Infames

“La propuesta de dinero y otros interés sólo debería hacerse a los infames que pelean por su esclavitud, más no al que defendía su dulce libertad, como él lo haría a sangre y fuego”. Juana Azurduy,; La Plata, hoy Sucre, 12 de julio de 1780-25 de mayo de 1862. Comentario por el rechazo del soborno ofrecido por un oficial español a su marido Manuel Ascencio Padilla, recogidas por Enrique de Gandia en sus Conspiraciones y revoluciones de la independencia de América, 1860.

“El poder se convierte a la vez en objeto de codicia y en objeto de seducción; es por tanto algo deseable y ello en la medida en que es absolutamente temible. La intervención de un poder político sin límites en las relaciones cotidianas se convierte así no sólo en algo aceptable y familiar sino también en algo profundamente deseado, no sin transformarse por este mismo hecho en el tema de un temor generalizado. No hay porque extrañarse de esta deriva que poco a poco ha abierto las relaciones de pertenencia o de dependencia (…) Tampoco hay que extrañarse de que el poder desmesurado (…), que funcionaba de este modo en medio de las pasiones, de los odios, de las miserias y las felonías, haya podido llegar a ser, pese, o quizá mejor a causa de su utilidad misma, objeto de abominación”. Foucault, M. “La vida de los hombres infames”. Pág. 85.

Cuantas veces nos enteramos que tal o cual dirigente, que tal o cual referente social, que a tal o cual empresario o gente de a pie, le pusieron precio, que les ofrecieron cargos a él o a miembros de su familia en alguna repartición pública, para cooptarlos y/o silenciarlos. Cuantas veces observamos que en un juego dialéctico como la autoconvicción se hacía trizas, la autocomplacencia empezaba a dominar las voluntades.

¡Qué poder tiene el dinero!, sobre todo en un momento en el que vivimos de la crisis/estafa, en el que “todo vale”, ha sido sucedido por el caos interesado de un “sálvese quien pueda”.

Los vocablos de solidaridad, libertad, justicia, igualdad ante la ley, honestidad y otros valores quedaron entrampados no solo en la ideología, sino en su condición de mercantilizables; en su capacidad para  vincularse a actos concretos de consumo.

¿Cómo fue que nos pasó?, ¿En qué momento la libertad, la condición de personas, de sujetos, empezó a tener precio?, ¿En qué momento una clase de dirigentes infames empezó a utilizar y a jugar con la desesperación de los santiagueños?

Es sabido que hay muchas necesidades insatisfechas en  nuestra provincia, demasiada pobreza (sostenida por estos infames), y que por ciertas prácticas políticas a nuestros comprovincianos les clausuraron el futuro, los condenaron a una mísera existencia de comer o no comer, los condenaron a la mera duración más que a la existencia a ser persona.

Y mientras esto ocurra, mientras haya demasiados pobres, no habrá dignidad cívica, dignidad ciudadana en nuestra provincia. Pero en un momento los santiagueños nos propondremos a recuperar la capacidad para “decir no”, y no poner precio a nuestras sumisiones y esclavitudes; precio a nuestros sueños. Ese momento en algún momento llegará estimados comprovincianos.

 

Por Hugo R. Manfredi

De sueños y miedos

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“El sueño es alivio de las miserias de los que las tienen despiertas”. Miguel de Cervantes Saavedra

Santiagueños necesitamos sueños, reales o idealizados, más en estos momentos en que ya no nos reconocemos ni podemos encontrar el rastro de tantas dignidades perdidas, de mañanas robadas.

Necesitamos otros sueños, muy nuestros, aunque solo sea para aliviar las miserias presentes. Hace falta sueños, renovarlos, recuperarlos, readaptarlos y perseguirlos.

Recuerden hermanos santiagueños, que allí donde está el peligro, crece también lo que salva. Fíjate en los primeros cristianos, que convirtieron el hambre, la enfermedad y la escualidez en la ocasión para ennoblecer la vida.

