempo; que los vecinos requieren mayor eficiencia del trabajo policial; que la fuerza policial reclama apoyo y cuidado a los vecinos; que es necesario replantear la distribución y cantidad de comisarías, que se hace necesario desarrollar políticas de geoprevención. En tal sentido, de acuerdo con lo desarrollado y los resultados alcanzados, este trabajo puede constituir un aporte para la fuerza policial y otras instituciones que trabajan o pudieran trabajar en la prevención del delito.

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Geografía del crimen y la delincuencia: con especial énfasis en Santiago del Estero. Estudio de Caso N° 4 (4ta parte)

CAPITULO IV: La seguridad según la percepción de los habitantes

 1. Presentación

La percepción que los habitantes de la ciudad tienen acerca de la seguridad o inseguridad que existe en el barrio o en la ciudad, resulta importante considerar. Los hechos delictivos que se producen, afectan la sensación de seguridad que tienen los ciudadanos, de los lugares donde viven e influyen en el desarrollo pleno de su vida en sociedad. También la manera en que los ciudadanos desarrollan acciones de prevención y cuidado para evitar el delito.

El enfoque de la geoprevención considera el comportamiento que pueden tener los vecinos ante de la necesidad de prevención y se manifiesta en la creación de asociaciones vecinales de prevención y lucha contra el delito. Según el geógrafo español Hernando Sanz los vecinos son un factor clave de lucha contra los delitos, trabajando en conjunto con las fuerzas de seguridad policial, a quienes tienen la tarea de alertar ante posibles situaciones de riesgo. Este tipo de trabajo en conjunto y en equipo, ciudadanos – fuerzas de seguridad policial, no está muy difundido y es conveniente su práctica. En algunos barrios de la ciudad hay intentos de actuación a través de asociaciones y esta metodología para prevenir y combatir el delito, puede llegar a valorarse y generalizarse.

En esta mirada desde la percepción, es importante también la opinión de quienes trabajan en el servicio de seguridad, conocer el contexto en el que las fuerzas policiales cumplen con su trabajo y las acciones que pueden llevar adelante, para prevenir delitos.

Para el desarrollo de estas cuestiones, se han aplicado encuestas a ciudadanos y entrevistas a informantes clave.

  1. Análisis de las Encuestas

Las encuestas (Anexo 3) se aplicaron a 754 personas que representan aproximadamente el 0,3% de la población de la ciudad. Se trata de una muestra representativa, estratificada aleatoria, pues es proporcional a la cantidad de habitantes por barrio y se realiza en diferentes manzanas de la ciudad, seleccionadas a partir de métodos cuantitativos, que aseguran la cobertura en el territorio urbano. La Figura 43 informa sobre la distribución de los puntos muestra.

En la encuesta se considera en primer lugar datos del encuestado, luego la percepción sobre seguridad/inseguridad en su barrio y en la ciudad, el accionar policial y la prevención.

Figura 28: Puntos muestra de la ciudad

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La población que se consulta varía entre los 18 años de edad hasta los 70 años, entre ellos hay un importante número de jóvenes y una menor proporción de personas de 70 años. En relación con el sexo, hay un leve predominio de mujeres encuestadas (414) respecto de los varones (340). Esta distribución señala en general, una correspondencia con la pirámide de población de la ciudad.

Figura 29: Edad de los encuestados

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Fuente: Encuesta 2012

Figura 30: Sexo según encuestados

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Fuente: Encuesta 2012

El nivel de estudio de los encuestados es variado, pues algunos tienen niveles inconclusos y otros completos. Así, más del 50% de la población encuestada no posee título universitario, realidad que se registra en 36 (treinta y seis) barrios; el nivel mas bajo de instrucción con encuestados que no tienen completa la escuela primaria y aún la secundaria, se advierte en los barrios Belén, Bruno Volta, Don Bosco, General Paz, Islas Malvinas, Juan Díaz de Solís, Juan XXII, La Católica y Santa Rosa de Lima.

El nivel terciario y universitario es que el que predomina entre los encuestados de los barrios Centro (9), Belgrano (7) y Cabildo (5). También hay personas que obtuvieron este grado de instrucción en los barrios Almirante Brown (2), Ejército Argentino (2), El Vinalar (2), Francisco de Aguirre (2), Libertad (2) y San Martín (2); los barrios con una persona que obtuvo éste grado de instrucción son: Alberdi, Centenario, Colón, John Kennedy, Jorge Newbery, Los Flores, Los Inmigrantes, 8 de Abril, Parque Aguirre, Reconquista, Rivadavia, Sáenz Peña y Tradición. En el resto de los barrios no hay encuestados que obtengan este grado de instrucción.

Figura 31: Niveles de instrucción de los encuestados             

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Fuente: Elaboración propia en base a datos aportados por los encuestados

En los barrios donde reside una importante proporción de encuestados como el Juan Felipe Ibarra, 8 de Abril, Mariano Moreno, Borges, Siglo XX, Siglo XXI, Ejército Argentino, General Paz, El Vinalar, Almirante Brown y Sarmiento, si bien hay una diversidad de situaciones respecto del nivel de instrucción de los encuestados, se destaca un buen número de personas que tienen inconcluso el nivel secundario.

  1. Los delitos y la percepción de los habitantes

 Los encuestados en su mayoría manifiestan que tienen conocimiento de la ocurrencia de hechos delictivos en los barrios donde viven, en algunos casos por haber sido víctima de ellos, en otros por los medios de comunicación o por conversaciones con vecinos. También y con diversidad en las respuestas respecto al tipo de delito que ocurren, mencionan con mayor predominio el robo, el hurto y las lesiones. En pocos casos hay encuestados que manifiestan que no hay delito en sus barrios o que no tienen conocimiento de la ocurrencia de estos. Estas respuestas permiten destacar que la ocurrencia de hechos delictivos, en especial los tres mencionados, se presentan en toda la ciudad.

Al consultar a los encuestados si han sufrido algún tipo de delito, también se presentan situaciones diferentes:

  • Más de la mitad de los encuestados informan que fueron víctimas alguna vez, de un hecho delictivo en treinta y un barrios (31): Almirante Brown, Autonomía, Belén, Belgrano, Bruno Volta, Cabildo, Centro, Centenario, Congreso, Don Bosco, El Vinalar, General Paz, Huaico Hondo, Independencia, Islas Malvinas, Jardín, Juan Felipe Ibarra, Juan XXIII, La Católica, Libertad, Los Flores, Mariano Moreno, Mosconi, Primera Junta, Parque Aguirre, Reconquista, Rivadavia, Sáenz Peña, San Martín, Santa Lucía y 8 de Abril. Se trata de barrios en algunos casos, que se sitúan en zonas más alejadas o marginales de la ciudad, con vivienda oficial varios de ellos y otros con vivienda particular y espontánea. También algunos son antiguos o ubicados en zonas más tradicionales, próximas al centro.
  • La mitad de los encuestados informan que fueron víctimas alguna vez, de un hecho delictivo en seis barrios (6): Colón, Juramento, Santa Rosa de Lima, Sarmiento, Tradición y Villa del Carmen. Se trata de barrios de reciente construcción oficial o de de viviendas particulares. Algunos de ellos presentan ejidos urbanos incompletos, laxos, con presencia de muchos baldíos.
  • Menos de la mitad de los encuestados informan que fueron víctimas alguna vez, de un hecho delictivo en dieciocho barrios (18): Aeropuerto, Alberdi, América del Sur, Cáceres, Campo Contreras, Coronel Borges, Ejército Argentino, Francisco de Aguirre, Los Inmigrantes, John Kennedy, Jorge Newbery, Industria, Ramón Carrillo, San Francisco Solano, Sargento Cabral, Siglo XIX, Siglo XX y Siglo XXI. Son barrios que muestran una gran heterogeneidad, tanto en su antigüedad, extensión, construcción de vivienda oficial y particular y con tejido completo o presencia de baldíos en el uso del suelo.
  • Ninguno de los encuestados del barrio Juan Díaz de Solís señalan que fueron victimas alguna vez de un delito.

En relación con el tiempo en que sufrieron los delitos, los encuestados señalan en su mayoría una mayor ocurrencia en los últimos años, o en los dos últimos años.

Es importante destacar que los encuestados que indican haber sido afectados por hechos delictivos, señalan a los vecinos que residen en las áreas más humildes o marginales de su barrio o en barrios próximos, como los causantes del infortunio sufrido. Consideran que la inseguridad en el barrio donde viven, obedece al aumento de delincuentes de barrios o sectores aledaños, dado que allí “habitarían los delincuentes que actúan en  la zona”. Así por ejemplo los encuestados destacan:

  • En el barrio Tradición señalan como responsables del hecho delictivo a los vecinos que residen en el sector Tradición Oeste, indican ¨son los autores de la continua delincuencia en el barrio¨.
  • En el barrio Jorge Newbery, señalan a los vecinos del sector “ex Gasnor” y los que viven ¨atrás del estadio del Club Comercio Central Unidos¨ cómo los autores de los delitos.
  • En el barrio Francisco de Aguirre, señalan como causantes del delito a los vecinos del denominado “Pasaje Oeste”.
  • En los barrios General Mosconi y Huaico Hondo, señalan a los vecinos que residen en ¨zonas cercanas al canal San Martín¨.
  • En el barrio Ampliación Independencia, señalan a los vecinos del barrio Independencia “Viejo como los que cometen los hechos vandálicos¨.
  • En los barrios Ocho de Abril y Borges, señalan a personas que viven “hacia el otro lado” o “atrás” de los suyos, como causantes de la ¨inseguridad constante que afecta a todos¨.
  • Encuestados del barrio Los Inmigrantes plantean sus inquietudes por la sensación de inseguridad que se percibe en el lugar debido a los continuos desmanes, arrebatos o peleas que se producen en las plazas y lugares de escasa concurrencia; aseguran que el malestar colectivo proviene del ¨barrio Sarmiento y del área colindante del sector ex barrio Del Pino”.
  • En el barrio Belgrano y Cabildo, vinculan los hechos delictivos que se producen con vecinos que residen ¨en los barrios Ocho de Abril y La Católica¨.
  • En el barrio Sargento Cabral señalan como responsables de los hechos delictivos a vecinos que residen en ¨el barrio Juan XXIII o al sector denominado “Pacará”.
  • En el barrio Ramón Carrillo señalan como causantes de los delitos, a vecinos del ¨barrio Sarmiento¨.

Al consultárseles si existen sectores que consideran inseguros en sus barrios, los encuestados en general manifiestan ¨como causas o lugares propicios para la ocurrencia de hechos delictivos¨, por ejemplo los sectores con falta de alumbrado público y por ello oscuros; el incremento de asentamientos precarios en algunos sectores marginales de la ciudad; la existencia de inmuebles deshabitados, casas abandonadas y terrenos baldíos; basurales existentes en los barrios; plazas y plazoletas de algunos barrios que se encuentran deterioradas, sin mantenimiento, sin iluminación.

Algunos encuestados señalan especialmente la delincuencia juvenil vinculada al consumo de drogas, manifiestan que observan a los jóvenes en ¨las esquinas o en las plazas¨, es el caso de los encuestados de barrios como Independencia, Ocho de Abril, La Católica, Reconquista, Villa del Carmen, Santa Rosa de Lima, Borges, Huaico Hondo, Industria, Juan XXIII, General Paz, Juan Felipe Ibarra, Mariano Moreno, Sarmiento, El Vinalar y Juan Díaz de Solís. Señalan que les generan una ¨sensación de inseguridad a quienes viven y transitan por allí¨

Ejemplo de lugares que se señalan como ¨propicios para la ocurrencia de delitos¨ por los encuestados.

Figura 32: Zona montuosa en el barrio Sarmiento

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Figura 33: Terreno baldío en un barrio

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Figura 36: Descampado del barrio Los Inmigrantes

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Fuente: Vista tomada por el autor

Acerca de  las acciones de seguridad que los encuestados llevan a cabo en su domicilio para prevenir delitos, destacan el enrejado domiciliario. Casi el 68% de los encuestados consideran esta medida como la más eficiente, posible y económica.

También señalan en un 47% como otra forma de prevenir, la tenencia de uno o más canes, y lo explican al expresar que ¨son los principales guardianes de la casa¨. Por su parte un 12 % de los encuestados que viven en diferentes barrios como el Cabildo, Belgrano, Centro, manifiestan que la seguridad la buscan con el uso de alerta de alarmas, otras medidas que señalan los encuestados corresponden en un 5 %  a la colocación de llaves y candados en las aberturas externas de sus hogares, y un 8% recurren al tapiado perimetral alto en sus hogares, como otro modo de prevención. Sin embargo, 109 personas, que corresponden al 14,5 %, indican que no toman ninguna medida de seguridad especial, son los encuestados de los barrios principalmente, Ejército Argentino, Colón, Juan Felipe Ibarra, 8 de Abril, Borges, Don Bosco, General Paz, La Católica, Mariano Moreno, Sarmiento, entre otros. Los resultados muestran que hay preocupación por el cuidado y protección de sus casas y sus bienes y que las medidas difieren desde algunas costosas, por el mantenimiento mensual como sistemas de seguridad y control privada, a otras más simples, como la tenencia de perros guardianes. En el recorrido llevado a cabo para la aplicación de las encuestas se puede advertir que el enrejado domiciliario está presente en la mayoría de los barrios, sería el método de más amplia difusión en el territorio de la ciudad.

Figura 38: Alarma y enrejado del barrio Centro

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Figura 39: Enrejado y alarma (B°Juramento)

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Figura 40: Domicilio con alarma y monitoreo

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Figura 41: Vivienda con seguridad precaria y otra con enrejado en el barrio John Kennedy

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Acerca de la consulta a los encuestados sobre la peligrosidad de los barrios donde viven por la ocurrencia de delitos y con ello la percepción de inseguridad, los porcentajes de respuestas positivas son muy variados. En algunos casos las respuestas afirmativas predominan y superan al 50%, en otros no alcanzan estos valores y los porcentajes son más bajos. También hay encuestados de algunos barrios que no los consideran peligrosos, según la ocurrencia de delitos. De acuerdo con esto, las respuestas afirmativas de los encuestados respecto a la peligrosidad del barrio por la ocurrencia de delitos, permiten agruparlos según porcentajes. Así se fijan como criterio para determinar zonas según la percepción de los encuestados:

  • Zona sin registro de delitos: cuando ningún encuestado registra delitos: 0 %
  • Zona con ocurrencia baja de delitos: cuando los encuestados lo perciben en un porcentaje de 1 % a 25 %
  • Zona con ocurrencia medio de delitos: cuando los encuestados lo perciben en un porcentaje de 26 % a 50 %
  • Zona con ocurrencia alta de delitos: cuando los encuestados lo perciben en un porcentaje de 51 % a 75 %
  • Zona con ocurrencia muy alta de delitos: cuando los encuestados lo perciben en un porcentaje de 76 % a 100 %

Figura 44: Barrios según la percepción de peligrosidad de los encuestados

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En la última zona que se menciona, se destacan los barrios América del Sur y Bruno Volta en los que el 100% de los encuestados manifiestan percepción de peligro por la ocurrencia de delitos y las asocian a la existencia de áreas montuosas, poca iluminación o personas que se drogan en las esquinas y salen luego a delinquir.    También con respuestas de percepción de inseguridad o peligrosidad en la mayoría de los encuestados se encuentran los barrios Centro (84%), Rivadavia (77%), Juan Felipe Ibarra (74%), La Católica (71%), Juan XXIII (67%), Sargento Cabral (67%), Tradición (62%), Don Bosco (61%), Autonomía (60%), Almirante Brown (59%), General Paz (58%), Santa Lucía (57%), Sarmiento (57%), Mariano Moreno (55%) y Huaico Hondo (55%).

En la zona media según la percepción de los encuestados de peligrosidad por la ocurrencia de delitos, se ubican los barrios Colón (50%), El Vinalar (50%), Islas Malvinas (50%), Juan Díaz de Solís (50%), Reconquista (50%), San Martín (50%), Santa Rosa de Lima (50%), Siglo XIX (50%), Villa del Carmen (50%), Libertad (46%), Primera Junta (45%), 8 de Abril (41%), Parque Aguirre (40%), John Kennedy (40%), Campo Contreras (40%), Borges (39%), Mosconi (38%), Independencia (36%), Centenario (36%), Ramón Carrillo (33%), Sáenz Peña (33%), Siglo XX (33%), Ejército Argentino (32%), Alberdi (32%) Industria (31 %), Aeropuerto (27%) y Los Flores (27%).

En la zona baja según la percepción de los encuestados de peligrosidad por la ocurrencia de delitos, se ubican los barrios Cáceres (25 %), Cabildo (23%), Belgrano (22%), Congreso (22%), Siglo XXI (22%), Jorge Newbery (18%), Juramento (12%) y Francisco de Aguirre (11%).

La zona sin registro de delitos, según la percepción de los encuestados es el barrio San Francisco Solano (0%) donde no los perciben como peligrosos y afirman que “no hay delitos”.

 

  1. El servicio policial, según la percepción de los encuestados

En relación con el servicio de la policía, los encuestados en su mayoría manifiestan que en muchos casos, la fuerza policial tarda en llegar al lugar del hecho o que nunca llegan cuando los requieren. También señalan que ante la ausencia policial, en algunos casos los damnificados tienen que trasladarse a la comisaría más cercana, para poner en conocimiento de las autoridades, lo sucedido.

En otro sentido, la mayoría de los encuestados argumentan que luego de sufrir un hecho delictivo, realizan la denuncia correspondiente motivada por la ¨desesperación, bronca o por tratarse de un robo o hurto de un bien de gran valor¨.     También indican que a pesar de hacerla, la consideran una ¨pérdida de tiempo¨. Es el caso por ejemplo de un encuestado de sexo masculino del barrio Colón al que le robaron en cuatro ocasiones y sufrió de hurto en otras tres ocasiones y en ninguna de estas siete oportunidades, la policía logró atrapar al/los delincuente/s. Otros consultados, los menos, señalan que no la hacen porque ¨la policía no habría hecho nada para buscar al delincuente¨. También una importante cantidad de encuestados mencionan que no realizan la denuncia por tratarse de arrebatos a ¨objetos de escaso valor económico¨. Al consultárseles si conocen a que comisaría corresponde su barrio y donde se ubica, la mayoría responde afirmativamente, aunque por el contrario, la mayoría desconoce el número telefónico.

Por otra parte, un gran porcentaje de los encuestados, manifiesta  insatisfacción en la atención policial y observan apatía y falta de interés, al momento de concurrir a realizar la denuncia correspondiente, tras haber sufrido un delito.     Señalan un 82% de encuestados, la falta de compromiso hacia la función, el servicio que prestan, la atención y la demora cuando son requeridos de manera urgente o es necesaria su presencia. Así por ejemplo un encuestado del Barrio Mosconi informa que al solicitar a la noche su presencia, recién acuden en horas de la mañana. Cabe destacar también que la mayoría de los encuestados destacan que observan en el centro de la ciudad, muchos agentes de la fuerza policial. Esta situación por un lado  lo ¨miran¨ como algo positivo y por otro como un ¨descuido¨ para los barrios o zonas más alejadas de la ciudad.

Estas respuestas que en general señalan una mirada ¨negativa¨ del accionar policial, llevan a la reflexión acerca de la manera en que los ciudadanos perciben el trabajo que realiza la fuerza policial. De acuerdo con esto y la importancia que tiene este servicio público, puede resultar necesario realizar controles en la prestación del servicio. La seguridad es una necesidad para la vida en comunidad.

Respecto de las rondas de seguridad que realiza la fuerza policial en los barrios y en la ciudad y la frecuencia en la ocurrencia, la opinión de los encuestados es diversa. Mientras el 44% sostiene que realizan rondas de prevención en su barrio, en la ciudad en general y en diferentes horarios, el 56% restante indica que esta acción no la cumple o tienen opiniones enfrentadas respecto a esta tarea de prevención. La opinión de los vecinos respecto de la realización de recorrido policial en sus barrios, permite la siguiente diferenciación:

Opinión positiva en frecuencia de recorridos: Almirante Brown, Belgrano, Borges, Campo Contreras, Centro, Colón, Congreso, General Mosconi, Juan XXIII, Los Inmigrantes, 8 de Abril, Reconquista, San Francisco Solano y Tradición.

