La Religión Popular en Santiago del Estero (Primera Parte)

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San Gil, Mailín, San Esteban, Santa Bárbara, La Purísima, La Virgen de Huachana, Gauchito Gil, las devociones a los santos diversos; las fotos, las imágenes, las reliquias, los relatos, que según los meses del año, muestran un panorama de creencias religiosas de los santiagueños. Cientos de fieles peregrinan, participan en las procesiones, agradecen, piden, homenajean, rinden culto, dejan ofrendas, flores y prenden velas, a sus Santos y las Vírgenes.

Es un momento en que las devociones, la fe y lo pagano se exterioriza, porque, para el resto del año están los pequeños altares o las fotografías en el hogar. Es el momento en que la religión católica, también hace sus apariciones transicionales con su Dios (de la religión terciaria).

Pero en esto hay que admitir que las devociones más fuertes están dirigidas a la Virgen y los Santos, como esa expresión de fe, ha estado siempre presente. Pero más allá de la creencia en Dios, los santiagueños (y los argentinos), tienden a adorar figuras espirituales, para así satisfacer su inquietud espiritual.

Parece ser que con Dios y su hijo, no alcanza, por lo menos no en este mundo, en esta realidad, en esta cotidianidad. La “Religiosidad Popular” y los Santos populares responden desde antaño a la imposibilidad de la Iglesia tradicional de “dar respuestas” a quienes buscan “soluciones urgentes “ en: salud, económica, sentimentales, protección; y a esa idea de llegar a Dios.

Es que, el “Santo Popular”, dialoga directamente con el fiel, es más cercano, más directo, no exige encrucijadas de ritos y liturgia, las solemnidades son mínimas, da respuestas rápidas a los requerimientos. El Santo Popular, dicen los fieles, no me juzga, no me castiga o me pone en penitencia, ni me habla o se relaciona desde el poder o la dominación, ni me hace temer a Dios, ni divulga rumores diabólicos, no me hace sentir desde visiones apocalípticas, del acercamiento del fin del mundo, ni me habla de la preparación para el reino milenario y de las recompensas de una nueva vida junto al Señor, marchando hacia la justicia divina, como si lo hace el culto cristiano y el cura de la Iglesia.

Las procesiones, los promesantes, el calor popular, son signos de los deseos “próximos”, afín a determinados sectores populares, similar si se quiere al cristianismo primitivo que los evangelios creen sostener era, después de todo, una religión de los oprimidos: el Reino era inminente y no prometía mucho para los ricos y poderosos.

Nos dice, José Luis Grosso, “…varias dimensiones en cada fiesta, que giran en torno de alguna fuente local de poder sagrado, simbolizada en el Santo, con sus historias, sus objetos, sus rituales, sus lugares anexos. Allí, lo “indio” reaparecía a cada paso, en fragmentos vinculantes a un pasado redivivo, cargados de hondo sentimiento y efervescencia de lo que brotaba un flujo invisible, embriagador, que reunía a los participantes en una intensa emoción” (1).

Cada fiesta es entonces, una mezcla de indios, devociones paganas, creencias supersticiosas. Lugares de peregrinación de un pueblo para curar enfermedades del cuerpo y del alma. Otros menos creyentes en estas prácticas, dirán que se mezclan las peores formas de panteísmo y espiritismo. La embriaguez y el consumo ritualizado del alcohol pasa a ser una normalidad, para otros es una virtud.

Los bombos (2) y su repiquetear acompañan ininterrumpidamente los desplazamientos (San Gil, San Esteban, Purísima de Tuama), la rítmica es simple, reiterativa, envolvente, de suspensión mándrica, concluirá Grosso, algarabía, efervescencia, alcohol y pirotecnia. “Como lo hacían los indios”, así acompañaban al Santo, dirán los devotos.

En estas fiestas y la larga procesión es un alejamiento de la Iglesia Católica, estas experiencias de “communitas india”, son las antípodas eclesiales del recorrido procesional. Los devotos sostienen luchas ritualizadas de apropiación, hay una mayor marca y límites que ellas les impone, encerrando las imágenes y controlando los circuitos, purificando las devociones de su “paganismo indígena” (tal como pastoralmente se lo denomina). La Iglesia Católica no deja de rondar y apropiarse del Santo, tratando de capitalizar devociones tan importantes y multitudinarias.

En este sentido, nos detendremos a interpretar desde la filosofía materialista de la religión a la fiesta más convocante de la religiosidad popular como lo es el “El Señor de los Milagros de Mailín”.

 

El Señor Forastero, desde la religión primaria

Este lugar de peregrinación en el pueblo de Mailín de Santiago del Estero, el objeto milagroso no es un muerto sino un árbol, un algarrobo centenario. Esta pues inserto en las prácticas de cultos panteístas indígena. Este mito del árbol milagroso ha sido también reinterpretado y metabolizado por la Iglesia (con más éxito que en el caso de la Difunta Correa).

La historia es la siguiente: unos campesinos recorriendo el monte santiagueño al anochecer, vieron una fuerte de luz que provenía del hueco de un árbol de algarrobo. Cuando se acercaron, temerosos, vieron que era un crucifijo de madera con un cristo clavado; al querer extraerlo para llevárselo al cura, no pudieron a pesar de sus esfuerzos. Entonces se dieron cuenta de que el Cristo deseaba quedarse en el árbol. Lo consideraron milagroso y lo llamaron “El Señor Forastero”.

Si analizamos el relato vemos que permite el pasaje la propiedad mágica del árbol, culto animista indígena, a la figura de Jesucristo (culto abstracto europeo cristiano) propiciando, por lo tanto, para la Iglesia el control de creencias religioso-terapéutico de las masas populares.

Se le asigna al crucifijo la propiedad de intensa luz, pues la “luz mala” todavía es características de los espíritus errantes en el medio rural. La nueva figura del culto y es el nombre que se le dio al Cristo: “El Señor Forastero” (es decir, alguien que no es del lugar).

Aunque se construyó una iglesia cerca y que para algún fin de semana del mes de mayo, se saca en procesión a la figura de Jesucristo, el ritual principal es el deshojamiento del algarrobo, pues los promesantes se llevan una ramita para preparar el té milagroso que cura los males del cuerpo y del alma, lo que configura la sobrevivencia del ancestral culto al árbol sagrado, que permanece vivo debajo de la cristiana occidental (colonizadora) reformulación del mito popular. Todo está inserto en una concepción de la realidad que tiene raíces mágicas arcaicas.

Ahora, esta relación de los campesinos y luego los promesantes y el árbol se podría encuadrar dentro de la religión primaria: aquella que se establece entre los seres humanos y los númenes animales. Se dirá que es un árbol y no ante un animal. Es aquí, donde está la clave crítica, en que subraya Gustavo Bueno (1996): las relaciones religiosas que se mantenga con sujetos personales no animales (ya sean humanos o vegetales) serán puramente fenoménicas, aparentes y habrá que reinterpretarlas como relaciones con animales.

Es el sentido verdadero de la religión natural que lleva a la religión primaria: “Porque la religión primaria no será según este concepto, algo así como una “concepción del mundo”, como una “preocupación por lo trascendente” o por el “más allá”, sino la esencialización (simbólica, poética) de un conjunto de conductas propias de los hombres en formación, respecto de los animales de su entorno…” (Bueno, G. 1996:257).

Los espíritus errantes, desde la luz del árbol, nos lleva a espiritismo, muy relacionado, todo caso, con el animismo, no sólo porque todo el mundo de los espíritus puros pueda considerarse como una evolución, por estilización de un animismo primitivo, sino, sobre todo, porque el animismo puede considerarse como sustancialmente idéntico a lo que llamamos espiritismo. (Bueno, 1996:360).

 

Por Hugo R. Manfredi

 

Notas:

° (1) Grosso, José L. “Indios Muertos, Negros Invisibles”. Encuentro Grupo Editor, serie Inter/Cultura, memoria y patrimonio. Facultad de Humanidades de Catamarca, 2008, pág. 135.

° (2) En la región mesopotámica, el bombo es hecho normalmente con madera de ceibo. En algunos lugares. Como Salavina, es hecho de cardón. El aro es casi siempre de quebracho blanco o de tala. Se selecciona una sección del tronco, se lo descorteza y se lo excava hasta dejarlo hueco. Se cosen dos parches a unos arillos que se coloca a presión en los aros. A su vez, se ajustan estos últimos a ambos extremos del cuerpo ahuecado (el cuerpo). Los parches pueden ser de cuero de vizcacha, de oveja o de cabra, o de panza de burro, depende de su diámetro (…) se tensa, se hace un orificio al cuerpo del bombo, por donde sale el sonido, expandiéndose (…) Se golpea con dos palillos: uno de ellos forrado con lana y cuero en un extremo, para apagar el golpe sobre el parche; el otro golpea en el aro o el “cuerpo” del bombo. (Gramajo de Martínez Moreno y Martínez Moreno, H. 1980: 85-86).

° La foto corresponde a http://www.santiagocultura.gob. ar/religiosidad.php

 

 

Bibliografía consultada

° Bueno, G. “El animal divino”.Edic. Pentalfa, Oviedo, 1996, reseñado en Catoblepas revista crítica del presente. Ver también en “Origen de la Religión en Santiago del Estero”, la bibliografía ampliada. En este mismo blog.

° Eleisegui, Patricio y otros. “Paganos. Antología de Santos Populares” (2013).

° Grosso, José L. “Indios Muertos, Negros Invisibles”. Encuentro Grupo Editor. Facultad de Humanidades de Catamarca.

° Moffatt, Alfredo. “Socioterapia para los sectores marginados”. Edit. Lumen Humanitas, 6 edic., Buenos Aires, 1997. Pág. 152-153.

° Observatorio de la Deuda Social Argentina de la UCA, encuesta “Los argentinos y la familia, Noviembre del 2014.

 

 

 

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Origen de la Religión en Santiago del Estero (Última parte)

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IV  El Paso a la Religión Terciaria

La plenitud de la religión terciaria se alcanza en el cristianismo (y el islamismo), su paso de la secundaria a la terciaria, se produciría hacia el segundo milenio a.n.e. (En la Edad de Hierro).

El paso a este tercer tipo de religiosidad hay que explicarlo a partir de diversos acontecimientos, principalmente el nacimiento de la ciencia y la filosofía (la actividad teológica terciaria es impensable al margen de la filosofía) y el desarrollo demográfico y político de las sociedades neolíticas que hará posible la confluencia de mitologías no siempre compatibles. Y es tal vez esa incompatibilidad la que subyace al principio de simplificación mitológico (cuyo límite será el monoteísmo) introducido por la religión terciaria frente al delirio secundario (12). En cuanto al cuerpo propio de la religión terciaria, hay que decir que se conservan en lo esencial las categorías propias de la religión secundaria (templo, sacerdote, liturgia, etc.), aunque rigurosamente rectificada.

Luego es posible subdividir las sociedades terciarias en dos grandes fases, la de la sociedad terciaria antigua (sociedades estatales, de estructura agrícola) y las sociedades terciarias (sociedades políticas estatales, de estructura preindustrial o industrial), en la cual es posible realizar una esquematización de la distribución de los valores de lo sagrado en el espacio antropológico en el que se mueven dichas sociedades del siguiente modo: en las sociedades antiguas, el primado de los valores de lo santo tiene lugar mediante la alianza de estos valores con los valores religiosos estrictos; en las sociedades modernas, en cambio, el primado e los valores de lo santo se emancipará (“el valor divino de lo humano”) y convivirá con el auge de los valores fetichistas.

En las sociedades antiguas, el primado de lo sagrado circular (con otros hombres) se manifiesta en el culto a los antepasados, a los difuntos y a los santos. Lo sagrado fetichista permanece sin duda, pero bajo el interdicto de la superstición cuando no reabsorbido por lo numinoso (como ocurre con el cuerpo de Cristo). En cambio, el imaginario-numinoso seguirá manteniendo su prestigio cada vez más lejano, aunque en la religión positiva lo numinoso estricto se presentará en las formas de los ángeles y de los arcángeles (bien distinguidos de los santos), representados plásticamente en una imaginería sagrada muy ambigua (con indudables reminiscencias zoomórficas, como las alas de los ángeles).

Pero en la sociedad moderna, la sociedad industrial que determina un incremento imprevisto de una cultura extrasomática que llega a inundar el eje radial (con las cosas) del espacio antropológico, lo numinoso divino se alejará cada vez más; la Naturaleza, de la filosofía mecanicista alejará a Dios más allá del Mundo. Los valores sagrados de orden político y social, que son valores emparentados como “carismas” con lo santo, pasarán al primer plano de la escena.

En ese sentido, cuando el español ingresó al actual territorio santiagueño a mediados del siglo XVI, lo hace con valores de lo sagrado de las sociedades antiguas, con su “Dios Terciario”; que antes de ser universal, fue un dios de tribus y sociedades específicas. Los valores sagrados fetichistas experimentarán un incremento asombroso. Con ese mismo Dios, venían de expulsar a los moros del sur de España. Este conquistador español llegó junto al sacerdote, esto parece no ser casualidad, ya que para dominar a un pueblo debía someter no solo al cuerpo sino también su mente. Los soldados doblegaron al nativo con la espada su cuerpo, y con la cruz su mente. Los sacerdotes les traían un Cristo crucificado que inducía a la cultura de la culpa, el pecado, el terror al infierno y a la muerte. Les enseñaban que todos eran culpables. Trajeron al Jesús que nos mira con sus ojos doloridos y reprobantes desde su martirio de la Cruz.

Era un cristianismo y el símbolo de la cruz, igual a la culpa y la violencia. No llegó a Santiago del Estero el “Jesús del Evangelio”, el inventor de la ética del amor, no del miedo y la culpa (13).

 

Comienzos de la Iglesia santiagueña (Siglo XVI)

El historiador Jaimes Freyre ha escrito, refiriéndose a la disposición de Francisco de Aguirre, de enviar a Lima a los precursores de la evangelización del Tucumán, Padre Gaspar de Carvajal y Alonso Trueno, el estado de ánimo en que quedaron los habitantes de la ciudad capital de Santiago del Estero: “Es increíble la amargura en que dejó la partida (de dichos padres) a los conquistadores. Sobrellevaban con entereza todas las penalidades, todos los peligros, todos los desencantos que les ofrecía la pobreza de la tierra; pero no podían resignarse, a la falta de auxilios espirituales (…) Sólo el conocimiento de la acentuada fe de los soldados castellanos de la época puede explicar el profundo desaliento que se apoderó de ellos (…) En tal situación, próximo quizás el abandono de la provincia, algunos capitanes valerosos, resolvieron ir a buscar sacerdotes (…) Era la empresa heroica, distancias larguísimas, tierras fragosas, altas cordilleras nevadas y el país poblados de bárbaros…” Y a fe lo consiguieron, trayendo al Pbro. Juan Cedrón, dejando interesados a los Mercedarios, para que enviasen religiosos al Tucumán. La venida del Pbro. Cedrón, dice el testigo Juan García, hizo que los vecinos “se aquietaran y sosegaran”.

Los precursores de la evangelización santiagueña, en los primeros momentos de la conquista, citaremos además de los dominicos Carvajal y Trueno, junto con Cedrón, tuvieron su parte los Mercedarios Cervantes y Valderrama y el clérigo Juan Rojo; más tarde vinieron otros mercedarios enviados por el provincial de Cuzco, quedando el recuerdo piadoso del fray Alonso de Santa María. Vendrían después los Pbros. Francisco de Hidalgo y Juan Martínez. Ya por entonces Francisco de Villagra gestiona la venida de los Padres Franciscanos, que en 1567, son obsequiados por Bartolomé Mansilla con un solar, donde los seráficos padres Juan de Santa María y Juan de Rivadeneyra, ya en el Tucumán, desarrollarán su evangélica misión.

La Diócesis Santiagueña: “Habiendo obispo que la gobierne habrá número de sacerdotes y se servirá mejor el culto divino…”, así se expresaba el Deán y Cabildo de Santiago, para propiciar la creación de la diócesis del Tucumán. Felipe II será el rey que por Cédula Real de 1568, pedirá al Papa la creación y provisión de la nueva sede episcopal, la primera en el actual territorio argentino. Será San Pio V, quien erigirá la Diócesis y su primer obispo fray Francisco de Victoria, domínico por defección de otros candidatos presentados anteriormente. Cupo al Papa Gregorio XIII, designar a este discutido primer obispo residencial de Santiago del Estero. Memoria singular de este obispo se tendrá siempre entre nosotros, por haber sido el introductor de la Compañía de Jesús en nuestra provincia.

Sin duda esto marca un hito en la llamada evangelización y civilización de nuestra tierra entre los años 1585 y 1587 en que se produce el acontecimiento de la “entrada” de los Jesuitas al Tucumán. Bases sólidas de este fundamental acontecimiento religioso y social, fueron los padres Francisco de Angulo y Alonso de Bárzana venidos del Perú y que junto a los enviados desde Brasil, plantaron el árbol de la Compañía en territorio de Juries, Diaguitas, Tonocotés y demás “repúúblicas” de indígenas del norte argentino. Más adelante, 1593, vendrá otra expedición de los hijos de San Ignacio, entre lo que se destacará el padre Juan Romero.

El propósito de cumplir lo expresado por las Ordenanzas 32 y 33 de Poblaciones mandadas por Felipe II: “El fin principal que mueve a hacer nuevos descubrimientos es la predicación y dilatación de la Santa Fe Católica y que los indios sean enseñados y vivan en paz y policía”, en este sentido tuvo a Alonso de Bárzana un destacado  misionero. Residió por más de veinte años en nuestra provincia, entre los “matarás”, tuvo una intensa tarea, lo mismo en el chaco-santiagueño y otras regiones. Junto con San Francisco Solano, fueron los apóstoles beneméritos de la sociedad, según los estudiosos de la iglesia santiagueña.(14)

Esta somera reseña, de lo que fue los comienzos de la iglesia santiagueña, esta regada de un caudal positivo y porque no también negativo. Desde el discutido obispo Francisco de Victoria, hasta los grandes exponentes del clero secular y regular. Y que seguramente profundizaremos más adelante pero con otros títulos.