 

Por Hugo R. Manfredi

 

El fraude electoral para principiantes

“En su afán de “robar” la elección, sumaron en algunos casos todos los sobres enviados por la Junta Electoral, poniendo, dentro de otras tantas boletas oficiales. Pero los sobres se envían siempre con exceso, y ha sido tanta torpeza de los presidentes de mesa a favor del gobierno que luego de meter 500 votos en la urna, recién leyeron que en la mesa votan 260 a 280”. Fragmento del diario La Vanguardia del 16 de Noviembre de 1931.

Si hay frase más representativa de lo que significó la década infame, fue cuando comenzó a ponerse en marcha y por más de una década anuló toda la posibilidad para que las mayorías eligieran democráticamente a sus representantes.

Esta frase inicial y las sucesivas trampas electorales han sido muy común en nuestra provincia, basta recordar las sospechas de fraude en las elecciones donde los principales actores eran a fines de la década de los ochenta y principio de los noventa del siglo pasado,  César Iturre, Carlos A. Juárez y José L. Zavalía.

A partir de allí se sucedieron maniobras de una democracia ficticia que vivimos y seguimos viviendo los santiagueños. Maniobras de un sistema electoral que favorecen a los partidos gobernantes e impide la llegada al poder de los adversarios. Las irregularidades tan groseras, pruebas tan contundentes, anteceden los reclamos y las justificaciones de quien conserva el poder, relativizando y acusando a los opositores de no aceptar el resultado de las urnas.

Toda semejanza con la “década infame” y el comienzo del “fraude patriótico”, en fin de todas esas “prácticas antidemocráticas”, no parecen haber terminado en nuestra provincia y en nuestro país, por lo que las ejemplificaciones y caracterizaciones que haremos a continuación serán para que nuestros lectores saquen sus conclusiones:

° Secuencias de violencia sobre los opositores en las pegatinas y pinturas de las paredes.

° Campaña sucia, con aprietes, amenazas, listas negras y agresiones.

° Modificaciones de los padrones y designación de los presidentes de mesa afines al gobierno por parte del Juzgado Federal.

° Instigaciones a trabajadores de la administración pública y/o beneficiarios a que participen en la campaña.

° Fiscalización tercerizada a través de la violencia con barras bravas o “gente de acción” que responden al puntero local.

° Emisión de “voto cadena”, cuyos primeras prácticas se remiten a la Década Infame. El sistema consiste en entregar un sobre a un elector con el voto dentro. Una vez en el cuarto oscuro, el votante guarda el sobre firmado por las autoridades de mesa y deposita el sobre que le fue entregado por el puntero político con anterioridad. Luego, vuelve a encontrarse con el puntero, que entonces le entrega el sobre al siguiente votante para que reinicie la cadena. De este modo, el puntero político se asegura que el votante no cambie de opinión dentro del cuarto oscuro.

° Falta o robos de boletas.

° Para los sectores humildes, las dádivas llegan en forma de donaciones y planes sociales que se multiplican en épocas electorales.

° El reparto de comida y dinero, se hacen hasta en las oficinas estatales, con la estrategia de premios y castigo a los sectores más vulnerables de la población.

° Se entregan paquetes de comida con boletas del oficialismo adosadas a los productos. Sumado a colchones, chapas y plástico.

° Se envían mensajes a los votantes con quitarles los subsidios sociales u otros beneficios en caso de que ganaran los candidatos opositores.

° Escasa presencia de fiscales opositores.

° Tentar a los presidentes y a los fiscales con una suma de dinero y/o cargos en la administración pública para que alteren la cantidad de votantes. Y en esto no hay que ir al interior profundo de nuestra provincia.

° Apropiación de identidades de electores, a través de documentos de identidad, lo que se conoce como la duplicación de identidades.

° Los presidentes de mesa envían telegramas informando que el candidato opositor no había recibido votos y en el conteo posterior se descubre que sí fue votado.

° Telegramas que no son procesados en el escrutinio provisorio.

° Diferencias abismales en las diferentes categorías.

° Cambiar las actas de escrutinio, cambiar las urnas en el trayecto al correo, o lo que se conoce como “tacuchar” las urnas haciendo votar hasta los muertos.

° Urnas que llegan abiertas a los centros de escrutinio.