Opinión negativa en frecuencia de recorridos: Alberdi, América del Sur, Belén, Bruno Volta, Cabildo, Cáceres, Centenario, El Vinalar, Don Bosco, Ejército Argentino, Francisco de Aguirre, General Paz, Huaico Hondo, Independencia, Islas Malvinas, Jardín, John Kennedy, Jorge Newbery, Juan Felipe Ibarra, Juan Díaz de Solís, La Católica, Libertad, Los Flores, Parque Aguirre, Primera Junta, Ramón Carrillo, Rivadavia, Sáenz Peña, Santa Lucía, Sarmiento, Siglo XIX, Siglo XXI y Villa del Carmen.

Opiniones contrapuestas: Aeropuerto, Autonomía, Industria, Juramento, Mariano Moreno, San Martín, Santa Rosa de Lima, Sargento Cabral y Siglo XX.

Figura 45: La percepción de los recorridos policiales en los barrios

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Acerca de la percepción que poseen del equipamiento policial las respuestas son muy heterogéneas, no solo en su apreciación sobre la dotación del mismo, sino también en la distribución de los encuestados, que brindan su respuesta al respecto.  Sólo 22 encuestados señalan que es muy completo, pues consideran que ¨cuentan con todos los recursos necesarios para realizar cualquier tipo de procedimiento u operativo¨. Por su parte, otros 318 encuestados dicen sólo que es completa y que esta situación se está ¨produciendo en los últimos años, ya que a los gobiernos anteriores no les interesaban las fuerzas de seguridad policial¨. Por otro lado, 210 consultados advierten un equipamiento policial incompleto, debido a la ¨falta de interés del gobierno para abastecer a los efectivos de las herramientas básicas para poder cumplir tarea¨. También es necesario destacar que 204 personas encuestadas, señalan que “desconocen la dotación y equipamiento con que cuenta la policía¨.

Al consultárseles acerca de las acciones de prevención hacia el delito, en forma conjunta vecinos-policía las respuestas en la mayoría de los casos indican que esto no se produce. Así, los encuestados en general manifiestan que no tienen conocimiento de la existencia de asociaciones vecinales de lucha contra el delito, en los barrios donde residen. Pocos señalan que conocen la existencia de estas asociaciones, pues alguna vez fueron invitados a participar, sin embargo no concurrieron a las reuniones. Algunos encuestados señalan que se forman grupos de vecinos que se reúnen motivados por la necesidad de servicios en los barrios y el diligenciamiento correspondiente ante las autoridades. Sin embargo los motivos están vinculados a los servicios, transporte y la mejora o extensión del recorrido, la extensión de la red de gas, la reparación o colocación de un mejor alumbrado público, la extensión del servicio de cloacas o la limpieza de baldíos. No se reúnen por cuestiones que se vinculan a la ocurrencia de delitos. Por ejemplo un vecino del barrio San Martín informa que integra la Comisión Vecinal de su barrio, sin embargo destaca que se reúnen muy pocas veces en el año. Otra vecina del barrio Tradición señala una tapera, como el lugar sede de una ex comisión vecinal. El único caso que se relaciona con la seguridad, lo manifiesta una encuestada del barrio Almirante Brown que informa que se solía ¨reunir una comisión vecinal con el jefe de la comisaría 7º, para tratar temas de delincuencia y drogadicción en los jóvenes, aunque la asociación se disolvió y no se observaron resultados positivos¨.

Sin embargo y según información periodística, existen grupos de vecinos que se constituyen en determinadas asociaciones, algunas como centros vecinales y otras a la luz de proyectos específicos, trabajan por ejemplo en pos de la seguridad ciudadana, la prevención de delitos, el alcoholismo y drogadicción entre jóvenes. En tal sentido tienen vinculación con las fuerzas policiales. Otro tipo de asociaciones son de orden cultural como bibliotecas, de asistencia a niños como los comedores infantiles que se vinculan de manera muy limitada con la policía. Por su parte desde la comunidad educativa se trabaja en pos de la seguridad y prevención de adicciones, según proyectos nacionales e institucionales.

Al consultar en la Municipalidad de la ciudad capital, sobre la existencia de asociaciones vecinales se obtiene un listado de las mismas, aunque señalan que permanecen inactivas, en su mayoría.

Figura 46: Asociaciones vecinales de algunos barrios de la ciudad

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Fuente: Municipalidad de la ciudad de Santiago del Estero

  1. La voz de una ex representante de las Asociaciones Vecinales, ante el Municipio

 También se realiza una entrevista a la ex presidente de las Asociaciones Vecinales de la Ciudad (año 1998), ya que actualmente no tiene autoridad este tipo de representación ante el Municipio. La señora indica que tiene un fuerte ¨ compromiso personal con lo social, con las asociaciones vecinales de los barrios de la ciudad, y especialmente con la del Bº Jorge Newbery pues reside en él, desde hace muchos años¨

Manifiesta además, que actualmente dirige la asociación vecinal del Barrio Jorge Newbery, que tiene como objetivo o finalidad, trabajar por el vecino y para el vecino, para lo cual se reúnen dos veces por semana. Informa que realizan petitorios a la Municipalidad, específicamente al Intendente de la ciudad capital, para mejorar el barrio y la calidad de vida de sus habitantes, también peticionan acerca del mantenimiento económico de la asociación. Así informa, que producto de gestiones del grupo, son las nuevas instalaciones de la Asociación, donde realizan actividades vinculadas a la cultura como por ejemplo exposiciones de libros y procuran conformar una biblioteca vecinal. Destaca también, que tienen en el transcurso del tiempo, diferentes logros como la pavimentación de las calles, el tendido de la red cloacal y de gas natural. Sin embargo la preocupación actual es la inseguridad, pues entiende que los vecinos y la parroquia sufrieron robos. Desde esta cuestión de la seguridad, señala que se logró la iluminación de todos los espacios verdes y lugares poco transitados y que mediante un libro de firmas que circula entre los vecinos, se alcanzó el continuo patrullaje por parte del Escuadrón Táctico Motorizado, quienes realizan tareas de prevención en forma conjunta con la Comisaría Seccional Quinta. También señaló que se consiguió el aumento de personal policial en la citada dependencia y que pretende trasladar la Comisaría Seccional Quinta hacia un terreno más amplio y de mejor accesibilidad por calle Alfonzo Quinzio, que se localiza en una zona estratégica entre los barrios Jorge Newbery y Huaico Hondo. También destaca que se está proyectando peticionar la creación de un inmueble destinado a puestos policiales permanentes cerca de la parroquia Santa Rita, con funciones netamente de seguridad y no administrativas.

Al consultarle acerca de las formas de prevención más efectivas de los vecinos, afirma que es la continua iluminación de los frentes de sus domicilios y el enrejado. Algunos vecinos los complementan con cámaras de seguridad y/o contrato de empresas de seguridad privada.

Manifiesta además que le gustaría ¨mayor participación y apoyo por parte de los vecinos, que solo cuentan con 180 socios, que a veces aportan $2 al mes para solventar gastos¨. En tal sentido señala sentirse ¨desilusionada¨ ante la falta de colaboración de los vecinos, pero continuará con ¨su labor social¨

  1. La voz de prestadores del servicio público de seguridad

 Además de la percepción que sobre el delito tienen los ciudadanos, a través de lo que se manifiesta por los encuestados, resulta importante conocer también la opinión de quienes prestan el servicio de seguridad (Anexo 4). Para ello, se realizan entrevistas a informantes clave de las diferentes comisarías, que se representan por el jefe de la comisaría o por agentes con antigüedad y experiencia. Así, son consultados  respecto del tipo de delitos, áreas de ocurrencia, actitud de los vecinos, equipamiento que disponen, zonas de mayor ocurrencia en su jurisdicción y en la ciudad, entre otras cuestiones. Los entrevistados manifiestan diferentes opiniones:

  • Señalan al hurto como el hecho delictivo que más frecuentemente se denuncia en las comisarías, su ocurrencia se produce en lugares de gran concurrencia por la población. En tal sentido es la comisaría primera la dependencia en donde se registran la mayor cantidad de denuncias por éste hecho.
  • Manifiestan que es el robo el delito que ocupa el segundo lugar, el tercero las lesiones, el cuarto las amenazas entre vecinos. Asimismo indican que se destacan por la frecuencia, los daños, la usurpación de propiedad (principalmente en los nuevos barrios) y el robo calificado (asaltos a mano armada).

  Figura 47: Tipos de delitos más frecuentes

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Fuente: Elaboración propia en base a las entrevistas realizadas al personal de la Policía de la Provincia de Santiago del Estero

 

En relación a los sectores más inseguros de la ciudad, los entrevistados responden de acuerdo a su experiencia profesional:

  • Las áreas mas inseguras coinciden con lugares de escasa iluminación, seguida de terrenos baldíos, asentamientos precarios y esquinas, plazoletas, baldíos de barrios donde se agrupan menores alcoholizados o drogados. Destacan por ejemplo que el robo calificado, de mayor peligro para los vecinos, se consuma en lugares descampados, en zonas montuosas, con poca iluminación y con escasa circulación de personas.

Figura 48: Características que presentan las áreas inseguras

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Fuente: Elaboración propia en base a las entrevistas realizadas al personal de la Policía de la Provincia de Santiago  del Estero

Con respecto a los barrios o sectores de mayor inseguridad en la jurisdicción de la dependencia policial a la que pertenecen, los entrevistados señalan zonas críticas dentro de algunos barrios, por la mayor ocurrencia de delitos que motivan su traslado y atención.

 

Éstas áreas son consideradas como peligrosas por el personal policial, debido a los frecuentes operativos que se llevan a cabo en muchas de ellas, o bien son potencialmente peligrosas porque existen antecedentes de hechos delictivos y las personas que circulan por allí, se encuentran expuestas a ser víctimas de infracciones a la Ley. Indican que en general son zonas con poca iluminación y en muchos casos con descampados, escenarios propicios para la ocurrencia de delitos.

Figura 49: Zonas críticas en barrios y sectores, según la percepción de peligrosidad de los efectivos policiales, en sus jurisdicciones de trabajo

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Fuente: Elaboración propia en base a las entrevistas realizadas al personal de la Policía de la Provincia

Figura 50: Zonas críticas según la percepción de peligrosidad de los efectivos policiales en su jurisdicción de trabajo

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Cuando se les consulta acerca de áreas peligrosas a nivel de ciudad, los entrevistados atendiendo a la ocurrencia de hechos delictivos que los convoca aún cuando no pertenezcan a la jurisdicción donde prestan servicios, señalan algunos barrios o sectores, de manera especial. Para los entrevistados, las áreas inseguras se acentúan en el barrio Ocho de Abril por la cantidad importante de prestaciones que deben cumplir en él. Acerca del sector denominado “Pacará”, los efectivos policiales manifiestan que al momento de realizar algún operativo, se los recibe con hostilidad por los vecinos, situación que se exhibe en el lanzamiento de diversos objetos como piedras, ramas e inclusive proyectiles de armas de fuego. Similar situación se les presenta en el Barrio La Católica, principalmente en las zonas cercanas al río, que se caracterizan por ser montuosas, de escasa o sin iluminación. En tercer lugar está el barrio General Paz, donde se realizan operativos por la retención de estupefacientes ilegales y donde muchos jóvenes se reúnen en las esquinas para drogarse y luego salen a delinquir; nombran luego al sector del “Peruchillo” (parte del barrio Juan Felipe Ibarra), porque siempre ¨existen desmanes en ese lugar, existiendo muchas veces casos con heridos de arma blanca y una fuerte hostilidad ante la presencia policial¨; similares situaciones se producen en los sectores de “Los Lagos” (parte del barrio Borges) y en el barrio Huaico Hondo. Luego el sector del “Tarapaya” por la circulación de droga en gran parte del mismo. En tal sentido, es importante destacar el barrio Mariano Moreno, porque es ¨el lugar donde se compran y venden gran cantidad de droga de diversos tipos¨, que llevan a la realización de frecuentes operativos antidroga; también son peligrosos los barrios Don Bosco, Sarmiento, Tradición (oeste) y el sector denominado “Villa Coy” que se caracteriza por las frecuentes denuncias y por la presencia de asentamientos precarios.

 

Figura 51: Zonas críticas de la ciudad según la percepción de peligrosidad de los efectivos policiales en la ciudad

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Las respuestas se pueden expresar también de manera gráfica, atendiendo a la cantidad de veces que fueron citadas, por los guardianes del orden, en los que se destacan barrios y sectores especiales. Así en una mayor cantidad se destacan el 8 de Abril, La Católica, Pacará y General Paz. Le siguen el Peruchillo, Sarmiento y Huaico Hondo y en una menor cantidad de citas aparecen Don Bosco, Borges (Los Lagos), Tarapaya, Mariano Moreno, Tradición Oeste, los nuevos barrios del sur, Villa Coy.

Figura 52: Barrios y sectores de la ciudad de mayor peligro por efectivos policiales

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Fuente: Elaboración propia en base a las entrevistas realizadas al personal de la Policía de la Provincia de Santiago del Estero

Resulta importante vincular las respuestas dadas por los efectivos policiales en relación con su percepción de peligrosidad de zonas tanto en su jurisdicción como en la ciudad en General. En tal sentido se elabora una tabla que muestra esa percepción por barrio y la situación de síntesis, teniendo en cuenta el siguiente criterio:

  • Muy Alta: cuando a nivel de jurisdicción nombran todo el barrio y a nivel de ciudad lo nombran al barrio
  • Alta: cuando a nivel de jurisdicción nombran un sector especifico y a nivel de ciudad lo nombran al barrio
  • Medio: cuando a nivel de jurisdicción nombran a todo el barrio y a nivel de ciudad no lo nombran al barrio
  • Bajo: cuando a nivel de jurisdicción nombran un sector específico del barrio y a nivel de ciudad no lo nombran al barrio o cuando a nivel de jurisdicción no lo especifican y lo nombran a nivel de ciudad

Figura 53: Percepción de peligrosidad de los efectivos policiales en su jurisdicción y en la ciudad en general

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Fuente: Elaboración propia en base a las entrevistas realizadas al personal de la Policía de la Provincia de Santiago del Estero

Acerca de las tareas de prevención que realiza el personal policial la mayoría de los entrevistados responden que la principal es la de patrullar en el móvil toda el área de competencia de la comisaría; mientras que los menos manifiestan la realización en puestos de seguridad en zonas conflictivas, operativos de seguridad y efectuar inspección ocular en casas donde se presenten

Sin título.jpgFuente: Elaboración propia en base a las entrevistas realizadas al personal de la Policía de la Provincia de Santiago del Estero

En el accionar cotidiano destacan las tareas de prevención que realizan las comisarías, planificándolas con otras dependencias policiales. Indican que, todas las comisarías coordinan su trabajo con el Comando Radioeléctrico, dependencia que tiene como función colaborar cuando se encuentran saturadas de trabajo. Así según la zona donde se ubican las comisarías, acuden al Comando Radioeléctrico que les compete, el de zona norte, centro  o sur.

Por su parte el entrevistado de la comisaría primera destaca que tienen el refuerzo cotidiano de la Patrulla Urbana, pues esta dependencia realiza tareas de prevención mediante puestos asignados y distribuidos en todo el casco céntrico; señala que diagraman en conjunto diversos operativos de prevención cuando se efectúan manifestaciones sociales en el centro de la ciudad; también tienen el refuerzo de la Unidad Ciclística Policial y del ETM (Escuadrón Táctico Motorizado)

Los entrevistados de las comisarías del sur de la ciudad indican que trabajan coordinando acciones en diferentes instancias como operativos o apoyo de móviles y de personal policial. Asimismo manifiestan que el ingreso de policías de una comisaría en el área de competencia de la otra, en este sector de la ciudad, ésta permitido dado los acuerdos existentes entre ellas. Destacan también el accionar conjunto con otros cuerpos como el Comando Radioeléctrico zona sur, la Unidad Ciclística Policial y el Escuadrón Táctico Motorizado. Señalan además, que este trabajo mancomunado se torna imprescindible, cuando deben realizar operativos policiales a gran escala.

En las comisarías del norte, los entrevistados manifiestan que no existe una fuerte coordinación en las tareas de prevención, tampoco tienen el apoyo de la Unidad Ciclística Policial, pero si cuentan con la colaboración del Comando Radioeléctrico zona norte y del Escuadrón Táctico Motorizado.

Figura 55: Dependencias que refuerzan la tarea de prevención de las comisarías

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Fuente: Elaboración propia en base a las entrevistas realizadas al personal de la Policía de la Provincia de Santiago del Estero

Para la tarea de prevención policial, según manifiestan los entrevistados, es necesario el planeamiento de actividades de coordinación y distribución de tareas entre las dependencias policiales y señalan además, como muy importante el equipamiento. En éste punto muchos señalan el reducido equipamiento de la dependencia policial a la cual pertenecen, mientras que otros, indican que cuentan con un equipamiento básico, con un buen equipamiento y no les falta nada en la sede policial. Los primeros destacan la necesidad de contar con un mejor equipamiento para desarrollar las tareas de seguridad como para las administrativas. De éste modo, 6 (seis) efectivos afirman de que todas las dependencias policiales poseen actualmente un equipamiento completo, mientras que 7 (siete) efectivos aseveran de que tienen un incompleto equipamiento. Así indican por ejemplo que resulta necesario disponer de una mayor cantidad de móviles, de elementos antidisturbios, de chalecos reforzados, de computadoras, impresoras, tintas, papel, elementos de librería en general. También de contar con una mayor cantidad de efectivos en cada dependencia, pues por ejemplo al momento de las guardias, solo prestan servicio cuatro efectivos por seccional que tendrían asignadas las tareas de atención de mesa de entradas, sumariante, un chofer responsable del móvil y el reten, quien es el que se dirige a verificar situaciones que requieran presencia policial. En la figura 56, a manera de síntesis, se grafica la opinión de los entrevistados sobre el equipamiento.

Figura 56: Diversas opiniones sobre el equipamiento que posee cada dependencia

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Fuente: Elaboración propia en base a las entrevistas realizadas al personal de la Policía de la Provincia de Santiago del Estero

Al consultar acerca de la creación de más comisarías, responden en un 100% de manera afirmativa. Justifican su opinión al señalar la extensión territorial de la ciudad, la creación de nuevos barrios y de otros que están en construcción. Afirman que no solo es necesario contar con una mayor cantidad de seccionales que permitan cubrir más eficientemente el territorio, sino también la incorporación de efectivos policiales ante el reducido número y disminución gradual del personal policial, por jubilación o retiro voluntario. Destacan que en nuestra provincia estadísticamente hay un policía por cada 130 habitantes, número que disminuye al comparar con otras jurisdicciones nacionales. También justifican la necesidad al señalar que existen en todas las áreas de competencia, lugares muy peligrosos; aumento de la delincuencia y de delincuentes; mayor gravedad en los hechos delictivos. Destacan especialmente que las jurisdicciones de las comisarías son demasiado extensas y con mucha población para cumplir con eficiencia, el trabajo de prevención de hechos delictivos.

Figura 57: Causas que hacen necesaria la creación de nuevas comisarías y el nombramiento de más efectivos policiales

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Fuente: Elaboración propia en base a las entrevistas realizadas al personal de la Policía de la Provincia de Santiago del Estero

Al consultar acerca de las acciones preventivas que realiza el vecino, los entrevistados afirman que advierten como el método más común utilizado los ciudadanos para prevenir la ocurrencia de delitos, la presencia de rejas en aberturas de la vivienda, de rejas frontales, tapiado del perímetro de la vivienda. Destacan también el contrato de servicios de seguridad privada, colocación de alarmas o el menos costoso cuentan con perros para custodiar el lugar donde viven. Señalan además que el método que menos se utiliza es el de colocar cámaras de seguridad, se trata de una acción de prevención muy costosa y sólo algunos pueden acceder a ella. Los entrevistados de las seccionales del sector sur destacan que este servicio lo pueden observar en algunas viviendas de los barrios Cabildo y Belgrano especialmente. Los de las seccionales del Centro señalan su presencia en el barrio Centro. Por su parte los entrevistados de los barrios del norte destacan muy limitada la presencia de este tipo de prevención en su área.