 

V  A modo de consideraciones finales

Hicimos un recorrido temporo-espacial de las etapas religiosas y su evolución en nuestra provincia;  lo que corresponde a la “religión primaria” (o religión nuclear de los númenes reales), a la “religión secundaria” (o religión de los dioses y de los hombres divinizados) y la “religión terciaria” (o etapa de la religión monoteísta).

Desde el punto de vista de la distribución de los valores de lo sagrado, las sociedades primarias precerámicas son sociedades eminentemente religiosas, y no porque en ellas no brillen los valores sagrados fetichistas, sino porque los más representativos compactos valores de lo sagrado serán ahora los valores religiosos (numinosos).

Las sociedades secundarias representarían el ascenso de los valores sagrados del fetichismo, y, con él, de la hechicería y la magia. En las sociedades terciarias, en cambio, los valores de lo santo (mezclados con el culto a los héroes y a los semidioses) serían los más representativos, sin perjuicio del gran paso que puedan conservar los otros valores de lo sagrado.

Los valores de lo santo tenderán a avanzar hacia el primer plano del espacio antropológico. La exaltación del hombre al primer lugar de la naturaleza  (exaltación que culmina con el cristianismo) explica también la gran probabilidad de la hegemonía de los valores de lo santo, en el conjunto de los valores de lo sagrado. De hecho, el culto a los santos (como algo distinto al culto a los animales, a los héroes y por supuesto a los dioses), encontrará su esplendor en esta época terciaria, y esto es, a partir de la llegada de los españoles.

 

Por Hugo R. Manfredi

 

Notas:

° (12)Desde el punto de vista de la religión primaria, la religiosidad terciaria supone la impiedad por excelencia, toda vez que el animal no sólo es despojado de sus atributos numinosos, sino que acaba por ser convertido en un objeto impersonal de la naturaleza, tal como sucede en la doctrina del “automatismo de las bestias”, característica de la tradición cristiana. Pero impiedad también desde las coordenadas de la propia religión terciaria, en la medida en que con ella se prepara el advenimiento del “dios de los filósofos”, el advenimiento del deísmo y, en el límite, del ateísmo.

° (13) Sugerimos ver en este blog. “La rivalidad de los dioses” y “El cielo de los españoles”.

° (14) De la Vega, Alfonso. “La Iglesia Santiagueña”, Número aniversario 70° del diario El Liberal, 8 de noviembre de 1968. Pág. 33-35.

°Numen (núcleo de la religión)

El contenido fenomenológico que seleccionamos, del depósito inmenso constituido por el material religioso, para desempeñar el papel de núcleo de la religión, es aquello que se designa por medio de la palabra latina numen. Los númenes, y lo numinoso de los númenes son categorías específicas de la vida religiosa. Esto significa que todo aquello que pueda considerarse como dado dentro del marco de las relaciones entre los hombres y los númenes (así como en el marco de las relaciones recíprocas de los númenes con los hombres) ha de llevar el sello de la religiosidad. No queremos decir que todo lo que llamamos “religión” deba reducirse al trato inmediato con los númenes. Incluso hay fases o aspectos dados en el curso de la religión en los cuales el numen pasa a un segundo plano, incluso se desvanece [363]. {AD2 152 / → AD2 107-114}

 

Bibliografía consultada:

° Bueno, Gustavo “La religión en la evolución humana”. Conferencia pronunciada en Madrid el 8/3/2001, en el Auditorio del Centro Cultural Conde Duque, dentro del ciclo “La tercera cultura”, organizado por la Fundación Santander Centro Hispano, publicado en Ciencia y Sociedad, Edic. Nobel 2001, pág. 61-105.

° Bueno, Gustavo “Reliquias y Relatos: construcción de Historia fenoménica”. El Basilistico, 1° época, n°1, 1978, pág. 5-16.

° Camprubí Bueno, Lino “Herzog en Chauvet: la cueva de los dioses olvidados”. En Catoblepas revista crítica del presente.

° De Lucía, Daniel Omar. “Iglesia, Estado y secularización en la Argentina (1800-1890).  En Catoblepas revista crítica del presente.

° Diamond, Jared. “Armas, gérmenes y acero” Edic. DeBolsillo, Barcelona, 2007. En el Catoblepas, número 87, mayo 2009, pág 9. Reseñado por Iván Vélez.

° Fernández Tresguerres, Alfonso “Dios en la filosofía de Gustavo Bueno”. En Catoblepas revista crítica del presente. También en “Dios en el pensamiento hispano del siglo XX”, Edic. Sígueme, Salamanca 2002, págs. 291-331.

° Fernández Tresguerres “Sobre la verdad de la religión”. En Catoblepas revista crítica del presente.

° Fernández Tresguerres “Espacio antropológico y númenes primarios” Respuesta a David Alvargonzález. En Catoblepas revista critica del presente.

° Gramajo de Martínez Moreno, A. y Martínez Moreno, H. “El arte rupestre del territorio santiagueño”. Separata del libro 90° Aniversario El Liberal, 1988.

° Piñero Sáenz, Antonio “Origen de la religión”. En Catoblepas revista critica del presente.

° Recortes periodísticos del diario El Liberal.

° Revista trazos de la Universidad Católica de Santiago del Estero

 

Origen de la Religión en Santiago del Estero (Segunda parte)

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II El Arte Rupestre del territorio santiagueño (2)

En este acápite expondremos de modo sintético los componentes estilos, origen y localización del arte rupestre santiagueño. Partimos del concepto a la que arriban los especialistas, que afirman que se trata de “las manifestaciones plásticas efectuadas por el hombre sobre superficie rocosa, siendo éstas una forma simbólica de expresar ideas, vivencias, surgidas de la esfera mágico- religiosa”. Estas expresiones rupestres se presentan como petroglifos (grabados) y pictografías (pinturas). Localizados la mayoría de estos en las zonas serranas (sud-oeste de la provincia), de Sumampa y Ambargasta y en menor medida en las sierras de Guasayán. Todas ellas localizados en las laderas y el interior de las quebradas.

Según J. Schobinger, estas zonas también son llamadas “áreas intermedias o marginales”, con culturas de escaso desarrollo dentro del nivel alfarero, al momento de la conquista española.

El ordenamiento de los motivos, siguen la tabla clasificatoria de C. Gradín, distinguiendo 18 agrupamientos de signos, comprendidos en abstractos (46,5%) y representativos (53,5). Los petroglifos en mayor porcentaje se encuadran dentro del estilo de “pisadas” (felinos, de aves o tridígitos y de guanacos). Seguidos de círculos, los curvilíneos de cuerpo lleno, los círculos con apéndices, los espiralados, ornitomorfos y zoomorfos, antromorfos, etc. Según Gradín, el estilo de pisadas que correspondería al noroeste, tendría una edad de por lo menos 500 años d.C., como un lejano reflejo del gran arte escultórico de la cultura Chavín y otros complejos arcaicos de los Andes Centrales e implica una dispersión de los grabados de pisadas en sentido norte-sur a lo largo de la cordillera.

Las diversas manifestaciones, del estilo de pisadas vinculándonos a una misma tradición de arte rupestre y fechados entre unos 1.200 y 1.300 a.C., siendo sus autores cazadores-recolectores.

La autora, ensaya una explicación, de probable significación de estas manifestaciones rupestres, indicando, “…aquellos hombres persiguieron una finalidad relacionada con la obtención de algo para su vida práctica o para su expresión cultica (…) los grabados y pinturas nos permite entrever el mundo anímico del indígena, sus costumbres, su economía, sus expresiones artísticas, etc. Y hasta la vinculación que tuvo con el medio ambiente que lo rodeaba”. (3)

En estas expresiones y estilos, se dan una profunda e intensa mezcla cultural, posibilitada por la ubicación geográfica de zona de tránsito y convergencia.

III Cronología y fases de la Religión Primaria y Secundaria

Teniendo en cuenta el cuadro cronológico de la cultura prehispánica de Santiago del Estero, existen ya testimonio, en Miguecho (Dpto. Ojo de Agua), de una industria lítica de morfología primitiva tipo “Ampajango” (Gomez, R., 1975). Se comprobó que ya en la era cristiana, grupos de otras regiones llegaron y se instalaron por las sierras bajas de la provincia, dejándonos los grabados como testimonios de ese asentamiento y de las posibilidades de su medio ambiente. Esto habría acontecido probablemente entre los siglos V o VI, épocas en que desprendimientos de una “capa de población antigua andinizada ya extendida”, según Canal Frau (1953), por las regiones occidentales del centro del país. Esta suposición permite sostener que fueron pueblos de actividades cazadora-recolectoras y que sus influencias llegaron a nuestra zona serrana.

Los avances espaciales y temporales, de los diferentes grupos andinos y de otros grupos que ya ocupaban la llanura boscosa a orillas de los dos grandes ríos (Dulce y Salado), permitieron “prestamos culturales” y transculturaciones. Dicho rasgo significaría un contacto y aporte de la “tradición de llanura”, muy particularmente con la entidad cultural denominada “Sunchituyoj”, del período agroalfarero medio, que inició su desarrollo en el actual territorio santiagueño por el siglo VIII, según Lorandi, A. (4).

Esta etapa que constituye más del 90% de la historia santiagueña está caracterizada por la integración de los pueblos recolectores, pescadores y cazadores a la naturaleza (5).

La mezcla cultural y los condicionamientos de la naturaleza, nos advierte que entre las representaciones abstractas, de estilo de pisada, y de estilos representativos: estilo-biomorfos (ornitomorfos, zoomorfos, antropomorfos-mascariforme), subyacen elementos de pueblos cazadores, recolectores y de facies culturales agroalfareras tempranas y comienzo del medio; entre la figura animal más común y sobresaliente por la variedad de estilos, es la imagen “ornito-antropomórfica”, llamada “deidad plañidera” por los hermanos Wagner, este diseño de esta ave humanizada o de figura humana señala una metamorfosis; es el comienzo de la fase primaria de la religión en el período precerámico y una fase secundaria de la religión a partir del período agroalfarero.

Esto es, cuando los pueblos cazadores-recolectores se abrió paso a la domesticación de algunos animales, esta transferencia de la divinidad animal hacia los hombres por “inversión” (de la relación animales y hombres) se generalizó y se acompañó de otro paso de género por “expansión” (por ejemplo, de las cuevas, interior de las quebradas a la bóveda celeste).

Esta fase primaria de las religiones, en las que éstas conservaban la referencia real que fundaba su verdad en mucho más que una alucinación, daba paso a la fase secundaria en la que el mundo se poblaba de seres mitológicos y dioses antropomórficos de poderes desmesurados.

Esta organización de la existencia de estos pueblos estaba marcada entre otras cosas por dominación etológica de los animales por parte de los hombres, es decir, desde contextos preestatales, de un cuasi aislamiento tribal, hasta bien entrado el segundo milenio de nuestra era.

Durante ese largo período de religiosidad natural (6) los animales seguramente se presentaban a los ojos de los hombres como seres poderosos y extraños, seres entre lo que es preciso convivir y sobrevivir, y de los que se depende en tanto que ellos son una de las fuentes principales de alimentación. En ese contexto no resulta difícil conjeturar la amplia variedad de emociones y sentimientos que debió suscitar el animal: dependencia sí, pero también miedo, amor, odio, recelo, admiración y asombro. Y que al tiempo de la constitución paulatina del hombre en hombre, una “segregación” o “extrañamiento” cada vez mayor de los animales, que continúan siendo vistos, no obstantes como “centros de inteligencia y voluntad”, no como simples elementos impersonales. Y son seguramente esa dependencia y extrañamiento los que explican el establecimiento de la religión primaria. Para que se rompa esa situación inicial, es decir, que se des-componga, se des-estructura, de ge-nere y se re-estructure, re-genera a otra nivel, mediante procesos de anamorfosis, conduzca al núcleo de la religión. En la religión natural el animal aún no es un “numen” ni la relación con él es estrictamente religiosa, de ahí únicamente si algún acontecimiento acaba por romper (por des-componer) ese estado de cosas, cabe pensar que pueda producirse el proceso de numinización, cuando la antigua relación se establezca (se recomponga) en otros término que ahora si serán propiamente religiosos. Ese es el origen de la religión primaria.

Esa ruptura entendemos, que tiene que ver con los cambios que se van produciendo en el propio hombre, sino lo que le pasa a este cazador-recolector con la sucesión del período de inundación/sequía (7), por lo tanto con los cambios en la caza, y con motivo de las sequías, a la posibilidad de negociación y redefinición de los territorios, a la disponibilidad y concentración de recursos y su mayor o menor predictibilidad(8), lo que hace que desaparezcan completamente las referencias animales empíricas. En este contexto, el animal, que nunca ha dejado de ser visto como una fuente de alimentación (el proceso del que hablamos no nos sitúa en ningún plano espiritual), comienza a ser percibido desde la perspectiva de la esencia universal, de los arquetipos (asociado tal vez al nombre y a la representación pictórica). Esa referencia a los animales concretos desde la perspectiva de las esencias, que tiene el sentido de continuar su reproducción simbólica (el animal no puede desaparecer del todo mientras poseamos su esencia, su símbolo, su arquetipo), es lo que nos introduce de lleno en el contexto de la religión primaria.

La formación de esa esencia simbólica que tal vez comenzó por hallarse asociado a algún elemento corpóreo del animal mismo (como pieles o huesos), para luego estarlo a su representación pictórica, desemboca, finalmente en construcciones mitológicas y fantásticas en las que se combinan figuras zoomorfas y antropomorfas, como se refleja en la tabla clasificatoria de Gradin, de los motivos y agrupamiento a partir del ítem 104-105. Dando así paso a las religiones secundarias, cuya falsedad (falsedad porque los dioses no existen y los númenes animales sí) puede, en consecuencia, considerarse anunciada en las primarias. Entonces, la religión primaria es aquella donde propiamente hay que colocar la verdad de la religión, en la medida en que consiste en la relación del hombre con los númenes animales, pero una relación no alucinatoria o falsa, sino verdadera, en tanto que tales númenes tienen una existencia real (9).

El paso a la religión secundaria (que en otras partes del mundo sería la forma de religiosidad del Neolítico y del Bronce con una duración aproximada de unos 10.000 años, desde el 12.000 al segundo milenio a.n.e.), en el actual territorio santiagueño lo ubicaríamos a partir del año 1300 d.C., significó el comienzo de la alteración de los ecosistemas, que es la revolución de la producción de alimentos, y que se inició a partir de la producción agrícola y la domesticación de animales a orillas de nuestros principales ríos. Aquí, observamos un dominio de las cadenas tróficas y el almacenamiento de energía metabólica. Es en donde los pueblos agroalfareros, ya comienzan a tener una dieta equilibrada (10).

Es la domesticación de animales supondrá un cambio muy significativo en sus relaciones con el hombre, quien, más que como subordinado a ellos, aparece como su dominador (él es el que cuida, alimenta, controla su reproducción, etc.). La consecuencia es que, la numinosidad pasará ahora a la figura humana, dando así lugar a la religión de los dioses antropomorfos, que, sin embargo, permanecen asociados a los animales y reciben su numinosidad por contagio de estos: el dios será a veces el “señor de los animales”, o bien estos son su símbolo, su representación, su reencarnación.

En este sentido, Jared Diamond, narra un episodio crucial, el de la extinción de la macrofauna y es el consiguiente acercamiento por parte del hombre a animales de una escala más proporcionada con la suya. Este “ajuste de escala” entre el hombre y los animales que le rodeaban, nos pondría en relación con el surgimiento de las religiones secundarias y el zoomorfismo de las deidades de este período.

En estas extinciones de la fauna donde Diamond, fija el comienzo de las divergencias, en la que los progresos tecnológicos y sociales se refieren, entre grupos humanos.

Esta transformación nos introduce de lleno en pleno delirio religioso, característico de la religión secundaria, que habría de ser calificada así de religión falsa, religión de falsos dioses, por contraposición a la verdad de la religión primaria (11).

 

Por Hugo R. Manfredi

 

Notas:

° (2) Gramajo de Martínez Moreno, A. y Martínez Moreno, H. “El arte rupestre del territorio santiagueño”. Separata del libro 90° Aniversario del diario El Liberal, 1988.

(3) Gramajo de Martínez Moreno, A. Op cit., pág.72.

(4) Gramajo de Martínez Moreno, A. Op cit.

(5) Manfredi, Hugo R. “Historia ambiental de Santiago del Estero. De las culturas aborígenes a la crisis ambiental actual”. En este mismo blog.