° Las autoridades encargadas de vigilar la pureza del comicio militan en el partido acusado de cometer irregularidades.

° Según los estudios de la Fundación Argentina Equilibrio (FAE), vinculado al Frente Renovador, como así también del espacio Cambiemos y de algunos especialistas en materia electoral, cuyas consideraciones fueron publicadas en el diario PERFIL (Gabriel Ziblar, 15/8/15), se puede detectar irregularidades y errores en el escrutinio final, como por ejemplo, se repiten las denuncias de mesas donde la autoridad es un funcionario del gobierno provincial, esto se detectó en (al azar) dos mesas (724 y 851), en las que el DNI firmante figura como empleado del gobierno provincial.

Otro caso es que en la elección del 2015, el que más porcentaje sacó fue Daniel Scioli (66%), y lo curioso es que había telegramas con el 100% de los votos para el oficialismo o a lo sumo unos votos aleatorios para opositores. Quizás eso explique que un ignoto candidato como Mauricio Yattah haya salido tercero en el dpto. Guasayán (5%) y cuarto en Atamisqui y San Martín (3%).

En el dpto. Alberdi, donde Scioli sacó el 85%. Las dos ciudades más grandes como Campo Gallo y Sacháyoj, la diferencia es sorprendente en cuanto a su diferencia: Scioli sacó el 91% y en el segundo apenas 61% (contra 31% de Macri).

Al describir la década infame, Scalabrini Ortiz dejó en claro que “el fraude electoral no es sólo un mecanismo para sostenerse en el poder, sino un enorme negocio vinculado a la corrupción”.

Amigos lectores, saquen ustedes sus propias conclusiones.

 

Por Hugo R. Manfredi

 

Las citas corresponden al artículo, “Las inquietantes semejanzas entre la Década Infame y la Década Ganada”, por Luciana Sabina e Ignacio Montes de Oca, domingo, 30 de Agosto de 2015. www.eliminandovariables.com

También ver en oear.cippec.org y borderperiodismo.com, diario La Nación

 

 

Acta escrutini

Fraude electoral
Santiago del Estero Mesa 2003

Fraude para la Victoria 169 de 169
http://www.resultados.gob.ar/…/…/025/0212/220250212_2003.pdf

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Somos Santiago del Estero

En el aniversario 464 de la Madre de Ciudades:
Resumen de decires, emociones y sentimientos

Somos recursos naturales y trágica belleza
Somos un pasado cultural extraordinario
Somos un pueblo bueno, noble y trabajador
Somos atraso y desigualdad
Somos progreso lento
Somos fraude, dolo y simulación rentable
Somos horizontes de posibilidades
Somos crisis y estafa profunda
Somos caritativos y solidarios
Somos buenos pensantes y benditos ignorantes
Somos patrimonios mal habidos
Somos silencio inocente y complicidad
Somos gritos y rebeldía
Somos adoradores de dioses vanos
Somos temerosos y quejosos
Somos democráticos y autoritarios
Somos poder y vejaciones simbólicas
Somos democracia y cordón policial
Somos búsquedas colectivas y sumisión individual
Somos mitos y ritos
Somos desconfiados y utópicos
Somos fatalista esencialista del dolor y del ahogo
Somos parsimoniosos y demandantes
Somos expertos y chapuceros
Somos cambio e inconciencia
Somos discursos críticos y cosmovisiones lacerantes
Somos pretenciosos y sombríos
Somos soñadores y mendigos
Somos poco pan y pésimo circo
Somos amor a la vida y a la libertad
Somos raíces comunitarias y mañanas colectivos
Somos sociedad posible
Somos calles
Somos herederos de un pasado y sin anhelos concretos
Somos mínimos sentidos
Somos perennes infantes
Somos esperanzas desesperadas
Somos un mañana que no llega y un futuro que espera

Por Hugo R. Manfredi

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Pan y circo, a propósito de la marcha de los bombos

 

Todos los años un grupo de amigos participan o son testigos de la marcha de los bombos que se realizan por el mes de julio con motivo de los festejos de la fundación de la ciudad de Santiago del Estero y esto genera las más diversas opiniones y reacciones.