Ante el interrogante de la existencia o no de las asociaciones vecinales de prevención y lucha contra el delito, casi todos responden que no tienen conocimiento de ello, resaltan que en caso de existir, los vecinos les habrían hecho conocer mediante reclamos. Solo un entrevistado recuerda de la existencia de una asociación de este tipo, en zona de competencia de la Seccional 7º del barrio Almirante Brown. Manifiesta que se realizaban encuentros con vecinos y el jefe de la comisaría para conversar sobre la delincuencia juvenil, la necesidad de acordar acciones de prevención y desarrollar estrategias para frenar el aumento de la droga en el barrio. Recuerda que el tiempo de acción fue breve y esa asociación se terminó disolviendo y nunca hubo otro tipo de invitación, por parte de vecinos, escuelas, ONG’s, para participar en encuentros de prevención. Tampoco la seccional propicia encuentros de esta naturaleza.

Figura 58: Conocimiento de la existencia de asociaciones vecinales de prevención y lucha contra el delito

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Fuente: Elaboración propia en base a las entrevistas realizadas al personal de la Policía de la Provincia de Santiago del Estero

De acuerdo al anterior ítem, durante la entrevista también se consulta al efectivo policial si sería agradable o no la creación de asociaciones vecinales de Prevención y Lucha contra el Delito, resultando con respuestas positivas 9 (nueve) entrevistados; mientras que 3 (tres) respuestas resultan negativas.

Figura 59: Opinión de la creación de las asociaciones vecinales de prevención y lucha contra el delito

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Fuente: Elaboración propia en base a las entrevistas realizadas al personal de la Policía de la Provincia de Santiago del Estero

Entre las primeras argumentaron en casi todos los casos que sería muy buena idea de los vecinos, ya que éstos actuarían como auxiliares de las comisarías, tomando los recaudos necesarios desde sus propios hogares y avisando a los efectivos policiales de la dependencia si observan algún movimiento que considerasen sospechoso; opinaron que de éste modo, se reforzaría la prevención de la ocurrencia de algún hecho delictivo.

Los otros policías opinan que sería negativo, porque se acrecentarían los reclamos de los vecinos ya que les peticionan constantemente acciones que no les corresponde a ellos, sino al gobierno, como por ejemplo mayor iluminación en las calles. Por ello piensan que la creación de éste tipo de asociaciones, les dificultarían aún más, el trabajo diario.

Figura 60: Justificación de su aceptación o rechazo hacia las asociaciones vecinales

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Fuente: Elaboración propia en base a las entrevistas realizadas al personal de la Policía de la Provincia de Santiago del Estero

En la entrevista, también se les solicita a los efectivos policiales que emitan una opinión acerca de cuales serían las acciones necesarias para mejorar las condiciones de seguridad en la zona donde cumple sus funciones y en la ciudad en general. En todos los casos responden que seria importante el aumento de efectivos policiales en todas las comisarías. Recuerdan que carecen de personal por guardia, pues solo 4 (cuatro) policías llegan a cubrir el turno diario. Esto generaría dificultad al momento de desarrollar actividades específicas y puede llegar a afectar a los vecinos, al momento de producirse hechos delictivos especialmente graves o que requieran de un accionar mas complejo. También muchos opinan que sería positivo la incorporación de nuevos móviles a las comisarías ya que solo cuentan con uno y en algunas ocasiones, por desperfectos mecánicos no los tienen, lo que influye en un trabajo eficiente. Asimismo destacan que es necesario el aumento de insumos de papelería y librería en las dependencias y de equipamiento como la provisión de más computadoras, señalan que lo que reciben mensualmente en este rubro, es escaso para el trabajo que realizan.

En otro sentido muchos policías opinan que es esencial, para el mejor desarrollo de las tareas de prevención y de los vecinos, la creación de nuevas dependencias policiales, es decir nuevas comisarías, o en su defecto, subcomisarías dependientes de las existentes. Teniendo en cuenta el punto de vista social, también advierten que es muy importante que el Estado cree nuevos programas de inclusión social, especialmente para los adolescentes y para las personas con menores recursos, a fin de evitar problemas delictivos que se vinculan con la pobreza, la drogadicción y el alcoholismo, entre otros.

 Figura 61: Acciones que deben desarrollarse para mejorar la calidad de seguridad en la ciudad

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Fuente: Elaboración propia en base a las entrevistas realizadas al personal de la Policía de la Provincia de Santiago del Estero

  1. Conclusión

– Los resultados de las encuestas señalan la falta de satisfacción que existe en algunos vecinos respecto del servicio que prestan las fuerzas de seguridad policial. Así por ejemplo, razones vinculadas a la discontinuidad en la realización y frecuencia de las rondas de seguridad, a la atención poco cordial cuando realizan una denuncia, al largo tiempo transcurrido ante un llamado de emergencia. Expresan en síntesis, una calificación de servicio poco eficiente.

– En general los vecinos manifiestan que en sus barrios ocurren delitos. Como un caso especial aparece el barrio San Francisco Solano en la que los vecinos indican que no hay delito en su barrio.

– Los vecinos observan un fuerte aumento de la delincuencia juvenil en los barrios, especialmente en los más alejados como el Independencia, el Reconquista, el Almirante Brown, el Ejército Argentino, el Coronel Borges, el Juan Felipe Ibarra, el General Paz y Huaico Hondo.

– En algunos barrios los vecinos encuestados señalan determinados sectores, próximos a su vivienda como el lugar de procedencia de los delincuentes. Es el caso los encuestados que citan a los barrios Independencia, Ocho de Abril, La Católica, Reconquista, Villa del Carmen, Santa Rosa de Lima, Borges, Huaico Hondo, Industria, Juan XXIII, General Paz, Juan Felipe Ibarra, Mariano Moreno, Sarmiento, El Vinalar y Juan Díaz de Solís como los lugares donde vivirían los delincuentes. Consideran que ello  les crea una sensación de vulnerabilidad, de inseguridad.

– Muchos de encuestados manifiestan haber sido víctimas en algún momento de hechos delictivos. Un caso especial se da en el barrio Juan Díaz de Solís en el cual los encuestados afirman no haber sufrido hecho delictivo.

– Los encuestados indican en su mayoría que la prevención particular la realizan mediante el enrejado de sus viviendas. Otros informan que poseen canes y en menor proporción mencionan la contratación de servicios privados de seguridad y alarma.

– Los baldíos, las áreas poco iluminadas, los terrenos con monte, las casas abandonadas, las esquinas, aparecen citados por los entrevistados, como los espacios propicios para la ocurrencia de delitos en sus barrios o lugares donde se juntas los jóvenes y realizan prácticas vinculadas a la drogadicción o el alcoholismo.

– Los efectivos policiales entrevistados destacan que los vecinos, no toman las precauciones necesarias para evitar diversos hechos delictivos, principalmente los arrebatos callejeros. Señalan además, que los recursos humanos no son suficientes, para trabajar con mayor eficiencia.

– En los últimos años el servicio policial incrementó el número de efectivos, de móviles, de tecnología y elementos en general, para cumplir con su trabajo. Sin embargo, los vecinos y los entrevistados de la fuerza perciben que no resultan suficientes. Cuestiones como el aumento de la población en la ciudad, la extensión del ejido urbano, el aumento de viviendas y la presencia de asentamientos precarios, en distintos sectores, denotan la necesidad de mejorar aún más el servicio.

– Los efectivos policiales señalan algunos sectores críticos en la ciudad, dado que la ocurrencia de hechos delictivos, es mayor y por ello también su concurrencia para prestar servicio. Es el caso de los barrios Borges, General Paz, La Católica, 8 de Abril, Sarmiento, Mariano Moreno y Siglo XIX, Siglo XX y Siglo XXI; como así también determinados sectores  de algunos como el “Peruchillo” (parte del barrio Juan Felipe Ibarra); el “Tarapaya” (parte del Huaico Hondo); el “Pacará” (parte del Sargento Cabral y Juan XXIII); “Sector Oeste” del Tradición y “Villa Coy” (parte del barrio América del Sur).

– Los efectivos policiales en general sostienen la necesidad de una mejor coordinación de acciones entre las diferentes dependencias y entre las jurisdicciones de cada una de las seccionales a fin de alcanzar un servicio más eficiente. Destacan también la necesidad de crear nuevas seccionales teniendo en cuenta la expansión de la ciudad y el aumento de habitantes, en especial hacia el sur. Asimismo señalan como importante el aumento de policías y la mejora en el equipamiento.

– La geoprevención si bien es valorada en general, por vecinos no se conforman entre ellos asociaciones o grupos que trabajen en los barrios específicamente para este fin. Los vecinos adoptan diversas medidas de seguridad y prevención en sus domicilios que varían desde ningún tipo, a la tenencia de un perro, al enrejado domiciliario, a la instalación de alarmas y cámaras de seguridad y a la contratación de servicios privados. Por su parte los prestadores del servicio si bien manifiestan la importancia de la geoprevención y del trabajo con instituciones como escuelas, consideran más difícil una tarea de este tipo, a nivel de vecino.

– Algunos vecinos manifiestan que existen jóvenes con problemas de adicción al alcohol o a sustancias tóxicas que ponen en peligro a demás vecinos y al uso de espacios públicos como plazas y esquinas, que a determinadas horas constituyen los lugares de encuentro. Esto manifiestan les genera inseguridad e impotencia por no poder utilizar estos espacios públicos que tienen una finalidad socio recreativa.

– Algunos policías y vecinos coinciden que no sólo es necesario tener un mejor equipamiento policial, sino que es muy importante llevar a cabo políticas educativas y de inclusión social, impulsadas desde el Estado para disminuir el aumento de drogas, de alcohol y consecuentemente de la delincuencia, especialmente la juvenil.

 

Geografía del crimen y la delincuencia: con especial énfasis en Santiago del Estero. Estudio de Caso N° 4 (3ra parte)

Capítulo III: Los hechos delictivos en la ciudad de Santiago del Estero (entre los años 2007 a 2011)

Los hechos delictivos en la ciudad de Santiago del Estero son cada vez más frecuentes, intensos y graves. Este fenómeno que se puede observar a diario, afecta a los habitantes de la ciudad que se ven expuestos a la violencia física, a la pérdida de bienes materiales y hasta de la vida misma. Por ello es importante conocer el marco legal y realizar el análisis de los delitos en la ciudad. Así, es posible distinguir los diferentes tipos de delitos que ocurren, los que predominan, las zonas más afectadas o los barrios de la ciudad que no presentan esta problemática de manera reveladora.

  1. Los hechos delictivos y la legislación

Es importante conocer el significado de los diferentes tipos de delitos, lo que dicta la normativa contenida en el Código Penal de nuestro país, que los caracteriza con claridad. El delito en sentido estricto[1], se define como una conducta, acción u omisión típica (tipificada por la ley), antijurídica (contraria a Derecho), culpable y punible. Supone una conducta infraccional del Derecho penal, es decir, una acción u omisión tipificada y penada por la ley. La palabra delito, deriva del verbo latino delinquere, que significa abandonar, apartarse del buen camino, alejarse del sendero señalado por la ley. El Código Penal Argentino en su 2º edición caracteriza a los diferentes delitos:

Robo: comete un robo el que se apodera de una cosa mueble, total o parcialmente ajena, con fuerza en las cosas o violencia física en las personas. Ya sea que la violencia tenga lugar antes del robo para facilitarlo, en el acto de cometerlo o después de cometido, para lograr su impunidad (art. 164).

Hurto: comete un hurto el que se apoderare ilegítimamente  de una cosa mueble, total o parcialmente ajeno (art. 162). Se consume cuando el autor desapodera al tenedor de la cosa, que porta, o que tiene en su ámbito de custodia o poder, privándolo de su tenencia, como su automóvil, moto vehículo, electrodomésticos, muebles, etc.

Abuso sexual sin acceso carnal: consiste en un atentado a la reserva sexual de la víctima sin consumar o intentar la realización del acceso carnal (art. 127). Su materialidad puede consistir  en usar impúdicamente su cuerpo:

  1. sea mediante actos subjetivamente impúdicos de desahogo sexual distintos de la cópula (actos libidinosos)
  2. sea mediante actos objetivamente impúdicos por violar la reserva de sus partes pudendas, cualquiera que sea la finalidad perseguida por el autor.

El abuso exige el contacto corporal del autor o de un tercero con la víctima.

Abuso sexual con acceso: se comete este tipo de delito cuando el autor accede carnalmente a otra persona de uno u otro sexo, abusando de su inmadurez, estado mental o indefensión o usando violencia (art. 119). El varón accede carnalmente a la otra persona cuando introduce, aunque sea parcialmente y sin eyacular, su órgano sexual en el cuerpo de la víctima; sea según natura (por vía vaginal), o contra natura (por vía rectal).

Lesiones: son daños a la salud en detrimento funcional, general o parcial, físico o mental del organismo de la persona, cualquiera que sea la importancia del perjuicio causado.

Daños: comete un daño el que destruyere, inutilizare, hiciere desaparecer o de cualquier modo dañare una cosa mueble o inmueble, total o parcialmente ajeno, siempre que el hecho no constituya otro delito más severamente penado. El Daño lesiona la propiedad ajena al atentar contra el valor económico de la cosa, extinguiéndolo o disminuyéndolo. El ofendido por el delito es el propietario o poseedor de la cosa.

Usurpación: incurre en este delito, el que por violentar, amenazar, abusar de confianza o clandestinidad, despojare a otro, total o parcialmente, de la posesión o tenencia de un inmueble o del ejercicio de un derecho real constituido sobre él. Sea que el despojo se produzca invadiendo el inmueble, manteniéndose en él o expulsando a sus ocupantes. (art.181)

Fraude: consiste en la inducción, mantenimiento o reforzamiento de otro en un error sobre un hecho o circunstancia, que lo determinan a hacer la disposición patrimonial perjudicial para él o para un tercero respecto de cuyo patrimonio tiene poder legal para disponer. Las formas genéricas del fraude son el ardid y el engaño (art.172) Ambos tienen de común que son modos de hacer creer a la víctima o de mantenerla en su creencia o de reforzarla de que es verdadero lo que no es.

 2. Los hechos delictivos en nuestra ciudad, en el periodo 2007 – 2011

La información que brinda la Policía de la Provincia de Santiago del Estero, relativa a los hechos delictivos que ocurren en la ciudad capital, durante el período 2007 – 2011, (Anexo 2) permite realizar un análisis de la ocurrencia de delitos.

Año 2007

En el año 2007 se registran en total 1224 delitos, siendo el período anual con menor cantidad, variedad y frecuencia de hechos delictivos. Entre ellos se destacan por la cantidad de casos ocurridos: hurto (621), robo (419), robo calificado (82), hurto calificado (57), hurto en grado de tentativa (24) y robo en grado de tentativa (21).

Se puede advertir entonces, que los delitos más comunes son el hurto y el robo en sus diferentes manifestaciones: robo calificado, hurto calificado, y estos dos, en grados de tentativa. El hurto propiamente dicho es el delito con mayor ocurrencia, seguido del robo.

Año 2008

En el año 2008 se registran en total 3380 delitos, siendo el período anual con mayor número y frecuencia de delitos, entre los que caben destacar: hurto (1411), robo (849), lesiones (431), amenazas (283), daños (113), robo calificado (124), hurto calificado (64), violación de domicilio (46), usurpación de propiedad (22), abuso sexual (17), hurto en grado de tentativa (8), defraudación (6), robo en grado de tentativa (4), estafa (2).

En éste año, se acentúa el crecimiento en el número y variedad de delitos, pues aparecen hechos que no se registraban en la ciudad, como los de lesiones, amenazas, daños, violación de domicilio y usurpación de propiedad. El hurto se duplica en relación al año anterior, situación semejante registra el robo.

Año 2009

En el año 2009 se registran en total 2829 delitos, con menor número y frecuencia de delitos respecto del año anterior, pero con mayor variedad. Así, caben destacar: hurto (1075), robo (628), lesiones (434), amenazas (271), daños (113), robo calificado (113), hurto calificado (48), robo en grado de tentativa (17), violación de domicilio (43), abuso sexual (43),  usurpación de propiedad (30), atentado y resistencia contra la autoridad (6), defraudación (4), estafa (4).

En éste período anual disminuye en general, el número de hechos delictivos en todos sus tipos, respecto del semestre anterior; también se registran casos de abusos sexuales en todos los meses, aunque son escasos.

Año 2010

En el año 2010 se registran en total 2246 delitos, los cuales tienen menor número y frecuencia que en los años 2008 y 2009. Así, caben destacar: hurto (838), robo (596), lesiones (309), amenazas (191), daños (98), robo calificado (94), hurto calificado (48), abuso sexual (25), violación de domicilio (23), usurpación de propiedad (13), defraudación (5), atentado y resistencia en contra de la autoridad (4), estafa (1 caso) y exhibiciones obscenas (1).

La característica más importante es el descenso de los hechos delictivos. También se registran como casos aislados los delitos de atentado y resistencia en contra de la autoridad, estafas y exhibiciones obscenas.

Año 2011

Los 1962 casos que se registran ubican al año 2011, en el segundo lugar luego de 2007, por la menor cantidad y frecuencia de delitos. Sin embargo se registra una gran variedad, similar al 2010. Caben destacar: hurto (585 casos), robo (583), lesiones (324), amenazas (210), robo calificado (87), daños (71), hurto calificado (58), usurpación de propiedad (18), abuso sexual (11), violación de domicilio (8), atentado y resistencia en contra de la autoridad (2), robo en grado de tentativa (2), defraudación (2) y estafa (1).

Resulta interesante destacar que el hurto y el robo son los de mayor ocurrencia, prevaleciendo uno u otro en los distintos meses.

 3. Evolución de los hechos delictivos en el período 2007-2011

El aumento, el retroceso, las fluctuaciones en la ocurrencia de los delitos, resulta interesante considerarlas en su conjunto o por tipo de delitos. Esto permite analizar  la evolución de los hechos delictivos en la ciudad de Santiago del Estero, en el período que se considera.  Las tablas y gráficos  lo ponen de manifiesto.

Los totales de los datos estadísticos de delitos que se registran en el tiempo de estudio, señalan una curva con fluctuaciones. Hay un aumento entre el 2007 a 2008, se mantiene con un leve descenso en el 2009, tendencia a la disminución que se acentúa hasta fines del año 2011.

Figura 17: Hechos delictivos período 2007 / 2011

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Fuente: Elaboración propia en base a datos aportados por la Policía de la Provincia de Santiago del Estero

 Figura 18: Total de hechos delictivos período 2007 / 2011

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Fuente: Elaboración propia en base a datos aportados por la Policía de la Provincia de Santiago del Estero.

Los delitos aumentan en su variedad en el transcurso del período. Así, en el 2007 se registran hurto, robo, hurto calificado, robo calificado, hurto en grado de tentativa y robo en grado de tentativa. En los años 2008 y 2009, se agregan lesiones, amenazas, daños, abuso sexual, usurpación de propiedad y violación de domicilio. Estos últimos delitos se pueden relacionar con el aumento de nuevas viviendas disponibles, que se construyen en su mayoría con planes oficiales y la apropiación de ellas por familias sin autorización o adjudicación. Asimismo, es el caso de casas abandonadas por sus dueños, que llevan a personas/familias a la transgresión de la Ley mediante la usurpación de la propiedad y en algunos casos, la violación de domicilio. Esto ocurre cuando se irrumpe en una propiedad ocupada, donde hay familias que están instaladas.

Figura 19: Tipo de hechos delictivos período 2007 / 2011

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Fuente: Elaboración propia en base a datos aportados por la Policía de la Provincia de Santiago del Estero

Por su parte, el delito lesiones ausente en el 2007, se registra con frecuencia a partir del año 2008 y llega a ser uno de los tres delitos de mayor preocupación, en la sociedad santiagueña. Las lesiones registran mayores fluctuaciones con aumento desde el 2007 al 2009, luego un descenso en el 2010 para permanecer estable hasta el año 2011 y una incipiente tendencia al aumento. Esta se podría vincular con  la violencia de género, la violencia doméstica que afecta a muchas mujeres y que en años anteriores no se denunciaba por temor o por cuestiones sociales y culturales. También entre los años 2009, 2010 y 2011, se registran otros nuevos hechos delictivos: atentado y resistencia en contra de la autoridad y exhibiciones obscenas.