(6) No podemos partir de la religión como algo ya dado, ni tampoco pensar que su introducción se produce ex abrupto. Pues bien, esa generación y preparación de la misma es lo que en “El animal divino” se halla asociado al concepto de religión natural, que puede verse vista como el género radical o raíz genérica de donde surge el núcleo de la esencia de la religión, como género generador, en definitiva, de la religión misma. Este período de la religión natural se extendería a lo largo del Paleolítico Inferior, a partir de la utilización del fuego por el hombre erectus, y comprendería unos 600.000 años. Desde luego, no se trata propiamente de una religión positiva, como tampoco el hombre es todavía hombre, según los criterios de la Antropología filosófica. Estamos más bien ante una protorreligión y ante un protohombre, pero, sin duda, en esos larguísimos años de religiosidad natural han debido ir configurándose ciertos patrones de conducta humana (y ello tanto en el modo de relacionarse el hombre con los animales como en lo que tales pautas de comportamiento tienen de distintivo, de transgenérico, respecto a la conducta etológica-genérica) que serán decisivos para la religiosidad posterior, y para el proceso mismo de constitución de hombre en hombre (resulta muy sugestivo, por ejemplo, interpretar, como hace G. Bueno, las tres virtudes teologales, Fe, Esperanza y Caridad, prefiguradas en el comportamiento del hombre cazador). En especial, tiene que haber una disociación entre el eje circular y angular, una autocomprensión del hombre como distinto del animal, lo que implica un distanciamiento de éste; y tiene que haberse dado, en buena medida, tal disociación porque únicamente supuesto ese alejamiento es posible la religión (la relación religiosa exige distanciamiento y asimetría entre el hombre y sus númenes y sus dioses), y es posible, también la constitución hombre en hombre. Este es el motivo porque el que la religión puede ser tomada como uno de los criterios más firmes para marcar el paso del protohombre a hombre.

Por eso, en la constitución de la religión primaria se convierten en el proceso mediante el que los animales que rodean al hombre primitivo se convierten en númenes, es esencial el factor lingüístico que permite la cristalización de una mitología (de la que acaso fuesen un importante complemento las figuras pintadas en las cavernas).

(7) Sugerimos ver en este blog “Historias y problemas ambientales de Santiago del Estero”.

(8) Sugerimos ver en este blog “El Territorio Prehispánico”.

(9) Por lo que respecta a los fenómenos religiosos que cabe detectar ligados por nexos esenciales al núcleo de la religión en esta primera fase de su curso evolutivo (fenómenos que en cada una de las etapas del desarrollo de las formas de religiosidad constituirán el cuerpo de la religión). Cabe señalar el concepto de “lugar sagrado” (“santuario” en el que reside el numen o su símbolo); también la existencia de protoespecialistas religiosos (tales como brujos, hechiceros o chamanes), así como diversas ceremonias relacionadas con el culto y diversas normas de conducta (como tabúes, por ejemplo).

(10) Sugerimos ver en este blog “Historia ambiental de Santiago del Estero: el comienzo de la alteración de los ecosistemas santiagueños”.

(11) Por lo hace al cuerpo de la religión secundaria habría que señalar el surgimiento de importantes categorías religiosas: templo, sacerdote, liturgias y dogmáticas plenamente religiosas, así como la progresiva influencia de la casta sacerdotal en el conjunto de la vida familiar, social, política, económica y cultural.

Origen de la Religión en Santiago del Estero (Primera parte)

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Introducción. Planteamiento

Partimos de la idea que la religión (o las religiones) surgen en un proceso histórico y dialéctico que se inicia con el culto a los animales (Gustavo Bueno, 1985). Mientras que para otros nacen mediante la introspección y las preguntas que asaltaron al hombre primitivo ante el vasto mundo que le rodeaba buscando la trascendencia.

La idea principal de este ensayo, es a partir de la adhesión a los postulados de Gustavo Bueno (Teoría Materialista de la Religión), donde la ontogénesis de la vida religiosa del hombre  comenzó precisamente a raíz del trato con los animales (con cierto tipo de animales), en el paleolítico. Estos animales representaron para el hombre paleolítico, y lo encarnaban realmente el papel de númenes, es decir, de entidades que, sin ser humanos, eran sin embargo centro de voluntad y de entendimiento, entidades a las que había que engañar, rogar, obedecer o matar.

Estos “númenes” corresponden a las figuras representadas en las cuevas, interior de quebradas y paredones. Esta fase primaria de la religión, del hombre –cazador, se acaba con la domesticación de los animales. Las figuras de animales representadas en la bóveda de las cuevas se proyectan ahora en la bóveda celeste: es la fase de la religión secundaria, religión de los dioses, religión mitológica. Es en este momento, que el hombre hizo a sus dioses a imagen y semejanza de los animales, no a imagen y semejanza del hombre como decía Feuerbach. La fase de la religión mitológica es una fase de transición esencialmente falsa, un delirio de la imaginación que se irá descomponiendo lentamente ante la crítica racional de las llamadas “religiones  superiores”, esto es, la fase terciaria o metafísica, en donde los dioses animales son sustituidos por dioses antropomorfos y eminentemente, por un Dios único e incorpóreo.

En este sentido, la provincia de Santiago del Estero en su dilatado territorio ofrece al estudioso innumerables vestigios de restos culturales de valor, desde los primeros grupos humanos que la transitaron, luego los pueblos prehispánicos y, también, de los primeros tiempos de la conquista. Y que, los sitios arqueológicos con arte rupestre con sus expresiones y estilos nos revelan a nuestro entender, fases primarias, secundarias de vida religiosa.

Para ofrecer un conjunto ordenado y lo más sintético posible, escogeré obras bases reconocidas como ser: “El arte rupestre del territorio santiagueño”, de la Dra. Amalia J. Gramajo de Martínez Moreno; “El animal divino” del profesor Gustavo Bueno y a través de ello con toda la potencia argumentativa (del sistema filosófico), que en la esfera del análisis ontológico de la religión, nos conduce a las ideas básicas de que el numen es el núcleo de toda religión y que los númenes originales no podrían ser otra cosa que animales, además en este sentido se tendrá en cuenta a los colegas y discípulos de la Escuela de Oviedo que trataron tan seriamente (y tratan) la complejidad del tema de religión y religaciones haciendo referencia a la voluptuosa obra del profesor Bueno y que son publicadas en Catoblepas, revista crítica del presente; bibliografía de reconocidos estudiosos en el tema de religión o religaciones. También se hará referencia bibliográfica a artículos que se pueden consultar en este mismo blog, como ser: “Historia ambiental de Santiago del Estero”. Para que, de esta manera el lector pueda adquirir una base teórica, aunque sea de segunda mano en la que encajarán diversos datos y elementos de discusión, que sin duda surgirán a lo largo del escrito.

 

I Origen de la Religión (1)

Partiendo de que, el estudio de la religión en un marco académico, no teológico, es un fenómeno moderno. Tiene raíces en la Ilustración, el desarrollo de las ciencias físicas y culturales y el descubrimiento de otras culturas. Nació dentro de un espíritu de curiosidad intelectual que permitió a los eruditos estudiar la religión desde el punto de vista de un observador, punto de vista que no era necesariamente religioso ni antirreligioso. La meta fue describir, comparar y explicar la historia y evolución, su diversidad y su persistencia en todas las culturas.

Este empeño en su momento nuevo en explicar la religión ayudó también a consolidar disciplinas tales como la antropología y la sociología. Con excepción de la llamada fenomenología de la religión, este interés por la religión impulsó también la búsqueda de nuevas teorías sobre la religión.

Como decimos, la investigación del origen de la religión desde el punto de visto científico comienza en el siglo XIX en el marco de estudios antropológicos centrados sobre todo en cuestiones de orígenes y evolución. Augusto Comte, fundador del positivismo, toma datos de la antropología para apoyar su teoría del origen de la religión. Ésta nace, según Comte, del “fetichismo”. Éste se entiende como veneración de los objetos de la naturaleza, sobre todo de los astros celestes. El desarrollo de la sociedad lleva del puro fetichismo al politeísmo y luego, necesariamente, por reflexión colectiva, al monoteísmo.

Herbert Spencer, por su parte, para explicar la religión recurre igualmente a las creencias humanas en las fuerza de la naturaleza (el “mana”) y sobre todo en la tendencia a la veneración de los antepasados: personajes ya difuntos que en vida fueron objeto de respeto extraordinario, de gran influencia, que más tarde son elevados de modo espontáneo a la categoría de “ser superior” (que sigue actuando en la vida de los vivos tras su muerte) y más tarde en Dios. Spencer repite en lo esencial la teoría de Evémero de Mesenia (s. IV a.C.) para quien los dioses y la religión habían surgido como el proceso de la divinización espontánea en pro de la humanidad de grandes personajes de la antigüedad, que se personifican sobre todo en los astros.

El planteamiento antropológico llega a su culmen con la obra de J.G. Frazer de la que trataremos más adelante. Considerando a la religión como un indicador universal humano de la “unidad psíquica” de la humanidad, teóricos como Edward Tylor y James Frazer argumentaron que la manifiesta diversidad de religiones reflejaba etapas de evolución que la religión humana en su conjunto había seguido en su desarrollo. Se propusieron secuencias tripartitas: magia, religión y ciencia; animismo (creencia en almas, seres espirituales), politeísmo y monoteísmo. Aunque estas secuencias culminan de forma etnocéntrica en la civilización cristiana europea, los evolucionistas sentaron las bases para estudios científicos ulteriores al identificar coincidencias interculturales en las creencias y prácticas religiosas.

La cuestión del origen de la religión junto a la de su función se planteó de una doble manera: ¿Por qué y cómo se origina la religión? El “porqué” se refiere al origen recurrente de la religión. Este origen se formula generalmente como una necesidad del ser humano que la religión viene continuamente a satisfacer. La necesidad puede ser de algo  -por ejemplo, eliminación del miedo a la muerte, o petición de salud, seguridad, justicia, de pervivencia por siempre-. Puede provenir del individuo o de la sociedad. La cuestión del porqué no asume que la religión sea la única forma posible de satisfacer la necesidad; afirma solamente que cuando surge la religión, surge en respuesta a una necesidad.

El “cómo “se refiere al origen inicial de la religión. La respuesta es histórica. La cuestión del cómo no indaga qué es lo que provoca que la religión surja cuando lo hace, sino qué es lo que provocó que la religión surgiera la primera vez que lo hizo.

Se dice a menudo que los teórico clásicos de la religión están más interesados en el origen de la religión  -aunque también en la verdad de ésta-, y que los estudiosos contemporáneos muestran más interés por la “función” de la religión, aunque también por el significado de ésta. Esta caracterización es un tanto simplista. Los teóricos contemporáneos siguen interesados como sus colegas clásicos en el origen recurrente de la religión, es decir, en el porqué. De hecho, se considera invariablemente que la función de la religión es la satisfacción de la necesidad que da origen a la religión: el “porqué” de la función y el “cómo” del origen es el mismo. Por ejemplo: afirmar que la religión surge para satisfacer una necesidad en el hombre primitivo de asegurarse el alimento con la ayuda de fuerzas superiores es afirmar también que la religión tiene la función de satisfacer esa necesidad de alimentarse. Incluso el significado de la religión está ligado al porqué de su origen.

La diferencia entre los primeros teóricos de la religión y los actuales es que éstos han abandonado en gran medida, aunque no de manera uniforme, la pregunta por el origen histórico –el cómo- de la religión. Se ha abandonado la pregunta no porque se haya encontrado la respuesta sino porque ésta nunca se encontrará: son escasos los testimonios que quedan del descubrimiento de la religión. No es que los primeros estudiosos situaran el origen más tarde que los actuales y por ello tuvieran esperanzas de poder descubrir testimonios históricos. Lo típico de los primeros eruditos era considerar la religión tan antigua como la humanidad. Los estudiosos antiguos especulaban libremente; los contemporáneos son más cautos.

Por razones de espacio no se desarrollará los hitos más significativos de la explicación del origen de la religión, como ser: a) El planteamiento intelectualista/racionalista de Tylor (18832-1917). b) El planteamiento antropológico de James Frazer (1854-1941). c) El planteamiento sociológico de Emile Durkheim (1858-1917), Lucien Lévy Bruhl, Max Weber, Clifford Geertz. d) El planteamiento psicológico de Sigmund Freud (1856-1939) o de los estudios y orientaciones actuales que apenas o no tocan el origen concreto de la religión como ser: la teoría funcionalista, fenomenológica e histórica, la estructuralista. Esto no significará que esta tarea sintética de esta exposición hagamos referencia a algunos de ellas.

 

Por Hugo R. Manfredi

 

Notas

°(1) Piñero Sáenz, Antonio. “Origen de la religión”. 40 Congreso de Filósofos Jóvenes (Sevilla, 2033). En Catoblepas, revista crítica del presente.

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Fuente: Revista Trazos, Universidad Católica de Santiago del Estero

 

Los problemas y las controversias de la Memoria Histórica

 

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Pienso como Renzo de Felice, que el revisionismo o es una técnica inherente al oficio del historiador o no es nada. Los textos se juzgan desde una clara y nítida tabla de valores, estableciendo un diálogo con las ideas que defendidas por distintos autores, desentrañan su esencia en sucesivas operaciones de inducción y deducción; y llegan a unas conclusiones.

No se puede escribir desde una “historia democrática y antidemocrática”, sería mejor distinguir entre la buena o mala historiografía, desde donde algunos están instalados, y escriben.

Pero ya sabemos, que escribir desde la supuesta neutralidad al poder político de turno, es harto difícil. En las controversias del tipo historiográfico surgen de inmediato al aproximarse la conmemoración de una determinada fecha, el control ideológico de la investigación histórica, se activa. Y está claro que las formas de representación pública del pasado no  dejan de provocar las controversias en los lugares donde se reflexiona el pasado reciente.

Controversias que socavan la esperanza de que colectivamente se puedan acordar las “lecciones del pasado”. Dictaduras, genocidios, complicidades y olvidos (de la mala historiografía), son lecciones que educan a los ignorantes, despabilan a los distraídos, recuerdan a los cómplices (ahora disfrazados de defensores de los Derechos Humanos), y condenan una vez más a los culpables de lo que fue el “Terrorismo de Estado”.

Controversias que aún no sensibilizan ni reconcilian lo que fue (y es) la discriminación, la intolerancia y la violencia como forma de construcción política. El 24 de Marzo, evoca el pasado al presente, lo activa, y desde una ley en las escuelas, en las plazas, universidades u otras instituciones tienen sus efectos.

Pero: ¿Es qué estamos enfermos del pasado?

¿Si olvidamos, repetimos los errores del pasado? ¿Cuáles errores, entonces?

¿Recordar el pasado nos ayuda a construir un ciudadano del futuro?

¿Cuál de las violencias debemos rechazar?

La politización de la memoria nos trae “problemas”; por un lado da lugar a una proliferación retórica, una justificación de la violencia o la invalidación del otro; por otro lado nos llevan a las “profanaciones” de banderas y luchas populares históricas en los momentos más oscuros de nuestra patria y lo que es peor, en su momento al desarrollo de “negocios” de los Organismos de los Derechos Humanos.

Entonces: memoria desde prácticas sociales comunes, desde la reescritura de un nuevo contrato social, sin partidizaciones mezquinas, para no repetir los errores del pasado. Pero en esta tarea las preguntas se nos entrecruzan otra vez:

¿Se puede hablar de reconciliación: silenciando a los irreconciliados?

¿Cómo se facilita el “trabajo de duelo” de los sobrevivientes?

¿Cómo se elabora un inventario de los factores de paz y la no violencia?

En fin, luego lo seguimos. Eso si NUNCA MAS.

 

Por Hugo R. Manfredi

Debate sobre el aborto (Última parte, por ahora)

En esta entrada, pretendemos brindar una serie de materiales y promover el diálogo efectivo en las materias de humanidades, dentro de un curso de estrategias metodológicas en el aula, en las Ciencias Sociales, como así también la filosofía. Ya dijo Kant que no se aprende Filosofía sino que se aprende a filosofar.

El diálogo eficiente a que hacemos referencia, es el fundamento para que los estudiantes y colegas docentes u otros interesados en el tema, aprovechen bien los materiales que aquí exponemos; no conocemos otra manera que obtenga mejores resultados para fomentar el pensamiento cuidadoso, complejo y crítico.

Pero reiteramos, que en los temas complejos, el diálogo eficiente no consiste en hablar sin más, sino que requiere de unas técnicas y un trabajo previo.

 

MATERIAL  1

La despenalización del aborto: ¿progreso o barbarie?

El progresismo, fiel a su principio de “amar siempre lo nuevo”, no es más que la expresión de un sociologismo, producto derivado de la descomposición del marxismo. El progresismo es la manifestación de aquella conciencia para la cual toda afirmación es expresión de un tiempo determinado: nada posee un valor intemporal (excepto, claro está, su propia afirmación la cual tiene un carácter dogmático y eterno).

En la actual circunstancia, el hecho de sostener la despenalización del aborto sería la expresión de una conciencia puramente epocal que está dispuesta siempre a asumir lo nuevo como sinónimo de progreso. Legalizar el aborto equivaldría a una “conquista” en el camino de la conciencia humana hacia la total emancipación, la cual coincidiría con la entronización de un sujeto absolutamente auto-referente que ha llegado al cenit en su desvinculación con todo lo que no sea él mismo.

En este camino hacia la pura libertad negativa como ideal de vida, todo (incluida la mismísima vida humana) debe ser considerado como un obstáculo a ser superado. De esta manera, un ser humano en el vientre de su madre puede ser considerado un obstáculo para que esa mujer ejerza sus derechos sobre su propio cuerpo (léase: mi voluntad, auto-referente, no debe nada a nadie).

Este narcisismo en estado puro, potenciado por el poder de la tecno-ciencia, se manifiesta hoy en la elección del ser de mi hijo, al cual puedo elegir “a la carta”; o también en el deseo de prolongar mi vida biológica más allá de lo esperable, etc. Dado, entonces, que el querer se considera una instancia sagrada, todo debe ser sometido a sus dictámenes, incluida la sentencia de muerte dada a una vida inocente. De allí se entiende, entre otras cosas, la desaparición del uso del término “deber”. Un ser absolutizado, acaso, ¿puede ser deudor de alguien? La vida buena, por lo tanto, no consiste ya en obrar conforme a un modelo previo a la voluntad, sino, primordialmente, en la generación del modelo mismo por parte de mi voluntad. El hombre carece de naturaleza, de un ser y una finalidad dadas: su ser es lo que él mismo quiere hacer de sí.