Una multitud se agolpa y marcha al repiquetear de los bombos por las diferentes avenidas de la ciudad capital y una columna viene desde la ciudad de La Banda. Vemos turistas, políticos, dirigentes y representante de la cultura oficial mezclarse entre la multitud, algunos lo harán por convicción y otros porque viven eternamente en campaña, o porque son los que firman los cheques, vaya uno a saber. Es un teatrillo de sombras de las representaciones respondiendo en fin a diferentes intereses, y que algunos dirán que son la representación de la verdadera democracia.

Algunos verán que las tradiciones, el folklore y la identidad santiagueña se expresan en estos eventos, al menos así escuchamos de los participantes de nuestro suelo y de los turistas. En una fiesta multicolor, de danza, del repiqueteo de los bombos y de las cuerdas los proyecta hacia un pasado, a una forma de asumir, de ser y estar en esta provincia. A un presente todavía reservorio de identidad latinoamericana.

Para la visión crítica, será y es un pésimo circo que legitima un estado de cosas para que el pan sea poco. Los asocian con los emperadores romanos, donde aparecen los verdaderos benefactores de ese pueblo que sale a las calle impulsados por la propaganda oficial, reciclando y renovando el mismo “programa oculto”: promocionar un circo cada vez más alineador, negadora del pan y la sal de cualquier manifestación cultural liberadora, de la concesión de espacios y prebendas de los gestores de insignificancia y de los discursos rebuscados de ciertos intelectualoides y revolucionaros de “confitería”.

En él mientras tanto la sumisión y el miedo que llevan a aceptar mansamente la reducción del pan, o sea los recortes de los derechos: a reclamar, a peticionar, a ajustar aún más su mínimo bienestar a la precarización de la vida, a la transferencia de nuestros ahorros a unos pocos amos de Santiago del Estero.

¿Es eso democracia? , ¿La mercantilización de la libertad misma, al hacer que esta metafísica existencialista, sólo esté al alcance de quién sólo puede pagar y los otros de recibir?

Un amigo y colega me interpeló en este sentido: ¿y si hacen sonar los bombos para salir de la pobreza? ¿Y si hacen sonar los bombos para disminuir la desigualdad social galopante en nuestra provincia?, o ¿Para terminar las injusticias?, o ¿para terminar la intervención del Consejo General de Educación?, por ejemplo.

Evidentemente esa democracia a la que hacen referencia los críticos es solo un cliché, un estereotipo, una noción interesadamente equívoca, que sigue siendo inercialmente útil a los poderes (real y formal) para generar una apariencia de legitimación de voluntades.

Nosotros creemos que sin chequeras, los pueblos tienen sus lugares comunes de vida auténtica y cotidiana en la construcción ciudadana, lejos de las tétricas conductas que impiden reflexiones colectivas, lejos de los instrumentos prácticos que aplastan toda intención de la vida de los santiagueños de escuchar su verdadero canto. En otro momento lo seguimos.

 

Por Hugo R. Manfredi

 

Fotografías: Diario El Liberal y Nuevo diario

 

Los lobbies para principiantes

Un Diccionario (inglés) define al lobby como un grupo de personas que se conciertan a favor o en contra de un proyecto, especialmente gubernativo, según les convenga o los perjudique. La definición es buena, pero sólo tiene en cuanta los fines, y nada dice de los medios y procedimientos.

Lo cierto es que donde hay gobierno hubo y hay lobbies activos, parasitando las políticas, manijeando proyectos que sería mejor desechar y obstruyendo el camino de las buenas intenciones, que algunas hay. Los objetivos pueden ser venderle algo caro, o comprárselo barato, conseguir una eximición de algún impuesto, o evitar que la consiga algún competidor, conseguir una subvención u objetar que algún otro lo consiga, evitar alguna restricción o control, lograr un aumento del precio de los artículos o servicios que vende.

Los lobbies rondan por los despachos oficiales y las secretarias de los funcionarios claves, aunque tratan de respetar una regla de oro: el lobista ideal es aquel cuya actividad no trasciende de su ámbito de acción, porque el sigilo y la discreción conviene a todos, inclusive a aquéllos sobre los que se actúa.