El hurto muestra un importante incremento en el año 2008, sin embargo, comienza a disminuir en el 2009 hasta el 2010 manteniéndose luego casi estable en la cantidad de casos. El robo muestra un fuerte aumento en el período 2008 con respecto al año anterior y a partir de este año desciende paulatinamente. Por su parte el robo calificado, hurto calificado y daños, no registran grandes variaciones en su evolución.

El aumento de delitos se puede asociar con el aumento de la población, la expansión de la ciudad y el surgimiento de nuevos barrios, principalmente al sur y oeste, como los Siglos XIX, XX y XXI, San Germés, Villa del Carmen, ampliación de los barrios Los Flores e Independencia. También con la densificación de la población en los barrios tradicionales; la disminución de la calidad de vida; el regreso de santiagueños e ingreso de personas de otras provincias con posibles antecedentes delictivos.

La disminución por su parte, se puede vincular con la puesta en marcha de estrategias de prevención y lucha contra el delito. Así, se destaca en el año 2010, la creación de nuevos cuerpos y el incremento de efectivos en la Policía de la Provincia. También a una mayor y mejor dotación de equipamiento, como por ejemplo vehículos 0 km., radios portátiles de comunicación, escudos, chalecos protectores, etc., que se distribuyen en las diferentes dependencias y la instalación de cámaras de seguridad en distintos lugares del casco céntrico. Dicha disminución, también se puede vincular a un “accionar” de la población que busca resguardar su vida, propiedades y pertenencias, mediante enrejados o la contratación de servicios privados de vigilancia y seguridad. En el caso específico de lesiones que se asocian a la violencia de género, a la amplia difusión de la ley específica y a las tareas de concientización que llevan adelante diferentes organismos oficiales, educativos y organizaciones no gubernamentales. Estas acciones permiten que muchas mujeres lesionadas por sus cónyuges, denuncien el hecho en la dependencia policial más cercana.

  1. Distribución de los hechos delictivos en el período 2007- 2011

Al considerar los hechos delictivos que ocurren en el periodo que se estudia, sus diferentes tipos, cantidad y evolución, resulta importante también analizar su distribución en el territorio de la ciudad de Santiago del Estero. Los tipos de delitos que se registran y la ocurrencia de los mismos en los barrios de la ciudad, permiten señalar en los cinco años de estudio, diferencias en lo territorial. Así es posible distinguir barrios o sectores de ellos, en los que la ocurrencia del delito se presenta de manera reiterada, con gran número de casos y variedad de delitos, otros en los que la ocurrencia es reciente, otros con pocos registros. Así, la distribución de los hechos delictivos, según año y cantidad de casos, permite elaborar una zonificación, que muestra la diversidad planteada y la evolución de ellos en el territorio.

Las zonas se determinan a partir del análisis de los datos estadísticos y la determinación de clases con un rango de 60 casos. De éste modo, se distinguen zonas de baja, media, alta, muy alta y extremadamente alta, ocurrencia de hechos delictivos. También es importante destacar que en algunos barrios no hay registro de actos en lo que se infringe la ley. De acuerdo con ello, se distinguen:

  • Zona sin registro de hechos delictivos: Cuando en los barrios no se registra ningún hecho delictivo (0)
  • Zona con bajo nivel de delitos: Cuando la ocurrencia de delitos en los barrios es de 1 a 60 casos

Este grupo contiene un gran número de barrios y una diversidad interesante en la cantidad y tipo de hechos que se registran.

Zona con medio nivel de delitos: cuando la ocurrencia de delitos en los barrios, es de 61 a 120 casos. Este grupo contiene también un buen número de barrios con diversos hechos delictivos que se registran

Zona con alto nivel delictivo: cuando la ocurrencia de delitos en los barrios es de 121 a 180 casos. Se caracteriza por tener una cantidad superior y variedad en tipo de delitos.

  • Zona con nivel delictivo muy alto: cuando la ocurrencia de delitos en los barrios es de 181 a 240 casos. Este grupo posee niveles delictivos más altos, en cantidad y variedad aunque existen pocos barrios en la ciudad de Santiago del Estero, que los registran.
  • Zona con nivel delictivo extremadamente alto: cuando la ocurrencia de delitos en los barrios es más de 240 casos. Esta zona contiene los barrios con la ocurrencia más alta de delitos y es una realidad que se registra sólo en el barrio Centro, donde la concurrencia de personas es fluida y significativa.

 Zonificación de hechos delictivos, año 2007

En el año 2007 en general, los barrios no superan los 60 (sesenta) casos de delitos, por lo que la ciudad en gran parte, se considera como una zona con bajo nivel de hechos delictivos. En este año, existen mas de 30 barrios de la ciudad que no superan 20 (veinte) hechos delictivos y también 2 (dos), Alberdi y Parque Aguirre que sobrepasan los 50 (cincuenta) casos, mientras que el barrio Colón llega a 45 (cuarenta y cinco) casos y por ello los tres, constituyen una excepción.

El barrio Centro al superar los 200 (doscientos) casos de ocurrencia, conforma una zona extremadamente alta de delitos. En el otro extremo, los barrios Bruno Volta, Belén, Santa Lucía, Santa Rosa de Lima, San Francisco Solano, Islas Malvinas, Siglo XIX, Siglo XX y Siglo XXI, se ubican como zona sin registro de delitos.

Resulta también importante destacar que los hechos que se registran, indican una variedad de 6 (seis) tipos: hurto, robo, robo calificado, hurto calificado, robo en grado de tentativa y hurto en grado de tentativa.

Figura 20: Zonificación según hechos delictivos (año 2007)

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Zonificación de hechos delictivos, año 2008

En el 2008, se registra una gran cantidad de hechos delictivos y 11 (once) barrios que conforman la zona con nivel medio de delitos. Son los barrios Congreso, El Vinalar, Libertad, Mosconi, Ramón Carrillo, Ejército Argentino, Mariano Moreno, Parque Aguirre, Primera Junta, Belgrano y Colón.

Cabe destacar en este significativo incremento, que algunos barrios llegan a quintuplicar la ocurrencia de delitos, respecto al año anterior.  Es el caso de los barrios Alberdi, Borges, Campo Contreras, Huaico Hondo y 8 de Abril, que se ubican como zona con alto nivel delictivo. Por su parte, el barrio Centro conforma la zona con nivel extremadamente alto de delitos, pues se registran 674 (seiscientos setenta y cuatro) delitos.

Sin embargo, existen 26 barrios que integran la zona con bajo nivel de delitos. Ellos son: Autonomía, Bruno, Volta, Cáceres, Don Bosco, Industria, Jardín, John Kennedy, Jorge Newbery, Juan XXIII, Los Flores, Santa Lucía, Santa Rosa de Lima, Villa del Carmen, Siglo XIX y Siglo XX. También en algunos barrios hay sectores donde la ocurrencia de delitos no llega a 20 (veinte). Se trata de Aesya en el Ejército Argentino, Coesa en el Borges, Los Telefónicos en el barrio Reconquista, Smata en Santa Lucía, Universitario en Los Inmigrantes y Virgen de Guadalupe (Los Flores)

En este año hay también una mayor variedad de delitos, pues a los seis tipos anteriores, se agregan las lesiones, amenazas, daños, violación de domicilio, usurpación de propiedad, abuso sexual, hurto en grado de tentativa, defraudación, robo en grado de tentativa y estafa.

Figura 21: Zonificación según hechos delictivos (año 2008)

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Zonificación de hechos delictivos, año 2009

A partir del año 2009 hay una disminución de hechos delictivos que se registran y aumenta la cantidad de barrios donde no hay ocurrencia de estos, por lo que se conforman como zona sin registro de delitos. Es el caso de los barrios, Santa Rosa de Lima, San Francisco Solano, Islas Malvinas, Siglo XIX, Siglo XX, Siglo XXI y Villa del Carmen. Semejante situación la presentan como se indica anteriormente los sectores de Aesya en el barrio Ejército Argentino y Ciudad del Barco en el barrio Reconquista. Muchos barrios integran la zona con bajo nivel de delito, pues registran menos de 20 casos de ocurrencia. Estos son: Autonomía, Belén, Bruno Volta, Cáceres, Don Bosco, Industria, Jardín, John Kennedy, Jorge Newbery, Juan Díaz de Solís, Juan XXIII, Juramento, Reconquista, Santa Lucía y Tradición. También en esta zona hay sectores de barrios donde no se registran delitos superiores a 20 (veinte) y es por ejemplo el caso de: Coesa en el barrio Borges, Los Telefónicos, Virgen de Guadalupe en el barrio Los Flores y Universitario de Los Inmigrantes. La zona con nivel alto de delitos se ubica en los barrios Alberdi, Parque Aguirre y Huaico Hondo, mientras que en el barrio Borges aumentan los delitos, encontrándose en el nivel delictivo muy alto; otros barrios disminuyen sus niveles delictivos, es el caso del barrio Campo Contreras, el Ocho de Abril, el Libertad, el Mosconi, entre otros. El barrio Centro también registra 684 hechos delictivos, año de máxima cantidad y por lo tanto, continúa registrándose en el nivel de extremadamente alto.

Los delitos se diversifican mas en el año 2009, pues se registran hechos de atentado y resistencia en contra de la autoridad, aunque no son relevantes en cuanto a la cantidad y frecuencia.

Figura 22: Zonificación según hechos delictivos (año 2009)

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Zonificación de hechos delictivos, año 2010

En el año 2010, se registraron casos que por su cantidad, se ubican en el nivel bajo en general, a tal punto que sólo en 3 (tres) barrios se distinguen niveles altos de delitos; (Borges, Alberdi y Parque Aguirre); que en conjunto conforman los barrios tradicionales de altos niveles delictivos.

Se destaca además, que aumentan los barrios en los niveles bajos, tal es el caso del Centenario, Colón, Congreso y Ejército Argentino, entre otros. En tanto, se siguen registrando delitos en barrios tradicionalmente de nivel bajo, es el caso del América del Sur, Autonomía, Belén, Bruno Volta, Cabildo, Cáceres, Campo Contreras, El Vinalar, Don Bosco, Islas Malvinas, Jardín, John Kennedy, Juan Díaz de Solís, Juan XXIII y Juramento, Los Flores, Reconquista, Santa Lucía, Santa Rosa de Lima, Tradición y Villa del Carmen. Mientras que en los sectores Aesya (Ejército Argentino) y Ciudad del Barco (Reconquista) no se registran delitos.

Zonificación de hechos delictivos, año 2011     

 El año 2011 continúa con la tendencia en baja en los niveles delictivos como por ejemplo el barrio Aeropuerto y el Mariano Moreno. También, se puede advertir niveles delictivos de nivel medio en el barrio Huaico Hondo, Parque Aguirre, Borges y 8 de Abril, ya que éste último se había mantenido en nivel bajo en el 2009 y 2010. El barrio Alberdi continúa en el nivel alto según los registros. Sin embargo, en este año, se registran nuevamente niveles delictivos en el barrio Santa Rosa de Lima, que se había mantenido delitos en los dos últimos años al 2011. Por otra parte, el Centro, en todo el período que se analiza, es el único barrio que se mantiene en el nivel extremadamente alto.

 

Figura 23: Zonificación según hechos delictivos (año 2010)

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Figura 24: Zonificación según hechos delictivos (año 2011)

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A fin de alcanzar una  zonificación que sintetice el contexto de los hechos delictivos que se presentaron en los diferentes barrios en el período analizado y teniendo en cuenta que muchos presentan una fuerte diversidad de situaciones, se adopta como criterio otorgar puntaje a las diferentes realidades que describen las zonas determinadas para cada año, como:

  • Sin registro: 0 (cero) punto
  • Bajo: 1 (un) punto
  • Medio: 2 (dos) puntos
  • Alto: 3 (tres) puntos
  • Muy alto: 4 (cuatro) puntos
  • Extremadamente alto: 5 (cinco) puntos

A partir de la sumatoria de puntos alcanzados por cada barrio, se sintetiza la situación de cada uno, para el periodo 2007-2011, teniendo en cuenta la siguiente valoración:

  • Sin registro: 0 (cero) punto
  • Bajo: de 1 a 5 puntos
  • Medio: de 6 a 10 puntos
  • Alto: de 11 a 15 puntos
  • Muy alto: de 16 a 20 puntos
  • Extremadamente alto: de 21 a 25 puntos

La figura 25 muestra la situación síntesis alcanzada por cada barrio y la Figura 26 muestra la distribución territorial de los delitos, en el periodo estudiado

Figura 25: Zonificación síntesis de los hechos delictivos (período 2007 – 2011)

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Fuente: Elaboración propia en base a datos aportados por la Policía de la Provincia de Santiago del Estero

Zonificación síntesis de hechos delictivos, período 2007- 2011

Teniendo en cuenta la zonificación alcanzada en los diferentes años, se analiza a manera de síntesis, la situación de los barrios a través del tiempo:

Se determinan 4 (cuatro) grandes zonas con baja, media, alta y extremadamente alta ocurrencia de hechos delictivos en el período 2007 – 2011. Una zona baja que predomina en la ciudad. Una extremadamente alta, circunscripta al barrio Centro, una zona alta con predominio hacia el norte y una media con predominio hacia el sur y sudoeste.

Se puede observar que determinados barrios y sectores de dimensiones más pequeñas que el resto y de menor población, en la mayoría de los casos, son los menos afectados por hechos delictivos, como el Jardín, COESA (Borges), AESYA (Ejército Argentino), Ciudad del Barco y Los Telefónicos (Reconquista), Cáceres, San Francisco Solano y Universitario (Los Inmigrantes). En tal sentido, se pueden asociar como causas, el fuerte sistema de seguridad que poseen el barrio Jardín, y determinados sectores de barrios como el Universitario en Los Inmigrantes, dado por el enrejado domiciliario y las alarmas. En síntesis, los barrios que tienen niveles delictivos bajos son: Almirante Brown, América del Sur, Autonomía, Belén, Bruno Volta, Cabildo, Cáceres, Don Bosco, General Paz, Francisco de Aguirre, Independencia, Industria, Islas Malvinas, Jardín, Jorge Newbery, John Kennedy, Juan Díaz de Solís, Juan Felipe Ibarra, Juan XXIII, Juramento, La Católica, Los Flores, Los Inmigrantes, Reconquista, Rivadavia, Sáenz Peña, San Francisco Solano, San Martín, Santa Lucía, Santa Rosa de Lima, Sargento Cabral, Sarmiento, Siglo XIX, Siglo XX, Siglo XXI, Tradición, Villa del Carmen y los sectores AESYA, Ciudad del Barco, Ciudad del Niño, COESA, Los Telefónicos y Universitario.

Los barrios que registran niveles medios de hechos delictivos son: Aeropuerto, Belgrano, Campo Contreras, Centenario, Colón, Congreso, Ejército Argentino, El Vinalar, Libertad, Mariano Moreno, Mosconi, Primera Junta, Ramón Carrillo y 8 de Abril

Por otro lado, existen barrios demográficamente poblados y grandes dimensiones que coinciden con aquellos sectores que presentan fuertes problemas delictivos, como el Alberdi, Borges, Huaico Hondo y Parque Aguirre, todos ellos se encuentran en niveles delictivos altos. Un caso particular es el barrio Centro, ya que mantiene siempre un nivel extremadamente alto de hechos delictivos, y según datos de la Policía de la Provincia, se debe a la gran concurrencia de población que se traslada diariamente para realizar compras o trámites.

Figura 26: Zonificación de hechos delictivos, período 2007 – 2011

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  1. Hechos delictivos con riesgo a la integridad de las personas

En la consideración de la evolución de los hechos delictivos, resulta importante destacar aquellos que por la agresividad que los caracteriza, implican un riesgo para la integridad física o psicológica de las personas. Estos delitos corresponden a lesiones, robo calificado, hurto calificado y violación y dan cuenta de la violencia que afecta a la sociedad, por tratarse de hechos en los que se pone en riesgo la vida de las personas.

En esta instancia sólo se consideran los registros correspondientes al año 2011, a manera de muestra. El delito de lesiones es el que se presenta con mayor cantidad y frecuencia, pues se registran más de 329 casos, le sigue el robo calificado con 89 delitos consumados, el hurto calificado con 58 casos y por último el abuso sexual, que registra 11 casos. Teniendo en cuenta criterios semejantes a los considerados en el análisis anterior, se determina con los registros del año 2011, clases con rangos variables, que permiten identificar a barrios como zonas de baja, media, alta y muy alta ocurrencia de hechos delictivos con riesgo a la integridad de las personas. También existen barrios sin registro de este tipo de delitos.

  • Zona sin registro de delitos: 0 (cero)
  • Zona con ocurrencia baja de delitos graves: 1 – 10
  • Zona con ocurrencia medio de delitos graves: 11 – 20
  • Zona con ocurrencia alta de delitos graves: 21 – 40
  • Zona con ocurrencia muy alta de delitos graves: Más de 41

El barrio Centro se destaca como el de más alta ocurrencia de delitos que atenta contra la integridad física o psicológica de las personas. Con una ocurrencia alta se destacan los barrios Alberdi, Parque Aguirre, Ramón Carrillo y 8 de Abril. La ocurrencia media se observa en los barrios Borges, Huaico Hondo, General Paz, Juan Felipe Ibarra, Congreso, Primera Junta y La Católica. Cabe destacar que en el sector Virgen de Guadalupe (Los Flores) y en los barrios Santa Rosa de Lima y John Kennedy, no se registran hechos de este tipo y el resto de los barrios se encuentran con una ocurrencia baja de delitos graves.

Figura 27: Hechos delictivos de mayor gravedad (año 2011)

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  1. Conclusión

 – Las estadísticas dan cuenta que la cantidad de delitos sufrió variación en el periodo estudiado: el 2007 fue el año con menor cantidad de delitos cometidos, el 2008 el de mayor cantidad y el 2011 puede decirse que muestra una tendencia a la disminución

– En relación con la variedad de delitos, las estadísticas señalan un aumento general a lo largo del periodo. En el año 2007 se registraron solo seis tipos de delitos, en el año 2011 se registraron quince diferentes tipos.

– El aumento en la variedad del delito se vincula también con delitos de mayor violencia hacia la integridad física de las personas que lo sufren. Esto a su vez, se puede asociar con la violencia y daño psicológico a que se ven expuestos los ciudadanos al ser objeto por ejemplo de violaciones, asalto a mano armada, agresión física. En la ciudad de Santiago del Estero, estos delitos se registran especialmente en los barrios Centro, Alberdi, Parque Aguirre, Ramón Carrillo y 8 de Abril que conforman las zonas de ocurrencia extremadamente alta y alta.

– En la ciudad de Santiago del Estero es posible distinguir barrios que según el registro de delitos, conforman zonas de ocurrencia baja, media, alta y extremadamente alta. Algunos permanecen en el periodo estudiado en la misma situación mientras que otros cambian por incremento o disminución. Así por ejemplo el  Barrio Centro, permaneció siempre con un nivel extremadamente alto, los barrios Francisco de Aguirre, Jardín, Jorge Newbery, Los Inmigrantes, entre otros, permanecieron siempre con un nivel bajo. Por su parte el barrio 8 de Abril, que en el 2008 registró niveles delictivos altos, termina en nivel medio en 2011, pasando por niveles bajos en 2009 y 2010.

– El barrio Centro en la ciudad de Santiago del Estero se destaca en todo el periodo de estudio como zona de ocurrencia extremadamente alta, con un máximo de registros  de 465 delitos en el 2007 y 681 en el 2009. Responde además a la tendencia a disminuir en el 2011 con 261 casos. Esta situación puede explicarse por un lado por la concurrencia de la población al área comercial, administrativa y financiera y por otro con los mejores niveles de control, por ejemplo cámaras, cantidad de efectivos destinados. Vinculado a estas cuestiones el tipo de delitos que domina son los hurtos o arrebatos, accidentes y lesiones.