La lógica del denominado “sentido histórico” que sustituye la distinción ética bueno-malo por la de nuevo-viejo, nada nos enseña acerca de los valores. En consecuencia, el abandono de un verdadero principio moral hace que los juicios de valor queden privados de todo soporte objetivo. En este caso, como muy bien lo señala el gran filósofo de la política Leo Strauss, llevando la tesis referida al absurdo, “los valores de la barbarie y del canibalismo serían tan defendibles como los de la civilización” (1). La lógica nihilista pretende, una vez más, servir de fundamento a una organización jurídica “progresista”, consistiendo el progreso, en este caso, en la materialización, en nuestro orden jurídico, de la pérdida del sentido de la dignidad de la persona humana.

¿Qué posición toman los partidos políticos frente a esta situación? Los mayoritarios sostienen que, en estas cuestiones, debe permitirse que cada legislador obre de acuerdo a sus propias convicciones. Como puede advertirse, detrás de esta formulación se esconde la afirmación siguiente: para el partido son más importantes, en lo que hace al bien común de la Argentina, los impuestos que deben cobrársele a los granos que la mismísima vida humana. Sólo respecto de esas cuestiones el partido debe tener una posición unánime y no sobre problemas ajenos al bien de la ciudad (¡sic!). ¿Cómo resulta posible que un partido no asuma una posición clara frente a las grandes cuestiones de la vida de la polis?, ¿cómo puede, un partido político, quedar al margen del gran problema de la vida política, cual es el de la vida buena?

Todos sabemos que los ciudadanos estamos representados, en la República, por los legisladores. También sabemos que cada ciudadano tiene, explícita o implícitamente, una concepción global de la realidad y, como consecuencia de ello, una visión del hombre, de la ética, de la política, etc. Ahora bien, pareciera que algunos ciudadanos tienen pleno derecho para hacer valer sus concepciones en la discusión de las leyes; por el contrario, otros no gozan de las mismas facultades. En este sentido, el hecho de expresar que el aborto es dar muerte a un inocente (y que, por lo tanto, jamás debiera ser legalizado), es visto como una maniobra de imposición de una perspectiva, aplicable sólo a los católicos o creyentes en general. Los creyentes, en consecuencia, deberían abstenerse de defender su posición, calificada de provinciana y anticuada; los laicistas (y digo laicismo, no laicidad), sin embargo, tienen todo el derecho para imponer urbi et orbi su posición a la que auto-califican de universal.

Respecto de esta curiosa forma de justicia y de apertura democrática, el mismo Jürgen Habermas, quien negaba la necesidad de la fundación del Estado en valores éticos, advertía al totalitarismo laicista: “La neutralidad cosmovisiva del poder estatal, que garantiza las mismas libertades éticas para todos los ciudadanos, es incompatible con la generalización política de una visión del mundo laicista. Los ciudadanos secularizados, en cuanto que actúan en su papel de ciudadanos del Estado, no pueden negar por principio a los conceptos religiosos su potencial de verdad, ni pueden negar a los conciudadanos creyentes su derecho a realizar aportaciones en lenguaje religioso a las discusiones públicas” (2) .

El sociologismo relativista, pues, ha llevado a que el derecho pierda su fundamento. El desplazamiento de la razón moral trae como consecuencia un hecho: el derecho ya no puede referirse a una idea fundamental de justicia, sino pasa a convertirse en el espejo de las ideas dominantes. Por eso, sostenía el por entonces Card. Joseph Ratzinger, “la cuestión fundamental acerca de la restauración de un consenso moral fundamental en nuestra sociedad es una cuestión de supervivencia de la sociedad y del Estado” (3). Por el momento, vivimos dentro de aquel mundo vislumbrado por Charles Péguy: el “mundo de los que no creen en nada, que se glorían y enorgullecen de ello”.

Lo nuevo no es sinónimo de bueno y, por eso, no equivale necesariamente a progreso. El imperativo de la Escritura “No matarás al inocente” significó un progreso fundamental para la conciencia moral de la humanidad. Y esto fue posible gracias a que el yo fue capaz de alcanzar, mediante su inteligencia, una perspectiva universal, abandonando la idea de una razón instrumental al servicio de los instintos de un empobrecido yo.

Lamentablemente, la barbarie retorna periódicamente: el siglo XX, y el nuestro propio, son testigos de la misma. Y cuando esta barbarie se entroniza en el individuo y en la sociedad, reinan el exceso, la esterilidad y la ruina. Su furor la conduce a destruir todo lo que es elevado: no trata de recrear la cultura sino, más bien, de sumergirla en la nada de los valores. Como refiere Mattei, “A imagen del búho de la sabiduría, dedicado a Atenea, que no se levanta más que a la caída del día, la barbarie despliega sus alas por la noche; pero son las alas de un ave de rapiña” (4).

NOTAS

(1) ¿Progreso o retorno? Bs. As., Paidós, 2005, p. 171.

(2) ¿Fundamentos prepolíticos del Estado democrático? En Dialéctica de la secularización. Sobre la razón y la religión. Madrid, Ediciones Encuentro, 2006, pp. 46-47.

(3) Église, Oecuménisme et Politique. París, Lib. Arthème Fayard, 1987, p. 276.

(4) Jean-François Mattéi. La barbarie interior. Ensayo sobre el inmundo moderno. Bs. As., Ediciones Del Sol, 2005, pp. 43-44.

La despenalización del aborto: ¿progreso o barbarie?

 

 

MATERIAL  2

Este material es parte del cuadernillo de la UCO sobre el aborto. Está compuesto por materiales basados en el trabajo de diferentes colectivos feministas de Argentina y Bolivia que desde hace años están batallando incansablemente para lograr una ley que despenalice la interrupción voluntaria del embarazo. Agradecemos especialmente a Mujeres Creando, de Bolivia, y a Mujeres al Oeste, de Morón, provincia de Buenos Aires. También es un homenaje a nuestras maestras y referentes Dora Coledesky y Lohana Berkins. Trabajamos en su edición las siguientes integrantes de UCO: Lucía Aita, Anabella Arrascaeta, Bernardina Rosin, Verónica Heredia y Claudia Acuña.

¿Qué es el aborto?

El aborto es una decisión libre, soberana y legítima de una mujer para interrumpir un embarazo no deseado. Es decidir sobre nuestros cuerpos y sobre nuestras maternidades.

Pero no se puede hablar de la libertad de decidir sin analizar el contexto en el que se presentan los embarazos no deseados: al estar penalizado y criminalizado, el Estado no nos permite acceder a un aborto seguro y realizado en las condiciones adecuadas.

Es por esto que el contexto de cada mujer embarazada hace diferente la experiencia del aborto: no es lo mismo quedar embarazada siendo pobre, que siendo una mujer acomodada económicamente; no es lo mismo tener 14 años y quedar embarazada, que embarazarse a los 30; no es lo mismo quedar embarazada debido a una violación, que quedar embarazada porque te fallaron los anticonceptivos; no es lo mismo quedar embarazada cuando tenés el apoyo y la ayuda de seres queridos, que cuando estás sola; no es lo mismo quedar embarazada por primera vez que después de tener cinco hijos, por nombrar algunas diferencias.

Lamentablemente una mujer que no cuenta con los recursos económicos suficientes tiene menos posibilidades de exigir una atención médica que le brinde garantías para su salud.

Lo que buscamos las mujeres que estamos a favor de la despenalización del aborto es que cualquier mujer, sin importar su condición social, su religión, raza o edad, pueda realizarse un aborto sin poner en riesgo su vida.

Y el único aborto seguro y sin riesgo para la salud de las mujeres es el aborto legal.

Debe dejar en claro que nosotras no promovemos que las mujeres que quedan embarazadas aborten. Lo que defendemos  fervientemente es que cada una de nosotras tiene el derecho legítimo de decidir sobre su cuerpo y sobre su maternidad.

Tal como están las cosas hoy, el aborto es una experiencia violenta por la clandestinidad en la que nos practicamos un aborto, por las leyes que nos penalizan, por la sociedad que nos juzga y condena y por una práctica médica que no prioriza la preocupación por nuestros cuerpos, nuestro placer y nuestra salud.

¿Cuáles son las razones para abortar?

Estas son algunas de las razones y motivos por las cuales las mujeres abortamos:

Porque no nos sentimos preparadas para ser madres.

Porque somos muy jóvenes.

Porque tenemos hijos y no queremos más.

Porque simplemente no lo deseamos.

Porque estamos cansadas de criar hijos, hijas.

Porque ya no podemos alimentar otro niño u otra niña.

Porque queremos trabajar.

Porque queremos estudiar.

Porque queremos realizar nuestros sueños.

Todo aborto decidido es un embarazo no deseado. No hubo ni habrá orden judicial que obligue a una mujer a no abortar. A lo que nos obliga hoy el Estado es a hacerlo en la clandestinidad.

¿Qué tipos de aborto hay?

Los abortos pueden ser espontáneos o voluntarios.

Espontáneo: Es el aborto repentino, no decidido ni deseado.

Voluntario: Es aquel embarazo que hemos decidido interrumpir.

¿Qué es el aborto voluntario?

Es aquel que cuanto menos tiempo de embarazo se tiene es más seguro realizar.

El primer dato de que algo que está pasando con nuestro cuerpo es el retraso de la menstruación. Además, el cuerpo se manifiesta con varios signos, algo muy común es que te duelan los senos o se te hinchen. Si sospechás que estás embarazada es importante que reacciones rápidamente y lo corrobores con:

Un test casero de farmacia.

Un análisis de orina.

Un análisis de sangre.

Una ecografía.

¿Cómo calcular el tiempo de embarazo?

Para conocer el tiempo que tenés de embarazo, tenés que contar desde el primer día de tu menstruación hasta el día en el cual te encontrás. Contás los días y los dividís por siete. El resultado es el número de semanas que tenés de embarazo. Si te salen decimales, redondéalos al número inmediatamente superior. Hacete una ecografía en caso de que hayas olvidado la fecha en que tuviste tu última menstruación. Te la podes hacer a partir del día diez de retraso, y así también podrás saber el tiempo de embarazo que tenés.  Podes pedir la orden para este examen en cualquier servicio de ginecología.

¿Cuáles son los riesgos de abortar?

Cualquier forma de aborto tiene sus riesgos, pero la clandestinidad es el mayor y eso afecta mucho a cualquiera de sus métodos. No sólo porque no están controladas las condiciones de asepsia, sino por el estado en el que se encuentra una mujer al llegar a la situación de aborto: desesperada, sin contención médica, sin suficiente información, entre otros importantes factores que alteran y comprometen la práctica.

Tipos de aborto

Los métodos naturales

En el caso de los métodos naturales, creemos que es muy probable que hayan funcionado alguna vez o que alguna mujer maneje bien estos saberes, pero no han sido socializados y la información que circula es muy precaria. Consideramos que no existe el suficiente conocimiento para aplicar métodos naturales que sean efectivos.

El aborto quirúrgico

Implica una intervención quirúrgica. Existen diferentes métodos que ofrece hoy el mercado clandestino:

Aborto por aspiración: Se suele practicar hasta antes de las 7 semanas. Consiste en la succión, con una jeringa o bomba manual. No requiere previa dilatación y sólo insume unos cuantos minutos. Se puede aplicar este método hasta las 12 semanas con manipulación quirúrgica e induciendo la dilatación cervical.

Aborto por dilatación y raspado (legrado): Se suele realizar entre las semanas 6 y 14. Este procedimiento requiere, como su nombre lo dice, una previa dilatación del cuello uterino, para luego introducir un instrumento delgado y así extraer el tejido que está dentro del útero. Este método se usa también en caso de abortos espontáneos que no se hayan completado.

Aborto por dilatación y evacuación: Se suele realizar entre las semanas 13 y 17 de embarazo. Consiste en abrir el  cuello uterino y vaciarlo mediante el uso de instrumentos quirúrgicos y succión.

Aborto por dilatación y extracción: Es una técnica que se suele usar para embarazos muy avanzados, entre las 17 y 24 semanas. Consiste en provocar o inducir un parto, aplicando una solución o fármacos abortivos.

El aborto farmacológico

Es el llamado “aborto con pastillas” o químico. La información que figura en la Guía de la Organización Mundial de la Salud (OMS) de abortos sin riesgo y el Protocolo guía de Ministerio de Salud de la Nación sobre interrupción legal del embarazo describen que el aborto químico se realiza con dos drogas: el misoprostol más la misopristona. Sin embargo, la misopristona no está disponible en Argentina. Sí en otros países latinoamericanos. En Argentina, sólo se comercializa el misoprostol con la marca Oxaprox. La diferencia es que en esta presentación el misoprostol viene con diclofenac. Es decir, no es la pastilla que recomienda la OMS, que es la que tiene solo misoprostol.

¿En qué casos está contraindicado el aborto con pastillas?

No pueden abortar con pastillas las mujeres que:

Tienen presión alta.

Tienen problemas de coagulación.

Tienen alguna afección en el corazón.

Tuvieron un parto con cesárea en los últimos seis meses.

Tienen anemia.

Tienen colocado un dispositivo intrauterino, denominado también T de cobre o DIU.

Tienen un quiste o tumor no tratado.

Tienen  placenta previa.

Tienen un embarazo ectópico.

Son alérgicas al diclofenac o al misoprostol.

¿Qué significa un aborto con pastillas?

Hay que conseguir las 12 pastillas que se necesitan para provocar el aborto. El grado de accesibilidad a las pastillas difiere de ciudad en ciudad; hay lugares donde es más difícil adquirirlas.

Hay que tener el tiempo suficiente para aplicarse el misoprostol.

Hay que estar tranquila y acompañada.

Hay que tener material esterilizado: guantes de látex, toallas higiénicas en cantidad, termómetro para controlar la temperatura y analgésicos menstruales.

Antes que nada, hay que tener ubicado el centro médico u hospital cercano al que se pueda acudir en caso de hemorragia o infección.

¿Cómo se aplica el misoprostol?

Tiene dos formas de aplicación: sublingual y vaginal.

¿Qué provoca?

Contracciones, dolores en el bajo vientre como los de una menstruación fuerte y sangrado durante 24 horas después de la aplicación del misoprostol. Este sangrado puede durar hasta 45 días y parará poco a poco.

También puede provocar dolor de cabeza, escalofríos, fiebre debajo de los 38 grados, para lo cual se indica tomar paracetamol.

Si la fiebre es más alta de 38 grados es  es síntoma de infección: hay que consultar al médico con urgencia

Otros síntomas posibles: calambres, náuseas y vómitos

Pasado los 15 días se recomienda hacer una ecografía para verificar que se haya expulsado todo.

¿Qué pasa cuando falla?

Si después de las 24 horas no se percibe ninguna reacción notoria, las pastillas no funcionaron. Se puede repetir todo el procedimiento completo dos días después del primer intento. Si falló las dos veces, la pastilla no es opción. No se puede usar por  tercera vez.

¿Cuáles son los riesgos?

 Un riesgo de la aplicación del misoprostol, aunque en un porcentaje mínimo, es la hemorragia.

Para saber en qué momento se va a precisar atención médica inmediata, se cuentan las  toallas higiénicas: si se necesitan cuatro en dos horas es síntoma  de hemorragia y hay que acudir rápidamente a un centro de salud.

Cuando la mujer va al centro de salud es importante que el médico cumpla con la obligación de informarle qué considera información confidencial.

¿Cuándo es importante pedir ayuda médica?

 Es muy importante buscar atención médica si:

Se tiene temperatura mayor a los 38°

Se sienten dolores fuertes y continuos en el bajo vientre.

Si el color del sangrado es marrón y no rojo.

Si se huele que el sangrado tiene un olor desagradable.

¿Un aborto trae consecuencias a la salud?

Practicarse un aborto con falta de información y en condiciones clandestinas siempre es riesgoso. No es el aborto lo que mata a las mujeres, sino sus condiciones de clandestinidad. Las que mueren son asesinadas por hemorragias e infecciones,  que son consecuencias de abortos practicados sin control sanitario. Por eso es vital tener información sobre cómo prevenir infecciones y hemorragias.

¿Las pastillas del día después son abortivas?

Con este procedimiento se evita o se retarda la ovulación. La pastilla impide que el óvulo y el espermatozoide se encuentren. Por lo tanto, no se está practicando un aborto.

 

 

MATERIAL  3

La cuestión del aborto
desde la perspectiva de la teleología orgánica

Gustavo Bueno

Un replanteamiento de la cuestión del aborto desde la perspectiva de la teleología orgánica del materialismo filosófico

19. Conclusión general

Concluimos: cuando planteamos, desde la perspectiva teleológica, las relaciones entre el cigoto ya constituido (tras la fusión de los gametos haploides –procedentes de las gónadas de los progenitores– en una única célula diploide) y el individuo personal resultante constatamos:

(1) Que el «individuo resultante» procede, en cualquier caso, del cigoto singular y sólo de él; un cigoto cuyo genoma organiza las líneas fundamentales de su evolución total, y no porque ese cigoto tenga preformadas puntualmente todas las fases sucesivas de tal evolución, puesto que estas fases sólo pueden ir desplegándose a partir de la intervención de programas somáticos que se desencadenan epigenéticamente, es decir, a partir de diversos estímulos del entorno, y van incorporándose, mejor o peor, al proceso evolutivo global.

Pero esto ocurre no solamente en los primeros días del desarrollo del germen, hasta que el embrión o los embriones ya están «maduros», a las dos semanas de la constitución del cigoto, sino también en las sucesivas fases del embrión, que tampoco se limitan a aumentar las proporciones de un embrión dado ya prefigurado (como si este fuera el homúnculo que los «preformistas modernos» ponían en los gametos), sino que también lo desarrollan epigenéticamente. Al menos así podría reinterpretarse la «ley ontogenética» de Haeckel.