Por eso, “hacer lobby” es generalmente tarea de profesionales expertos pero como el lobby tiene influencia principal en la gestión de los negocios, todo patrón que se precie de tal, está siempre dispuesto a participar en tan importante tarea, tanto más cuanto que la culminación exitosa de una gestión suele demandar cantidades importantes de dinero para lubricar resortes y engranajes, dinero cuyo destino no es fácil controlar.

No es extraño por ello, que se trate de que el trabajo de lobby pase tan desapercibido como sea posible porque así, cuando se alcanza el objetivo, la buena gente puede llegar a creer que ello ocurrió “por el juego normal de las instituciones” o “por el funcionamiento natural de las fuerzas del mercado”.

Pero hay que ser precavido cuando se ejercita algo que tenga que ver con la corrupción, sea sobornos, extorsión, conspiración, fraude corporativo y colusión, falsear información contable, ocultar y/o simular pérdidas, lavar dinero, etc. Tópicos que desarrollaremos más adelante.

 

Por Hugo R. Manfredi

 

Bibliografía consultada:

° Tijeras, Ramón “Lobbies: cómo funcionan los grupos de presión españoles”. Tema de Hoy, 2000.

° Tijeras, R. “Las sagas del poder”. Plaza & Janés, 1998.

° Saravia, Leandro. “Lobbies y los lobizones”. En Rev. El Despertador N°22, pág. 19, 1989.

Un Estado y un gobierno mafioso, para principiantes

Mafia y estructura contemporánea.

La mafia no es un fenómeno ancestral, la italiana es del siglo XIX, no tiene 200años de existencia, ésta ha sido muy importante en el desembarco a Sicilia durante la II Guerra Mundial, nos dice Federico Campbell.

Leonardo Sciascia (1921-1989), nos describe como  nadie esta visión trágica de la existencia, la sicialinización del mundo, según Sciascia, es un mundo en que no cuentan más las ideas, en esta simbiosis ideológica-política. No existe el Estado, sino organizaciones criminales y se gobierna no del interés común sino de los intereses de grupo, de particulares. La descomposición del Estado y el fenómeno de una criminalidad que se dispersa reaparecen de manera más nítida en nuestra vida cotidiana.

Para ello en esta caracterización y análisis de esta tendencia, es que recurrimos a Leonardo Sciascia, que con penetrante potencia nos invita a reflexionar por lo que el entendía, que es lo que estaba sucediendo en el mundo, y claro está en este sentido que nuestro país y nuestra provincia están en este mundo.

Presentamos desde consideraciones puntuales ofrecidas en el contexto de algunos acontecimientos políticos en los últimos tiempos, que en variedad de los escenarios, se manifestaron y se manifiestan de una manera peculiar en una cierta forma de ejercer el poder.

La mafia, según Sciascia, es una agrupación-grupo de malechores con fines de enriquecimiento ilícito y actúa entre el trabajo y la producción, entre la producción y el consumo, entre el Estado y el ciudadano.

La mafia es un modo de hacer política, es un manera de gobernar, para intereses particulares, es un aparato de saqueo: de empresarios, de políticos y también de narcotraficantes.

La mafia ejerce y practica el clientelismo, es un intercambio de favores (a sindicatos, a otros grupos). Es una gestoría del Estado, gestiona cosas del Estado, promete favores y gestiona. Y en esto no se necesita de la mafia para robar, matar o traficar, descuartizar un cuerpo, etc.

No puede haber mafia sin conexión con el Estado, sin complicidad de las fuerzas de seguridad. El crimen se relaciona, se combina con el poder político para conservar el poder, y es la corrupción  la que cementa. Hay un sustrato de criminalidad. La era de la criminalidad es la sicialinización del mundo, potenciado con la informática, internet. Los grupos tienen poder económico, militar y compiten con otros Estados-Nación. Patrimonios enteros fueron a parar a manos de jueces, abogados, testaferros o prestanombres.