– Los barrios que conforman la zona con mayor ocurrencia de delito, a través del tiempo son: Borges, Huaico Hondo y Alberdi. Los primeros se ubican algunos en el sector norte y en áreas con condiciones de pobreza en la población. El Alberdi corresponde a un sector próximo al área céntrica de la ciudad, donde se ubican diferentes instituciones administrativas del gobierno local, con gran concurrencia de ciudadanos.

– Los barrios que conforman la zona con ocurrencia media de delito, a través del tiempo son: Aeropuerto, Belgrano, Campo Contreras, Centenario, Colón, Congreso, Ejército Argentino, El Vinalar, Libertad, Mariano Moreno, Mosconi, Primera Junta, Ramón Carrillo y 8 de Abril. En ellos hay una diversidad significativa en cuanto al tiempo de creación de los barrios y las condiciones socioeconómicas de la población que los habita. Así algunos están ubicados en área de expansión y crecimiento de la ciudad de las últimas décadas como Mariano Moreno, Aeropuerto, Campo Contreras, Ejército Argentino. Otros son barrios tradicionales de mayor antigüedad de la ciudad, como el Belgrano, Centenario, Congreso.

– Los barrios que conforman la zona con menor ocurrencia de delito, en el periodo estudiado son: Almirante Brown, América del Sur, Autonomía, Belén, Bruno Volta, Cabildo, Cáceres, Don Bosco, General Paz, Francisco de Aguirre, Independencia, Industria, Islas Malvinas, Jardín, Jorge Newbery, John Kennedy, Juan Díaz de Solís, Juan Felipe Ibarra, Juan XXIII, Juramento, La Católica, Los Flores, Los Inmigrantes, Reconquista, Rivadavia, Sáenz Peña, San Francisco Solano, San Martín, Santa Lucía, Santa Rosa de Lima, Sargento Cabral, Sarmiento, Siglo XIX, Siglo XX, Siglo XXI, Tradición, Villa del Carmen y los sectores AESYA, Ciudad del Barco, Ciudad del Niño, COESA, Los Telefónicos y Universitario. Existe entre ellos, una diversidad muy grande en cuanto a su ubicación en la ciudad y las condiciones de la población. Algunos se ubican en zonas de expansión reciente de la ciudad, es el caso de Los Flores, Siglo XIX, XX y XXI, Villa del Carmen; otros son más antiguos aunque también periféricos, es el caso por ejemplo de Don Bosco, General Paz, Bruno Volta, Juan Díaz de Solís, La Católica. También conforman este grupo, otros barrios más antiguos y ubicados en zonas consolidadas del ejido urbano como los barrios Francisco de Aguirre, Sáenz Peña, Los Inmigrantes, Jorge Newbery, Rivadavia, entre otros.

[1] Código Penal Argentino, 2º edición actualizada.

Geografía del crimen y la delincuencia: con especial énfasis en Santiago del Estero. Estudio de Caso N° 4 (2da parte)

Capítulo II: La ciudad de Santiago del Estero y el servicio de seguridad policial

En éste capítulo, se presenta a la ciudad de Santiago del Estero teniendo en cuenta su localización y emplazamiento, los barrios que la componen y la población. Se considera además, el servicio de seguridad que brinda la Policía de la Provincia en todo su territorio y en particular en la ciudad de Santiago del Estero, su organigrama y funciones, la división territorial para el cumplimiento del mismo, el equipamiento y el personal.

  1. Localización y emplazamiento de la ciudad de Santiago del Estero

La ciudad de Santiago del Estero está emplazada sobre la margen derecha del Río Dulce y se localiza a los 27º de latitud sur y 64º de longitud oeste. Es la ciudad capital de la provincia, sede de las autoridades de los tres poderes del gobierno provincial: ejecutivo, legislativo y judicial y al mismo tiempo, es la capital del departamento. También constituye el centro urbano más importante de la provincia por el número de habitantes, un municipio de 1º categoría y concentra las funciones de mayor relevancia y jerarquía en lo político, comercial, educativo, religioso, etc. Próxima a la ciudad de La Banda, el crecimiento de ambas determina la conformación de una conurbación.

Diferentes rutas nacionales y provinciales, se ubican próximas o nacen en ella,  y se constituyen en ejes de circulación que la conectan con el interior provincial y las provincias vecinas. Así por ejemplo las rutas nacionales Nº 64, Nº 9 y Nº 34, la conectan con Catamarca, Tucumán, Córdoba, Santa Fe respectivamente y a las regiones del NOA, Este y Centro del país. También constituyen los ejes de conexión con las ciudades más importantes de la provincia, como Frías, Las Termas de Río Hondo, Añatuya, Loreto o Fernández, entre otras. Por su parte rutas provinciales como la Nº 5 la conectan por ejemplo con Tintina,  mientras que la ruta Nº 18, lo hace con Brea Pozo.

Es la más antigua de las ciudades argentinas y experimentó a través del tiempo, un proceso de modificaciones en su localización, en la cantidad de habitantes,  en el uso del suelo, en su extensión. Sin embargo, cabe destacar el rol que tuvo en la época de la conquista y colonización, de “madre de ciudades” pues de ella partieron expediciones que fundaron las actuales ciudades de San Fernando del Valle de Catamarca, San Miguel de Tucumán, Córdoba, La Rioja, San Salvador de Jujuy y Salta. Tuvo un papel destacado en épocas del Virreinato del Río de la Plata, como centro proveedor de alimentos, de algodón, de aprovisionamiento de carretas. Este rol importante y de apogeo lo perdió y actualmente es un centro urbano que trabaja y espera lograr un mejor posicionamiento funcional en la región del NOA y en el resto del país.

Figura 3: Imagen satelital de la ciudad de Santiago del Estero

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  1. Los barrios de la ciudad

La ciudad alberga a 230.000 habitantes, según el Censo 2001[1] y tiene en general, un aumento constante, según lo señalan los registros de los diferentes censos, entre 1869 y 2001.

Figura 4: Evolución de la población de la ciudad de Santiago del Estero

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Fuente: Elaboración propia en base a datos del INDEC (Instituto Nacional de Estadísticas y Censos), 2001

Sin embargo, se puede advertir un descenso de población entre 1869 y 1895. A partir de principios del siglo XX, la población aumenta, fenómeno que se acentúa a partir de 1947 y hasta la actualidad. Sin embargo, es posible distinguir que durante el período comprendido entre 1950 y 1970 el crecimiento es más lento, motivado posiblemente por el éxodo de población santiagueña hacia los centros urbanos más importantes del país, como la ciudad de Buenos Aires. Desde la década del ’80 en adelante, el incremento en el número de habitantes es más acentuado y significativo.

Este aumento de población genera el crecimiento de la mancha urbana, que se pone de manifiesto en la ampliación del ejido urbano, el surgimiento de barrios o nuevos sectores de ellos, con la construcción de viviendas con planes oficiales y la apertura de calles. En tal sentido, el Estado influye en la expansión de la ciudad. También resulta importante destacar las viviendas particulares, que surgen en diferentes sectores del ejido urbano. En la expansión de la ciudad es posible diferenciar barrios o sectores, por diferentes operatorias del gobierno, a través del tiempo[1]:

  • En la década del ’30: se afianza el actual casco céntrico y el entorno inmediato a éste, destacándose barrios como el Congreso, Centenario, Alberdi, Rivadavia.
  • En las décadas de los ’40 y ’50: se produce una importante expansión de la mancha urbana. Surgen numerosos barrios como Jorge Newbery, General Mosconi, Libertad, Belgrano, Almirante Brown, entre otros.
  • En la década del ’70: los habitantes de la ciudad se incrementaron e impulsaron su expansión territorial. Esto se pone de manifiesto con el surgimiento de barrios como el Autonomía, Ampliación del barrio Jorge Newbery, Coronel Borges, Sarmiento, Solís, Cabildo, entre otros. Asimismo se produjo al mismo tiempo, la densificación del ejido urbano existente.
  • En las décadas de los ’80 y ’90: surgieron nuevos barrios construidos por el Instituto Provincial de Vivienda y Urbanismo (IPVU). Entre ellos se pueden mencionar los barrios de Ampliación Autonomía, Ampliación Independencia, Mariano Moreno, Santa Lucía, Ampliación Almirante Brown y sectores residenciales como “El Palomar” (barrio Belgrano) y “Ciudad del Niño” (barrio Cabildo).
  • En las décadas de los ’90 y 2000 experimentó un importante crecimiento predominantemente hacia el sector sur y oeste, a través de las viviendas construidas por el Estado Provincial, como es el caso del Barrio Juan Díaz de Solís, El Vinalar, Campo Contreras, Ampliación Ejército Argentino como por ejemplo el sector AESYA, Ampliación Mariano Moreno, Ampliación reconquista (sector Los Telefónicos), Los Flores y barrio Jardín, éstos tres últimos en el sector sudeste. También hacia el norte se construyeron ampliaciones de barrios en el Coronel Borges y Aeropuerto.
  • En los últimos años se construyeron nuevos barrios como el Siglo XIX, Siglo XX, Siglo XXI. Actualmente se ha concluido el San Germés y se están construyendo nuevamente ampliaciones en el barrio Mariano Moreno, también en Los Flores como en el sector Virgen de Guadalupe y en los barrios Don Bosco, Santa Lucía, Villa del Carmen; mientras que en el sector norte en el barrio Aeropuerto.

En este proceso de crecimiento y expansión de la ciudad, resulta oportuno citar el trabajo de la Dra. Colucci A. y otros, de la UCSE[2], en el cual señalan ¨la ciudad presenta una importante periferia o cinturón marginal, conformado por veintitrés  barrios, que en su configuración muestra procesos dinámicos de urbanización en los que, la acción estatal impacta con fuerza, en las últimas décadas. Podría afirmarse que hacia el noroeste y hacia el sudeste no se produce una importante expansión, es decir que, la antigua periferia permanece sin grandes cambios. A esta situación corresponden los barrios Coronel Borges, General Paz, General Mosconi, John Kennedy, Industria, Almirante Brown, Independencia, Reconquista, La Católica. Mientras que hacia el sur, y en alguna medida hacia el oeste, se advierte un importante proceso de expansión de la ciudad, que llega hasta el límite de ejido,  como producto de políticas habitacionales recientes¨.

La ciudad entonces, ha sufrido un proceso de expansión territorial, marcado fuertemente por la iniciativa oficial. Este proceso se manifiesta especialmente hacia el sur y oeste, y en algunos de los últimos barrios construidos que llegan al límite del ejido urbano. También es importante el proceso de densificación, observándose la construcción de viviendas en lotes baldíos, viviendas en altura y nuevas viviendas en los fondos de otras ya construidas.

Actualmente la ciudad cuenta con 57 barrios y en lo edilicio, además de la construcción de barrios con planes oficiales, existe una significativa y rápida construcción vertical, que cambia la fisonomía, especialmente del área céntrica de la ciudad y eleva el precio del uso de suelo.

El proceso de  expansión de la ciudad de Santiago del Estero también lleva a una vinculación dinámica con localidades próximas, en una suerte de continuidad espacial de la mancha urbana. Es el caso del área de El Zanjón y San Pedro por el sur y en menor medida de El Deán por el norte.

  1. La Distribución de la población en los barrios de la ciudad

La ciudad de Santiago del Estero tiene una superficie aproximada de 10.000 hectáreas y alberga aproximadamente al 28% de los habitantes de la provincia, que se distribuyen en los 57 barrios que el municipio reconoce. Los barrios presentan diferencias en la superficie que abarcan, el número de viviendas, los servicios que cuentan o la población que contienen. Los barrios con mayor número de habitantes según el Censo 2001, son: 8 de Abril, Ejército Argentino, Coronel Borges y Huaico Hondo, mientras que los de menor cantidad de habitantes son el Juan Díaz de Solís, Juan XXIII y San Francisco Solano. Su escasa población coincide con la reducida superficie, ya que éstos últimos conforman la lista de los más pequeños de la ciudad.  Por su parte los barrios con mayor superficie son el Coronel Borges, Ejército Argentino, Mariano Moreno y Huaico Hondo. Algunos coinciden en su mayor extensión y volumen de población, es el caso del Coronel Borges, Ejército Argentino, Los Flores, Huaico Hondo y General Paz. En otros la coincidencia se da en su menor extensión y volumen de población como sucede en Santa Rosa de Lima, Cáceres, Sargento Cabral, Juan Díaz de Solís y Juan XXIII. Figura 5.

Los datos relativos a los barrios Belén, Siglo XIX, Siglo XX, Siglo XXI, Islas Malvinas y San Germés no se indican en el cuadro debido a sus recientes creaciones y a la falta de disponibilidad información de ellos, en los organismos oficiales.

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Figura 8: Ciudad de Santiago del Estero

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  1. 4. El servicio de seguridad policial en la provincia de Santiago del Estero

El servicio de seguridad pública en la provincia y en la ciudad, está a cargo de la Policía de la Provincia de Santiago del Estero. Esta institución se rige según la Ley 4.798 y el Reglamento Orgánico Policial que en sus diferentes artículos, señala la misión, funciones, atribuciones de la misma. Así, algunos sostienen:

Artículo 3º: Es misión de la Policía de la Provincia de Santiago del Estero:

  1. a) Mantener el orden público, colaborando con la obtención y mantenimiento de la paz y convivencia social,
  2. b) Resguardar la vida, los bienes y los derechos de la población, de conformidad con las leyes que reglamentan su ejercicio,
  3. c) Actuar como auxiliar permanente de la Administración de Justicia,
  4. d) Ejercer las funciones de Policía Judicial,
  5. e) Intervenir en la prevención e investigación de los delitos económicos conforme a las leyes que rigen la materia.

Artículo 4º: En cumplimiento de su misión actuará en todo el territorio de la provincia, excepto en aquellos lugares sujetos legalmente en forma exclusiva, a la jurisdicción federal o militar.

Artículo 5º: Ausente la autoridad nacional, militar, policía federal u otra fuerza de seguridad, como así también a su requerimiento, la Policía de la Provincia de Santiago del Estero, estará obligada a intervenir por hechos ocurridos en jurisdicciones de aquella, al solo efecto de prevenir los delitos, asegurar la persona del delincuente, conservar las pruebas y labrar las actuaciones que legalmente corresponda para ser giradas a la autoridad competente.

Artículo 6º: En ejercicio de sus funciones de Policía de Seguridad y Judicial, en cualquier circunstancia y lugar de la provincia deberá ejercer los actos que le son propios para lograr el cumplimiento de los requisitos exigidos por la ley. Sus actos serán válidos para todos los efectos, sin perjuicio de la responsabilidad penal y/o administrativa que pudiera corresponder a los integrantes de la Institución que los realicen.

Artículo 7º: El Jefe de Policía asignará a cada una de las dependencias, destinadas a sus funciones específicas, su jurisdicción territorial y material, sin perjuicio de las disposiciones o reglamentos que determinen las jurisdicciones y competencias especiales.

Artículo 8º: La obligación que consagra el Artículo 6º regirá también cuando se diere alguna de las siguientes circunstancias:

  1. a) Que el procedimiento se realiza de modo excepcional, en cumplimiento de orden proveniente de autoridad competente para impartirla en razón de su cargo;
  2. b) Que hubiera en el momento y lugar de la intervención, otros funcionarios competentes para actuar y en condiciones de hacerlo;
  3. c) Que el personal interviniente, en razón del número u otras circunstancias, no satisfaga las necesidades del procedimiento. En estos casos, se actuará requiriendo el pedido de colaboración inmediata.

Artículo 9º: Cuando el personal de la Policía de la provincia de Santiago del Estero en persecución inmediata de delincuentes o sospechosos de delitos graves, deba penetrar en territorio de otra provincia o jurisdicción nacional, se ajustará a las reglas que para tales efectos establezcan las normas de procedimientos aplicables o a falta de ellas, según las normas fijadas por las convenciones y prácticas policiales. Ello siempre será comunicado a la Policía del lugar, indicando la causa del procedimiento y el resultado.

Artículo 10º: Las cuestiones de competencia que se susciten entre la Policía y otras autoridades administrativas provinciales, serán sometidas a la resolución del Gobernador de la Provincia. Las que ocurran con otras provincias que no afecten la jurisdicción ni contraríen disposiciones legales preexistentes, se procurarán resolver por convenio entre las mismas, a cuyo efecto se observará el procedimiento consagrado por la Constitución Provincial. Las que se originen entre el personal policial serán resueltas por el superior al que los mismos estén subordinados

Artículo 11º: La Policía de la Provincia de Santiago del Estero, deberá mantener relaciones con otras policías y demás autoridades mencionadas en el Artículo 5º con fines de cooperación, reciprocidad o ayuda mutua a través de los convenios que se realicen.

De acuerdo con lo señalado en los diferentes artículos, es importante destacar que la Policía de la Provincia de Santiago del Estero se apoya en dos aspectos, que a la vez constituyen su esencia: lograr preservar el orden público y a las personas que habitan y/o transitan el territorio provincial y actuar como auxiliar de la justicia, por lo que tiene la obligación de hacer cumplir la Ley, cuando una situación de irrupción del orden público tenga punto de partida dentro del ámbito provincial. En caso de que exceda su jurisdicción, deberán peticionar a las autoridades extra provinciales para actuar dentro de su jurisdicción o informar para que ellas se hagan cargo de la situación. Esto es posible en virtud de convenios interprovinciales y de otros de carácter internacional, como los que posee con la International Police (INTERPOL) para la búsqueda, captura y deportación de sujetos que sean considerados peligrosos por otras policías, a escala mundial.

La Policía de la Provincia está organizada en diferentes dependencias que también tienen un orden jerárquico. Así, en la cúspide de la organización institucional se ubica la Jefatura de Policía, domicilio laboral del Jefe y Sub Jefe de Policía, lugar donde se realiza la diagramación de los mayores operativos de prevención del orden público y  sede de gran parte de las dependencias policiales. Dependiendo de ella, institucionalmente, le siguen las Unidades Regionales y los Departamentos Policiales.

Las Unidades Regionales son organismos de ejecución, control y apoyo logístico en la jurisdicción de los departamentos políticos, que determina la Jefatura de Policía. Centralizan las tareas de los organismos policiales de su jurisdicción, de acuerdo con las atribuciones que determina la Reglamentación. De ellas dependen las Áreas de Cuerpo, las Comisarías, las Subcomisarías y los Destacamentos Policiales. Poseen funciones puramente operativas. Existen cinco Unidades Regionales, cada una de las cuales tiene ingerencia en varios departamentos del territorio provincial:

  • La U.R. 1 en Capital, Choya, Guasayán, Río Hondo y Silípica
  • La U.R. 2 en Banda, Figueroa, Jiménez, Pellegrini y Robles
  • La U.R. 3 Aguirre, Avellaneda, Belgrano, General Taboada, Mitre, Rivadavia y Sarmiento
  • La U.R. 4 Alberdi, Copo, Juan Felipe Ibarra y Moreno
  • La U.R. 5 Atamisqui, Loreto, Ojo de Agua, Quebrachos, San Martín y Salavina

Estas Unidades Regionales tienen sede en general, en ciudades importantes de su Jurisdicción, es el caso de Santiago del Estero, La Banda, Añatuya, Quimilí y Ojo de Agua, para las Nº 1,2,3,4 y 5 respectivamente. En el área de cada Unidad Regional se destacan comisarías que se localizan en ciudades menores, como por ejemplo Villa Unión, Sumampa, Campo Gallo, Tintina o Monte Quemado entre otros. Las subcomisarías y los destacamentos, se localizan en localidades de menor volumen poblacional, tales como Los Juríes, Sol de Julio, Malbrán, El Bobadal, Nueva Francia, Laprida, etc.

Figura 9: Distribución territorial de las unidades regionales

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Fuente: Atlas Geográfico de Sgo. del Estero, Centro de Estudios Geográficos para el Desarrollo Local y Regional, UCSE, año 2006.