En cualquier caso este «mecanismo» de incorporación de los objetivos parciales, dentro de un programa teleológico general (que es el esquema utilizado en la teoría de la endosimbiosis para explicar la formación de organismos pluricelulares a partir de endosimbiontes que habrían sido engullidos para la alimentación de una célula de dimensiones mucho mayores que habría adquirido ya muchas de las propiedades que hoy definen a las células eucariotas), explica la razón por la cual venimos suponiendo que la teleología orgánica comienza in medias res, en el proceso mismo actualista del desarrollo, cuando éste ya se ha producido, y no en su supuesto origen inicial.

Estos «mecanismos» de incorporación habrá que extenderlos al crecimiento del infante en su desarrollo extrauterino, cuando la matriz social ha sustituido a la matriz individual materna. Desde esta perspectiva puede considerarse ya como una exageración dar un corte en la línea genealógica total, mediante el cual se separe el periodo germinal (preembrionario) y todos los demás periodos sucesivos (embrionarios, fetales e infantiles).

(2) Al individuo viviente humano que comienza a desplegarse en el momento de constituirse el genoma concreto, habrá de reconocérsele una identidad sustancial que no se reduce a la mera identidad genética correspondiente a un genoma específico, porque el cigoto, en el mismo proceso de su segmentación holoblástica, es ya una realidad somática individual, con sustantividad actualista(los 2, 4, 8, 16, 32… blastómeros en los cuales el cigoto se va desplegando son numéricamente distintos de los 2, 4, 8, 16, 32… blastómeros en los cuales se despliegan otros cigotos humanos en gestación). Pero esta identidad somática tampoco es, al menos para el actualismo, una sustancia fija, «congelada por debajo» (sub-stare), invariante, sino un flujo permanente.

(3) ¿Qué ocurre cuando el germen alcanza el estado de gástrula avanzada? Que la individualidad somática del embrión, es decir, su identidad somática o sustancialidad actualista se mantiene continuamente, no sólo en los meses, sino en los años sucesivos.

(4) ¿Qué ocurre cuando el germen, en las horas próximas a la consolidación de su identidad numérica (somática, por tanto) se desdobla en dos embriones que darán lugar a una bifurcación del proceso, ya sea esta perfecta (en la gemelización monocigótica), ya sea imperfecta (en los diversos grados del desarrollo siamés)? Para muchos este desdoblamiento del germen en dos individuos capaces de un desarrollo independiente (con identidades somáticas diferentes) es razón suficiente para rectificar la consideración de este germen como un individuo dotado de «identidad somática»; porque un individuo que está a punto de desdoblarse en dos individuos (incluso en el caso del desdoblamiento imperfecto siamés, que ya no sería un «solo individuo bicípite», monstruoso, sino dos individuos coyugados –conjoined twins (vid. ¿Qué es la bioética?, pág. 97)–, no podrá asumir la consideración de individuo con identidad somática, que habría que reservar para los «embriones avanzados».

Sin embargo, lo cierto es que este sustrato viviente, el germen, a punto de desdoblarse en dos (de bifurcarse), tiene también una identidad somática determinada por un cigoto cuyo genoma es además el responsable de la hormona POU5F1 (más conocida como Oct-4), que está implicada en el proceso de autorenovación del sistema de células indiferenciadas (los blastómeros aún no diferenciados histológicamente, y por tanto pluripotentes o totipotentes en relación con sus especializaciones histológicas potenciales).

Ante todo, y en cualquier caso, ¿estamos autorizados para extender proyectivamente esta eventual bifurcación de un cigoto en los cigotos que de hecho no se han bifurcado? Porque si no se han bifurcado, tampoco cabría atribuirles la potencialidad subjetiva de su bifurcación, sino, a lo sumo, una mera potencialidad objetiva o posibilidad lógica. Es cierto que esta cuestión nos obliga a comprometernos, como ya hemos dicho, con la ontología de la posibilidad, a la que antes hemos aludido reivindicando la línea de Diodoro Cronos.

(5) La dificultad se circunscribe, por tanto, al caso de la bifurcación o desdoblamiento del germen en dos individuos embrionarios, entre los cuales hay solución de continuidad (o discontinuidad) perfecta: ¿cómo hablar entonces de un individuo humano ya constituido en el cigoto cuando ocurre que de este cigoto han resultado dos individuos perfectamente separados? El comienzo del proceso ontogenético habría que ponerlo, al menos en los casos de bifurcación, en el momento de la conformación de estos dos individuos, y no antes, porque entonces podríamos afirmar que cada embrión conformador da origen al mismo individuo adulto que suponemos está al término de su evolución.

Sin embargo, ¿cómo dejar de lado la continuidad longitudinal (sustancial actualista) del cigoto, y los embriones en los que se bifurcan (dos, pero «teóricamente» podrían ser más)? Esta continuidad longitudinal implica una identidad sustancial (somática y numérica) acreditada por la herencia común de multitud de caracteres, entre ellos la común reacción ante los mismos estímulos en pruebas de reconocimiento de antígenos en estudios de anafilaxia. «En la mayoría de los casos los únicos injertos que prosperan entre individuos distintos son los isoinjertos, o injertos entre gemelos verdaderos [los monocigóticos o univitelinos, que además suelen presentarse en espejo] lo cuales no presentan la reacción de intolerancia, verdadero obstáculo para la supervivencia del injerto» (Charles Houillon, Embriología, Omega 1977, pág. 144).

Pero la continuidad longitudinal no excluye la discontinuidad transversal, como ocurre en los procesos teleológicos de reproducción por escisión directa: cuando la ameba A se divide en dos amebas B y C, podemos hablar de una continuidad longitudinal (AB, AC) sin perjuicio de la discontinuidad transversal (B/C). Por ello, cuando nos referimos a la ameba admitimos que, sin perjuicio de la identidad genética, la identidad somática A se transforma en las identidades somáticas B y C. Es decir, la sustantividad actualista de A se mantiene presente en la sustancia de B y en la de C (lo que sugiere la utilización de esquemas de identidad sustancial semejantes a los utilizados por el pensamiento mitopoiético premicroscópico –el mito de Jano, los Dióscuros, &c.–).

Y si reaplicamos esta idea al cigoto individual humano que, en el proceso de su desarrollo, se bifurca en dos embriones individuales, ¿no habrá que concluir también que la sustancia actualista individual del cigoto se mantiene distribuida en los embriones en los que eventualmente se bifurca y que, en consecuencia, el cigoto bifurcado reproduce de algún modo la binariedad de los progenitores que lo engendraron? En el cigoto, en el proceso actualista de segmentación, incluso en el caso de bifurcación embriónica, habría que reconocer ya una individualidad viviente, aunque no monista, sino susceptible de desdoblarse en individualidades discontinuas que pudieran considerarse como la misma sustancia desdoblada; una «misma» sustancia que no implica la indiscernibilidad clónica de los sosias.

Y, en todo caso, nos parece evidente que si destruyésemos el cigoto durante el proceso de su segmentación pregastrular, estaríamos también destruyendo los individuos que pudieran resultar de su bifurcación.

Y esto nos llevaría a tratar el cigoto con las mismas precauciones «bioéticas» a como tratamos a un embrión «avanzado e identificado». ¿Por qué hablar de administración de hormonas denominadas comercialmente «anticonceptivos de emergencia» (AE, tales como el levonorgestrel, o el etinilestradiol) los días que preceden a la formación de embriones «definitivos», y no hablar directamente de administración de hormonas abortivas, puesto que su efecto real es aniquilar, no ya a un individuo en proceso de gestación, sino a dos individuos?

Inseminación de género sobre una vaca

20. La perspectiva de género y la ecualización de las mujeres embarazadas y las vacas preñadas

Dos palabras epilogales sobre el texto legal que figura en el Boletín Oficial del Estado (de España) del 4 de marzo de 2010. Un texto que merece un comentario crítico más pormenorizado, tarea que excedería los límites de este rasguño. Nos atendremos únicamente a algunos puntos de confrontación del texto legal con las ideas que acabamos de exponer sobre el aborto desde la perspectiva teleológica.

Ante todo, advertimos que el título principal de la Ley («Ley Orgánica de salud sexual y reproductiva») expresa muy bien la naturaleza de su enfoque, porque la «salud sexual y reproductiva» va referida a la mujer considerada, se dice, desde la perspectiva de género.

Pero aquí, tal perspectiva, resulta confundida con la perspectiva genérica que considera a la mujer, ante todo, en su condición de hembra que lleva en su vientre un «bien jurídico» protegido por la ley. La perspectiva de género deja fuera de foco, no sólo a la institución de la familia, sino también al hombre, en su condición de padre (y dejamos de lado, por redundante, la expresión «padre biológico», porque el padre no biológico es el padre legal o padrastro). Desde esta perspectiva «de género» el hombre sólo puede asumir el título de proveedor de semen, ya sea directa y nominativamente, ya sea indirectamente de forma anónima a través de un banco de semen en los casos de inseminación artificial. Esto explica por qué el título principal de la ley («salud sexual y reproductora») toca a la mujer desde la perspectiva genérica, del género hembra, es decir, como hembra cuya salud sexual se protege sobre todo en las situaciones de hembra reproductora.

Dicho de otro modo, la ley, determinada por la fuerza de la perspectiva «de género» que ha asumido (es decir, más allá de las intenciones subjetivas del legislador) considera a la mujer, más que como madre, como hembra protegida por la ley, como bien jurídico, tanto en su «salud sexual» como en sus funciones reproductoras, es decir, de la misma manera a como considerará a una vaca o a una perra, tomada a partir de su inseminación, tanto si esta es directa o natural como si es indirecta o artificial. El enfoque «de género», que asume la ley, al abstraer la figura del padre y de la familia (la mujer se considera en su individualidad autodeterminada plena y absoluta, como dueña de su cuerpo, sin tener en cuenta la contribución que el padre tiene sobre el fruto que lleva en su vientre) nos ofrece la perspectiva desde la cual la sociedad humana se confunde de un modo cuartelero con una granja.

Los «bienes jurídicos» protegidos por esta ley tendrán que ser tratados como tales, al margen, por tanto, de toda línea teleológica; es decir, como se trata a los bienes jurídicos de una vaquería, protegiendo la salud sexual de las vacas y los frutos en desarrollo de sus vientres según el valor estimado durante el periodo en que el nasciturus se considera en su desarrollo. La ley da tres «cortes» a este desarrollo (es decir, al desarrollo del embarazo o de la preñez):

a) Hasta las catorce semanas el nasciturus se trata como si careciera de valor intrínseco, porque el que tiene, como sustrato viviente, sólo puede recibirlo de la voluntad arbitraria, «libre», de la hembra, en la medida en que ella decida concederle la vida para los periodos sucesivos. La ley habla no de fases de una evolución continua del nasciturus, sino, sorprendentemente, de «cambios cualitativos», sirviéndose de una idea de la metafísica hegeliana que utilizó el marxismo más grosero de estirpe engelsiana. Una idea pensada en función del desarrollo de una cantidad (los cambios cualitativos se sobreentienden en función de un desarrollo cuantitativo dado, aunque probablemente los legisladores ni siquiera se han dado cuenta de esto). Una cantidad, que en el contexto legal, sólo puede referirse al desarrollo del tamaño, del peso o del tiempo del nasciturus medido en semanas.

Según esto la ley aplica la metafísica de los cambios cualitativos a una cantidad de vida determinada a una situación en la que lo que cambia no es la cantidad, sino la sustancia (puesto que la ley presupone que el «cambio cualitativo») que se produciría al alcanzar la cantidad de la semana catorce, supone el paso de una vida que aún no es humana (y por ello el aborto antes de la semana catorce no es un homicidio, sino un simple derecho otorgado a la mujer que «interrumpe voluntariamente» su embarazo) a una vida que ya se considera humana. Porque no es probable que los legisladores hubieran sobreentendido sus «cambios cualitativos» como cambios en la «calidad de vida», por ejemplo como cambios de una calidad de vida mala en la que «decae la premisa que hace de la vida prenatal un bien jurídico» a una calidad de vida más satisfactoria. Lo más probable es que los legisladores, al apelar a la idea de los cambios cualitativos no sabían lo que estaban diciendo.

b) Hasta las veintidós semanas la ley autoriza el aborto por razones terapéuticas, referidas al feto o a la hembra que lo sustenta.

c) Después de las veintidós semanas, cuando el legislador supone que el feto ya es viable «con independencia de la madre» –aunque no sea independiente de otros vivientes (¿por qué no las lobas, como la que atendió a Rómulo y Remo?) que puedan atenderlo–, el aborto ya no se autoriza y el embarazo sólo podrá ser interrumpido (no a título de aborto, sino de parto inducido) en los supuestos de anomalías fetales incompatibles con la vida del nasciturus [el texto legal debiera decir aquí, del moriturus], porque es entonces cuando «decaerá» la premisa que hace de la vida prenatal un bien jurídico.

Así pues, todo ocurre de la misma manera que sucede con el ternero que la vaca de carne criada en la granja lleva en su vientre y que también es un bien jurídico económico cuya destrucción puede constituir un delito contra la propiedad (o incluso, en otras legislaciones, un delito contra los derechos de los animales, o simplemente un delito ecológico).

En cualquier caso, la aproximación, por el tratamiento de la perspectiva de género, de las hembras vacunas preñadas a las mujeres embarazadas, implica la recíproca, es decir, la aproximación de las mujeres embarazadas a las vacas preñadas.

El Catoblepas • número 98 • abril 2010 • página 2

 

 

MATERIAL  4

Informe Kissinger

En la solicitud del informe, el 24 de abril de 1974, Henry Kissinger exponía la verdadera razón del mismo: la preocupación de EEUU por que la emergencia de naciones productoras competidoras pudiera restar preponderancia a las exportaciones de los EEUU. Además, el rápido crecimiento de la población de dichas naciones amenazaba con dotarlas de un peso específico en la escena internacional que disminuyera el peso relativo de EEUU: a esta alteración del statu quo, perjudicial para los intereses de EEUU denomina “desequilibrio poblacional”, y teme que los países extranjeros, viéndose en el futuro crecidos puedan bruscamente modificar ese statu quo mediante políticas “perturbadoras” (la palabra es “disruptive” en el original, que tiene un cierto sentido de ruptura de lo establecido, insubordinación, innovación, o cambio brusco de las reglas del juego):

“Desde el punto de vista de cada proyección, el estudio debe determinar:

* La velocidad de desarrollo, particularmente en países más pobres;
* La demanda de productos exportados por EEUU, especialmente de alimentación, y los problemas de comercio para EEUU que pueden surgir de competición de fuentes alternativas; y
* La probabilidad de que el crecimiento o desequilibrio poblacional producirá políticas extranjeras perturbadoras e inestabilidad internacional.”

Este planteamiento se puede resumir en una palabra: miedo. Miedo al desarrollo ajeno. Este planteamiento encierra algo de positivo: significa que Henry Kissinger confiaba en la capacidad de los países pobres para salir un día de su pobreza, desarrollarse y llegar a competir con EEUU. Porque valoraba el activo más importante de un país: su gente. Él sabía que un país con una gran población acabaría siendo un país importante cuando saliera de la pobreza al desarrollarse.

Por eso, sin esperar a recibir el análisis que solicitaba como primera parte del Informe, prejuzgaba cuál debía ser el resultado de este análisis: una visión negativa del aumento de la población mundial, y solicitaba una segunda parte del informe que debía centrarse en proponer estrategias para reducir la población de los países en vías de desarrollo.

El informe debía estar listo el 29 de mayo, apenas un mes después, según las instrucciones de Henry Kissinger. Sin embargo, no se adoptó como política oficial de los EEUU hasta el 10 de diciembre de ese mismo año. Durante los más de seis meses que separan esas dos fechas, debió de haber varias versiones del documento, porque el Informe, sin variar un ápice la receta propuesta (reducir la población de los países pobres), aparentemente adoptó unas motivaciones sustancialmente distintas, que son las expuestas en su primera mitad:

* ya no se consideraba que habría exceso de países competidores exportando recursos (particularmente agrícolas) y haciéndole la competencia a los EEUU (que era el planteamiento original), sino que habría escasez global de recursos,
* ya ni se hablaba de la posibilidad de que dichos países emergentes pudieran fijar unas nuevas reglas del juego al volverse poderosos, sino que se temía que las “inestabilidades” consistieran en guerras debidas a la lucha por los recursos, y finalmente
* tampoco se hablaba de la velocidad de desarrollo de los países pobres, sino que se les retrataba como embarrancados en un estado de estancamiento de difícil salida.

Es fácil ver que la tesis del informe es abiertamente contraria a la tesis de quien solicitó el Informe. En la solicitud del informe había implícita una gran confianza en la capacidad del enemigo para desarrollarse. En el informe, sin embargo, se niega que el enemigo tenga ninguna capacidad, y se argumenta con cálculos Malthusianos que si no reduce su población no tendrá ninguna oportunidad de desarrollarse. Parece que los autores del Informe, una vez asumida la estrategia y comprendido el riesgo tras quizás una primera versión del Informe que no nos ha llegado, hubieran escrito una versión B del informe con un enfoque totalmente contrario, apta para ser desclasificada años más tarde y terminar de ejercer su efecto desesperanzador sobre los países en vías de desarrollo.

El mecanismo de desclasificación de documentos era conocido por Henry Kissinger cuando se escribió y se clasificó como Confidencial, y por tanto sabía que acabaría siendo público en unos pocos años. Pero por la enorme inercia de los temas poblacionales, esos pocos años no eran suficientes para la implementación de las medidas propuestas y menos aún para la consecución de los resultados deseados, ya que para eso harían falta al menos 50 años. Si sólo 10 o 15 años después de acordar estas políticas se hacía público para todo el mundo que en realidad el estudio preveía un importante peso específico de los países con mayor población y que el objetivo verdadero de reducir la población era atenuar ese futuro peso específico, toda la construcción propagandística se vendría abajo y se generaría un enorme rechazo a EEUU.