Un manejo mafioso para la acumulación de poder por parte de una persona mediante intereses y amistades, hace que sus recursos a la hora de cometer una ilegalidad impunemente sean muy superiores a los del ciudadano de a pie. El ejercicio del poder público confiere respetabilidad mientras que los negocios subterráneos dan muchísimo dinero. Esta red de intereses, que mediante la amenaza y hasta la violencia física, sostiene una estructura de poder independiente del Estado. Las intimidaciones y los frecuentes asesinatos habían llevado a la población a un silencio, y a juicios intimistas.

Este ejercicio de poder envuelve a la verdad, la tapa, la desfigura, la esconde. El ejercicio del poder implica siempre una manipulación de la verdad. Los grandes medios de comunicación, ahora son como partidos políticos, trabajan e imponen candidatos, que le garantizan impunidad y negocios. Son más poderosos que el propio Estado. Los políticos se arrodillan y le temen a los dueños de los medios. Un fraude puede ser posible con el apoyo de los medios.

La democracia electoral es solo un simulacro, solo sirve para legitimar a una oligarquía popular, para apropiación de los bienes públicos por parte de un grupo de no menos de diez y traficantes de influencias, Vasconcelos, diría: trata de influencias.

El poder se legitima entre los lazos familiares. La familia es totalitaria, es protectora, a cambio de un alto precio de la individualidad, de su libertad.

Para finalizar, decimos que Santiago del Estero, es una provincia que fue saqueada históricamente, el aparato de la corrupción ha sido necesario para mantener la gobernabilidad. Con este saqueo secular la provincia se paralizó económicamente.

La corrupción tuvo sus efectos en la distribución de la riqueza, y la pobreza histórica de nuestra provincia se debe precisamente a la descomposición de cierta clase política.

Sicilia es una metáfora del mundo contemporáneo, de nuestra provincia también.

 

Por Hugo R. Manfredi

 

A propósito sobre la baja de la edad de imputabilidad: ¿Qué nos pasó?

 

Desde el año 2008, se viene instalando fuertemente el debate sobre el tema de bajar la edad de imputabilidad, y esto está reflotado últimamente con motivo de algunos hechos particulares aberrantes difundidos por los medios hasta el cansancio. Demás está decir que lamentamos la pérdida de la vida de inocentes en manos de delincuentes. Pero el sentido que nos ocupa en esta oportunidad es que, advertimos que un sector de la sociedad que solo piensan en su seguridad, no en el de todos, claro está.

Los medios de comunicación, en su política mediática buscan generar una aprobación masiva de un sector social, buscando la aprobación masiva que condene a los menores en estado de riesgo social.

Por otro lado en estos análisis espasmódicos, debemos pensar en las causas que generan estas situaciones, comprender que comportamientos sociales llevan a que estos niños/as o adolescentes cometan delitos y alejarnos de la idea maniquea que el que delinque y viene de sectores vulnerables de la sociedad es malo por naturaleza.

Los voceros de la “mano dura”, nos hablan de crisis de valores y de una sociedad que perdió el espíritu de la empatía, de la comprensión, que solo quiere penalizar y no solucionar los problemas de los jóvenes en situación de riesgo social. No buscan las causas que generan la violencia y marginalidad, muchas veces atravesados por las drogas. Piensan que con cámaras de seguridad, drones, policías, más represión, más control social para su seguridad, se resolverán sus angustias y su orden cotidiano sumiso pasando por el mundo.

Porque seguir condenando y tratando como objetos a quienes se les vulneró sus derechos desde el momento mismo de su nacimiento, (y es que no hablamos desde la cantaleta pseudo progresista, a los que están acostumbrados a escuchar peroratas con cierto tufillo paternalista y perdona vida). Escuchamos vociferar a sectores de la sociedad con la “mano dura”, ¡Cuánta hipocresía a un problema que nunca quisieron ver y les explota hoy en las manos!, ¿Qué creían?, ¿Qué creían que es lo que iba a pasar votando por años a mafiosos, corruptos y narcotraficantes?