Por su parte, los Departamentos Policiales son Órganos superiores de conducción, son siete, dependen de la Jefatura de Policía y tienen sede en la ciudad capital de Santiago del Estero. Participan dentro de sus respectivas áreas, en la administración y conducción de la Institución. Tienen funciones administrativas, a excepción del Departamento de Operaciones Policiales, donde se conjuga lo administrativo y lo operacional. Se organizan de acuerdo con una definida especialización de funciones, con las atribuciones que les fija la Reglamentación de la Ley.

  • Departamento Personal (D – 1)
  • Departamento de Inteligencia Criminal (D – 2)
  • Departamento de Operaciones Policiales (D – 3)
  • Departamento Logística (D – 4)
  • Departamento Judiciales (D – 5)
  • Departamento de Investigaciones (D – 6)
  • Departamento de Asuntos Rurales (D – 7)

Estos departamentos trabajan de manera interrelacionada entre sí y con las Unidades Regionales. Esto se puede apreciar en acontecimientos que se presentan en la provincia o en la ciudad, vinculados por ejemplo, con la agenda de autoridades nacionales o provinciales y actos o espectáculos que congregan a gran cantidad de personas.

En el tercer escalafón jerárquico a nivel provincial, se encuentran las Áreas de Cuerpo que generalmente trabajan en conjunto con las Comisarías. Estas Áreas de Cuerpo están divididas en dos grupos: uno perteneciente a la Unidad Regional I, conformado por el Escuadrón Táctico Motorizado (E.T.M.), el Comando Radio Eléctrico (C.R.E), la División Patrulla Urbana y la Unidad Ciclística Policial  (U.C.P.). El segundo grupo, pertenece al Departamento de Operaciones Policiales (D – 3) y está conformado por el Grupo Especial Táctico de Operaciones de Alto Riesgo (G.E.T.O.A.R.), el Grupo Especial de Rescate (G.E.R.), la Sección Canes, el Cuerpo Guardia de Infantería, el Cuerpo Motorizado y Tránsito (C.M.yT.), la División Prevención y Protección contra el Alcoholismo, la Seguridad Bancaria y Privada, la División Convenios Policiales, la División Informática y Telecomunicaciones, la  Sala Central de Comunicaciones y el Cuerpo Guardia de Honor “Patricios Santiagueños”. Algunas Áreas de Cuerpo están destinadas a actuar en todo el territorio provincial según lo demande la situación, es el caso del Grupo Especial Táctico de Operaciones de Alto Riesgo (GETOAR), del Grupo Especial de Rescate (GER), la Sección Canes, el Cuerpo Guardia de Infantería y El Cuerpo Guardia de Honor de “Patricios Santiagueños”. El accionar de las otras, se reduce sólo al ámbito urbano capitalino, es el caso del Cuerpo Motorizado y Tránsito (CMyT), del Escuadrón Táctico Motorizado (ETM), de la Unidad Ciclística Policial (UCP), del Comando Radio Eléctrico (CRE) y de la División Patrulla Urbana.

Dada la complejidad en la estructura organizativa de la Policía de la Provincia, resulta conveniente esquematizar el organigrama jerárquico de las diferentes instituciones o dependencias que conforman esta fuerza.

Figura 10: Organigrama jerárquico institucional de la Policía de la Provincia de Santiago del Estero

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Fuente: Elaboración propia, en base a datos aportados por la Policía de la Provincia de Santiago del Estero

  1. El servicio de seguridad policial en la ciudad de Santiago del Estero

En el ámbito de la ciudad de Santiago del Estero y de manera exclusiva, el tercer escalafón lo ocupan las Zonas Operativas. Son creadas por la magnitud de habitantes que posee la ciudad, en busca de una mejor organización administrativa y espacial y en procura de lograr una mayor eficiencia en las tareas de prevención de hechos delictivos. Existen tres zonas operativas: norte, centro y sur y tienen bajo su jurisdicción, diferentes comisarías:

  1. La Zona Norte: comprende en su jurisdicción a los barrios Aeropuerto, Belén, Bruno Volta, Coronel Borges, Don Bosco, General Paz, Huaico Hondo, Juan XXIII, Jorge Newbery, Juan Felipe Ibarra, Rivadavia y el sector centro norte de los barrios Alberdi, Centenario, Colón y Parque Aguirre. A esta zona pertenece el área de dominio de cuatro comisarías seccionales: 2º (Segunda), 5º (Quinta), 9º (Novena) y 49° (Cuatrigésima Novena).
  2. La Zona Centro: comprende los barrios Autonomía, Cáceres, Centro, Congreso, Colón, Francisco de Aguirre, General Mosconi, Industria, John Kennedy, La Católica, Los Inmigrantes, Ramón Carrillo, Primera Junta, Sáenz Peña, San francisco Solano, San Martín, Santa Rosa de Lima, Sarmiento, Villa del Carmen, 8 de Abril y el sector centro sur de los barrios Alberdi, Centenario, Colón y Parque Aguirre. Estos superan en número, a las de las otras dos zonas. A ella pertenecen las jurisdicciones de cinco comisarías seccionales: 1º (Primera), 4º (Cuarta), 6º (Sexta), 8º (Octava) y 10º (Décima).
  3. La Zona Sur: se extiende en los barrios Almirante Brown, América del Sur, Belgrano, Cabildo, Campo Contreras, Ejército Argentino, El Vinalar, Independencia, Islas Malvinas, Jardín, Juan Díaz de Solís, Juramento, Los Flores, Mariano Moreno, Reconquista, Santa Lucía, San Germés, Siglo XIX, Siglo XX, Siglo XXI y Tradición. En ella se ubican el territorio correspondiente a cuatro comisarías seccionales: 3º (Tercera), 7º (Séptima), 11º (Décimo Primera) y 45º (Cuatrigésima Quinta).

Las Áreas de Cuerpo locales que trabajan sólo en el ámbito urbano y coordinan tareas de prevención u operativos policiales con las Comisarías, son el Escuadrón Táctico Motorizado (ETM), el Comando Radio Eléctrico (CRE), la Unidad Ciclística Policial (UCP) y la División Patrulla Urbana (D.P.U).

Las acciones de prevención de las Áreas de Cuerpo, las realizan mediante recorridos diarios, diurnos y nocturnos y a través de puestos que se asignan en diferentes puntos de la ciudad, en accionar conjunto con las comisarías y acatando las órdenes impartidas por el jefe del área operativa correspondiente.

 Figura 11: Zonas operativas de la ciudad de Santiago del Estero

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Las comisarías de la Zona Sur están respaldadas por la U.C.P. (Unidad Ciclística policial), el C.R.E. (Comando Radioeléctrico) y diversas M.T. (Móviles de Motocicletas) pertenecientes al área de cuerpo del E.T.M. (Escuadrón Táctico Motorizado).

En la Zona Centro, a las dependencias anteriormente mencionadas, se le agrega el Área de cuerpo de la División Patrulla Urbana. Ésta tiene las mismas funciones que las demás, pero generalmente sólo se reduce a la prevención de hechos delictivos ocurridos en el casco céntrico de la ciudad, a través de puestos de seguridad asignados en cada esquina o en entidades bancarias o del Estado.

La Zona Norte posee apoyo de las Áreas de Cuerpo que se mencionan con anterioridad, a excepción de la Unidad Ciclística Policial, ya que ésta no cumple funciones en ese sector.

Es necesario destacar que cada patrullero perteneciente al Área de Cuerpo de la Ciudad, en caso de algún disturbio, no puede actuar directamente ya que tiene la obligación de comunicar anticipadamente a la comisaría más cercana, con el fin de brindar apoyo logístico a ésta última.

En el último escalafón de la red jerárquica se encuentran los Destacamentos, donde generalmente se encuentra solo un efectivo, encargado de asegurar la presencia policial y como una forma de prevenir delitos. Estos destacamentos se localizan estratégicamente en los barrios o en zonas más alejadas a la Comisaría a la que pertenecen. En tal sentido el personal que presta servicio, pertenece al Área de Tareas Preventivas de la Seccional más próxima. Existen seis destacamentos:

  • Destacamento “Zona Norte” (ex Destacamento “Aeropuerto”), perteneciente a la Comisaría Seccional 49º.
  • Destacamento “Zona Sur”, se localiza en el barrio Siglo XXI, perteneciente a la Comisaría Seccional 11º.
  • Destacamento “Sarmiento”, se localiza en el barrio Sarmiento, perteneciente a la Comisaría Seccional 3º.
  • Destacamento “El Palomar”, está localizado en el sector denominado El Palomar, perteneciente a la Comisaría Seccional 3°.
  • Destacamento “Nueva Terminal de Ómnibus”, se ubica en el interior de la Terminal, perteneciente a la Comisaría Seccional 2º.
  • Destacamento “Smata”, se sitúa en el barrio Santa Lucía, perteneciente a la Comisaría Seccional 45º.

En la ciudad de Santiago del Estero existen 13 (trece) comisarías; cada una posee en el territorio de la ciudad, un área de competencia.

Figura 12: Comisarías y sus áreas de competencia11.jpg

Las Comisarías se crean, por decisión del gobierno local y por la institución policial, teniendo en cuenta el aumento demográfico y la expansión territorial de la ciudad. En tal sentido su numeración indica las necesidades de seguridad, que van apareciendo a través del tiempo, de acuerdo con el surgimiento de nuevos barrios, el aumento de población y la extensión de la ciudad. Esto explica la existencia de las últimas comisarías, por ejemplo la 45° con la creación de los barrios El Vinalar, Santa Lucía, Mariano Moreno o de la 49º en el año 2010,  con el Barrio Aeropuerto.

Resulta importante destacar que la superficie de la jurisdicción de las comisarías es diversa. Así hay algunas como la 7º, 5º, 10º tienen una gran superficie, mientras que en otras la jurisdicción es más pequeña, es el caso de la 1º, 2º, 4°, 49º. Cabe destacar que algunas de las de mayor superficie llegan con su cobertura a la periferia de la ciudad, inclusive a los límites del ejido urbano. En el caso de la cantidad de habitantes que deben servir, también es variada, así por ejemplo las seccionales 5º, 4º, 6º, 3° son las que registran el mayor numero de habitantes y la 1º, 2º y 49 son las que atienden a un menor número de habitantes. La siguiente figura indica de mayor a menor, la cantidad de habitantes y de superficie que cubre cada seccional.

Figura 13: Comisarías de la ciudad con sus correspondientes superficie y población12.jpg

Fuente: Elaboración propia, en base a datos aportados por la Policía de la Provincia de Santiago del Estero

La relación superficie – población a atender resulta diversa, hay comisarías que deben cubrir grandes superficies y una población también importante considerando el total de habitantes de la ciudad, es el caso de la seccional 5º por ejemplo. Por el contrario otra tienen menor superficie en su jurisdicción y también una menor cantidad de habitantes a quienes servir, por ejemplo las comisarías seccionales 1º, 2º, 4° y 49º. Esta situación quizás de desequilibrio entre población y superficie servida, puede presentar contratiempos al momento de desarrollar acciones de seguridad y atención a la emergencia.

Otra problemática la constituye el crecimiento rápido de la ciudad, tanto en lo espacial como en la cantidad de habitantes, frente a la decisión, de crear nuevas comisarías. Es el caso por ejemplo de la seccional Nº11 a la que le son incorporadas en su área de dominio, los barrios recientemente creados Siglo XIX, Siglo XX, Siglo XXI y San Germés y a la Nº7 que atiende nuevos barrios como Los Flores, Islas Malvinas. En este sentido, la cantidad de comisarías existentes no serían suficientes y los habitantes de los barrios alejados, no cuentan con una dependencia cercana a la cual concurrir.

También, la localización de las comisarías seccionales en su área de competencia, muestran situaciones que dificultan tanto el accionar policial como la concurrencia del vecino. Es el caso de aquellas que se ubican en la periferia de su jurisdicción, como las Nº 49º 5º, 10º, 45º, 11º y 7º. Es el caso de los vecinos del barrio General Paz y parte del Belén, que recorren largas distancias para llegar a la Cría. Secc. 5° que se sitúa en el barrio Jorge Newbery. Además los vecinos de los barrios Siglo XIX, XX Y XXI con respecto a la Cría. Secc. 11° que se ubica en el barrio Ejército Argentino. Asimismo, los habitantes que residen en un área del barrio Sarmiento que dependen de la Cría. Secc. 6° localizada en barrio 8 de Abril; la población residente en un sector del barrio Juan Felipe Ibarra que depende de la Cría. Secc. 10°, la cual se localiza en el barrio Autonomía; de los vecinos del sector Virgen de Guadalupe en el barrio Los Flores, que deben recorrer una considerable distancia hasta la Cría. Secc.7°.

También hay otras comisarías que se localizan casi en el centro de su área de dependencia, que indica una ubicación más equilibrada para brindar el servicio. Es el caso de las seccionales 2º,4º y 8º.

Además, no todos los barrios de la ciudad son asiento de las seccionales de comisaría, pues de los 57 barrios estas se ubican en sólo 13 barrios, como se indica a continuación.

Figura 14: Dirección de cada comisaría13.jpg Fuente: Elaboración propia, en base a datos aportados por la Policía de la Provincia de Santiago del Estero

Resulta importante presentar espacialmente las situaciones descriptas respecto a la relación población-superficie y ubicación de las comisarías en su jurisdicción. A fin de señalar la diferenciación que se toman como criterio:

  1. Ordenar de mayor a menor la cantidad de habitantes y la superficie que cubre cada seccional
  2. Considerar como mayor población y como mayor superficie las seccionales que se ubican con valores por hasta el lugar 6º, el que representaría aproximadamente la mitad de la serie de datos.
  3. Considerar como menor población y como menor superficie la seccionales que se ubican con valores por debajo del lugar 6º que representa aproximadamente la mitad de la serie.

La vinculación de las variables población, superficie y localización de la seccional en su jurisdicción permite elaborar el siguiente cuadro y la cartografía correspondiente.

Figura 15: Relación de población, superficie y localización de cada comisaría en su jurisdicción

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Fuente: Elaboración propia, en base a datos aportados por la Policía de la Provincia de Santiago del Estero

Figura 16: Relación población, superficie y localización de cada comisaría en su jurisdicción

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  1. Conclusión

La ciudad de Santiago del Estero, a través del tiempo registra aumento en la cantidad de habitantes. El aumento de población, los diferentes planes de vivienda oficial, las viviendas espontáneas, la densificación urbana, influyeron en la expansión de la ciudad. El crecimiento de la ciudad se manifiesta especialmente hacia el sector sur y oeste.

– Existen 57 barrios en la ciudad, la cantidad de habitantes que albergan los mismos y superficie que cubren, determinan situaciones diversas. Así por ejemplo, los barrios  Ejército Argentino, Juan Francisco Borges, Huaico Hondo, Juan Felipe Ibarra, son de gran superficie y gran número de habitantes. En situación opuesta los barrios San Francisco Solano, Juan Díaz de Solís, Juan XXIII, Santa Rosa de Lima, son de menor superficie y menor cantidad de habitantes.

– El servicio de seguridad lo brinda la Policía de la Provincia, que tiene una organización jerárquica muy marcada. Asimismo hay dependencias que se localizan en la ciudad de Santiago del Estero y atienden a toda la Provincia, es el caso por ejemplo de los Departamentos de Personal Policial, Áreas de Cuerpo como GETOAR, GER, Seguridad Bancaria y Privada.

– El territorio de la provincia está dividido en cinco unidades regionales para atender a toda la población y el territorio. Cada una cubre superficies extensas que incluyen varios departamentos, ciudades y localidades. En este sentido no hay una realidad homogénea.

– En los últimos años, las políticas del gobierno local y nacional, han apoyado el trabajo policial con diferentes acciones, como el ejemplo: incorporación de efectivos policiales, actualización periódica del equipamiento y los medios de movilidad, incorporación de tecnología al informatizar el servicio y mejorar las comunicaciones, restauración y mejora edilicia de algunas comisarías. En la ciudad de Santiago del Estero se destaca especialmente el equipamiento con cámaras de seguridad en el centro y la modernización en el funcionamiento de la Jefatura, al trasladarse al nuevo edificio propio de calle Absalón Rojas al 600.

– El número de efectivos policiales a pesar de la incorporación de nuevos agentes, puede resultar insuficientes teniendo en cuenta a la población a la que deben asistir. La relación efectivos/población en Santiago del Estero, es de aproximadamente 130 personas por cada policía. La relación considerada como ideal alcanza un valor de 100. El valor registrado en nuestra ciudad, refuerza lo señalado acerca de la necesidad de aumentar los efectivos policiales.

– La Policía de la Provincia en la prestación del servicio de seguridad para la ciudad de Santiago del Estero, tiene una organización particular. Divide al territorio en tres zonas operativas, cuenta con 13 (trece) comisarías seccionales, destacamentos y  las áreas de cuerpo de Patrulla Urbana, Cuerpo Motorizado de Tránsito, Escuadrón Táctico Motorizado. Se destaca que en los últimos años se creó una comisaría seccional y dos destacamentos teniendo en cuenta la expansión de la ciudad y el aumento de población. También actúan en la ciudad, las dependencias mencionadas anteriormente, para toda la provincia.

– La Policía de la Provincia dividió al territorio de la ciudad en tres zonas operativas. Al originarlas en el año 2008 se buscó un cierto equilibrio en la distribución del territorio. Con la expansión de la ciudad se advierte que la Zona Operativa Sur, posee un mayor territorio que cubrir. Cada zona operativa cuenta con comisarías seccionales y en algunas hay destacamentos. El Comando Radioeléctrico tiene una función importante por cuanto se encarga de coordinar acciones entre ellas. Cada una posee dentro de su territorio, a varias comisarías agrupadas.

– Al considerar la distribución territorial de las dependencias policiales, la expansión de la ciudad y la cantidad de habitantes, se advierten algunas cuestiones. En algunos barrios, las distancias hasta una comisaría o destacamentos más cercanos son significativas, no se crearon dependencias policiales (comisarías o subcomisarías) en áreas donde crece predominantemente la cantidad de población o se expande la ciudad, por ejemplo en los nuevos barrios del sur y oeste. Además, no se advierte una división ajustada o equilibrada entre la superficie y los habitantes a los que sirven, en las áreas de cobertura de las zonas operativas.

– A excepción de las comisarías 2°, 4° y 8°, el resto de las comisarías seccionales policiales, muestran una ubicación periférica en su área de cobertura. Ésta situación podría modificarse con traslados de la sede que permitan ¨acortar¨ distancias, para la prestación del servicio.

– También sería importante crear nuevas comisarías que atiendan a las necesidades de los nuevos barrios, principalmente en el sur, ya que en estos extensos territorios reside un gran porcentaje de la población de la ciudad.

 

[1] Información brindada por el IPVU (2014) y obtenida en el documento de trabajo Nº 3 “Diagnóstico consensuado de la ciudad” del Plan Estratégico de la Municipalidad de la Ciudad de Santiago del Estero, Año 1998

[2]Colucci, Alba Lía y otros (2012), La expansión de la ciudad de Santiago del Estero. Los servicios de salud, educación y transporte en la nueva periferia. UCSE

Geografía del crimen y la delincuencia: con especial énfasis en Santiago del Estero. Estudio de Caso N° 4

La espacialización de los hechos delictivos en la ciudad de Santiago del Estero y la percepción de sus habitantes.

de: Prof. Luis Sebastián Gómez

Índice Página
Capítulo I: Presentación General
1. Presentación 4
2. Objetivos 4
3. Marco teórico 5
4. Estrategias metodológicas 11
  1. Presentación

Uno de los graves problemas que aquejan a la sociedad en las últimas décadas es el incremento de los hechos delictivos. Estos se producen tanto a escala, mundial, nacional, como local. En tal sentido, la ciudad de Santiago del Estero no está exenta a ésta problemática.

Diariamente ocurren diferentes delitos como robo, robo calificado, hurto, abuso sexual y lesión recíproca. Estos hechos son motivo de preocupación para los ciudadanos, los que pueden percibir como inseguros a los barrios de la ciudad donde viven, trabajan, descansan o donde desarrollan su vida en general.