Así que había que hacer “oficial” una versión del Informe que, al ser desclasificada años después, contuviera parte del contenido del verdadero informe para darle suficiente credibilidad cuando fuera conocida públicamente, pero sin contradecir los argumentos desesperanzadores que se iban a utilizar para convencer a los países pobres de la necesidad de reducir su población. La jugada maestra fue precisamente eliminar del informe los cálculos que resultaran esperanzadores para los países pobres, sustituyéndolos precisamente por tales argumentos desesperanzadores. Había que ceder algunos barcos para ganar la batalla, de manera que era necesario desvelar algunos aspectos maquiavélicos de las políticas propuestas para así suscitar suficiente interés como para motivar su lectura por los países en vías de desarrollo. De esta forma, en el momento en que el Informe se desclasificara tendría la máxima difusión entre los países pobres, y terminaría de torcer las voluntades de los países más reticentes a aceptar políticas de reducción de su población, al concluir éstos que, a pesar de las intenciones manipuladoras de los EEUU, en el fondo estas políticas iban en beneficio de los países pobres y realmente buscaban evitar la escasez de recursos debida a la “superpoblación” y su verdadero desarrollo.

Uno de los aspectos maquavélicos de las políticas propuestas es el que se describe en estos párrafos:

“Es vital que el esfuerzo para desarrollar y fortalecer el compromiso de parte de los líderes de los LDC no sea visto por ellos como una política de un país industrializado para mantener sus fuerzas bajas o para reservar recursos para utilización de los países “ricos”. El desarrollo de tal percepción puede crear una contra-reacción adversa a la causa de la estabilidad poblacional. Por lo tanto, los EEUU y otros países “ricos” deben tener cuidado de abogar por políticas para los LDCs que sean aceptables dentro de sus propias fronteras. (Esto puede requerir debate público y afirmación de nuestras intenciones políticas). El liderazgo “político” en los países en desarrollo debe, por supuesto, ser tomado cuando sea posible por sus propios líderes.

Los EEUU pueden ayudar a minimizar las acusaciones de que hay una motivación imperialista detrás del apoyo a las actividades poblacionales afirmando repetidamente que tal apoyo deriva de una preocupación con respecto a:

1. El derecho de la pareja individual de determinar libremente y responsablemente el número y espaciamiento de sus hijos y a tener información, educación, y los medios para lograrlo; y
2. El desarrollo fundamental social y económico de los países pobres para los cuales el rápido crecimiento poblacional es a la vez una causa y una consecuencia de la pobreza ampliamente diseminada.
Más aún, los EEUU deben actuar para enviar el mensaje de que el control del crecimiento poblacional mundial está en el mejor interés de países desarrollados y en desarrollo por igual. ”

El lector que haya llegado hasta aquí puede preguntarse: “Bueno, todo esto es muy interesante pero ¿qué tiene que ver con la lucha provida?”

Precisamente, la “lucha contra el crecimiento de la población” que propone el Informe es la lucha contra la vida. El Informe propone que se estudien y mejoren todos los medios para evitar o dificultar que se engendren nuevas vidas (anticonceptivos, esterilización, imposición cultural de un modelo de familia con dos hijos, adoctrinamiento desde los primeros años de escuela, creación de las condiciones que empujen a la mujer al mundo laboral y a contraer matrimonio más tarde…), y también que se acepte la “solución” de eliminar una vida ya engendrada: el aborto. En palabras del propio Informe:

“Ningún país ha reducido su población sin el recurso al aborto” (“No country has reduced its population growth without resorting to abortion”).

Por esto el Informe Kissinger se considera la piedra fundacional de la política estratégica estadounidense de promocionar el aborto en todo el mundo. Esta política ha permanecido vigente años y ha sido adoptada por la ONU y otras organizaciones internacionales y organizaciones relacionadas con la ONU: ACNUR, la OMS, UNICEF, el Bando Mundial… La pervivencia de estas políticas en las organizaciones internacionales ha permitido que se mantengan a pesar de que el presidente Bush prohibió financiar con dinero público a organizaciones abortistas que operaran en el extranjero.

El Informe Kissinger sigue marcando las líneas estratégica de la política estadounidense desde hace más de 40 años después.

 

MATERIAL 5

Esta entrevista surge entre dos personas que, con puntos de vistos opuestos acerca de los problemas que acarrea el aumento exponencial de la población y que esta no puede desligarse de las posibilidades de subsistencia a partir de los recursos y su distribución a nivel planetario. Queda claro, pues que el número alto de pobladores es un problema relacionado con la escasez de recursos de un determinado espacio geográfico, o bien porque ha sido esquilmado ese espacio o bien porque está muy desigualmente repartida la riqueza.

Estas dos personas sugieren alternativas para solucionar los problemas ligados a la “explosión demográfica”. Se trata de Paco, profesor de filosofía en un instituto, militante de un movimiento en contra el aborto; y de Mercedes profesora de inglés y traductora. Ambos son personas informadas. Las preguntas son las siguientes:

 

1 ¿Cuál es tu opinión sobre la explosión demográfica actual? ¿Realmente somos muchos los seres humanos?

Paco: Depende para qué. Si es para tener todos los habitantes de la Tierra el nivel de vida delos Estados Unidos, sin duda que sí. La tierra no tiene recursos para tanto. Ahora bien, una vida digna no exige vivir en una sociedad opulenta y de derroche. Para una vida así, hay recursos para una población el doble que la actual y aún mayor.

Mercedes: ¿Qué si somos muchos? Somos más que muchos. Demasiados. Yo no soy demógrafa, pero…una población creciente y a un ritmo como el actual, terminará necesariamente con todos los recursos del planeta. Pero el tema no acaba ahí. Las sociedades occidentales han frenado su crecimiento demográfico y, sin embargo, no para de producir alimentos. A su alrededor, sociedades sin control demográfico, como los africanos, los centroamericanos, los de la India…nos muestran un panorama muy preocupante, agravado aún más por el reparto desigual de los recursos…Somos demasiados.

2 ¿Crees que puede ser una solución el control de natalidad?

Paco: Prefiero el término “paternidad responsable”, pues “control” tiene cierto matiz de coacción. Esto tiene lugar en países del Tercer Mundo –China, India, Brasil, etc.-, donde se esteriliza a las mujeres sin su consentimiento, sin su conocimiento en muchos casos y bajo medidas de presión de todo tipo. Los padres, no los gobiernos, tienen derecho a decidir libre y responsablemente el número de hijos que desean tener de acuerdo con sus propios recursos y teniendo presente el bien de la sociedad.

Mercedes: Si se reconoce que hay un problema demográfico, se debería aceptar que hay que poner en marcha mecanismos de control para paliar tan desmesurado crecimiento. Entre los sistemas de control estarían los métodos anticonceptivos. Pero pienso que tienen que ir ligados a un desarrollo sanitario y a las diferentes culturas del mundo. Se ha investigado poco en sistemas eficaces de anticoncepción masculina, por ejemplo…

3 ¿En cuánto a los medios de control…¿Piensas que el aborto es un medio razonable? ¿Debe ser legal?

Paco: estoy totalmente en contra…Es como si para eliminar el hambre de Etiopía, matásemos a todos los etíopes que tienen hambre. No creo que deba ser legal, puesto que según las estadísticas (en España, por ejemplo), la legalización del aborto multiplica los números de abortos por cinco, seis y hasta diez veces, tanto legales como clandestinos.

Mercedes: Lo primero sería prevenir embarazos no deseados con una correcta información sexual y el uso de una correcta contracepción segura. Estoy a favor de cualquier método anticonceptivo, porque entiendo que ayuda a mejorar la calidad de vida de las mujeres. Alguien ha dicho que la píldora ha sido la única  y auténtica revolución del siglo XX. La píldora ha cambiado la existencia de un sector muy amplio de población: las mujeres. Defender el aborto como una opción más para las mujeres no supone ninguna imposición para quienes su conciencia o creencias no le permitan optar por ello. En cambio, prohibirlo supone una imposición moral y física sobre las mujeres y su libertad de elección.

 

Bibliografía utilizada

Proyecto Cronos, Ciencias sociales, Historia y Geografía. IV La población y los Recursos. Grupo Cronos. Edic. De la Torre, Madrid, España, 1995. Pág. 30,31.

 

Actividades

  1. Haz una breve sinopsis de los juicios expresados (última parte).
  2.  Separa los que son datos de los que son opiniones (Segunda parte).
  3. ¿A qué se pueden deber opiniones tan encontradas? (Todas las partes).

 

Por Hugo R. Manfredi

 

 

Debate sobre el aborto (Segunda parte)

En esta entrada pretendemos sintetizar las diversas posturas, de distintos actores de la sociedad política, científica, cultural, periodística, jurídica y demás,  sobre el tema de la legalización del aborto, que se disparó en los últimos días en nuestro país y en nuestra provincia. Las primeras opiniones corresponden y son una síntesis de los expositores, cuando se abrió el debate en el marco de una reunión informativa,  en la Comisión de Salud de la Cámara de Diputados de la Nación, en noviembre del año 2016. Luego de ello, expresaremos nuestra opinión desde las claves fundamentales que mencionamos, al inicio de la primera etapa.

El especialista en Obstetricia, el doctor Mario Sebastiani, integrante del Comité de Bioética del Hospital Italiano, quien miró a los diputados a los ojos y les dijo claro y fuerte:

  • “Me parece inadmisible que todos los que estamos en este recinto naturalicemos que una mujer tenga que ir a la clandestinidad en el momento de interrumpir el embarazo”.
  • “¿Qué significa para ustedes la salud pública? ¿Qué significa para ustedes que no tenga cifras precisas de cuántos abortos se practican por día? ¿Eso es salud pública o es un sistema de salud que le da la espalda a los derechos de las mujeres?”
  • “Escucho a todo este grupo de diputados decir que todos están a favor de la vida de las mujeres y los escucho repetirlo tantas veces que creo que, entonces, están presionados y no son libres de tomar las decisiones que corresponden”.
  • “Tenemos la mortalidad materna más alta de Latinoamérica junto con Nicaragua, por eso creo que todos los que dicen que están a favor de la vida están manchados con la indignidad de la mujer y con la muerte. Los políticamente correctos y los que no.”
  • “Fueron votados para hacer políticas públicas. Les pido que dejan las opiniones personales en su casa que es lo que la sociedad necesita”.
  • “Quiero poder interrumpir la gestación cuando una mujer me lo pide porque creo que la mujer tiene el derecho de poder hacerlo”.

El segundo médico disertante fue el ex ministro de Salud de la Nación, doctor Ginés González García: “Hicimos el primer protocolo para interrumpir el embarazo no punible. Se hizo para cumplir la ley que ya existe. Y se logró con el liderazgo de las mujeres que se implemente en los centros de salud. Hoy la realidad es que no se cumple ese protocolo, ni siquiera cuando corre riesgo la salud de la mujer. El acceso a información e insumo a mujeres que no los tienen está amparado por la ley y debería cumplirse”.

Agregó: “El 60% de los países más desarrollados del mundo tienen leyes mucho más amplias sobre la interrupción del embarazo. Estamos retrasados en ese terreno. Uruguay es un ejemplo de que tener ese tipo de leyes desciende la mortalidad de las mujeres a cero”.

La abogada Mariela Bielski, directora de Amnesty Internacional señaló: “El Estado no le puede imponer a las mujeres la cárcel porque no hace nada para que el sistema de salud legal le garantice sus derechos. Eso demuestra los casos de Belén y Juana, la nena wichi violada”.

Siguió: “¿Qué acceso de salud tienen prohibido los hombres? Ninguno. El Estado está discriminando a las mujeres con un acceso desigual a la salud pública. Y con esa discriminación se violan los derechos humanos”.

La psicoanalista Martha Rosemberg, referente de la Campaña Nacional por el Aborto Legal y Gratuito arrancó su intervención advirtiendo: “Estoy enojada: las más de 300 organizaciones sociales que formamos parte de la campaña tenemos mucho enojo por la falta de tratamiento de este proyecto. Nadie quiere hacerse cargo del hecho de que las mujeres tienen derecho a decidir sobre sus vidas. No hablo solo por las 500 mil que todos los años abortan clandestinamente, sino también por las que declinan de abortar porque las condiciones de clandestinidad”.

La periodista Marta Dillon, en representación del colectivo Ni Una Menos, señaló: “En este momento, mientras estamos hablando, hay mujeres que están abortando. Abortamos no sólo porque es un derecho, sino porque es un poder. Eso es lo que manifestó el movimiento de mujeres en el Encuentro Nacional y en Ni Una Menos. Se aprueba la ley de Identidad de Género y de Matrimonio Igualitario, pero no la de aborto porque el patriarcado considera que el cuerpo de las mujeres es su propiedad. Nuestro cuerpo no son incubadoras. Viva nos queremos no es solo pedir el derecho a respirar, sino el derecho a decidir nuestro plan de vida”.

El periodista Alfredo Leuco, en su columna de opinión (Diario El Liberal, 27/2/18, pág. 23), dice: “Yo estoy a favor de la despenalización del aborto. Comparto absolutamente el lema: “Educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar y aborto legal para no morir” (…) estoy en contra de los fanatismos de ambos lados. De los que nos quieren imponer su verdad a los empujones. De los fachos de toda desfachatez como Monseñor Aguer y de los troskos de toda tosquedad que son capaces de orinar o apedrear una Catedral. No creo que los que apoyan la legalización del aborto sean asesinos de bebés ni que los que están en contra sean asesinos de madres pobres…”

Sobre la interrupción de la gestación la aportó el actual Ministro de Salud, Adolfo Rubinstein, “en los países que adoptaron el aborto legal, seguro y gratuito; bajó drásticamente la mortalidad de las madres”.

Dice el científico Alberto Kornblit, “…que no es correcto decir que el embrión es una persona desde el punto de vista biológico y social. Antes de las 14 semanas no hay actividad encefalográfica, no hay dolor. La prestigiosa Organización Mundial de la Salud dice que hay 47 mil mujeres que mueren por año por esta causa. El proyecto que más consenso tiene asegura en su médula, que toda mujer debe tener derecho a interrumpir voluntariamente su embarazo en las primeras 14 semanas del proceso de gestación”.

El ministro Lino Barañao, se pregunta ¿Desde qué momento existe una persona? “Desde la concepción existe la vida, pero las características como persona aparecen más adelante. Los países más avanzados del mundo no autorizan a matar niños, apuestan a salvar madres (…) Estoy a favor de la despenalización, pero no del aborto como método anticonceptivo (…) da igualdad de derechos entre las mujeres que tienen poder adquisitivo y las que no…”

En Argentina se realizan alrededor de 500 mil abortos al año (clandestinos o ilegales) y en España, 90 mil. La mayoría de los países del mundo tienen el aborto despenalizado hace años (…) La razón más importante por la que se mueren las mujeres en la Argentina es por los abortos realizados en forma oculta y sin ninguna seguridad sanitaria. En general, como siempre ocurre, el hilo se corta por lo más delgado y las que mueren son las más pobres de las pobres, las que no lograron ni siquiera educación para no tener embarazos no deseados o que fueron violadas y que no saben ni lo que es un anticonceptivo. Las mujeres de clase media para arriba, tienen otras posibilidades económicas recurren a médicos y consultorios privados que le dan garantías”. Amplía en su opinión Alfredo Leuco.

Jorge Enríquez, diputado nacional CABA por cambiemos, opina: “No me escapa que la práctica del aborto existe y que su ejercicio en forma clandestina pueda traer graves complicaciones de salud, pero no se soluciona ese problema matando a un ser indefenso. Mejoremos las leyes, facilitemos las adopciones, promovamos una educación sexual integral, capacitemos para la decisión responsable de concebir un hijo, pero no caigamos en la mayor afrente a los derechos humanos, que sería privar la vida a una persona sin otro fundamento que la decisión de otra (…) Para pensar así no hace falta ser cristiano ni creer en Dios: sólo se necesita estimar como un valor no negociable la vida y la dignidad del ser humano”.

“El negocio de los abortos clandestinos mueve unos $ 15 mil millones al año(…) Cada aborto realizado en una clínica clandestina cuesta unos $ 30 mil en insumos, comprimidos de misoprostol y honorarios de los profesionales de la salud, que pueden ser médicos, enfermeros o farmacéuticos. Ese es el negocio el aborto clandestino (…) el negocio para la industria farmacéutica, que vende una caja de 16 comprimidos de misoprostol a más de $ 2700 y genera al año unos $ 1.235 millones con un medicamento aprobado para el dolor, pero que se usa como abortivo (…) Si se blanquera no sólo sería más barato, sino más seguro, el precio en las clínicas bajaría de 30.000 a unos $ 5.000, lo mismo pasaría con las pastillas. El profesional trabajaría sin los nervios de hacer algo clandestino y la paciente tendría un control”. Esta información se desprende del Sindicato Argentino de Farmacéuticos y Bioquímicos (SAFyB), según publicó Diario Popular.

“El proyecto de despenalización del aborto busca garantizar una práctica científica en los hospitales públicos”. Victoria Donda de Libres del Sur.