Y en este lapso de años, ¿Qué nos pasó?, observamos vecinos de clase media laburantes, convertidos en asesinos impiadosos, golpeando y linchando hasta morir a adolescentes, pre-adolescentes y no tanto.

¿Qué nos pasó?, que no nos repugna toda infracción de las pautas morales de éticas públicas de los ladrones de “cuello blanco”, y si se lo hacen a los “ladronzuelos “de poca monta.

Está claro que no justificamos a los que transgreden el código penal, el que comete delito es un delincuente y debe rendir cuenta ante la justicia, será con un Nuevo Régimen Penal Juvenil o con otras instancias judiciales, (sugerimos a nuestros lectores la lectura: NI UNA MENOS, primera parte).

Creemos que el problema es estructural, hay que enfrentarlos en su integridad y no “penalizar la pobreza”, y no construir más cárceles para enjaularlos. Para ello, hay que hacer respetar los DDHH, los indispensables para el desarrollo integro de una persona tales como salud, educación, vivienda digna, alimentación, etc.

Derecho que a la gran parte de la sociedad, de quienes quieren bajar la edad de imputabilidad no les falta nada ni por asomo. Piden “mano dura” recorriendo los shopping, mirando vidrieras, mientras que en los barrios marginales, hay necesidades, abandono, desesperanza y violencia de todo tipo.

Es por ello que debemos trabajar en resolver los problemas, pensar en medidas superadoras integrales para los niños y adolescentes en riesgo, para un problema tan complejo y está claro que no se resolverá de la noche a la mañana y mucho menos con políticas más punitivas, y de llevarse a cabo se llenará más las cárceles de pobres. Cárceles que ya sabemos no funcionan como deberían y lejos de ser lugar de reinserción de un sujeto a la sociedad, genera todo lo contrario: más exclusión.

La “mano dura” de una política de Estado, debe ser contra el desamparo, la miseria, la marginalidad. A los niños y adolescentes hay que respetarlos, escucharlos y no reprimirlos, menos excluirlos. Necesitan de la solidaridad, el respeto y el diálogo con la sociedad.

En otro momento y con otros títulos seguiremos tratando estos temas tan complejos.

 

Por Hugo R. Manfredi

 

Las fotos fueron obtenidas de los artículos:

  • Paulinovich, Lucas “El crimen y el orden en la Argentina”,https agenciaparalalibertad.org
  • Sanz, Nicolás, ¿Hay que bajar la edad de imputabilidad?, en periódico tribuna, 12/6/2017.

 

“Violencias en las escuelas; instituciones educativas y malestar: reflexiones y balances desde el Colegio Agrotécnico La Granja” (Última parte)

A modo de reflexiones finales

La violencia en las escuelas es un tema y es un argumento que llama la atención en estos tiempos. Peleas entre los alumnos, agresión, hostilidad, amenaza a los docentes, insultos de los tutores hacia los docentes y directivos, profesores atónitos y al borde de los colapsos nerviosos, se preguntan y nos preguntamos, ¿Qué nos pasó?

Los colegas ensayan todo tipo de explicaciones y muchas de ellas están enfrascadas en un bipartidismo mental en el debate educativo, y no solo en este tema que nos ocupa y nos ocupó en estas diferentes entregas. Hay una visión maniquea: el bien contra el mal, el bien somos nosotros, el mal son los otros. En el mundo de la educación se ha llegado a desarrollar todo género literario para achacar culpas.

El sector conservador denuncian una verdadero colapso, una tragedia, una catástrofe, de las instituciones, todo lo atribuye a una supuesta izquierda, que han sacado a la escuela de su aspecto austero. La laxitud, el exceso de tolerancia, libertad con que se permite a los estudiantes hacer lo que quieren provoca estos cambios. Y afirman que es necesario el orden, el respeto riguroso de la ley y de la autoridad, es necesario restaurar los valores ligados a la institución, al poder.

El sector que se proclama progresista: habla sobre el neoliberalismo, los organismos de créditos internacionales y sus postulados sobre la educación del siglo XXI, al ataque a la escuela pública, los horrores del mercado, etc.