Resulta interesante analizar la distribución de los hechos delictivos en el territorio de la ciudad de Santiago del Estero y responder a interrogantes como: ¿Cuáles son las zonas de la ciudad donde se registran la mayor cantidad de hechos delictivos?, ¿Qué tipos de delitos predominan?, ¿Cómo perciben la problemática, los habitantes?, ¿Que opinan respecto del servicio que brinda la policía en la ciudad de Santiago del Estero?, ¿Cuáles son los barrios o zonas de la ciudad que los habitantes perciben como más inseguras o seguras?. En relación con los actores vinculados a la prevención y la lucha contra el delito, surgen otros cuestionamientos, ¿qué perspectivas poseen sobre ésta problemática y cómo es la distribución espacial de las bases policiales?. También conocer la opinión de quienes trabajan en el servicio de seguridad, por ejemplo, acerca de las áreas de cobertura de las seccionales policiales, del incremento de los delitos. Estas cuestiones son significativas al momento de pensar en un servicio eficiente y en una mejor cobertura de seguridad, tendiente a la protección de los habitantes de la ciudad.

El presente trabajo ¨la espacialización de los hechos delictivos en la ciudad de Santiago del Estero y la percepción de sus habitantes¨ busca dar respuesta a estos planteos.

  1. Objetivo General
  • Analizar la distribución espacial de los hechos delictivos en relación con el servicio de seguridad y la percepción que los habitantes de la ciudad de Santiago del Estero tienen, acerca de la inseguridad.

Objetivos Específicos

  • Clasificar los hechos delictivos que ocurren en la ciudad de Santiago del Estero según barrio, tipo y frecuencia en los últimos años.
  • Determinar zonas según la distribución espacial de los hechos delictivos en la ciudad de Santiago del Estero.

Establecer relaciones entre la distribución de las bases policiales, las zonas de consumación de delitos y la percepción de los habitantes.

  1. Marco Teórico

El marco teórico en el que se apoya la investigación es el de la Geografía Urbana y específicamente en una de las nuevas perspectivas, como lo es la Geografía de la Violencia Urbana[1] o la Geografía del Delito. La Geografía Urbana evoluciona en las últimas décadas a partir por ejemplo, del estudio de procesos y fenómenos que se presentan en las ciudades ante los cambios demográficos, sociales y culturales; los efectos económicos y territoriales del proceso globalizador y otros propios de la vida actual. El geógrafo español José Ortega Valcárcel[2] sostiene que se trata de una ¨renovada geografía urbana cuyo desarrollo va asociado a los procesos de producción capitalista del espacio urbano. La lógica de los agentes económicos y sociales que operan en el espacio urbano, las condiciones socioeconómicas que definen los procesos de atribución social de dicho espacio, los mecanismos de segregación social y los procesos que generan las desigualdades de urbanización inherentes al modo de producción capitalista, son los nuevos centros de atención de los geógrafos¨. En este contexto, resulta importante destacar el interés por analizar los problemas de la sociedad urbana vinculados a la violencia, el delito, la inseguridad, la transgresión de normas, las características del sistema o del Estado para garantizar mayor seguridad a los habitantes.

En el mundo contemporáneo, la ciudad como centro demográfico de poder, de decisión, de interconexiones, de desarrollo de la vida en común, constituye una realidad diversa y heterogénea. Los geógrafos españoles José Romero y Ricardo Méndez[3], sostienen que ¨la espacialización funcional, la segregación social de las áreas urbanas, tienen como consecuencia la existencia de espacios conflictivos y de continuos hechos delictivos. También que es necesario la difusión y aceptación de los principios de representatividad, la federalización y los valores solidarios¨. De acuerdo con ello, es importante considerar que a la ciudad la constituyen las áreas centrales, donde generalmente se concentran las funciones políticas, económicas y culturales, donde en algunos casos, se ubica además el centro histórico. También las áreas que conforman las periferias, que en muchos casos la componen una sucesión de barrios o zonas de expansión urbana, como sucede en ciudades intermedias por ejemplo, Santiago del Estero. Así, tanto en las áreas centrales como  en barrios y zonas de crecimiento urbano, es importante la atención del ciudadano en lo cultural, lo social, lo ambiental, lo territorial, en las condiciones de vida, y con ello en las cuestiones vinculadas a la seguridad.

En la década del ‘70 numerosos geógrafos realizan estudios referidos a la inseguridad, la violencia, el delito en las ciudades, temáticas abordadas desde diferentes miradas y constituyen valiosos aportes a la Geografía del Delito. El español Sanz analiza la distribución espacial de los hechos delictivos y de violencia urbana en la ciudad de Madrid y las vincula con el empleo de técnicas y procedimientos específicos de la tradición criminológica de la Escuela Ecológica de Chicago y la Escuela Cartográfica de Criminología. Desarrolla estudios geográficos mediante el empleo de modelos espaciales del crimen y de la violencia urbana y los relaciona con otras ciencias, como la Sociología, la Economía y la Política. También cita a Charles Booth, Ernest Burgess y Harold Mackenzie que tratan el tema del delito destacando que su centro de interés, radica en la localización y distribución de hechos delictivos y en la elaboración de cartografías interpretativas[4]. Por su parte, el geógrafo brasileño Marco Aurélio Arbage Lobo[5], analiza el delito en la ciudad de Belém (Brasil) a partir de estadísticas, del empleo de técnicas cuantitativas, elabora cartografías temáticas y ¨verifica que es el centro comercial de una ciudad, como el área donde se produce la mayor ocurrencia de delitos y explica que son dos los factores que la contribuyen: la degradación física de esas áreas y la presencia de un elevado flujo de personas para adquirir productos o servicios, que incrementa sus oportunidades para criminalizar¨.

En tal sentido, son diversos los geógrafos que en relación con el delito, desde una perspectiva locacional y cuantitativa apelan al empleo de modelos matemáticos y técnicas estadísticas para el análisis de distribuciones en el territorio y su representación cartográfica. De esta manera logran una descripción detallada y una localización exacta de ésta problemática. La temática del delito no solo es abordada desde esta perspectiva, otros la vinculan con otras ciencias, con aspectos socioculturales, económicos para la búsqueda de propuestas de solución y con lo subjetivo.

Es indudable que los hechos delictivos presentan un claro componente geográfico: su distribución espacial, su localización, su vinculación con el uso del territorio, la población, las condiciones de vida, la percepción de los ciudadanos del espacio vivido, la organización del servicio seguridad, y con ello la posibilidad de producir una cartografía específica, por ejemplo. En diferentes territorios, o barrios de una ciudad, es posible distinguir sectores, plazas, calles, donde los actos de delitos se suscitan constantemente o con cierta frecuencia. En otros lugares sin embargo, éstos no ocurren de manera reiterada. Así, en una misma ciudad pueden existir barrios o calles que se destacan por la repetición de la consumación de hechos delictivos y de violencia urbana. Son los sectores urbanos que los ciudadanos conocen o tienen referencia de ellos y que por lo general, los evitan en su transitar. Por otro lado, también se pueden distinguir zonas, que los habitantes las pueden percibir como seguras, tranquilas y armoniosas. La geógrafa Oliver Frauca, Laia sostiene que ¨…la aparición de actividades ilegales en ellas, junto a la presencia de grupos o personas con una imagen difundida de peligrosidad, pueden generar en la población temor, angustia, desconfianza y sensación de inseguridad….¨[6] En relación con ello, también resulta importante destacar,  lo señalado por el geógrafo Yi Fu Tuan[7], que realiza estudios vinculados al espacio vivido y afirma “que en un entorno de peligros reales e imaginarios, la percepción del riesgo conduce al aumento del nivel de inseguridad subjetiva de la gente y genera una demanda creciente de vigilancia, control, orden y protección. La población desarrolla entonces, nuevas formas de comportamiento donde la desconfianza y la inseguridad, son las características principales.

La perspectiva de la Geografía de la Percepción y el Comportamiento, es relevante en la Geografía del Delito, por cuanto considera al ciudadano, a sus vivencias, a los sentimientos y percepciones que tiene acerca del espacio donde cotidianamente desarrolla su vida. Esta perspectiva nos lleva a valorar el significado que tienen para los ciudadanos los espacios, los lugares, los hitos, las sendas o caminos recorridos. Lugares donde viven, trabajan estudian, adquieren bienes y servicios, descansan, es decir lugares donde desarrollan su actividad familiar, social, recreativa, laboral. Estos generan desplazamientos diarios o semanales y remiten a distribuciones, en síntesis espacios que son percibidos y pueden estar cargados de significatividad por los habitantes. El geógrafo brasileño Milton Santos[8] respecto a esta perspectiva geográfica afirma que ¨se basa en que cada individuo tiene una manera concreta de conocer el espacio, así como de evaluarlo. No se trata de definir para cada individuo un tipo de espacio social en la ciudad ya que este espacio está definido por los lugares que le son familiares y por las parcelas de territorio que debe recorrer entre esos diferentes lugares. La Geografía del Comportamiento va aún más lejos, porque se fundamenta en el principio mismo de la existencia de una escala espacial propia para cada individuo y con un significado particular para cada hombre, de las porciones del espacio que debe frecuentar, no sólo en su vida cotidiana sino también durante lapsos de tiempo más importantes¨. Esta mirada resulta interesante por cuanto describe y explica, la manera en que los habitantes viven, perciben, sienten y actúan frente a la problemática del delito, en su entorno. La geógrafa española María Ángeles Díaz Muñoz[9], al respecto, refiere a Geografías Personales al destacar las relaciones entre los individuos y su entorno a través de sus actividades cotidianas y los movimientos que realizan los ciudadanos.  Al decir de Molina G. [10].¨…el espacio urbano es eminentemente dinámico y dentro de él, las modificaciones urbanísticas pueden gestarse y conducirse teniendo en cuenta el espacio real, es decir, lo que objetivamente existe; o por el contrario también, considerar el espacio subjetivo, el cual se manifiesta por las preferencias y rechazos expresados a través de determinadas conductas cotidianas. La conciencia de pertenencia a un lugar está estrechamente ligada a la riqueza de significación. Los estudios de percepción contribuyen al conocimiento de la significatividad que estos espacios poseen, y en función de ello, este conocimiento puede constituirse en una herramienta eficaz en la toma de decisiones que tiendan a lograr la ciudad deseada¨

El aumento del delito y el grado de violencia con el que ocurren se acrecienta cada vez más. El delito y la violencia urbana generan cambios de conducta en los ciudadanos, muchos por ejemplo prefieren vivir en áreas rururbanas, otros en barrios cerrados, otros se trasladan a su segunda residencia, alejadas de las áreas centrales en la ciudad, otros apelan a servicios especiales de seguridad y al enrejado domiciliario, con la finalidad de sentirse más seguros y protegidos. Estas conductas inciden en la dinámica de la ciudad, en el uso del suelo, en la diferenciación espacial, y puede ser vinculada a procesos de segregación social influenciados por el delito. También los ciudadanos requieren acciones concretas al gobierno local, como mayor presencia policial, instalación de cámaras de seguridad en calles transitadas, en espacios públicos especiales como plazas y parques, mayor y mejor alumbrado público, limpieza de terrenos baldíos. Procuran de esta manera alcanzar una sensación de seguridad en el territorio de la ciudad, tanto en los lugares de estancia permanente como en los lugares de paso, de actividades de recreación, deportivas, etc.

También, en el escenario urbano actual, la población modifica hábitos de vida con la finalidad de evitar un segundo (o tercer) episodio de delito, ya que observa la frecuencia con que estos se producen, especialmente en las grandes ciudades, según lo afirma Marina Ariza[11]. Esta advierte un cambio en el uso del espacio con el surgimiento de barrios cerrados y la  utilización de tecnologías de avanzada para el control y la vigilancia. Considera de éste modo, que el territorio se vuelve perceptivamente más seguro, donde existen formas específicas de control, mientras que la gente tiende a sentirse desprotegida en las zonas que no están constantemente “guardadas”, vigiladas y controladas. Esta situación puede asociarse a fenómenos de segregación social y de diferenciación espacial. Por su parte, el geógrafo español Natera Rivas[12] sostiene que, históricamente se consideran a los grupos más pobres en contextos negativos, ya que cuando la diferenciación espacial se convierte en segregación, implica exclusión. Señala además que en la actualidad, se están registrando procesos de segregación que tienen como protagonistas a las clases más pudientes. Este es un fenómeno relativamente reciente que está introduciendo importantes cambios en la realidad de grandes ciudades argentinas como Buenos Aires.

La frecuencia de los hechos delictivos también se puede asociar con la magnitud de las ciudades. Al respecto el geógrafo chileno Francisco Sabatini afirma que “tanto el robo con fuerza (delito cometido contra la propiedad) como el delito con violencia (delito contra las personas que involucran, amenazan o intimidan), son mayores en las regiones metropolitanas que en el resto de los países, y muestra una tendencia hacia el crecimiento entre los años 1995 y 2000.” Señala además, que en las últimas décadas, el robo con violencia tiende a crecer y a constituirse en un importante problema público que afectaría a la calidad de vida de los ciudadanos y generaría una sensación de inseguridad tanto en los espacios públicos como en los privados. La ciudad de Santiago del Estero, si bien no alcanza la magnitud de las metrópolis, existen importantes hechos delictivos.

La mirada de la Geoprevención, es otro aporte importante en la cuestión de la seguridad y la percepción que los ciudadanos tienen de ella. Desde ésta perspectiva, los habitantes de la ciudad son protagonistas importantes en la construcción de un espacio seguro. Al respecto Hernando Sanz destaca que los ciudadanos deben “actuar como guardianes del orden, como auxiliares de las tradicionales fuerzas de seguridad”. Sostiene además, que pueden conformar asociaciones vecinales de lucha contra el delito, las que se constituirían en una manifestación de la organización de los vecinos, preocupados por la ocurrencia del delito en el territorio donde desenvuelven su vida. De acuerdo con esta situación, el papel que les puede competir a las comisiones o asociaciones vecinales, puede llegar a ser significativo en la prevención del delito y en la propuesta de acciones concretas que surjan del seno de los vecinos, a fin de desarrollar una vida perceptivamente más segura. Los vecinos se convierten desde la geoprevención, en un elemento clave de lucha contra los hechos delictivos trabajando en conjunto con las fuerzas de seguridad policial, a quienes deben alertar sobre posibles situaciones de riesgo.

El Estado, en cuestión de seguridad, debe asegurar la integridad de los ciudadanos y en tal sentido, la fuerza de seguridad policial cumplir un rol fundamental para brindar este servicio. Esta constituye un conjunto de organismos públicos que funcionan como brazo ejecutivo del Poder Judicial, para hacer cumplir la ley. Las fuerzas de seguridad representan el ¨monopolio de la fuerza¨ que según Max Weber[13], es la característica definitoria del Estado moderno. La función más habitual de las fuerzas de seguridad es la de policía, es decir, la investigación de los delitos, la captura y custodia de los sospechosos y el mantenimiento del orden público; otros servicios de seguridad incluyen los cuerpos de guardiacárceles y las agencias de Inteligencia policial. Estos servicios tienen un uso del suelo urbano, con características particulares, por lo tanto, resulta importante conocer la manera en que está organizado el servicio policial en la ciudad de Santiago del Estero, dada su misión de brindar seguridad y prevenir el delito.

El presente trabajo aborda la temática del delito en la ciudad de Santiago del Estero desde los enfoques de la Geografía Cuantitativa o Locacional y de la Percepción y el Comportamiento. El primero proporciona herramientas y procedimientos para lograr la precisión en el estudio de la espacialización del fenómeno, es decir del hecho delictivo. Así se recurre al análisis de datos estadísticos, a la elaboración de matrices, de gráficos y a la producción de cartografía específica. Es un enfoque que resulta muy útil, pues permite objetivar el espacio, analizar disposiciones espaciales, distribuir elementos y fenómenos, con eficacia.  El empleo de tecnología digital facilita y agiliza la acumulación y tratamiento de datos, conformando importantes matrices de información y de síntesis, en este caso sobre los delitos en la ciudad y la elaboración de cartografías que dan cuenta de la distribución del delito, a través del tiempo.  Desde el segundo enfoque busca indagar acerca de la sensación de seguridad/inseguridad de los santiagueños, es decir, como los ciudadanos sienten y perciben a su espacio de vida. Los habitantes manifiestan desde las relaciones con su entorno inmediato y atento a sus actividades cotidianas y desplazamientos, la manera en que perciben su barrio y su ciudad, en relación con la problemática del delito. El conocimiento y registro de estas percepciones acerca de la seguridad y los hechos delictivos, llevan a la elaboración de matrices y a la producción cartográfica que pone de manifiesto la mirada subjetiva que del delito tienen, los habitantes en los diferentes barrios de la ciudad.

 

  1. Estrategias Metodológicas

Metodológicamente se desarrollan tres etapas vinculadas entre sí y con los objetivos y el marco teórico. En tal sentido, se generó un diseño lineal.

La primera etapa, se relaciona con el primer objetivo y con el enfoque Cuantitativo o Locacional de la Geografía. Está fuertemente centrado en la ocurrencia de los hechos delictivos, en el tratamiento de los datos de ocurrencia y la confección de cartografía y gráficos explicativos. Se desarrollaron para ello, diferentes acciones:

  1. Búsqueda y selección de bibliografía referida a la problemática, para lo cual se recurrió a libros de autores especializados en la temática, a trabajos de investigación y a la exploración en revistas y artículos en internet.
  2. Búsqueda de cartografía digital: el mapa base utilizado en todo el trabajo, fue cedido por la Municipalidad de la ciudad de Santiago del Estero, en formato digital.
  3. Búsqueda de información, elaboración de tablas y cartografía acerca de los barrios de la ciudad, la población, las comisarías y las zonas operativas. Establecimiento de relaciones entre ellos.
  4. Búsqueda de información relativa al delito: la Policía de la Provincia brindó la estadística oficial acerca de la ocurrencia de los hechos delictivos en la ciudad entre años 2007 a 2011 en formato digital. Esta instancia de recolección de información de la estadística oficial, fue extensa y laboriosa pues los datos procedían de cada seccional de policía y el archivo no tenia un criterio concreto de organización. Algunos se presentaban por día, otros por modus operandi.
  5. Elaboración de una primera matriz geográfica de datos en versión digital, a partir de la estadística oficial. Esta matriz se organizó según barrio, calle, domicilio, día, mes, año y tipo de delito.
  6. Confección de matrices síntesis, agrupando los delitos según barrio, semestre, tipo.
  7. Elaboración de gráficos explicativos que dan cuenta de la cantidad y variedad de hechos delictivos, en la ciudad
  8. Conclusiones parciales

La segunda etapa emplea los resultados de la anterior y se vincula también con el enfoque de la Geografía Cuantitativa o Locacional y con el segundo objetivo. A partir de la información matricial y mediante la determinación de criterios para agrupar, se realizó la espacialización de los hechos delictivos ocurridos en los últimos años según barrio, tipo y frecuencia, su variación en el tiempo, en el espacio, en la frecuencia y en el tipo de delito. Se expresó esto en cartas temáticas digitales. En tal sentido se destacan diferentes acciones:

  1. Determinación de criterios para agrupar datos que permitan distinguir zonas de ocurrencia de delito
  2. Elaboración de cartografía de zonificación de ocurrencia de delito para cada uno de los años que componen el período analizado:2007 – 2011
  3. Elaboración de cartografía síntesis y análisis de la distribución de los hechos delictivos.
  4. Elaboración de cartografía relativa a los hechos delictivos de mayor gravedad en el último año del periodo estudiado
  5. Conclusiones parciales

La tercera etapa se relaciona con el tercer objetivo y con los enfoques Cuantitativo o Locacional y de la Percepción y el Comportamiento; determina la manera en que los habitantes perciben la inseguridad y establecen relaciones con la localización de bases policiales y el servicio que brindan. Para tal fin, se diseñaron y se realizaron entrevistas y encuestas. Las primeras dirigidas a prestadores del servicio policial de diferentes jerarquía y antigüedad en el trabajo, como agentes, cabos, comisario, que totalizaron 13 (trece) y a la que fue representante de asociaciones vecinales, considerada en ese momento como una persona con experiencia en lo barrial. Las encuestas estuvieron dirigidas a los habitantes de los diversos barrios de la ciudad, totalizaron 754 y guardaron proporción con la cantidad de habitantes de los  mismos. La etapa demandó tiempo y esfuerzo, pues se tuvo que considerar las manzanas de los distintos barrios, seleccionar aquellas en donde cae la toma o punto de encuesta, una primera aplicación como modelo, corrección de la encuesta y luego aplicación definitiva. A partir de la información obtenida de las encuestas, se confeccionó el libro de códigos y la correspondiente decodificación. Con la información obtenida, se elaboraron gráficos y la matriz de datos generales. Estos datos, según determinados criterios, permitieron elaborar mapas temáticos relativos a la percepción de los habitantes. Cabe destacar que el barrio San Germés no fue incorporado por cuanto su creación es posterior al período analizado y la fecha en que se realizaron estas encuestas. Por su parte, desde la percepción de los entrevistados, se elaboró cartografía de las áreas que los servidores públicos consideran como críticas por la ocurrencia de delitos. La vinculación de la mirada cuantitativa y la de la percepción y el comportamiento, permitió elaborar una cartografía síntesis. Finalmente se elaboraron las conclusiones del trabajo.