Convertida en una de las voces más entusiastas del ámbito legislativo a favor de la despenalización del aborto, la diputada Victoria Donda estuvo este jueves por la noche en Código Político, el tradicional ciclo de TN, y fue tajante al señalar que “lo único que está en juego acá es si los abortos en la Argentina van a ser legales o van a seguir siendo clandestinos, porque las mujeres abortaron, abortamos y vamos a seguir abortando, eso no va a cambiar”. Y en un mensaje directo a sus pares del Congreso, donde son muchas las voces conservadoras que ya anticiparon que se opondrán a la despenalización del aborto, Donda desafió: “Ustedes, los que están adentro del Congreso, deciden si lo hacemos en forma legal o en forma clandestina, si van a seguir muriendo mujeres, si va a seguir habiendo casos María Campos, que murió por un aborto clandestino esta semana en Santiago del Estero y dejó a cinco hijos huérfanos…”.

En dialogo con Julio Blanck , la legisladora de Libres del Sur confió que “la ley va a salir, porque fue impresionante el apoyo al tema aborto, ya ganamos el corazón de la gente, ahora hay que traducirlo en la política, hay que hacerlo notar en la política, y para ese trabajo somos muchas las militantes a explicarles en serio, todo lo que haga falta para que se pronuncien a favor de la legalización del aborto, o que me expliquen por qué quieren seguir con la clandestinidad que va a seguir matando a mujeres”. Donda encabeza un grupo de 71 legisladores que ya anticiparon su apoyo al proyecto de despenalización, y este jueves en la marcha del 8M estuvo acompañada por muchas figuras de la cultura y el espectáculo, comprometidas también con esa postura. “Esto es como la ley del matrimonio igualitario, una ley que también generaba muchas resistencias y la primera vez que se trató no tuvo quorum, pero terminó saliendo por la valentía de muchos hombres y mujeres de la vida cultural argentina, como todas las actrices que estuvieron hoy y le pusieron el cuerpo a esta lucha por la despenalización del aborto, Dolores Fonzi, Julieta Díaz, Adriana Salonia, Miss Bolivia, un montón de gente…”, afirmó la legisladora.

En su programa de radio, Jorge Lanata manifestó su opinión sobre el tema del aborto legal y aclaró: “Nadie se muere alegremente y estamos hablando de decenas de miles de muertes por año a partir de este asunto”.

El periodista dijo: “Yo respeto las ideas de todo el mundo, pero no cuando quieren obligarme a que yo las comparta. Y esto me pasa con muchos, me pasa con los veganos, con las ultrafeministas, con un montón de gente. Quieren que yo comparta obligatoriamente su idea, y no está bien. Yo respeto su idea, si el vegano quiere morir comiendo lechuga que muera comiendo lechuga, pero que me deje a mi comer carne en paz”.

Y añadió: “Digo esto como un ejemplo neutral y menor porque esto yo lo hago extensivo a todo. No quiero obligar al otro a que comparta mi idea. Yo respeto la idea del otro, incluso las bestialidades bastante nazis que están diciendo por el correo”.

Finalmente, Lanata sostuvo: “Yo voy a contar que pienso yo. Para citar a Aristóteles, miren que viejo me voy a poner: una cosa es la potencia y otra es el acto. Una semilla es potencia de árbol, pero ¿saben qué pasa? una semilla no es un árbol. Una semilla puede ser un árbol, pero no es un árbol, es una semilla. Entonces yo creo que hasta las 12, 13 semanas una vida no es una vida; puede serlo, pero no lo es. Es la potencia de una vida que va a estar en acto después de eso. Así es como yo tomo el tema del aborto. Evidentemente nadie aborta alegremente, es algo que a todo el mundo lo conflictúa. No estamos hablando de un tema feliz. Pero tampoco nadie se muere alegremente y estamos hablando de decenas de miles de muerte por año, a partir de este asunto”.

“Yo lo que les sugiero a toda la gente que está llamando y hablan de asesino de bebés, es que escuchen. Nadie está obligado a que piensen igual que nosotros”.

La licenciada Elsa Morejón Hernández dijo: “El aborto es un acto de violencia en contra de la mujer y la vida humana. Es uno de los actos más crueles de la humanidad (…) El derecho a la Vida es un derecho intrínseco al ser humano, y el aborto es un método para destruir la vida”.

 “La Alianza Cristiana de Iglesias Evangélicas de la Argentina (Aciera) se manifestó en contra del aborto y de su despenalización, y destacó la necesidad de “trabajar incansablemente para aportar soluciones de fondo a la problemática del embarazo adolescente, el embarazo no deseado, y las regulaciones sobre el Régimen de Adopción”. Lo hizo mediante un comunicado, en el que remarcó que “el 25 de marzo de cada año se conmemora el Día del Niño por Nacer, fecha que fue refrendada por el decreto 1406/98 desde el 7 de diciembre de año 1998″, y que la Argentina fue el primer país de Latinoamérica en instrumentar esta fecha.

En el documento se puntualiza que, a su vez, la decisión oficial se basa en la Convención Internacional de los Derechos del Niño de la ONU, agregada a la Constitución Nacional en el artículo 75 inciso 22, que define como niño “a todo ser humano desde el momento de su concepción hasta los 18 años de edad”. “Desde la Alianza Cristiana de Iglesias Evangélicas de la República Argentina (Aciera), adherimos a este decreto, reafirmando nuestro compromiso en favor de la vida del Niño por Nacer y de la madre que lo lleva en su vientre. Por lo tanto, estamos en contra de la práctica del aborto y los proyectos de ley sobre su despenalización, que por sí mismo va en contra de nuestra Constitución”” afirmó la entidad, al mismo tiempo que reclamó: “Nadie puede decidir quién tiene derecho a vivir y quién no lo tiene. El Estado debe estar del lado de ambas vidas, ya que es obligación del mismo defender el derecho primordial a la vida”.

En la oportunidad, la organización religiosa reclamó “trabajar incansablemente para aportar soluciones de fondo a la problemática del embarazo adolescente, el embarazo no deseado, y las regulaciones sobre el Régimen de Adopción, solicitando asimismo a los legisladores y organismos gubernamentales la promulgación de leyes y la aplicación de políticas públicas que protejan el embarazo de la mujer por medio de una atención integral”.

“Los ricos defienden el aborto ilegal para mantenerlo en secreto y no pasar vergüenza. Estoy harto de que se nos mueran chicas pobres para que las ricas aborten en secreto. Se nos mueren nenas en las villas y en sanatorios hacen fortunas sacándoles la vergüenza del vientre a las ricas. Con el divorcio decían que era el fin de la familia. Y sólo fue el fin de la vergüenza de los separados ilegales. Con el aborto legal no habrá más ni menos abortos, habrá menos madres muertas. El resto es educar, no legislar”. René Favarolo, carta publicada en 1998.

Siguiendo con las cuestiones teóricas y si se quiere metodológico y luego de presentar distintos testimonios sobre el tema que nos convoca, aclaramos que no nos detendremos en seguir agregando opiniones diversas. En esta entrada, queremos expresar nuestra opinión desde la plataforma y coordenadas del materialismo filosófico (a nuestro modesto entender), para anteponer y disentir respetuosamente ante argumentos que nos parecen equivocados. Solo los cambios de opinión pueden venir del entendimiento. Pero volvamos a lo nuestro. A saber:

Comparar al embrión con una semilla nos parece una comparación burda, simplista. En esto queremos afirmar que un embrión no es una semilla. La semilla al caer de un árbol y según el suelo puede convertirse en el futuro en un árbol, o no. En el embrión, en el vientre de su madre, siempre será un ser humano. En el momento de la fertilización, ya está toda la información genética de un ser humano, el ADN y esa información está en el óvulo fertilizado, aquí están todas las características y que no cambiarán hasta la edad adulta. Al sexto o séptimo día, con un poco más de un milímetro, ya le da órdenes a la madre, y le detiene la menstruación. Y al mes con un poco más de 4 milímetros, su pequeño corazón está latiendo desde ya una semana.

Algunos grupos de feministas, nos hablan del derecho a “decidir”, su ejercicio a la libertad, pero esto creemos, es con responsabilidad, porque una libertad sin responsabilidad es puro entretenimiento. Desde el primer momento si estás con un hombre exígele preservativo, toma pastillas. Es una forma de valorarte. Esa idea de tener derecho a todo, siempre se cae preso/a de una dinámica, de una lógica capitalista, de que todo lo puede consumir, todo está dentro de un mercado. Es el derecho a todo y no es así. Hay campañas y charlas todo el tiempo de educación sexual integral, folletos, condones y de diferentes métodos anticonceptivos, hay campañas para ejercer derechos, esto lo saben las feministas instruidas, de clase media o las chicas ricas como dice, René Favarolo. En el derecho a decidir debe ser inteligente.

Otro argumento abortista, dice “yo no soy un contenedor”, pero queremos decir, que el útero no es un contenedor, es reducir el tema a un simplismo.

Los católicos dicen desde una ética cristiana, que respeta la vida, que es sagrada que todo es creado a imagen y semejanza de Dios. En esto podemos estar de acuerdo o no, según sean las convicciones religiosas (tema que abordaremos en otra oportunidad). La pregunta que nos hacemos es que si la Iglesia quiere hijos de mujeres violadas, o de otra situación de riesgo para la madre. Ahí debe haber ayuda de los profesionales. Los católicos insisten que hay unión cuerpo y alma, pero también derechos y valores. Los que creen en ese Dios monoteísta, siempre se va a valorar al otro.

Pero más allá de las convicciones religiosas, si la mujer no valora la vida, a lo que crece dentro de ese útero (más allá de las excepciones), ¿a qué le das valor? Volviendo al tema de la libertad, hay mujeres que abortaron 3 o 4 veces y muchas veces acompañadas por sus parejas. Esa mujer no es más libre, ni es más progresista, simplemente no sabe qué hacer con su vida.

El aborto siempre genera daños psicológicos. Muchas veces algunos grupos de izquierdistas están a favor del derecho al animal, y por otro lado están a favor de un aborto.

El profesor Gustavo Bueno, nos dicen que las ideas no deben ser limitadas o estar recortadas, y analiza desde siete perspectivas el aborto: el teológico-religioso; biológico-médico; antropológico-cultural; economía doméstica-economía política; política estatal y global; ética-moral y jurídico (planos del derecho).

Si se analiza sobre el derecho a decidir sobre el cuerpo, desde, diríamos la historia de la antropología. En el neolítico es sinónimo de salvajismo-barbarie (infanticidio), evoluciona hacia el aborto (feticidio). Esta simple explicación, y con el avance civilizatorio, con el avance de los métodos anticonceptivos, es insostenible recurrir al aborto, entonces ya no es un accidente, eso sería ya “negligencia”. El aborto no es un progreso, aunque si lo hubo en el pasado.

El derecho a decidir sobre el cuerpo (dice el feminismo), es un dualismo antropológico. Desde el punto de vista del materialismo, yo soy el cuerpo, no hay alma que decide si me desprendo de un feto como si me sacara un quiste.

Por otro lado, nos hablan de la “identidad individual”, embrión-feto-infante. En los plazos ontogénicos no se puede poner plazos. ¿Cuándo existe alguien como individuo? Sostenemos que el tiempo no está partido. Destruir el individuo, es igual a destruir en el embricidio, feticidio, infanticidio, es un homicidio. Si no deseo a las semanas de la vida, no tendría que desearlo a las 36 semanas.

Si es una cuestión de deseo, el niño luego tendría los mismos derechos a destruir la vida de los padres, porque él no lo deseó. Si justificas el embricidio, feticidio, también tendría que justificar la muerte de un niño de un año.

La idea de vida, de individuación, o la idea de muerte, tienen que ver con plataformas filosóficas-teológicas.

Suponiendo que sos “ateo católico” (también puedes ser ateo musulmán, por ejemplo), la racionalidad es corpórea, no se lo puede profanar. Y los católicos, dirán la centralidad es Dios, está en el cuerpo que es el templo del alma. Y agregarán, el cuerpo es sagrado.

Aquí el corporismo está trabajando con el argumento contra el aborto.

Las personas que dicen que la religión no debe mezclarse con la política. Esa persona no sabe casi nada de Historia Universal. Cuando la mayoría de los conflictos tienen como base de sustentación, a la religión.

El o la que no quiera que entre la Iglesia, es signo de debilidad. Por más que andemos por la calle, desde el ateísmo católico, en las plazas, de la provincia, del país vemos más capillas, iglesias, catedrales, no vemos mezquitas a cada rato. Se puede ser ateo pero no anticlerical. Siempre dijimos, hay anticlericalismo porque hay masonería. El mundo occidental no se entendería sin la masonería (tema que abordaremos más adelante).

Si se analiza la historia universal o la historia de la filosofía, se debe pasar por la escolástica, no todo es oscuro. Es complejo eso sí.

A algunas feministas ateas, les decimos que el ateísmo es puramente filosófico, y no entender que la religión sigue siendo importante en la Historia Universal, es no entender nada.

Concluyendo, el ateísmo universal es imposible, el ateo tiene que ajustarse, y buscar racionalidad en el estar y pensar el mundo. A las o los que tienen algún resquicio de religión, le decimos que, “La mejor religión es la que te hace mejor persona”, según Dalai Lama.

Luego lo seguimos.

 

Por Hugo R. Manfredi

 

 

 

Debate sobre el Aborto (Primera parte)

En los últimos días se disparó el debate sobre la despenalización del aborto,  acelerado sobre todo a partir de la decisión del gobierno nacional de abrir la discusión en la Cámara de Diputados. Han sido y son intensos los debates desde entonces sobre este tema, en los diferentes medios de comunicación.

Es por ello, que desde nuestro portal queremos participar con una serie de textos, de este debate, que se abrió una vez más en las aulas, en las salas de profesores y en toda reunión familiar y también desde el recuerdo a dos de mis ex alumnas que fallecieron por practicarse abortos clandestinos.

Más que definir un dictamen en torno del aborto (a favor o en contra), se pretende señalar una cuestión teórica o si se quiere metodológica, a fin de evidenciar el hecho que un tema tan complejo puede desviarse por completo de sus claves fundamentales cuando  los planteamientos son equivocados, manteniendo sin solución la inteligibilidad de sus cuestiones.

Este tema creemos, no puede ser tratado con un simplismo galopante. Esto implica y queremos ser definitivos de la “desaparición de un cuerpo”. Por tanto la cuestión de la vida no es de izquierda(a favor) ni de derecha (en contra), esto es un planteo equivocado y confuso, porque ya lo dijimos otras veces es una distinción que no agota la visión del mundo.

Pero volvamos a lo nuestro, el planteamiento de un problema equivale a su resolución, nos dice Marx (La cuestión judía), y reiteramos no todo es izquierdas y derechas (en plural).

¿Cuándo se nace?

En el debate sobre el aborto se toman posturas diversas, muy consistentes y argumentadas por parte de diferentes especialistas, como a la que alude a que un cigoto (1) supone una atención distinta a la que suponemos a espermatozoide u óvulo sin conexión en el ambiente preciso, útero, in vitro, etc.

Partimos de la tesis, de que la unión de un espermatozoide con el óvulo supone la puesta en marcha de algo que si se detiene la falacia de lo que se llama perversamente como “interrupción del embarazo”, significa absolutamente la trituración de un ser individual distinto a los progenitores.

Sucede que la palabra “aborto” está mal construida. No solo mal utilizado. No se puede abortar porque orior significa nacer, producirse y nacer no significa necesariamente salir a la luz, tras el parto, puesto que nascor es ser nacido y “orior” significa nacer, pero, ¿Cuándo se nace? En la versión clásica abortar refería a lo llamaban abortos “naturales”, esto es, que el feto atravesaba las paredes vaginales muerto, pero evidentemente ya había nacido desde el momento  de la fecundación porque si no no habría habido ab-orto.

Ab-orto precisamente puede significar ser apartado, (ab), de producirse pero para ser apartado de nacer se ha tenido que haber nacido ya en algún instante. Esto es, se da el mal llamado aborto cuando el feto muere pero “tal vez” porque ya estaba vivo. Todo esto nos lleva a problemas mayores en que nos enfrentamos con que sea la vida o la muerte que, por cierto, aún debe ser pensado por cada viviente mientras tenga capacidad de hacerlo. Con esto decimos que lo que se llama aborto, interrupción del embarazo, no son más que eufemismo para salvar las apariencias de lo que es bien real. Llaméenle asesinato, trituración de lo ya nacido, de lo producido tras el apareamiento, en que se rompió el preservativo o quizás los animalitos “racionales”, ni repararon en tales consecuencias materiales. Tal vez, ellos idealistas románticos.

Por eso no cabe ver inconveniente en haber nacido por imposibilidad de parar el proceso pero si hay posibilidad de no traer a otros a través de, por poner caso, la cópula. Acaso muchos lo que piensan cuando matan al hijo, al hijo-filum, es en liberarle de lo porvenir, de la ilusión del porvenir y por eso lo asesinan lo cual es muy racional, (¿qué es lo racional?), por saber que éste mundo es muy problemático, y en consecuencia tal asesinato sea visto a partir de ahora como una liberación de, para y sobre todo.

En este sentido nos preguntamos: ¿por qué matan ese “engendro”? (Engendro tomado como tercera acepción del diccionario). Pues porque creen que no se sabe que irá creciendo en el útero muy probablemente y, si no se destruye cuanto antes, ese ser irá creciendo hacia la adultez. Esto es, la contradicción no puede ser mayor puesto que desde el momento en que se tritura el embrión es porque hay algo que amenaza en el futuro a sus padres.

Si se analiza el concepto de aborto más profundamente que como se ha hecho no es solo un eufemismo sino que es un sinsentido ya que ab-ortar significa separar del nacimiento y esto quiere decir simplemente “asesinato”, ab, separación, del ortus, del haber ya nacido. El caso es que por un supuesto mágico se cree que si no se ve ese organismo y se hace en el vientre materno la matanza es menor. Pero como no existe ni el dentro ni el afuera podemos estar seguros de que lo mismo da matar en el período de embarazo que después. “Ab-ortus” no es separar el nacimiento como decíamos como si éste (el nacimiento) se realizase una vez que el bebé atravesase las paredes uterinas. Separar del nacimiento es matar y eso se hace. Porqué ¿para qué hacer tanto esfuerzo para destruir ese ser si éste no fuese un ser que dará problemas?