Ya no se trata de un debate de patética conversión autoritaria y antiautoritaria que nos retrotrae a los años ´60 y ´70. La violencia en las instituciones escolares en la época de You Tube no tiene mucho que ver con la insubordinación antiautoritaria, antisistémica.

Sin embargo, es ingenuo pensar solamente que la causa de la agresividad adolescente se debe a la disminución de la autoridad y de las jerarquías. Pero también sería ingenuo pensar que las causas la encontraríamos en las condiciones sociales de los barrios periféricos de la ciudad de La Banda, de donde provienen la mayoría de nuestros alumnos, y en el empobrecimiento presupuestario en educación  que atienden situaciones específicas.

Algunos insistirán que es un punto de partida (y en parte coincidimos), esto último, Si es cierto también que recibimos alumnos, donde su vida familiar es sinónimo de desorden, desesperanza, falta de pertenencia, desamor, en fin, esos aprendizajes primeros básicos que surgen en el seno familiar.

Pre-adolescentes de 14 o 15 años, que vienen de malos tratos, abusos, familias ausentes o conflictivas, con varios años de retraso emocional y cognitivo. No obstante, estas respuestas, no logra aprehender el núcleo profundo del problema. Hemos visto que, la violencia no se traza siguiendo la diferencia social. La agresividad, la irritación, la hostilidad, la violencia se difunde por igual en los diversos ámbitos de la sociedad, implican a adolescentes que provienen de los sectores más empobrecidos, pero también los que provienen de las clases acomodadas. Y los docentes se preguntan que es efectivamente estos disturbios de atención, estos raptos de violencia que invaden las aulas, las escuelas, los colegios, ¿Será una enfermedad?

Franco Berardi “Bifo”, nos arrima las primeras explicaciones: “Es un intento de adaptación de organismos sensibles y conscientes de un niño a un ambiente en el cual el contacto afectivo es fuertemente sustituido por flujos de información veloces y agresivos. Las raíces de la devastación psíquica que golpea a las primeras generaciones videoelectrónicas se encuentra en el enrarecimiento del contacto corpóreo y afectivo, en la modificación horrorosa del ambiente comunicativo, en la aceleración de los estímulos a los que la mente es sometida. Los educadores que viven el contacto con los jóvenes en las escuelas primarias testimonian sobre un disturbio de las capacidades de socialización. Cuando encuentran contacto entre ellos, cuando pueden tocarse, conocerse y jugar, los niños (y jóvenes) de esta generación tienden, antes que nada a agredirse. No conocen más los modos de acariciarse, y muerden una oreja. Ninguna decisión política, ninguna restauración del autoritarismo escolar podrá ya modificar la situación de los niños que han crecido en un ambiente en el que el aprendizaje del lenguaje está escindido del contacto físico con el cuerpo de la madre”.

Y aunque reine el desencanto, el desánimo, hemos podido en la medida de nuestras posibilidades sin competir con las familias (eso sería dañino para todos), afrontar los problemas y poder ayudar a nuestros alumnos desde la experiencia, desde el sentido común, y si reconocemos que la psicología es importante para reconocer un brote psicótico, nosotros afirmamos que la experiencia es fundamental para crear y recomponer tejido social, vínculos con chicos que no son fáciles, que por lo general tienen biografías rotas, traumáticas, crianzas mal hechas; y es ahí donde se les debe incorporar buenas cualidades personales. Es el sentido común, es decir, sentir en común con ellos lo que vivencian, es en ese momento cuando nos adaptamos en su mundo, y podemos ver sus necesidades desde ese lugar. Y cuando compartimos esto logramos comprenderlo; es en ese momento, cuando el chico/chica siente que tiene comunidad, comunidad y Colegio; descubre allí que hay docentes y compañeros que lo entienden desde él mismo, y está dispuesto a formar parte de su sociedad.

Esto se hace en el Colegio desde hace ya muchos años.

 

Por Hugo R. Manfredi

 

Agradecimientos: A la Sra. Rectora del Colegio Agrotécnico La Granja, Prof. Sandra Bucci de Guerrero, a mis colegas docentes, a los alumnos, todos ellos se prestaron gustosos a responder las encuestas y dar entrevistas.