Figura 1: Estrategias metodológicas

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Figura 2: Estrategias metodológicas

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[1]INDEC,  Censo Nacional de Población y Vivienda Año 2001- Los datos del Censo 2010 publicados, corresponden a totales provinciales y por departamento, no se cuenta aún con los datos relativos a ciudades.

[1] Hernando Sanz, F. (2008) La seguridad en las ciudades. El nuevo enfoque de la geoprevención en Lindón, A. (2008), Tratados de geografía humana. Ciudad de México D.F. México, editorial Anthropos, capítulo XXI, pp 506

[2] Ortega Valcárcel, J. (2000) Los horizontes de la geografía. Teoría de la geografía. Barcelona, España, editorial Ariel S.A., capítulo XX, pp 406

[3] Romero, J. y Méndez, R. (2007) Geografía Humana: procesos, riesgos e incertidumbres en un mundo globalizado. Valencia. España. Editorial Ariel S.A., capítulo VII, pp 318

[4] Hernando Sanz, F. (2008) La seguridad en las ciudades. El nuevo enfoque de la geoprevención en Lindón, A.  Tratados de geografía humana. Ciudad de México D.F. México, editorial Anthropos, capítulo XXI, pp. 510 y 511

[5] Arbage Lobo, M. A. (2010) Distribuicao espacial da criminalidade no centro histórico da cidade de Belém (Pará/Brasil). (resumen) Belén, Brasil, Universidad de Amazonia, pp 3

[6] Oliver, F. (2007) La ciudad y el miedo. Barcelona, España, editorial Lo Blanch, capítulo 18, página 370

[7] Yi Fu Tuan (1980) Espacio y lugar. La perspectiva de la experiencia. Volumen Nº 8, University of Minnesota Press. Minnesota, USA

[8] Santos, M. (1980) Por una geografía nueva. Madrid, España, Editorial Espasa Calpe, Capítulo VI, pp 83

[9] Bosque Sendra, J. – Díaz Muñoz, M. Á. y otros (1992), Prácticas de geografía de la percepción y de la actividad cotidiana, Barcelona, España. Capítulo “Espacio y tiempo en la actividad cotidiana de la población”, pp 15

[10] Molina, G. – Colucci, A. y otros (2001) La imagen de la ciudad de Santiago del Estero: la percepción urbana como herramienta en el plan estratégico en revista propuesta Nº 6, pp 83, UCSE. Santiago del Estero, Argentina

[11] Ariza, M. (2008) El rostro urbano de América latina en Torres Ribeiro, A (2004), editorial Clacso, página 328

[12] Natera Rivas, J. (2012), curso: Espacio urbano. Espacio heterogéneo: la segregación socioespacial en la ciudad con     especial atención en las ciudades del NOA. Tucumán, Argentina

[13] Wikipedia, la enciclopedia libre (2012), Las Fuerzas de Seguridad en la Argentina. Buenos Aires, Argentina.

 

Geografía del crimen y la delincuencia: con especial énfasis en Santiago del Estero. Estudio de Caso N° 3

Santiago del Estero es un “portaviones narco”

Sin título

Fuente: El Liberal, jueves 24 de noviembre de 2016, pág. 34.

 

Julián González andaba en moto, como la mayoría de los jóvenes en los pueblos rurales. El último día de su vida circulaba por la ruta provincial 5, la que une la capital de la provincia de Santiago del Estero con la localidad de Tintina. Había ido a jugar un campeonato de fútbol. Nunca regresó a su casa. En la madrugada del 25 de marzo la policía avisó a su familia que lo habían encontrado tirado, muerto, con un balazo calibre 22 incrustado en el corazón. Quince días después y a cuarenta kilómetros de ahí la Gendarmería Nacional encontró cuatro pistas de aterrizaje clandestinas utilizadas por las avionetas que trasladan drogas. Entre los dos hechos aparece una trama delictiva. Salió a la luz cuando se prestó  atención a lo que contaban los campesinos.

La noche en que Julián apareció muerto, los policías de la comisaría de Tintina dijeron que se había suicidado. Usaron como argumento que en el celular del joven de 20 años había un mensaje de texto, una especie de despedida, que no había llegado a salir. “La policía de Tintina inmediatamente, sin esperar el informe de la pericia, manda información a la prensa diciendo que era un suicidio”, cuenta Luis Horacio Santucho, abogado de la familia de Julián. Días después, el médico forense “me dice que por la trayectoria de la bala es imposible que se haya podido autoinfligir la herida mortal”.

Pocos días después los pobladores del paraje Luján, a 120 kilómetros de la capital provincial, decidieron organizarse para pedir presencia policial en un destacamento cercano que estaba vacío. También reclamaron que se investigara la muerte de Julián. En un encuentro los vecinos conversaron sobre las camionetas 4 X 4 que circulan por los caminos de tierra, de los tiros que oyen en la noche y de las avionetas. Las denuncias llegaron a los medios locales y las fuerzas de seguridad decidieron actuar.

En los parajes rurales de esa región de la provincia las historias de avionetas que aterrizan por las noches monte adentro son frecuentes. Hace años que se comenta la existencia de pistas clandestinas para el tráfico de drogas. Y que las camionetas que pasan veloces por los caminos de tierra tienen que ver con actividades delictivas. En el último tiempo algunas cosas empezaron a cambiar, porque además de las pistas se instalaron bases operativas. “Eso empezó a generar inseguridad, por ejemplo, aumentó el número de denuncias de abusos sexuales a las chicas”, relata Santucho.

Días después de la muerte de Julián, siguiendo las pistas que dieron los pobladores, Gendarmería Nacional encontró cuatro pistas de aterrizajes de avionetas en el Departamento de Moreno. Según indicaron, con signos de estar operativas.

Fuentes de la provincia afirman que las avionetas vienen desde Paraguay y que la mayor parte de las veces no aterrizan, tiran los paquetes con droga y regresan. Sólo descienden cuando necesitan cargar combustible. Abajo, los paquetes se recogen y “enfrían”, escondidos durante un tiempo, antes de salir por tierra hacia los centros de venta.

Durante el operativo, los pobladores del paraje El Fortín denunciaron que dos hombres los habían amenazado. Eran dos formoseños que circulaban en una Ford Ranger con pedido de captura. Cuando los detuvieron encontraron un GPS, que se usaría para combinar las coordenadas en las que se recolectan los paquetes de drogas, y un arma 9 milímetros cargada. Los dos detenidos guiaron a los gendarmes monte adentro, adonde habían enterrado en bolsas de arpillera 422 kilos de marihuana.

Hoy el diario local El Liberal publicó el hallazgo de un enterramiento clandestino y dio cuenta del rumor de que allí podría estar el cuerpo de una persona desaparecida hace más de veinte años. Los vecinos afirmaron que ahí hay cuerpos sepultados de manera irregular, pero hasta el momento ninguna de las comisarías de la zona confirmó haber encontrado cuerpos allí. El Liberal publicó que podría tratarse de Pedro Brandán, un camionero que desapareció en 1992 y figura en la lista de la Coordinadora contra la Represión Policial e Institucional (Correpi) como víctima de la policía provincial. La justicia santiagueña dijo en 1997 que el expediente se había perdido.

El lugar señalado como el enterramiento está a 40 kilómetros de donde apareció muerto Julián. La convivencia de los narcos con los pobladores se complica día a día. “Antes bajaban los aviones, llegaban los vehículos y se iba. No se instalaban, no molestaban a los vecinos. Ahora sí. Se convirtieron en bases. A las bandas que hostigan a la gente por las tierras, se suman estas”, afirma Santucho. Hasta hoy no hay detenidos por la muerte de Julián González

Julián González andaba en moto, como la mayoría de los jóvenes en los pueblos rurales. El último día de su vida circulaba por la ruta provincial 5, la que une la capital de la provincia de Santiago del Estero con la localidad de Tintina. Había ido a jugar un campeonato de fútbol. Nunca regresó a su casa. En la madrugada del 25 de marzo la policía avisó a su familia que lo habían encontrado tirado, muerto, con un balazo calibre 22 incrustado en el corazón. Quince días después y a cuarenta kilómetros de ahí la Gendarmería Nacional encontró cuatro pistas de aterrizaje clandestinas utilizadas por las avionetas que trasladan drogas. Entre los dos hechos aparece una trama delictiva. Salió a la luz cuando se prestó  atención a lo que contaban los campesinos.

La noche en que Julián apareció muerto, los policías de la comisaría de Tintina dijeron que se había suicidado. Usaron como argumento que en el celular del joven de 20 años había un mensaje de texto, una especie de despedida, que no había llegado a salir. “La policía de Tintina inmediatamente, sin esperar el informe de la pericia, manda información a la prensa diciendo que era un suicidio”, cuenta Luis Horacio Santucho, abogado de la familia de Julián. Días después, el médico forense “me dice que por la trayectoria de la bala es imposible que se haya podido autoinfligir la herida mortal”.

Pocos días después los pobladores del paraje Luján, a 120 kilómetros de la capital provincial, decidieron organizarse para pedir presencia policial en un destacamento cercano que estaba vacío. También reclamaron que se investigara la muerte de Julián. En un encuentro los vecinos conversaron sobre las camionetas 4 X 4 que circulan por los caminos de tierra, de los tiros que oyen en la noche y de las avionetas. Las denuncias llegaron a los medios locales y las fuerzas de seguridad decidieron actuar.

En los parajes rurales de esa región de la provincia las historias de avionetas que aterrizan por las noches monte adentro son frecuentes. Hace años que se comenta la existencia de pistas clandestinas para el tráfico de drogas. Y que las camionetas que pasan veloces por los caminos de tierra tienen que ver con actividades delictivas. En el último tiempo algunas cosas empezaron a cambiar, porque además de las pistas se instalaron bases operativas. “Eso empezó a generar inseguridad, por ejemplo, aumentó el número de denuncias de abusos sexuales a las chicas”, relata Santucho.

Días después de la muerte de Julián, siguiendo las pistas que dieron los pobladores, Gendarmería Nacional encontró cuatro pistas de aterrizajes de avionetas en el Departamento de Moreno. Según indicaron, con signos de estar operativas.

Fuentes de la provincia afirman que las avionetas vienen desde Paraguay y que la mayor parte de las veces no aterrizan, tiran los paquetes con droga y regresan. Sólo descienden cuando necesitan cargar combustible. Abajo, los paquetes se recogen y “enfrían”, escondidos durante un tiempo, antes de salir por tierra hacia los centros de venta.

Durante el operativo, los pobladores del paraje El Fortín denunciaron que dos hombres los habían amenazado. Eran dos formoseños que circulaban en una Ford Ranger con pedido de captura. Cuando los detuvieron encontraron un GPS, que se usaría para combinar las coordenadas en las que se recolectan los paquetes de drogas, y un arma 9 milímetros cargada. Los dos detenidos guiaron a los gendarmes monte adentro, adonde habían enterrado en bolsas de arpillera 422 kilos de marihuana.

Hoy el diario local El Liberal publicó el hallazgo de un enterramiento clandestino y dio cuenta del rumor de que allí podría estar el cuerpo de una persona desaparecida hace más de veinte años. Los vecinos afirmaron que ahí hay cuerpos sepultados de manera irregular, pero hasta el momento ninguna de las comisarías de la zona confirmó haber encontrado cuerpos allí. El Liberal publicó que podría tratarse de Pedro Brandán, un camionero que desapareció en 1992 y figura en la lista de la Coordinadora contra la Represión Policial e Institucional (Correpi) como víctima de la policía provincial. La justicia santiagueña dijo en 1997 que el expediente se había perdido.

El lugar señalado como el enterramiento está a 40 kilómetros de donde apareció muerto Julián. La convivencia de los narcos con los pobladores se complica día a día. “Antes bajaban los aviones, llegaban los vehículos y se iba. No se instalaban, no molestaban a los vecinos. Ahora sí. Se convirtieron en bases. A las bandas que hostigan a la gente por las tierras, se suman estas”, afirma Santucho. Hasta hoy no hay detenidos por la muerte de Julián González.  Por Ximena Tordini, en Cosecha Roja, 17/4/13.

En agosto de 2011, un helicóptero de Gendarmería chocó en el aire a una avioneta narco, y el roce obligó a las aeronaves a aterrizar de emergencia. El biplano trasladaba estupefacientes y el piloto escapó.

En Septiembre de 2012, el piloto de una avioneta llevaba unos 370 kg. de marihuana, fue detenido por peones rurales cuando la nave descendió equivocando el sitio en un campo del noroeste santiagueño.

Estos hechos no son casuales. El tráfico narco es tan intenso que en todos los puntos de la provincia se escuchan el motor de un biplano desde las rutas.

Las salinas al sudoeste de la provincia, son una gran pista de operaciones. Es uno de los lugares elegidos por los narcotraficantes, ya que el terreno es muy firme.

“Es lógico que en una provincia con altos índices de corrupción de los funcionarios públicos, como Santiago del Estero, la impunidad para los narcos está asegurada”, Según declaraciones del Ministro de Seguridad de La Pampa, Juan Carlos Tierno, en el diario La Nación. Por otro lado el título de este trabajo se lo leímos de un juez cordobés. En el sentido que calificaban a nuestra provincia por la proliferación de pistas clandestinas y en donde las avionetas tienen rutas consolidadas hacia Entre Rios, Córdoba, Buenos Aires, y otras provincias.

Lo cierto es que a diario, ingresan y salen del país por contrabando y narcotráfico. La información no es nueva, en Santiago del Estero los grupos de inteligencia de las fuerzas de seguridad lograron detectar más de 100 pistas de aterrizaje. Donde los aviones que llegan de Paraguay lo hacen con marihuana y de Bolivia con cocaína.

El tema que nos ocupa también en esta oportunidad es un tema político, como así también sabemos que hay distintos enfoques teóricos. La teoría política es importante para el análisis porque sin ella podemos quedarnos en una mera exposición de datos.

¿Qué pasa en Santiago del Estero? ¿Cómo y desde cuando nos convertimos en un “portaviones narco” y rehenes de mafias del narcomenudeo? Por ahora y esperamos que en nuestra provincia no sea desgarrada, desangrada y acorralada por las mafias del narcotráfico, como en otros países.

Independientemente de las múltiples posiciones teóricas que se observan en torno al problema de las drogas y el narcotráfico, si podemos establecer un rasgo fundamental: es un mercado que ha crecido en forma exponencial (aunque no como en otras provincias). Está claro que no hablamos aun de “Estados delincuentes”, a decir de Noam Chomsky.

No existe en nuestra provincia un narcodemocracia, un narcoestado o una narcocracia, a decir, de Manú Dornbierer. Los narcotraficantes no controlan el gobierno provincial ni ciertos municipios, al menos no en sentido estricto.

Nos dice la Dra. en filosofía e investigadora especializada en temas vinculados al narcotráfico, Adriana Rossi, que en el país existe una “Trama oscura que entremezcla los intereses del poder y la ilegalidad. Si hace dos décadas en América Latina, la destrucción de la democracia pasaba por la implantación violenta de gobiernos de facto, actualmente pasa por el vaciamiento de sus órganos provocados por el enquistamiento de intereses económicos ilegales en el poder.

Las redes delincuenciales que facilitan (los negocios ilegales) dentro de los organismos de seguridad, una justicia complaciente hacia el poder y un poder legislativo dominado por el oficialismo, todo hace pensar en la conformación de un Estado paralelo con leyes y funcionamiento propio que tiende a reemplazar al propio Estado”.

Una narcodemocracia, se funda cuando un territorio, se constituye en el cuerno de la abundancia de narcos, funcionarios y empresarios que tomaron a ese territorio como botín, nos dice el periodista y escritor uruguayo nacionalizado mexicano Carlos Fazio.

Lo que vimos en el país nos dice Roberto Maturana, es que “el modelo mafioso instaurado en los ´90 ha logrado estabilizarse a medida que avanza sobre espacios que dejan de ser públicos para convertirse en territorios sin Estado, sin ciudadanos, sin derechos. La narcodemocracia profundizada en el gobierno kirchnerista, convirtieron a las provincias norteñas en territorios narcos. Al desmantelar los controles en las zonas de fronteras, se avanzó en la neutralización de cualquier organismo público que se oponga al narcotráfico, y se premia a los jueces corruptos que jamás condenaron a los grandes narcotraficantes”.

Está claro que el proceso de producción, transporte, venta y lavado, no sería posible sin los lazos y complicidades de los funcionarios de los distintos estamentos del Estado. Las sospechas siempre están latentes en esas relaciones políticas.

 

Narcomenudeo

Los informativos radiales, televisivos y escritos en nuestra provincia, reflejan la disputa del territorio de bandas dedicados al narcomenudeo. Aun no tenemos las cifras reales del negocio ilícito y del gigantesco movimiento de dinero en los barrios de las principales ciudades de nuestra provincia. El interés de la droga es evidente en las últimas décadas, pues supone un negocio lucrativo cuando los narcos lavan su dinero ilegal.

Hay que estar en los barrios y en los colegios para comprender hasta qué punto las autoridades son cómplices  y de modo muy particular los aparatos armados del Estado. Ya no hay secretos el narcomenudeo solo es posible cuando los policías y los jueces miran para el costado.

Nuestros jóvenes son noticias de artículos policiales, consumidores-consumidos, soldaditos, mano de obra barata del mafioso narco-capitalismo. El narcotráfico y el narcomenudeo se convirtieron en el primer empleador de la Argentina y en algunos barrios de nuestra provincia, lo decimos con tristeza. Como ya dijimos desde los años noventa los diferentes gobiernos dejaron pasar por alto las señales que se desplegaban en el territorio. Donde antes había trabajo, ahora ya no lo hay. Se fueron ocupando los territorios por uno de los grandes negocios del capitalismo: el narcotráfico y de a poco van apareciendo las armas.

“El dinero que mueve el narcotráfico está manchado con sangre de los pobres”, sentenció la Comisión Nacional de Justicia y Paz que depende del episcopado.

El narcomenudeo, cuestiona la cultura del trabajo y las drogas afectan la salud de niños y jóvenes, lo observamos en nuestras aulas, en nuestros barrios.

Para finalizar, decimos que a las diferentes formas de opresión (narco, en este caso) conllevan otras formas de resistencia y que éstas pueden desarrollarse con vigor en la medida en que las opresiones sean iluminadas. Ninguna lucha contra el narcotráfico podrá ser exitosa sin inclusión y desarrollo social.

 

 

Por Hugo R. Manfredi

 

Dedicado a mis ex alumnos y amigos que están luchando para salir del flagelo de la drogadependencia.

 

Notas y citas

° Del Frade, Carlos. Diarios “La Capital” y “El Litoral”, 4 de nov. De 2016. “La Nación”, vie. 4 de nov. Y sáb. 5 de nov. De 2016. Recomendamos su libro “Ciudad blanca, crónica negra”.

° Fazio, Carlos. “Democracia bajo Fuego”. Links.

°Maturana, R. Artículos periodísticos en “Periódico Tribuna”, 1/10/12, 9/10/12.

° Zibechi, Raúl. Lafogata.org

Recortes periodísticos del diario El Liberal, 31/7/16 y otros.