Nadie destruye un espermatozoide porque de éste nunca saldrá alguien que pida un puesto de trabajo o la herencia. Se mata a un ser que producirá conflicto y ello es tan racional como puede ser no tener más de dos o tres hijos porque de lo contrario el mundo se llenaría de individuos que quieren comer todos los días. Así como la guerra es racional, la destrucción de cigotos también lo es. Ocurre que la guerra no se puede evitar, pero el asesinato de seres que todavía no han germinado, sí.

Y eso se hace en una sociedad, “tan progresista” como la nuestra, cuando la prudencia es observada y practicada por los sujetos operatorios que se llaman personas.

Se dice más, para mayor abundamiento, lo que las distintas acepciones del aborto hasta ahora tenidas en cuenta no han considerado, es la definición que mejor cuadra con la propia etimología latina, a saber, “ab-ortus” sería la de abstenerse de tener conexiones genitales entre los miembros de una especie, separarse de hacer nacer. Ocurre que en consecuencia, los más abortistas y solo ellas, serán vírgenes puesto que apartan del nacimiento a otros. En puridad son los curas, las monjas, que cumplan voto, los impotentes o los que se mantienen vírgenes los realmente abortistas, porque se apartan de hacer nacer a otros y no como los otros que se juntan con la intención la mayor parte de las ocasiones de no hacer nacer pero que pueden hacerlo si no se toman medidas oportunas.

Pese a quien pese, decimos que el aborto es un concepto oscuro y que los más abortistas serán los que se abstienen de conexiones genitales. Un error debe ser corregido ya para siempre: confundir el nacimiento con atravesar las paredes de la vagina. Y es un error veterotestamentario. En efecto cuando se dice: “Puer natus es” se confunde con la expresión tradicional: “el niño es fenómeno visible”, ya ante los asistentes al parto. Que el niño ha nacido, natus, hoy, se puede muy observar con una simple endoscopía los primeros momentos de la concepción. Entonces denunciamos aquí ese equívoco radical de denominar a ese individuo nasciturus cuando en realidad él ya es natus (est) desde el momento de la concepción. No es posible haber caído ingenuamente en esta expresión. Ser natus significa por tanto ser hecho nacer y en consecuencia ese ser es hecho nacer no automáticamente sino por la mediación imprescindible de otros. No existe la autonomía en ningún elemento material sino la codeterminación. Todos los argumentos desde el pueblo hebreo hasta los actuales presentan, por sus idiosincráticas nematológicas, una vuelta de tuerca por no aceptar radicalmente que destruir el natus es destruir un individuo.

Lo más sorprendente es que los que se dicen llamar así mismo progresistas no asumen la crueldad de sus actos y hablen eufemísticamente de interrumpir o tonterías por el estilo. Es matar, sin más.

Es ridículo por tanto, decir que el aborto es una separación del nacimiento puesto que ya ha nacido algo en el momento que va aumentando el tal cigoto de tamaño. Es asesinato y no interrupción.

 

Por Hugo R. Manfredi

 

Notas:

  • Los debates sobre el aborto y, en particular, sobre el momento del curso ontogénico que se inicia con la constitución del cigoto (momento que sirve a una importante corriente de opinión de criterio para establecer la línea divisoria entre las prácticas anticonceptivas y las prácticas abortistas).

 

Aclaración: La mayoría de los argumentos aquí utilizados y los que se utilizarán fueron tomados del grupos de filósofos integrantes del materialismo filosóficos (la mayoría son ateos católicos) y que sugerimos a nuestros lectores ampliar su argumentos  y/o eliminar confusiones en Catoblepas, revista crítica del presente www.nodulo.org/ec/ como así también en http://www.plazadearmas.tv.

 

 

Interacción funcional de los asentamientos de la población en Santiago del Estero

 

Mapa_Provincia_Santiago_Estero_ArgentinaSANTIAGO DEL ESTERO 2014 APROBADA.ai

Los principales asentamientos de población, localizados en el territorio de la provincia, presentan un esquema de ordenamiento que por sus características funcionales, constituyen un subsistema zonal, dentro del sistema urbano del NOA. Los restantes núcleos de población, tienen vinculaciones más intensas con otros sistemas regionales.

Sin embargo, el conjunto de todos los núcleos de la provincia, puede ser analizado como un sistema en sí mismo, el cual se halla formado por asentamientos de distintas jerarquías, dentro de los cuales, existe un reducido número de ciudades de poca magnitud, relacionadas entre sí con distinta intensidad.

Este sistema, así conformado presenta, por lo tanto, menos complejidad que sistemas como en del NOA, pero no carece por ello de una gran diversidad de características particulares. Dicha particularidades, están relacionadas a la “distribución espacial de los asentamientos como así también a su jerarquía y funcionalidad”.

Algunas de las características de la funcionalidad, resultan de las condiciones de la posición de los núcleos de población en el territorio provincial y con respecto a las vías de circulación.

Con respecto a la población, muchos de los asentamientos importantes, se localizan en la periferia del territorio provincial. Este hecho esta acompañado por la falta de “desprendimiento geográfico” en los límites provinciales ya que en ningún caso esos límites se apoyan en elementos geográficos o barreras naturales. De acuerdo a esto, existe, por lo general la potencialidad natural de los asentamientos de población de irradiar en función económico-social a uno u otro lado de la línea limítrofe.

La excepción a esta afirmación es el sector oeste de la provincia de Catamarca, relativamente próximos al límite, disminuye la fluidez de las relaciones especialmente entre las ciudades capitales. Es importante destacar que en el sistema urbano del NOA, hay una marcada tendencia de flujos a través de corredores N-S, siendo más débiles las vinculaciones por medio de ejes longitudinales. Por lo tanto, desde el punto de vista funcional, desaparece los límites políticos existiendo en realidad nexos entre los distintos núcleo de población. De este modo es frecuente en nuestra provincia, que los centros de población periféricos, se hallan inmersos en “áreas de solapamiento” de la influencia económica social de la ciudad de Santiago del Estero, con las áreas de influencia de centros extraprovinciales de diferente jerarquía. Tal es el caso de las ciudades de Frias, Termas de Rio Hondo, Monte Quemado, Quimilí, etc.

Por otra parte, el conjunto de núcleos de población de la provincia presentan características particulares en el grado o nivel de integración al sistema que conforman. Las particularidades, están relacionadas a distintos factores tales como:

° Las desigualdades en la oferta del medio natural y medio construido, ya que al tratarse de un espacio de condiciones semiáridas, la presencia del agua juega un papel fundamental como elemento ordenador del espacio.

° La densidad y mantenimiento de la red vial. Respecto a esto, existen espacios marginados por la poca accesibilidad  y articulación debido a la baja densidad de redes, a las malas condiciones de mantenimiento.

A estos hechos, se suma la posición de la ciudad de Santiago del Estero, que es “excéntrica” a su territorio. Esta situación, adquiere significación por el hecho que allí se constituye el área de mayor concentración de funciones. De este modo la fuerza de atracción económico-social generado por la ciudad capital, se debilita hacia la periferia del territorio provincial. Bajo estas condiciones se intensifican los nexos funcionales de las poblaciones localizadas en aquellas áreas con centro urbanos extraprovinciales tal es el caso de las ciudades de Frias, Ojo de Agua, Termas de Rio Hondo, Quimilí, Monte Quemado, etc.

De acuerdo a esto y a modo de una generalización aproximada, se han diferenciado tres categorías de espacios según el nivel de integración de los asentamientos al sistema urbano: 1) un espacio de máxima integración funcional, 2) espacios viarios de baja integración y por último,3) espacios intermedios de escasa a nula integración.

 

  • 1) El espacio de máxima integración: coincide prácticamente con el área de riego del Rio Dulce. Se trata de una superficie con un radio aproximado de 60 km., desarrollado en forma semicircular con respecto a su centro, el conurbano Santiago-La Banda. Este espacio tiene características homogéneas desde el punto de vista físico como el humano. Respecto a este último aspecto, allí se concentra el 58% de la población de la provincia, organizada especialmente en centros urbanos como la ciudad Capital, La Banda, Termas de Rio Hondo y Fernández. Este territorio presenta un importante grado de organización espacial, basada en la existencia de canales de riego que permiten la práctica de agricultura y ganadería extensiva. Este espacio cuenta, además con buena articulación la cual favorece a la fluidez de las relaciones entre los distintos centros.

Estas relaciones se caracterizan por la intensidad y la frecuencia de flujos de personas, bienes y servicios. La estructuración del sistema en este territorio, se efectiviza por:

-la proximidad física de los distintos núcleos al conurbano Santiago-La Banda.

-la mayor densidad de la red caminera que al tener un trazado radial a partir del conurbano, se proyecta a todo el territorio con una trama que se va debilitando hacia la periferia

Por este motivo, dentro del espacio considerado, la red posee mayor densidad y los núcleos poseen buena accesibilidad. Dentro de este espacio, existe una jerarquía urbana en la cual resalta como centro dominante la ciudad de Santiago del Estero, debido al volumen de su población y a la concentración de sus funciones.

 

  • 2) Otro nivel de integración presentan los espacios viarios: estos se desarrollan a partir del territorio de máxima integración funcional, mostrando una localización lineal coincidente con los principales ejes de circulación. Dentro de estos espacios se pueden identificar centros locales y centros de servicios rurales. Los mismos generan un área de servicios reducida y en general tienen bajo nivel de integración con el resto del sistema.

Las vinculaciones con el conurbano, responden especialmente a funciones administrativas y en menor medida a servicios comerciales, financieros y sanitarios.

Los centros locales, poseen localización periférica y tienen categoría de ciudades como el caso de Monte Quemado, Campo Gallo, Quimilí, Suncho Corral, Añatuya, Bandera, Sumampa, Ojo de Agua, Frias. A lo largo de las vías de circulación, también se pueden distinguir asentamientos de menores jerarquías, se trata de centros de servicios rurales, cuyo volumen de población varía entre 1000 a menos de 3000 habitantes, como por ejemplo: Tintina, Pinto, Pampa de los Guanacos, Atamisqui, Nueva Esperanza, etc.

A pesar de las diferencias de categorías y de nivel de equipamiento entre los distintos asentamientos, en mayor o menor medida, estos centros, organizan la vida económica-social de un espacio rural de radio proporciona, a la importancia de cada uno de ellos.

Frecuentemente estos centros locales y de servicios rurales, se hallan comprendidos dentro de una zona de solapamiento del área de influencia de la ciudad de Santiago del Estero, con las áreas generadas por centro extraprovinciales. Esta última situación se ve favorecida por la mayor accesibilidad, menor distancia y también por los mejores servicios en calidad y cantidad que brindan dichos centros extraprovinciales, como por ejemplo, Tucumán, Córdoba, Salta, Santa Fe y Rosario.

 

  • 3) Espacios intermedios con mínimas relaciones funcionales: estos espacios coinciden con áreas de bañados, salinas, sistemas lagunares, suelos salinos, montes degradados, etc. Zonas donde la oferta del medio natural es un limitante para la instalación humana y el desarrollo de actividades económicas. A estas condiciones naturales se suma la falta de infraestructura vial que aseguren una transitabilidad permanente. En este ámbito, un importante porcentaje de población se localiza en núcleos elementales que cuentan con una mínima prestación de servicios (posta sanitaria, estafeta postal, una capilla o parroquia, escuela primaria, comisaria, etc.).

   

Por Hugo R. Manfredi

 

Bibliografía especifica:

° Interacción funcional de los asentamientos de población de la provincia de Santiago del Estero”. Centro de Estudio Geográfico para el Desarrollo Local de la Universidad Católica de Santiago del Estero.

 

 

Topónimos de Santiago del Estero

Por toponimia se entiende el conjunto de nombres que designan lugares más o menos determinados: decimos más o menos determinados por que tal determinación es relativa y está en íntima relación con la distancia y la familiaridad existente entre el lugar en cuestión y el hablante que menciona el nombre de tal lugar. En toponimia deben separarse en dos grupos distintos las que designan “núcleos de población”, por pequeños que sean, y los que designan accidentes o particularidades geográficos, en este caso, este grupo recibe el nombre de “toponimia menor”, y es frecuente que en todas las lenguas, tales voces aludan a circunstancias topográficas, geomorfológicas, botánicas, etc. Los orígenes de los topónimos suelen ser muy antiguos y a menudo corresponden a lenguas desaparecidas o lenguas desplazadas y sustituidas por otras, traídas por nuevos pobladores o nuevos invasores.

Se estima que existen en Santiago del Estero, 5000 topónimos en español, quichua, o sintaxis quichua- español, español-quichua o topónimos pertenecientes a otras lenguas. Designan los lugares, como expresión del paisaje y fortalecido desde lo cultural, siguiendo un patrón ancestral. Sobre 3000 localidades, más del 30% se repiten 8, 10 o 15 veces, como por ejemplo: abras, agua, ashpa, alto, arroyo, bajo, bajada, barranco, barrial, cañada, laguna, suncho, taco, etc.

Los nombres de los lugares que designan núcleos de población son los más interesantes porque permiten conocer mejor la historia de los sucesivos pobladores de tales núcleos y de las instituciones y formas de vida que han regido el vivir de las sucesivas generaciones asentadas en dichos lugares a través de los siglos. Las instituciones más duraderas en Santiago del Estero (y aún en América) han sido y es la Iglesia. Los nombres han designados antiguas doctrinas y curatos rurales. Es decir fueron aplicados en la subdivisión de la jurisdicción eclesiástica del Vicariato de Santiago del Estero: Salavina, Tuama, Sumampa, Matará y Guañagasta.

Asimismo, en la organización civil del territorio, varios partidos llevaron a esos nombres, y posteriormente, en el siglo pasado, al crearse el régimen departamental, se dieron a estos los nombres de Sumampa, Matará, Soconcho, Salavina, Atamisqui. De ellos actualmente quedan solo dos: Salavina y Atamisqui.

Muchos topónimos se deben a la advocación religiosa, como ser, San Javier, San Juan, Santa María, etc. También son muy frecuentes los núcleos de población que comienzan con Villa, voz a la que pueden seguir adjetivos, o pueden estar unido a villa puede ser nombre propio o de persona. Como en su origen la voz latina villa designaba una “explotación agrícola”, más o menos importante. Pero si además de los nombres de personas estaban incluidas, muchas de las veces es imposible adivinar el segundo segmento de tales topónimos.

Los topónimos son, pues, referencias espaciales para los humanos: durante cientos de años, la mayoría de los hombres han necesitado sentirse ligados a un punto de referencia, el núcleo de población en el que habitan, lo que en el español coloquial podemos llamar el “pueblo de cada uno”.

La creación del concepto de pueblo, como tal núcleo y frente a otros pueblos, supuso el comienzo de la civilización, lo que a su vez, representa la sedenterización del hombre agricultor frente a aquel que cazaba en épocas anteriores. Los nómadas en Santiago del Estero, han tenido que sentir hacia los topónimos una relación muy distinta de la que sentían los sedentarios, aunque el espacio en que se movían tenían que tener seguramente acotaciones toponímicas. Es de suponer que el concepto de tribu habrá servido a tales nómadas como punto de referencia semejante al desempeño por el nombre del pueblo para los sedentarios. Como ya vimos la tribu serían así como topónimos móviles, aunque probablemente con límites impuestos por factores geográficos: inundación/sequía, aguadas, disponibilidad y acceso a los recursos, entre otros.

Los ferrocarriles hacen su aparición en nuestro país a finales del siglo XIX, y en nuestra provincia el trazado de las vías férreas se apartó de muchos poblados y ciudades existentes. Esta situación provocó que los viejos poblados y por lo consiguiente los pobladores, se vieran obligados tiempo después a trasladarse a las orillas de las estaciones ferroviarias. Junto al trazado de las líneas Belgrano y Mitre se erigieron numerosos pueblos, localidades y ciudades. El recorrido en tierras santiagueñas incluía, de oeste a este, a El Charco, Gramilla, Ardiles, Chaupi Pozo, San Ramón, La Banda, Vilmer, Beltrán, Forres, Fernández, Taboada, Garza, Lugones, Herrera, Colonia Dora, Icaño, Real Sayana, Villa Mitre, Pinto, Malbrán, Argentina, Selva.

El ferrocarril Belgrano que corría paralelo al Mitre pero más al sur, unía, Isca Yacu, Pozo Hondo, Abra Grande, Huyamampa, La Aurora, Clodomira, Pampa Mayo, La Cañada, Huritu Huasi, Suncho Corral, Tiun Punco, Añatuya, Tacañitas, Averias, Bandera, Guardia Escolta, Pozo Dulce y Fortín Inca.

Algunos de estos pueblos y otros a orillas de nuestros ríos principales es historia. Sus nombres ni siquiera figuran en la memoria de las nuevas generaciones, aunque siguen impresos en los mapas.

 

Por Hugo R. Manfredi

 

Bibliografía consultada

° Colucci, Alba Lía. “La geografía y el Desarrollo Local”. Edic. Universidad Católica de Santiago del Estero. UCSE, 2012.

° Benitez, Marcela. “Poblados en vías de desaparición en la República Argentina”. Conicet.

° Gramajo de Martinez Moreno, Amalia. “Protagonismo y destino de los indígenas en la historia de Santiago del Estero”. Diario El Liberal, pág. 8, 25/7/2002.

° Urdiales, Millán. “Sobre topónimos y sufijos”, En Catoblepas, revista crítica del presente.

° Historia de Santiago del Estero. Link.

° Próximamente adjuntaremos mapas.